Capítulo 15. Archie Green

Cuando sintió que su sueño era el de ser un héroe tras la desaparición de su hermana menor siendo unos niños, tuvo claro desde el principio que Garlaghar Academy sería el lugar donde algún día alcanzaría esa idea que tanto ansiaba. A pesar de que había repetido un curso durante la infancia y de que no era el mejor estudiante de todos, se había esforzado al máximo para demostrarle a los que no creían en él de lo que era realmente capaz y el hecho de poder evitar que cualquier persona desapareciese de la faz de la tierra sin dejar rastro era una meta menos imaginativa de la esperada cuando pisó, por primera, vez la imponente entrada de la escuela de héroes más prestigiosa de toda Gran Bretaña. Sus amplios pasillos blancos, sus estudiantes aquí y allá animados y encantados con la idea de iniciar un nuevo curso escolar, el olor a nuevo del uniforme, de los libros y las ganas que tenía de explorar al máximo sus virtudes como héroe no tenían límites y sin duda hizo de aquel día algo terriblemente reconfortante para su alma pero, hubo algo, esa mañana que lo superó con creces.

Nada más entrar en el aula sus ojos se abrieron de par en par emocionados al reconocer, al fondo de ella a aquel chico con el que había hecho migas de pequeño en Inverness de donde él también, procedía. Escuchaba música como siempre y, leía algo. Sonrió ampliamente. No podía creerse que después de ocho años hubiese tenido la posibilidad de volver a encontrarle. Sin duda estaba de suerte. Su aventura sería mucho más increíble a partir de ese momento. Animado, caminó confiado hacia su mesa mientras el resto de la clase pero sobre todo las chicas, le observaban intrigados por su actitud tan alegre.

-¡Daiki Shinto!-Alzó la voz sentándose delante de él con la sonrisa más amplia y bonita del mundo. El nombrado elevó sus esferas azuladas confusas del libro y encogió la nariz contrariado al oír su nombre auténtico. Había sentido un enorme vuelco en el corazón. No lo sabía absolutamente nadie y no comprendía como aquel extraño si conocía su apellido real. A pesar de eso, mantendría la calma. Después de todo, lo mismo se trataba de un error.

-Es Smith.-Corrigió desconcertado por esa efusividad que invadía su calma y tranquilidad.

-Ya lo sabía.-Levantó un dedo convenientemente y asintió.-Pero resulta complicado llamarte así después de tanto tiempo. Es…, la costumbre.-Se cruzó de brazos sobre su mesa de pupitre y en ese instante, al analizarle más a conciencia, el castaño se dio cuenta realmente de con quién estaba hablando.

El color de sus ojos, aquel pelo revuelto, su sonrisa divertida y ladina, la mirada de las chicas y su saludo complaciente que parecía alterarlas a todas de algún modo. Su tono de voz. Esa personalidad animada y agradable. No se lo podía creer. Finalmente, después de todos esos años…, él había llegado hasta allí.

-¡Archie Green!-Y en ese instante, la voz de su prima despejó todas sus dudas. El moreno alzó la vista hacia ella sin obviar ni un solo segundo su expresión de sorpresa.

-¡Nyrai!-Sonrió aún más amplio si eso era posible.-Nunca imaginé que podría encontrarte en un lugar como este.-La joven le abrazó con alegría apretándole con todas sus fuerzas. Llevaba tanto tiempo sin verle que parecía un completo espejismo.

-Madre mía, estás muy fuerte.-Bromeó cuando pudo respirar.

-Así que…, ni siquiera repetir curso te detuvo, ¿no?-Daiki susurró aquello observando feliz, como había acabado reencontrándose con el único amigo de su infancia.

-Ni siquiera eso.-Alzó el pulgar confirmando su éxito. Ambos se sonrieron como nunca.

-¡Muy bien! ¡Siéntense!-De repente, la puerta se abrió de par en par y tras ella, una mujer joven con una larga melena blanquecina hizo acto de presencia en el aula. Rápidamente todos la obedecieron.-Estupendo, veo que todos están listos y muy animados.-Sonrió feliz.-Mi nombre es Dina Pook pero imagino que me conocerán muchos como Sight.-Les señaló.-He dejado la mejor agencia de héroes de este país para enseñaros a ustedes que se vive en el campo de batalla. ¡Creo que el futuro que os espera será prometedor! Seré vuestra tutora este año renacuajos de primero así que, ¡démoslo todo con energía!-Alzó la voz y el puño al aire al segundos y todos afirmaron sin dudar. Archie sonrió mostrando su mayor ánimo. Estaba convencido de que iba a ser una experiencia increíble estar allí.

Ese fue el día en el que la conoció…

Con el paso de los meses y tras superar pruebas, exámenes, prácticas y todo tipo de complicaciones, formaron un grupo de amigos tremendamente alegre que no era capaz de despegarse el uno del otro con facilidad. Gracias a Nyrai que era la más habladora y extrovertida de los dos, tuvieron la oportunidad de encontrarse con Holly y su fantástica vida pegada a la almohada, con Rachel que era una adicta a la escritura y nunca le faltaba el periódico del día bajo el brazo y a Gary cuya pasión por los deportes les cansaba solo de imaginarlo. Juntos, las cosas parecían ir a las mil maravillas hasta ese día en el que la forma en la que tenía de ver el mundo como el adolescente que era, cambió…

Fue exactamente un año después de entrar en la academia.

Los primeros días en segundo habían estado cargados de actividades prácticas. Últimamente, los villanos estaban más en activo que nunca por el surgimiento de nueva organización criminal llamada el "Ejército de la Liberación" así que, el director y los profesores habían resuelto que los alumnos debían de empezar desde el primer instante a ayudar a los héroes profesionales al menos, patrullando o con asaltos leves si era posible. Así que después de una semana trabajando, esa mañana, no era diferente. Con el traje de héroe puesto, Daiki y él bajaron hacia el metro de Londres para ir hacia la agencia de Change donde estaban realizando sus pasantías. Todo iba normal. Como cada mañana, la gente se montaba allí y leía el periódico, miraban sus móviles o se tomaban un café. Había algunos que echaban alguna que otra cabezada y los más jóvenes con sus mochilas a la espalda charlaban de cómo les había ido la tarde el día anterior. Archie sonrió y desvió sus ojos hacia Daiki que releía atentamente algo en su teléfono.

-¿Hay alguna novedad?-Preguntó el moreno.

-Tenemos un par de pistas sobre otro afiliado a esa organización. Al parecer anoche armó revuelo cerca de Soho.-Susurró.-Vi algo en las noticias anoche pero no me enteré bien.

-¿Soho?-Archie arqueó las cejas sorprendido.-Teniendo en cuenta el barrio podemos deducir a lo que se dedica.-Soltó con una sonrisa cargada de circunstancia.

-En cuanto lleguemos Change nos dirá qué tenemos que hacer.-Daiki guardó su móvil en uno de sus bolsillos para después llevarse un par de mochis de té verde a la boca. Al verlo, Archie rió.

-Estoy convencido de que en Londres, ese quirk te sale por un dineral.-Bromeó.

-No te creas, hay unos en…

Sin embargo, no le dio tiempo a terminar cuando, de repente, los dos escucharon una fuerte explosión hacia la parte izquierda del metro. Un pitido les chirrió los oídos, el humo empezó a extenderse con una llamarada de fuego. Daiki podía olerlo a la perfección. En un segundo, el tren descarriló un poco frenando su rápido avance. Tanto fue así que, inmediatamente antes de que pudiesen reaccionar, tirados sobre el suelo del impacto de la explosión, notaron que se estrellaba contra una de las paredes del túnel. A la derecha el vagón del conductor y el segundo se convirtieron en un amasijo de metal, plástico quemado y por supuesto, pasajeros que evidentemente, no habrían sobrevivido.

Sintieron un latigazo en el cuello y como se precipitaban contra el suelo tras el impacto. Daiki notó que se daba contra una de las barras de apoyo y Archi sintió un desagradable golpe en la espalda. Era como si de repente, todos se elevaran levemente del suelo hasta que la gravedad hizo su parte.

Cuando el tren se detuvo en seco, empezó el caos.

Al ponerse en pie recomponiéndose con las piernas temblorosas e intentando enfocar la vista entre el humo y el polvo, se dieron cuenta de la confusión y de cómo la gente gritaba o trataba de escapar de allí cuanto antes. Las puertas no parecían abrirse. Los sistemas de seguridad se habían activado. Nada parecía funcionar. Las luces rojas de emergencia se encendieron a lo largo de los vagones dándole a la situación en medio de la oscuridad absoluta de los túneles solo reducida por unas diminutas lámparas, un ambiente aterrador. Había muchos heridos, contusionados, niños llorando, gente que intentaba salir de allí gritando, desesperada.

-¡Intenta recomponer este vagón!-Le dijo Archie a Daiki en medio de los chillidos desesperados.- ¡Veré que ha ocurrido atrás!-El pecoso hizo algunos Pakus y empezó a organizar a la gente de su vagón intentando no perder el equilibrio por el golpe que se había dado en la cabeza. Sabían lo que había pasado delante y que posiblemente no podrían hacer nada pero, si atrás había fuego, debían de intentar apagarlo como fuese antes de que se propagase aún más o incluso antes de que el humo se extendiese mientras calmaba a la gente. Daiki intentó llamar a los servicios de seguridad o a quién fuese para que llegase hasta allí pero no había nada de cobertura. Ambos se miraron ligeramente nerviosos durante unos segundos. No era la primera vez que se enfrentaban a una situación real de rescate o al ataque de un villano pero eso era algo totalmente diferente. Era a gran escala y tenía toda la pinta de ser un atentado.

-¡Vete, vamos! ¡Los sistemas de seguridad habrán detectado la explosión de todas formas!-Le instó el de ojos azulados encargándose de su zona. En cuanto estuviese organizada tenía que ir hacia delante para ver cómo estaba también la situación allí. Al fondo, Archie abrió la puerta con toda la fuerza que sus brazos le permitieron para pasar al siguiente vagón donde parecía haber un médico intentando tranquilizar al personal. "Debo de mantener la calma", pensó.

-¡Disculpe!-Archie se acercó al hombre que cargaba a una señora mayor junto con otra persona lesionada que podía moverse de algún modo un poco.-Soy un héroe mi nombre es Looklass, tengo que ver que ha ocurrido atrás, le encargo la seguridad de este vagón hasta que lleguen los equipos de rescate.-El sanitario asintió sin pensárselo ni un solo segundo.-Gracias…

-¡Vaya y sálvenos, señor!-Le dijo un niño asustado en brazos de su madre que tenía una pierna ensangrentada. Él asintió devolviéndole una pequeña sonrisa antes de pasar al siguiente que estaba aún peor que el anterior. Al fondo vio que el próximo ya tenía humo. Eso no era bueno, debía de abrir las ventanas como fuese.

-¡Escúchenme! ¡Si siguen gritando no lograran nada!-Alzó la voz entre la gente que asustada intentaba salir de allí. En ese momento, al oírle, todos se volvieron hacia él.- ¡No se preocupen! ¡Estoy aquí para ayudarles!-Al ver cómo iba vestido la gente le prestó aún más atención.- ¡El sistema de las puertas exteriores parece que se ha estropeado así que intenten partir los cristales de las ventanas de la derecha de alguna forma con algo contundente y con cuidado de no dañar a nadie! ¡Es donde está la acera de emergencia para salir de aquí! ¡Despejaremos el humo! ¡No muevan mucho a los heridos! Intenten cubrir las hemorragias con ropa y que no pierdan calor.-Teniendo en cuenta que estaba él solo en medio de unas dieciséis personas ellos mismos tenían que ayudarse entre sí o él no lograría avanzar.-¡Mi equipo vendrá cuanto antes para ayudarnos!-Y tras ese discurso. Todos empezaron a hacer lo que el muchacho les había dicho sin dudar. Al ver como actuaban, Archie aprovechó para acercarse a un par de hombres que parecían llevar la voz cantante un poco.-Disculpen soy Looklass, debo seguir avanzando para ver que ha ocurrido. Tengan cuidado con el humo en cuanto abra la puerta, si se acumulan llévenlos a todos los que puedan hacia delante. Mi compañero está allí. Les dejo a cargo de este vagón.-Sabía que era algo delicado dejar que civiles se encargaran de ese tipo de cosas pero no tenía más remedio. No podía quedarse en ese lugar. Tal vez en el próximo, en el que las cosas parecían ir un poco peor, si necesitase hacerlo con más urgencia.

-Cuente con nosotros.-Dijo uno de ellos asintiendo firme y con endereza.- ¡Y tenga cuidado!-Oyó cuando se alejó de ellos. Archie tocó el acero del manillar de la puerta y enseguida se quemó un tanto las manos. Chistó con la lengua. Sudaba y sentía que mientras más cerca del humo estaba menos cantidad de oxígeno podía respirar pero, tenía que seguir hacia delante. Si había algún superviviente tenía que ayudarle a toda costa. Así que, con mucho más esfuerzo que la vez anterior, abrió la puerta y entró a toda prisa.

Enseguida se llevó un brazo a la nariz y a la boca para intentar que el humo no le ahogase. En ese momento se dio cuenta de que los tres últimos vagones había desaparecido y que en aquel…

-¡ ¿Dónde está?!-Gritó un hombre que envolvía con un lazo de arena la garganta de un héroe.-¡Es nuestro! ¡Maldito seas!-Lo zarandeó contra un lateral del tren y, literalmente Archie vio como le partía más de una costilla a la vez que el cristal se rompía del impacto del golpe.

Sus ojos se abrieron de par en par. Ese debía de ser el villano que había organizado todo aquello. Buscaba algo pero… ¿qué?

Y de pronto, en ese momento, escuchó una voz muy familiar.

-¡Déjale! ¡Por favor!-Esa era…

-Sight…-Susurró Archie para sí. Al parecer conocía a ese muchacho de algo.

El villano gruñó acercándose aún más al hombre que parecía luchar contra la vida y la muerte tirado sobre lo que quedaba de unos asientos del metro.

-¡Hoy morirás aquí! ¡Todos lo haréis!-Le agarró de nuevo del cuello. El héroe al borde de la inconciencia esta vez, no se resistió. Y al ver que seguramente ese sería su final, Archie, contra todo lo que suponía hacer algo como estudiante sin la supervisión real de su maestro, actuó.

-¡Eeeh!-Gritó llamándole la atención. El villano giró el rostro hacia su voz e inmediatamente, con su refracción consiguió que aquella luz roja de emergencia le cegara con tanta incidencia que gritó de dolor llevándose una mano a la cara.

-¡Maldita sea!-Gruñó. Echándose hacia atrás.-¡ ¿Qué está pasando?!

En ese instante, al reconocer la habilidad que habían usado, Sight volvió sus ojos hacia él. Parecía que tenía una pierna rota y una brecha importante en el abdomen, el labio partido. No podía moverse de ninguna forma. Al ver a su estudiante allí, el corazón y el alma de Dina Pook, se llenó de miedo. Sus esferas rojizas abiertas de par en par le miraron aterrorizadas. Su cuerpo, tembló.

-No…, ¿Qué haces aquí…?-Susurró para sí misma.-¡Vete!-Le gritó con las pocas energías que le quedaban. Si perdía a uno de sus alumnos no se lo perdonaría jamás.

-¡Ni hablar! ¡No la dejaré aquí!-De repente, la mirada de Archie se ensombreció al ver de frente al enemigo y la situación en la que se encontraban. Estaba convencido de que había asesinado en menos de tres minutos a más de cincuenta personas. Chistó furioso.

-Archie por favor.-Ella se lo suplicó pero él, no le hizo caso. Estaba convencido de que después de aquello posiblemente le expulsarían de la academia pero, su corazón podía más que su propia razón y las consecuencias de ello.

-No se preocupe Sight, no la abandonaré, yo seré su héroe.-Su rostro se llenó de determinación. Al oírle Dina sintió un vuelco en el alma. Sus pupilas se abrieron aún más. Sabía, que Archie no estaba preparado para un villano así. Ni siquiera él había podido…

-¡Maldito mocoso!-En ese momento, a ciegas, el villano envió sus ataques de arena endurecida contra él. El moreno pudo esquivarlos con más o menos facilidad. Había estado trabajando su agilidad, la velocidad y su capacidad de esconderse para mejorar su quirk en el último año. Normalmente no era de los que se metían de frente en una pelea así pero, la forma en la que ella había gritado y suplicado por la vida de aquel héroe le recordaron al instante de su infancia en el que le habían arrebatado a su hermana pequeña sin que él pudiese hacer absolutamente nada y, por algún motivo que no supo explicar, no se había podido contener.

Sight se quedó sin palabras al observar como el joven se desenvolvía terriblemente bien esquivando los ataques del villano. ¿Cuándo había madurado de esa manera?

-¡Voy a matarte!-Gritó el herido. Sus ojos se entreabrieron en blanco. La sangre surcaba sus mejillas. Archie sonrió al darse cuenta de que la ceguera posiblemente sería casi total y que los restos visuales eran prácticamente nulos.

Como el espejo que era, no solo podía captar la luz y que esta rebotase con la energía que quisiera sino que además, también había aprendido con el tiempo a hacer rebotar otro tipo de sustancias más sólidas. Una de ellas era el agua y otra…

De repente, desde detrás de los sillones y cuando vio una apertura, salió al ataque, colocó su brazo izquierdo delante de él. Si conseguía que uno de aquellos golpes propios le diese ahora que no era capaz de ver nada, tendría quizás, la oportunidad de ganar.

El primero, fue con demasiada fuerza y prácticamente le rompió el brazo justo antes de que pudiese esquivarlo evitando un daño mayor. Sight se mordió el labio angustiada pero no mencionó palabra para no revelar la situación del muchacho. Archie volvió a esconderse. Tenía que pensar un poco más. Los golpes iban hacia él con demasiada violencia. Chistó mientras analizaba el vagón. El humo cada vez era más denso. Notaba que sus pulmones se llenaban de dióxido de carbono. Tenía que sacarles de allí cuanto antes o acabarían asfixiándose. Se dio cuenta, al mirarla de reojo, que Sight tosía de pronto, llevándose una mano al pecho.

Tenía que darse toda la prisa del mundo pero, entonces, en ese instante en el que le daba vueltas a cómo hacerle frente, el villano lanzó algunos ataques más contra los asientos tras los que ella se ocultaba. Al oírla había revelado su escondite y en ese momento, sin pensárselo dos veces, se abalanzó hacia la joven cuyos ojos le miraron impregnados de pánico. Tenía que detener el ataque. Debía salvarla. Era su misión. Era lo que había querido hacer siempre. No podía permitir que, ningún villano más se llevase como si nada a las personas que le importaban para siempre.

No podía permitirlo.

Antes de que el golpe llegase a la joven, Archie se colocó delante de ella con el ceño fruncido, activó su quirk concentrado todo el poder de su refracción en su torso y cerró los ojos. Un segundo después percibió el impacto contra su cuerpo y sintió que salía despedido hacia atrás.

Al instante abrió los ojos dándose cuenta de que le había dado el golpe al villano que, ciego y sin oír lo suficientemente bien con el fuego crepitando de fondo, había recibido su propio ataque. Dañado, más de lo que esperaba, el enemigo acabó tirado contra el suelo, inconsciente.

Notó un nuevo porrazo en la espalda contra la puerta del vagón que le dejó sin aire unos segundos. Sin embargo, sonrió. Había conseguido su objetivo de alguna forma que aún no comprendía. Sight, aun tiritando, se acercó un tanto a él arrastrando la pierna.

-Estás…-Susurró con un hilo de voz la muchacha. Archie se levantó a duras penas sujetándose el brazo herido y asintió. Casi no podía hablar por la falta de aire. El moreno avanzó hasta llegar a ella y, con la mano con la que aún tenía fuerzas la agarró para que se pusiese en pie. Sight se sujetó a su alumno sin dudarlo cojeando y entre ambos, como pudieron, abrieron la puerta hacia el vagón siguiente que estaba prácticamente vacío. Al parecer se habían trasladado al próximo por miedo al humo o a los ataques. Cuando respiraron un poco de aire limpio, sintieron que se les hinchaban los pulmones. Archie dejó a Sight sentada en un lugar seguro y regresó a por el otro ignorando la negativa de su profesora al ver como tenía el brazo. Se llevó de nuevo la mano aun sana, a la nariz y a la boca para intentar que el humo no terminase de ahogarle.

Sin embargo, en cuanto fue a alzarle, el de ojos verdes se dio cuenta de que pesaba demasiado incluso para él. Comenzó a darle pequeños toquecitos en el rostro para ver si recobraba la conciencia. Si podía moverse un poco por su propio pie sería más sencillo salir de allí. Además, tenía que hacerlo rápido antes de que el villano despertase y entonces…, el héroe dejó caer su rostro hacia un lado involuntariamente.

Archie encogió los ojos desconcertado y confuso. Tenía la sensación de que algo no iba bien.

En el otro lugar, Sight intentaba ponerse en pie sin resultado. Le dio un puñetazo al suelo de la propia rabia y frustración. Notó un dolor intenso en el costado. El corte no era muy profundo pero la sangre era escandalosa. Apretó los dientes y cerró los ojos maldiciendo ese preciso momento en el que no podía hacer nada y ambos estaban en peligro... Si tan solo pudiera moverse…

Sin embargo, de repente, sus ojos rojizos se abrieron de par en par cuando notó que uno de los cuerpos que transmitía calor dentro del vagón contiguo, desaparecía por completo. Vio, a través del metal su ubicación y, su corazón se encogió hasta romperse en mil pedazos. Tembló involuntariamente. La llama que emanaba de aquel héroe débilmente, se había esfumado sin más. Sin que ella pudiese hacer nada por evitarlo a pesar de ser una heroína que se encargaba precisamente de evitar aquello...

Pero lo más doloroso era que se trataba de él.

-No…-Se arrastró hasta la puerta y la tocó consternada. Era imposible abrirla de esa manera.-No…, no, no, no…-su voz desesperada se alzó,-¡No!-Gritó. El dolor se aferró a cada poro de su piel. Pero, eso no era lo peor. En ese instante, sintió que el calor del villano fluía con más energía y le vio ponerse en pie tras la espalda de Archie.

Angustiada, sin saber qué hacer, elevó su tono de voz todo lo que pudo y le propinó a la puerta golpes fuertes para intentar prevenir al muchacho de lo que le esperaba.

-¡Looklass!

Dentro del vagón, Archie oyó su nombre de héroe y en ese instante, notó como algo se acercaba detrás de él con una velocidad tan impresionante que fue incapaz de esquivarlo incluso volviéndose hacia el ataque a toda prisa. La arena le atravesó la pierna derecha en un segundo clavándose hasta casi llegar al hueso. Gritó de dolor.

El villano con el ceño fruncido y más enfadado que nunca, se acercó con el hombro herido. Archie se echó un tanto hacia atrás intentando, a pesar del dolor, no perder el equilibrio. Si se caía al suelo, estaría perdido. Así que, mientras avanzaba, intentó pensar en algún plan a pesar de que no podía huir y dejar a aquel héroe allí sin más…

-Maldita sea…, piensa…, piensa…-Se dijo. Conocía su habilidad. Sus ventajas y limitaciones. Tenía perfectamente claro que no podría derrotar a aquel tipo. Él nunca había sido de ataques frontales. Apretó los dientes y los puños sin saber exactamente qué debía hacer cuando, de repente, uno de los cristales medio rotos de una de las ventanas por las que escapaba el humo lo suficiente como para permitirles respirar y ver mínimamente, se resquebrajó aún más, desaparecieron y volvieron a aparecer a una distancia lo suficientemente cercana del villano como para darle pero, él había agudizado el oído a pesar de su ceguera y levanto un muro de arena eludiendo el ataque.

-¡¿Estás bien?!-La voz de Change se alzó en el lugar. Venía acompañado de dos de sus mejores héroes de la agencia.- ¡Sal de aquí! ¡Protege a Sight!-Le encomendó mientras los tres se colocaban delante del villano.-Nos encargaremos, Looklass.-Le sonrió alzando el dedo pulgar.-Buen trabajo.

-Ya era hora, ¿sabe? He estado a punto de morir…-Sonrió de medio lado bromeando un poco sin apenas fuerzas y sintió que por fin, podía respirar así que, sin desobedecer a su maestro, salió de allí cojeando con un dolor intenso en la pierna y como pudo abrió y cerró la puerta del vagón mientras se producía el enfrentamiento tras él.

Y allí, justo delante de él, la vio a ella. Se fijó en su rostro contraído. Lloraba y temblaba a partes iguales. Su corazón dio un fuerte vuelco.

-Archie…,-le nombró con un hilo de voz,-estás bien…-Arrugó la nariz entre aliviada y afligida y él, en un impulso que quizás estaba fuera de lugar, se agachó y la abrazó con todas sus fuerzas. Sight se aferró a él llorando aún más. Archie la contuvo entre sus brazos apretándola con energía.

-No te preocupes.-Murmuró en su oído.-Yo estoy aquí.-Sonrió un tanto a pesar del dolor de su cuerpo.-Te protegeré, Dina…-Al escuchar como mencionaba su nombre de la forma más reconfortante del mundo a pesar de la situación, la joven sintió que había creado un extraño vínculo con él…

Unos días después, con sus heridas en proceso de sanación y esclarecido el ataque en el que habían fallecido casi una centena de inocentes y que salía en todos los medios de comunicación del mundo, sin saber definir exactamente qué era lo que quería conseguir ese villano que no había mencionado palabra a pesar de los interrogatorios de la policía, enterraron al héroe que había perdido la vida en el conflicto.

Esa mañana, llovía y una cantidad desbordante de gente se presentó en la iglesia y luego en el cementerio. Ella, sin mencionar palabra, solo asintiendo a cada uno de los pésames de amigos y compañeros, pasó el día sin más y contuvo el aliento cuando sus pasos ayudados por sus muletas, comenzaron a alejarse de aquella tumba fría e impersonal. Y en ese instante un motón de cuestiones dramáticas se arremolinaron en sus pensamientos. Sight se preguntó si estaría bien allí completamente solo. Si tendría frío bajo la tierra. Si la lluvia le llegaría filtrándose a través de la hierba húmeda. Si era justo que se fuera a casa a cobijarse entre las mantas dejándole allí a su suerte y todo tuviese que recomponerse sin más.

De pronto, un enorme vacío se apoderó de su corazón. Frenó sus pasos y tomó aire. El dolor era tan intenso que parecía asfixiarla. Se llevó una mano al pecho y, en ese momento, sintió un paraguas cubrirle la cabeza alejándola de aquellas gotitas que la mojaban calándole hasta los huesos.

-No creo que sea buena idea que te resfríes.-La sonrisa sincera de Tom su compañero de profesión y gran amigo, se coló a través de sus retinas al alzar el rostro.

-Ha sido un duro golpe,-Melissa su maravillosa amiga se acercó hasta agarrarla de la mano que sostenía en su pecho,-pero, estamos aquí para lo que necesites, ¿lo sabes verdad?-Sight asintió notando como sus pupilas volvían a llenarse de pequeñas lágrimas.

-Quizás lo mejor sea que te tomes un descanso, Dina.-Sus esferas rojizas se clavaron en el director de la academia que le sonreía tristemente empatizando con sus sentimientos.

-Yo me encargaré de los chicos.-Escuchó a su izquierda la voz de Ryan otro de sus compañeros pero sobre todo, admirador de su trabajo. Al escucharles, sintió que su corazón se tranquilizaba un tanto.

-Tómate el tiempo…, que necesites…

Un poco más alejados del lugar, Change y Megan se montaron en el coche para marcharse de allí. Sus semblantes serios y distantes analizaban las consecuencias de lo que había ocurrido y ella, no dudó ni un segundo en pensar en él, en su hijo o en el riesgo que se corría en aquella profesión. Se mordió el labio, cabizbaja y Jack, que empezó a conducir, la observó de reojo preocupado, adivinando sus pensamientos. Le agarró la mano ligeramente sin perder de vista el tráfico.

-Él estará bien, Megan.-La llamó con su auténtico nombre. Ese que solo usaba en la intimidad.-Le protegeré de cualquier cosa.-La joven soltó un largo suspiro.

-Hasta que sea un profesional real.-Susurró.-Como Daiki…, y ya, no podamos hacer nada para intentar que eluda sus responsabilidades.-Contuvo el aliento.-No importa. Ya lo he aceptado. Mi vida…, siempre será así…

A unas manzanas de allí, en un pequeño estudio alquilado con una bonita cocina abierta al salón comedor, Archie se preparaba con la mano no vendada, un té mientras pensaba, serio y distante en todo lo que ese villano había organizado en tan solo unos minutos con un explosivo en el metro de Londres. Contuvo el aliento y suspiró solo de pensar que ese héroe al que no pudo salvar había sido una víctima más del desastre y se preguntó cuánto tiempo tardaba una persona en recomponerse de algo así.

En ese instante, en el que sus pensamientos divagaban sobre sus acciones, la imagen de Sight entre sus brazos llorando rota de dolor se coló en su mente. Sus manos aferrándose a su traje, su fragilidad, aquella tristeza infinita que se había expandido por todo el lugar esa mañana, la forma en la que había pronunciado su nombre sin usar, por primera vez, su apellido para dirigirse a él…, había sido como un extraño acontecimiento para su corazón. Notó un vuelco en el alma y cómo el pulso se le aceleraba y supo que algo extraño estaba sucediendo en su interior, en su cabeza y en el hecho de que no había dejado de pensar en ella desde ese momento. Solo de imaginar el calor de su afligido abrazo, temblaba y notaba que se le ponían los pelos de punta.

Chistó negando con el rostro. Su flequillo alborotado se removió. Tenía que quitarse esa idea de la cabeza. Solía enamorar con facilidad a las chicas de su edad aunque él nunca se hubiese sentido realmente atraído hasta ese nivel por ninguna aunque sí, en otros aspectos. Sight tenía prácticamente diez años más, era su profesora y por lo tanto, era imposible que pudiese sentir nada por ella.

Absolutamente, nada. Ni siquiera un mínimo de apego o sería…, su fin…

Y entonces, justo cuando la tetera empezó a pitar avisándole de la temperatura del agua, el timbre resonó por todo el lugar alejándole de aquellos incoherentes pensamientos.

Nada más abrir la puerta, todos sus amigos le saludaron con una sonrisa.

-¡¿Cómo está el héroe que sale últimamente en casi todas las noticias?!-Gary le dio una palmadita en el hombro sano y aun así, no fue capaz de evitar una leve expresión de dolor.

-Estuviste genial, Archie.-Avistó Rachel con una preciosa línea curva limpia y brillante.-Menos mal que frenaste al villano.-Apuntó sentándose en el amplio sofá.

-Habría sido mucho peor no hacerlo, desde luego.-Asintió Gary acomodándose junto a Rachel mientras se cruzaba de brazos.

-Bueno…-El aludido se encogió de hombros. Aun parecía estar en su mundo.

-¿Estabas haciendo té?-Le preguntó Nyrai al ver que la tetera seguía pitando. Él afirmó con el rostro.- ¿Te importa que lo sirva para todos?

-Por supuesto que no.-Intentó regresar a la realidad devolviéndole una sonrisa.-Hay algunos pasteles y galletas ahí, también.-Le indicó a la peli rosa que, junto con Daiki empezó a preparar una improvisada merienda. El castaño, que aún no había hablado con él desde el accidente, sonreía abstraído en sus pensamientos desenvolviendo las bolsitas de té.

-Daiki,-al verlo tan ausente de reojo, Nyrai intervino,-¿estás bien? Llevas todo el camino muy callado.

-Estoy bien, tranquila.-Intentó calmarla sin mucho resultado pues sabía que ella le conocía a la perfección. Aun así, no quiso insistir. Tal vez lo que necesitaba era hablar con Archie y soltar, de una vez, lo que había ido a hacer allí a parte de comprobar cómo se encontraba.

-Tiene pinta de que te duele todo, ¿verdad?-Holly se echó hacia atrás en el sillón y bostezó al poner los pies en alto sobre el reposapiés. Abrazó su almohada con fuerza y sintió unas ganas enormes de echarse a dormir. Últimamente, preocupada por la situación de sus amigos, había descasado menos de lo que acostumbraba.

-Principalmente el hombro y la espalda.-Respondió el moreno sentándose frente a Rachel y Gary.-Y a media tarde el dolor de la pierna se convierte en un infierno.-Una gotita rodó por su nuca. Estaba totalmente molido.-Además duermo y como poco.-Indicó.

-Eso se puede solucionar en cuanto vaya a por un buen pastel de zanahorias la próxima vez que vengamos a verte.-Comentó Rachel.

-¿Esa próxima vez puede ser más tarde? Para no interrumpir mi siesta.-Al escuchar a Holly todos se echaron a reír un tanto.

-Si duermes más de nueve horas diarias, Holly. Tienes que hacer más deporte o algún día se te olvidará andar.-Ella suspiró agotada solo de pensar en ponerse a correr. Rachel rió y Archie esbozó una bonita sonrisa. Sus amigos siempre le alegraban el alma.

-¿Y cómo está tu cabeza?-Cuestionó el de ojos verdes a Shinto que colocaba las tazas sobre la mesa ratona. El nombrado desvió sus esferas hacia el vendaje de su frente.

-Con todas las neuronas puestas, creo.-Bromeó haciendo reír de nuevo al resto.

-Sería un problema que las perdieses tontamente, no sé cómo pensarías aprobar en ese caso este curso.-Siguió Nyrai sentándose junto a Archie.

-Forzando a las otras pobres a pasar a la acción con más energía.-Rió sentándose junto a Holly en el sillón que quedaba libre.

En ese momento, y durante un buen rato, estuvieron merendando y hablando en general tanto de lo ocurrido como de cómo iban las cosas en la academia a la que él, por recomendación médica, aun no podía asistir y en ese instante, salió el tema de Sight sin remedio. En cuanto Holly la nombró los rostros de todos cambiaron radicalmente a otros más serios y cabizbajos, preocupando al de ojos verdes que les analizó dándose cuenta de que había algo que él no sabía y que estaba pasando.

-¿Qué ocurre con ella?-Sintió que sus pulsaciones empezaban a intranquilizarse. Les miró ligeramente alarmado. Notó una fuerte presión en el pecho.

-No ha vuelto a la escuela.-Empezó Rachel.-Es cierto que está convaleciente con la pierna pero…-Se mordió el labio y sus esferas miel se desviaron hacia Daiki. Este, suspiró en medio del silencio y, comenzó a hablar.

-No ha regresado solo por eso.-Siguió.-Creemos que pasará un buen tiempo hasta que lo haga.-Todos observaban con tristeza o su té o la alfombra. El moreno arrugó la nariz.-Verás Archie,-soltó una larga bocanada de aire antes de soltar lo que llevaba guardado consigo,-el héroe que ha fallecido en el atentado, ese al que intentaste rescatar justo antes de que llegasen los profesionales,-le miró fijamente a los ojos más serio que nunca,-era el hermano de Sight.

Al oír esa información los ojos verdes del héroe se abrieron de par en par. No podía creer lo que estaba escuchando.

-¿Qué…?-Sintió que aquel pellizco de su pecho se hacía más grande en vez de empequeñecer. Aún era incapaz de pensar que el hombre al que no había podido salvar fuese, para colmo… En ese instante, Archie comprendió las lágrimas y la desesperación de Sight en el segundo en el que sus manos le sujetaron como si nunca más pudiesen tener la oportunidad de volver a hacerlo…