* Disclaimer: Los personajes de Dororo (2019) pertenecen a Osamu Tezuka, Tezuka Prodcuctions y Studio Mappa, yo los utilizo solo para realizar este fanfic.

Hola a todos :) Nos encontramos ya en el penúltimo capítulo de esta historia. Como tal, tenemos una última canción que les recomiendo mucho buscar y escuchar en YouTube en el momento adecuado para un mejor ambiente de lectura.

[1] Paganini´s Caprice no. 24 on One Guitar - Marcin Patrzalek

Capítulo 11

Al final del arcoíris

"¿Recuerdas cuando nos besamos y casi nos acostamos?" Esa es una pregunta muy fácil de pronunciar, pero muy difícil de decir. Después de ese suceso en esa noche de borrachera, en más de una ocasión me vi tentado a preguntárselo a Saburota, lamentablemente, a la fecha aún no soy capaz.

Ninguno de los dos mencionó nada al día siguiente, ni la semana, ni el mes después. Sin duda estoy convencido que fue lo mejor. Sí, mi corazón se contrae de dolor cada vez que esa pregunta y mis sentimientos se atoran en mi garganta, aun así, sigo convencido en que es lo mejor para los dos.

Puedo apostar que Saburota ya no recuerda absolutamente nada de ese curioso suceso, mientras que, para mí, es uno de mis más preciados recuerdos. El sabor de sus labios, y el cálido tacto de su cuerpo rodeándome es algo que mi mente memorizó a la perfección. Eso para mí está bien, me basta ese lindo recuerdo para saber que por lo menos por algunos minutos, mi profundo amor se vio correspondido.

Aun así, aunque estoy convencido de que ese momento desapareció de la vida de Saburota, pude notar que después de ese día él pareció marcar algo de distancia conmigo. Las salidas con diferentes mujeres aumentaron, al punto en que incluso comenzó a coquetear también con estudiantes de la preparatoria, ya fueran de nuestra clase o no.

Ahora que reflexiono sobre esto, es imposible no preguntarme ¿su salida de Final Line estaría relacionada con este suceso? A final de cuentas... ¿será que él también lo recuerda? ¿consideró necesario el alejarse de mí?


Debí suponerlo, que no íbamos a poder permanecer flotando en esa nube rosa de perfección para siempre. La caída de un rápido ascenso es en verdad dolorosa, y eso fue justo lo que pasó con Final Line.

Después de nuestras victorias en las guerras de bandas y convertirnos en una de las bandas independientes más populares de Shibuya, confieso que mi ego aumentó de una manera negativa, creía que nadie merecía pisar el mismo escenario que nosotros. La salida de Yusuke como guitarrista, fue solo la primera pieza de dominó que marcaría el efecto de una caída en cadena llegando al inevitable final: la disolución de Final Line.


—¿Insinúas que Yusuke abandonó el grupo por culpa mía?

Le pregunté con rudeza a Saburota durante el descanso en la preparatoria. Él simplemente levantó una ceja con semblante reflexivo, mientras que yo busqué ansiosamente la cajetilla de cigarros en el bolsillo de mi pantalón.

—Sabes que no está permitido fumar en la escuela. —Apuntó mirándome acusadoramente.

—Alguien que se cogió a la delegada de nuestra clase en los armarios del gimnasio no tiene ningún derecho a reclamarme. —Me defendí bruscamente mientras tomaba mi encendedor. Saburota simplemente desvió el rostro un tanto apenado, a lo cual le respondí quedamente—: Estamos en el techo de la escuela, nadie se dará cuenta.

Me llevé el cigarrillo a los labios con urgencia, Saburota no agregó nada más a la conversación. Fijó su vista al frente, me pareció percibir que trataba de ocultar la tristeza en su mirada.

—¿Por qué crees que fue mi culpa? —Pregunté exhalando el humo del cigarro.

—Le exigías mucho durante los ensayos, él mismo me lo dijo. —Respondió aun sin mirarme.

—No le exigía más que lo justo. —Me justifiqué con tono hosco—. Ya lo sabes, yo solo quiero lo mejor para mi banda, no quiero amateurs.

—Pero hay forma de decir las cosas. —Finalmente dirigió su rostro a mí, me mostró una pequeña sonrisa—. Tu honestidad a veces puede ser abrumadora. No es lo mismo decir: "creo que deberías practicar un poco más" a "mejora tus habilidades, eres un asco comparado con otros guitarristas".

Le di otra calada al cigarro desviando mis ojos, un pequeño sonrojo asomó en mis mejillas al darme cuenta que tenía razón. Percibiendo como me daba unas palmaditas en la cabeza, aumentando de esa manera el ritmo de los latidos de mi corazón, retomé la palabra:

—Sabes que no soy bueno para hablar, yo digo las cosas tal cual las pienso.

—Eso lo sé muy bien.

—Es igual... Si él no estaba dispuesto a mejorar, entonces que se largue ¡Final Line se merece a los mejores músicos!

Mi preciado amigo rio un poco ante mis palabras antes de responder:

—En eso tienes razón. Si no estaba dispuesto a comprometerse, entonces lo mejor será dejarlo ir.

—Aunque es lo mejor, esto no deja de ser una mierda. —Me quejé apagando el cigarrillo y lanzándolo lejos—. Nuestra banda no puede estar sin un guitarrista, necesitamos conseguir uno a la brevedad ¿Dónde podremos buscar? ¿Deberíamos hacer audiciones? ¿Pegar panfletos?

Saburota no respondió de inmediato. Colocó su mano en la barbilla en ese ademán pensativo tan característico suyo. Lo miré con expectación, hasta que me dijo con una gran sonrisa:

—Creo que tengo al candidato perfecto.


—¡De ninguna manera pienso ir al club de música!

—Vamos, solo escúchalo tocar. Kagemitsu es un gran guitarrista.

—Si está en el club de música eso es más que debatible. —Me burlé con un tono cruel—. Sabes como le digo a ese club ¿verdad?

—¿El club de los perdedores? —Me respondió Saburota con ironía, rodando los ojos.

—¡Si! —Detuve mi caminar en seco para voltearme y encararlo—Siempre te he dicho que pierdes valioso tiempo al ir a ese tonto club.

—Pero es divertido conocer y socializar con personas con gustos similares a los tuyos. Tú, por el contrario, siempre rechazas mis invitaciones para ir.

—Es porque solo me bastó ir unas pocas veces para darme cuenta de lo ñoños que son todos en ese club. —Hice una pequeña pausa para mostrarle mi lengua con desagrado—. Solo tocan esas canciones tan suaves, tontas y cursis. No, gracias, prefiero a los roqueros más experimentados de Loud House.

—No tienes remedio, Shirachibi.

Me dijo con un tono tenue, dedicándome una pequeña sonrisa. Sentí mis mejillas sonrojar, por lo cual desvié mi rostro, y fingiendo indiferencia le reclamé:

—Que no me digas así, idiota con cabello de ramen. —Antes de que mis síntomas de enamoramiento empeoraran, decidí que lo mejor iba a ser volver al tema—¿Y que hay con ese tal Kagemitsu? ¿Planeas que me deslumbre tocando "Estrellita ¿Dónde estás?" o algo así?

Saburota dejó escapar una enorme carcajada antes de responderme.

—Por supuesto que no... Solo dale una oportunidad. Sabes que puedes confiar en mi buen criterio ¿verdad? Creo que Kagemitsu en verdad puede sorprenderte.


Nunca deja de sorprenderme la enorme habilidad de persuasión de mi preciado amigo. Unos minutos después de esa platica, ya estaba parado en la entrada del aula de música, lugar donde se reunía el "club de los perdedores".

Observé en silencio y sin moverme de mi lugar como Saburota saludaba a varios estudiantes, después se dirigió hacia un muchacho que se encontraba en una esquina con una hermosa guitarra acústica muy bien pulida y cuidada en su regazo.

Habló con él por unos cuantos segundos hasta que el muchacho asintió lentamente con su cabeza, se puso de pie y lo siguió. Lo examiné atentamente con disimulo conforme llegaban hacia mí.

Un muchacho de estatura media con un porte sofisticado y elegante. Una mirada tranquila, ¿o indiferente más bien? Todo su aspecto; así como su uniforme, estaba limpio, ordenado y bien cuidado.

—"Demasiado perfecto para mi gusto".

Pensé torciendo la boca. Algunas de las estudiantes que también estaban en el club se susurraron unas palabras entre ellas al verlo pasar, lucían sonrojadas y apenadas. Viendo esto comencé a reconocerlo, algunas de mis tontas compañeras de clase siempre babeaban por él cuando lo veían en los pasillos.

—"¿El clásico chico bonito que toca la guitarra para conseguir novia?"

Seguí mi análisis interno, mientras que los dos muchachos por fin llegaban frente a mí.

—Shiranui, él es Hyakkimaru Kagemitsu. —Comenzó a decirme mi amigo con un tono en verdad amistoso—. Es un estudiante de primero y se unió a inicios del curso al club de música. —Después se volteó un poco para hablarle al chico de cabello azabache—. Kagemitsu, él es mi mejor amigo Shiranui Aizawa. Nos conocemos ya desde muchos años, ambos estamos en la misma clase, en segundo grado.

—Mucho gusto, Shira...—Calló en seco cuando se percató de mi mueca de desagrado al escuchar que me llamaba por mi nombre. Parpadeó varias veces, para después rectificar—: Mucho gusto, Aizawa sempai.

—Hola. —Respondí sin interés—. Saburota me dice que eres guitarrista.

—Si.

—¿Desde cuándo tocas la guitarra?

—Desde los ocho años.

Me fue imposible no abrir mis ojos con cierto asombro ante su respuesta, gesto al cual Saburota me dedicó una sonrisa pretenciosa, no pasó desapercibido para él este cambio en mi semblante. Llevando ocho años ya tocando este instrumento, me di cuenta al instante de que no era un amateur como había supuesto en un principio debido a estar en el club de los perdedores.

Alguien no toca ocho años un instrumento solo porque si, si él llevaba tantos años sin dejarlo era porque en verdad lo disfrutaba. Tal vez no era solo un hobby como para la mayoría de los estudiantes en este club. Eso en verdad llamó mi atención, e hizo que una traviesa sonrisa asomara por si sola a mis labios.

—¿Y por qué decidiste tocarla? —Continué con un mayor interés.

—A mamá le pareció buena idea que tomara clases de música.

Eso hizo que mi sonrisa desapareciera para tensar mis labios ante la mención de la palabra "mamá". Tratando de ignorar ese dolor en mi corazón, decidí enfocarme en otra cosa ¿entonces solo la tocaba porque lo habían obligado a ir a esas clases?

Por su forma educada de hablar, su aspecto bien cuidado, y esa hermosa guitarra acústica que era de muy buena marca, supuse que debía ser de una familia acomodada.

—"¿El clásico niño rico que solo cumple los caprichos de sus padres?"

Me mordí los labios comenzando a sentir molesto por esta suposición, cuando sus siguientes palabras me dejaron sin habla por unos segundos.

—Tomé estas clases en un inicio por idea de mamá, pero con el tiempo en verdad comencé a amar tocar la guitarra. Es tanto así que ahora ya no me imagino sin tocarla a diario, y sin que la música me acompañe en cada aspecto de mi vida.

Ese extraño muchacho dijo eso en un tono bajo y tranquilo. Su semblante indiferente no cambió en lo absoluto, aun así, no pasó desapercibido para mí ese singular brillo que asomó en sus ojos caramelo cuando me dijo esas asombrosas palabras.

—"Interesante". —La sonrisa socarrona en mi rostro volvió—. Oye, Kagemitsu ¿te molestaría tocar la guitarra para mí?


El callado muchacho se sentó en uno de los asientos del aula, observé con interés el enorme cuidado con el que sostenía su guitarra entre sus manos y comenzaba a afinarla. Yo hacía lo mismo, siempre tomaba mi amado bajo con sumo cuidado para evitar que a este le pasara algo malo. No soportaría que recibiera un rasguño siquiera.

—¿Qué debería tocar? —Preguntó quedamente sin dejar de observar su guitarra—¿Algo de The Beatles? ¿Eric Clapton? ¿Journey?

—Aburrido. —Me quejé, estirando la última "o" —. Cualquiera puede tocar eso.

Ante esto Hyakkimaru volteó a verme, enarcando una ceja con extrañeza. Por mi parte solo le dediqué un gesto burlón.

Saburota negó lentamente con la cabeza desaprobando mi comportamiento, a pesar de esto soltó una baja risa. El guitarrista se volteó a ver a mi amigo cuando este le habló dándole unas palmaditas en la espalda.

—Disculpa a este tonto, es muy malo para socializar. Lo que quiere decir, es que toques algo que solo tú puedes tocar, algo en lo que seas bueno y te diferencie de los demás guitarristas.

—Sorpréndeme, Kagemitsu.

Le dije con un tono retador y demandante, observándolo expectante. El aludido me dedicó una mirada indescifrable por unos segundos, para después bajar la mirada con gesto pensativo. Finalmente, me respondió sujetando la guitarra con fuerza entre sus manos:

—Puedo tocar composiciones clásicas en mi guitarra... ¿Qué te parece algo de Paganini?

—¿Paganini? —Inquirí incrédulo—No digas tonterías ¿Cómo puedes tocar una composición para violín en tu guitarra?

—Con la habilidad adecuada, todo es posible.

Su semblante tranquilo no cambiaba, pero pude percibir la emoción en su voz al decir esas singulares palabras. Contuve el aliento cuando este cerró los ojos, dio una profunda inhalación y comenzó a rasgar las cuerdas.

[1] Capricho no. 24 compuesto por Paganini, esa fue la pieza que lo escuché tocar en la guitarra por primera vez. Apenas habían pasado unos cuantos segundos de que sus dedos comenzaron a deslizarse por las cuerdas con una facilidad envidiable, cuando todos los estudiantes a su alrededor, y el mismo Saburota estaban soltando bajas exclamaciones de asombro.

Por mi parte, mi boca se abrió de la sorpresa sin darme cuenta, ya que lo que escuchaban mis oídos era en verdad increíble. Ese callado y extraño muchacho de cabello azabache tenía sus ojos clavados en su instrumento, mientras cada cuerda era rasgada con una precisión y pasión abrumadora.

Hasta ese día, nunca creí que una composición clásica pudiera ser tocada para otro instrumento de esa manera. Conforme las notas continuaban, los ritmos de las palpitaciones de mi corazón iban en aumento, mientras que ya solo podía concentrarme en el sonido producido por ese singular guitarrista.

Fue un sentimiento que muy pocas veces llegué a experimentar. En concreto solo había sido en tres ocasiones. La primera, cuando logré tocar una canción por completo en mi bajo sin equivocarme. La segunda, cuando Saburota consiguió tocar su primer solo de batería sin cometer ningún error. Y la última, cuando toqué por primera vez en un escenario.

—"Este idiota y extraño muchacho debe ser mi guitarrista".

Pensé sintiendo los intensos latidos de mi corazón casi en mi garganta, mientras él tocaba la última nota. Percibí la mirada de Saburota. Cuando dirigí mi vista a él, este me contemplaba con un gesto triunfante en su rostro, un gesto que parecía querer decir: "te lo dije, pedazo de estúpido egocéntrico".

Le correspondí sonriéndole ampliamente con satisfacción para después dirigirme a Hyakkimaru, le comencé a decir sin poder ocultar la emoción en mi voz:

—¡Eso fue en verdad asombroso, Kagemitsu! Verás, te pedí tocar el día de hoy por una razón...

—D-disculpen la demora.

Se escuchó de pronto a nuestras espaldas. Cuando volví la vista, pude ver como una chica de largo cabello café oscuro y grandes ojos castaños se acercaba a nosotros con pasos tímidos. Esta continuó con una baja y dulce voz:

—Hoy no tengo que ir a mi trabajo de medio tiempo, por eso pensé que sería una buena idea aprovechar y venir al club. —Finalizó con una pequeña y bondadosa sonrisa.

—Mio...

La llamó Hyakkimaru en voz baja, y por primera vez desde todo ese rato que estuve junto a él, lo vi cambiar su semblante indiferente a uno lleno de interés y dulzura. Se paró de inmediato de su asiento y se dirigió con pasos apresurados hacia ella.

—Ho-hola, Hyakkimaru. —Lo saludó la muchacha desviando el rostro, sus mejillas se tiñeron de rojo.

—Me alegra que hayas podido venir el día de hoy. —Continuó el guitarrista, sin dejar de apreciarla con un profundo interés—. La semana pasada intenté componer una nueva canción, y creo que me vendría bien que la cantaras. Así podré saber si hace falta agregarle algo más.

—¿En serio quieres que yo la cante? —Su rostro, como si fuera posible, se sonrojó más—Pero, me da algo de vergüenza. Mi voz no es la gran cosa.

—Estás equivocada. —La mirada de Hyakkimaru endureció—. Tu voz es hermosa y muy especial.

Contemplé esta cursi escena sintiendo a mi estómago revolver. Saburota debió notar esto, pues se acercó a mí y me dijo en un tono bajo y confidencial:

—Ella es Mio Akiyama, también es estudiante de primer año.

—¿También es vocalista?

—No exactamente... Ella viene de vez en cuando al club, siempre que tiene tiempo lo hace. La he escuchado cantar varias veces, la verdad es que tiene una voz hermosa y angelical.

Chasquee la lengua en un gesto desaprobación antes de responderle:

—Me da igual quien sea. Sabu, ese chico extraño es asombroso. Kagemitsu debe ser nuestro guitarrista. Voy a pedírselo apenas se desocupe.

—Buena suerte para que te haga caso.

—¿Por qué lo dices?

—Kagemitsu adora la voz de Mio, siempre que viene al club de música se olvida de todo y solo centra su atención en ella. Por otro lado, como puedes ver, a Mio parece gustarle él. Muchos creen que solo es cuestión de tiempo para que estén juntos... No creo que Kagemitsu te haga mucho caso si le hablas ahora.

—¡Pues que importa! Apenas se presente la oportunidad, le pediré que se una a Final Line.

—Buena suerte.

Me dijo en un tono un tanto sospechoso. Ignoré esto, apreciando la escena de Hyakkimaru comenzando a tocar la guitarra, mientras esa chica cantaba para él en voz baja. Se observaban con ternura, al parecer ambos correspondían sus sentimientos.

—"El amor arruina todo. —Pensé con recelo, observando de reojo como Saburota hablaba coquetamente con unas alumnas—. Kagemitsu no puede perder su tiempo tocando esas canciones cursis, tontas, y suaves. Sus habilidades están hechas para triunfar tocando rock, estoy seguro de eso".


Intenté en diversas ocasiones convencer a Hyakkimaru de que se uniera a Final Line como guitarrista, sin embargo, ese idiota siempre rechazó mis propuestas. Pensando que las palabras no eran suficientes para él, opté por enseñarle también mis composiciones, e incluso tocar algunas de mis canciones en el aula de música, pero ni siquiera así logré persuadirlo.

Cuando en una ocasión tras escuchar una de mis canciones él dijo que tenía una buena voz, pero mis composiciones eran extrañas y desordenadas, tuve que tener un gran autocontrol para no lanzarle un golpe a la cara. No sé qué me hizo enojar más, sus palabras, o ese rostro siempre tan indiferente que mostraba.

Él me aclaró que no era la música que él deseaba tocar, y por eso no podía unirse a mi banda. Aunque no dijo nada más que eso, tuve la sospecha que su decisión era la culpa de esa tonta muñeca cantante: Mio Akiyama. Por eso, después de sus numerosos rechazos, comencé a espiarlo de vez en cuando en los pasillos o en la salida de la preparatoria.

Siempre hablaba con ella, siempre la buscaba con desesperación, siempre halagaba su hermosa voz, siempre buscaba que cantara las canciones que él componía. Todos estos actos me confirmaron que era causa de ella que rechazara unirse a mi banda.

Decidí dejarlo por la paz. Logramos conseguir otro guitarrista gracias a los conocidos de Hyogo. Por desgracia no era tan buen guitarrista como Hyakkimaru, pero cuando menos si era mejor que Yusuke.

Todo marchó bien por un tiempo, a pesar del cambio en nuestra alineación, Final Line siguió gozando de una buena popularidad. Por desgracia, todo cambiaría cuando comencé a cursar el último año de preparatoria. Ese tan terrible día llegó.


—¿¡Cómo mierda te atreves a dejar Final Line!? ¡Maldito Saburota!

Decir que estaba molesto era poco. Más bien estaba colérico, mi sangre hervía y hasta sentía la palpitación de una vena en mi sien. Tomé una botella con sake que estaba en la mesa frente a nosotros y la arrojé con rabia al suelo, esta terminó por hacerse añicos a mis pies.

—Hey, tranquilo... No hagas eso...

Me dijo Saburota con preocupación acercándose a mí, se detuvo en cuanto vio la mirada llena de odio que le dediqué. Lo vi tensar sus labios, nos observamos en silencio por unos escasos segundos. Saburota bajó la vista al responderme con una voz apagada:

—Creo que es lo mejor...

—¿¡Cómo puede ser lo mejor que te vayas!? —Estaba tan furioso que no era consciente de lo que hacía mi cuerpo. Avancé con pasos largos hasta llegar frente a él, lo tomé de los hombros y comencé a sacudirlo—¡Dijimos que lograríamos este sueño juntos! ¿¡Ya no lo recuerdas!? ¿¡Cómo puedes traicionarme así, convirtiéndote en el baterista del imbécil de Kagemitsu!?

—Shira Shira, yo...

—¡No te atrevas a decirme así! ¡No ahora, no en estas circunstancias!

Terminé por empujarlo para alejarlo de mí. Saburota intentó tomar mi mano, sin embargo, la alejé rápidamente y me volteé a un lado para ya no seguirlo mirando. Lo escuché dar un bajo suspiro, después volvió a hablar con voz temblorosa:

—Sé que te dolerá oírlo, pero como tu amigo debo ser sincero contigo y decírtelo. No creo que Final Line logre convertirse en una banda profesional.

—¿Por qué dices tal estupidez?

—Desde el año pasado hemos mandado demos a diferentes disqueras y ni una sola nos ha contactado ¿Por qué crees que es eso?

—Porque son unos idiotas que no saben apreciar lo que es bueno.

Logré juntar la suficiente fuerza para volver a verlo. Mi amigo de la infancia me apreciaba con un semblante inundado en una profunda tristeza, incluso sus ojos se percibían humedecidos.

—Tus composiciones son asombrosas. —Continuó quedamente—. No dudo que podrían llamar la atención de cualquier disquera, pero nada de esto sirve si los músicos que la tocan no son apasionados, ni tampoco si tienen tan mal química musical como Final Line.

—¿¡De donde sacas esa idea tan absurda!?

—La música que compone Kagemitsu es asombrosa. Es emotiva y transmite tantos sentimientos que ni siquiera sé cómo describirla con palabras. Creo que, en este ámbito, es el único que podría competir contigo. A Mio y a su hermano aún les falta mejorar un poco, pero no dudo que cuando logren pulir sus habilidades se convertirán en una gran vocalista y un gran bajista.

«Toqué con ellos, y lo que me hicieron sentir cuando lo hice, fue...—Dudó por un momento en seguir hablando. Movió nerviosamente sus ojos de un lado a otro, tras dar una profunda inhalación continuó, aumentando su pesar—: Cuando toqué con ellos me sentí tan vivo y entusiasmado. Fue muy parecido a lo que sentí contigo cuando tú y yo tocamos juntos por primera vez».

Mi garganta se secó, mi mente no era capaz de procesar lo que escuchaba. Mis labios temblaron un poco, entrecerré mis ojos con dolor. Percibía a mi querido amigo cada vez más lejos de mí, ese rechazo era demasiado como para soportarlo. Ya lo había perdido en cuanto a mis sentimientos ¿también tendría que perderlo en compartir esa enorme pasión por la música que ambos sentíamos?

—O-oye...—Continuó con inseguridad—Se me acaba de ocurrir algo. No tiene caso que tengas que seguir arrastrando a músicos tan desinteresados como a nuestros compañeros de Final Line ¿por qué no le preguntamos a Kagemitsu si también puedes unirte a su banda? Apuesto a que podrían componer grandiosas canciones juntos, hay muchas bandas que tienen dos bajistas, estoy seguro que...

—Yo no tengo porque conformarme con las migajas de nadie. —Lo interrumpí con una voz sombría y celosa—. Quédate con tu tonta y cursi banda, eres un maldito traidor. A partir de este día, Final Line y Rainbow Tears serán rivales.

—Shira...

—No vuelvas a dirigirme la palabra... ¡no quiero volver a saber nada de ti!

Tras gritar esas palabras llenas de odio y resentimiento, salí de su departamento cerrando la puerta con violencia y me encerré en el mío. Saburota tocó a la puerta por un buen rato intentando solucionar las cosas conmigo, sin embargo, no atendí a su llamado.

Llevábamos doce años siendo amigos, y esa fue la primera vez que tuvimos una discusión tan grande que dejamos de hablarnos por varias semanas. Saburota intentaba solucionar las cosas hablando conmigo en la preparatoria o en el departamento, pero yo en verdad estaba tan enfadado que no quería saber nada de él.

A pesar de todo, mi enojo poco a poco comenzó a disiparse pues su ausencia comenzaba a desesperarme, sin importar lo del asunto del abandono de la banda, yo extrañaba inmensamente su amistad y compañía.

Entonces, un día al llegar a mi departamento lo vi. Justo enfrente de la puerta se encontraba un paquete en el piso. Enarqué una ceja con extrañeza mientras lo tomaba entre mis manos. Lo abrí, sorprendiéndome al encontrar una pequeña caja que contenía galletas hechas a mano con forma de tiburón.

No era para mí un secreto lo buen cocinero que era Saburota, después de todo, a menudo entraba a su departamento para robarme su comida o que me alimentara, por esa razón supe de inmediato que él había hecho esas galletas para mí.

La caja también contenía una pequeña nota, la tomé con cuidado y la leí. Las palabras escritas en ella ocasionaron que un sentimiento cálido se paseara por todo mi pecho:

"Sé que te lastimé de una manera espantosa, y por eso me disculpo. Sé que soy egoísta al priorizar lo más conveniente para mí, pero eso no hará que deje de apreciar tu amistad, y de que siempre seas la persona más importante para mí.

Seguiremos nuestro sueño por caminos separados, pero nadie dice que no podamos seguir soñando juntos. Venos como tus rivales o como tú quieras, solo por favor, no me retires tu amistad. Shira Shira, si no estás a mi lado seré incapaz de seguir".

Me fue imposible no sonreír de oreja a oreja tras leer su hermosa nota y probar una de esas deliciosas galletas. Accedí a acompañarlo al festival de Tanabata y ahí hablamos bien de todo, haciendo las paces ese mismo día.

Por supuesto fue doloroso dejarlo irse. Seríamos rivales persiguiendo nuestro sueño a partir de ese momento, pero si era feliz y creía era lo mejor para él debía apoyarlo. Es la persona más importante para mí y a quien más amo, por supuesto su felicidad y bienestar siempre será lo primordial para mí.


Recuperé mi amistad con Saburota, sin embargo, Hyakkimaru se convirtió en la persona a quien más odiaba. Un enorme resentimiento comenzó a crecer en mi corazón hacia él por haberse llevado a mi preciado amigo.

No solo había rechazado en un principio ser mi guitarrista y me había robado a mi baterista, comencé a envidiar también sus asombrosas habilidades como compositor. Aunque me costara admitirlo, muy en el fondo deseaba poder componer canciones con letras tan emotivas como las que él escribía. Eso claro, nunca lo iba a confesar. Fue un pensamiento que guardé en lo más profundo de mi corazón.

Final Line y Rainbow Tears se convirtieron en rivales. Aunque era una banda con música suave y cursi, tenía que darle crédito al gran sonido que tenían. Saburota tenía razón, en sus presentaciones se podía apreciar lo mucho que amaban la música. Competir contra ellos me obligaba a esforzarme más en mis composiciones y presentaciones. Con todo esto, yo seguía empeñando en odiar y repudiar al idiota de Hyakkimaru.

Nunca creí que él mismo sería quien poco a poco me haría bajar mis escudos con él. Cuando me felicitó en la guerra de bandas, admitiendo abiertamente lo buen compositor que era, e incluso cuando me dijo que le gustaría compartir el escenario conmigo algún día, eso me tomó en completo por sorpresa.

Era mi rival, y aun así se atrevió a halagarme de esa forma tan sincera. Ni yo mismo fui consciente de la admiración que causaba en él, solo pude darme cuenta de esto hasta que Saburota me insistió para que fuera a su fiesta sorpresa.

Fue hasta ese acontecimiento que pude entender las palabras que dijo Saburota: la química musical es muy importante. Hyakkimaru, Saburota y yo tocamos juntos ese día. Nunca me había sentido tan feliz y emocionado tocando con Final Line como me sentí cuando toqué con ellos.

Después de un momento de reflexión, fue cuando me di cuenta que esto se debía a lo mucho que los tres amábamos la música. Era algo sumamente importante y valioso para nosotros, esto sin duda se vio reflejado en las notas y lo que logramos transmitir a los invitados de la fiesta.

"Yo también quiero compartir el escenario con él. Quiero tocar junto con ellos algún día". Ese pensamiento me sorprendió cuando apareció de pronto en mi cabeza mientras seguíamos tocando en la fiesta de cumpleaños. Por supuesto no sabía que meses después, esa oportunidad iba a presentarse.


—¡Te digo que es mejor que esta estrofa vaya a cinco tiempos!

—¡Y yo opino que es mejor que vaya a cuatro tiempos!

De mi garganta escapó un bajo gruñido de fastidio, mientras que Hyakkimaru entrecerró sus ojos con un gesto de desaprobación. Ambos ladeamos el rostro con recelo, intentando controlar nuestro enfado.

—Voy a salir a fumar.

Hice ademan de levantarme, sin embargo, me detuvo en seco cuando dijo con una voz baja y atona:

—Deberías dejar de fumar tanto. Si vas a ser nuestro vocalista, debes cuidar más tu voz. Es una de las cosas más valiosas en una banda.

Miré asombrado su forma recta de observarme. Me fue imposible no reír un poco en voz baja al responderle, mientras guardaba la cajetilla en la bolsa de mi pantalón:

—Siempre era yo el que exigía cosas en mi banda. Nunca creí que llegaría el día en que alguien me exigiera cosas a mí.

Parpadeó varias veces con confusión pues al parecer no pudo comprender muy bien mis palabras. Por mi parte pensaba en lo asombroso que era que apenas unos meses atrás no podía verlo ni en pintura, y ahora estuviera componiendo una canción junto a él para la semifinal de Riot, que yo fuera el nuevo vocalista de Rainbow Tears.

—Me pregunto si seremos capaces de terminar de componer esta canción. —Volvió a hablar, mientras observaba la partitura en sus manos—. Nuestros estilos son muy diferentes, tal vez debamos decirle a Líder-san que es imposible.

—¿Líder-san? Ah, te refieres a Saburota... Ese idiota nunca hace las cosas solo porque sí. Él sabía que lo más fácil era que tu o yo compusiéramos esta tercera canción, pero si nos puso a componerla juntos, seguro que es porque quiere ver si seremos capaces de trabajar juntos a futuro.

—¿Fue por eso? —Preguntó ingenuamente. Ciertas actitudes suyas eran curiosas, a veces me recordaba a un pequeño niño.

—Sí, estoy seguro que lo hizo por eso. No lo aparenta, pero Sabu es muy astuto. Le gusta asegurar cosas a futuro.

—Pareces conocerlo muy bien.

—Claro, somos amigos desde que somos unos niños.

—Y también parece importante mucho. Es la única persona con la que te muestras amable.

—¿Q-qué se supone que significa eso? —Pregunté sin ser capaz de ocultar mis nervios. El joven de cabello azabache simplemente me miraba de esa forma tan serena suya—A-así es, pero es porque es mi mejor amigo. —Agregué entre risas extrañas—¿Por qué otra cosa iba a ser? Ya fue suficiente platica, mejor continuemos con la composición de la canción.

Pasó una hora en la que sorpresivamente logramos trabajar juntos y avanzar bastante en la composición.

—"Maldito Sabuidiota, al final siempre todo sale como lo piensas. Tu plan está dando resultado".

Pensé sonriendo irónicamente para mí mismo mientras me estiraba en mi lugar. Habíamos decidido tomarnos otro pequeño descanso. Analicé minuciosamente la partitura con la canción, mientras que el guitarrista se perdió observando algo en la pantalla de su celular.

Vi la cabeza de la partitura con el título de la canción: "Amanecer" de Rainbow Tears. Cuando mis ojos se posaron en el nombre de nuestra banda, no pude evitar torcer mi boca en una mueca desaprobatoria. Carraspeé un poco en voz baja esperando obtener la atención de Hyakkimaru, cosa que afortunadamente logré.

—Kagemitsu, hay algo de lo que me gustaría hablar contigo. Ya que ahora soy el vocalista de tu banda, creo que estoy en la posición correcta para hacerlo. Se trata del nombre de la banda.

—¿Qué pasa con eso? —Preguntó enarcando una ceja con intriga.

—El nombre "Rainbow Tears" ... —Respondí reposando mi mano en mi mejilla—Para serte sincero, no creo que sea el nombre adecuado para una banda de rock. Es demasiado... ya sabes, suave.

Traté de escoger mis palabras con sumo cuidado, cosa que me resultó difícil pues no soy una persona paciente. A pesar de esto, él frunció sus cejas con molestia cuando me contestó:

—Estoy dispuesto a escuchar todas las sugerencias que tengas para la banda. Pero el cambiar su nombre no está a discusión.

—¿Por qué no? Ese nombre no concuerda con nuestro sonido.

—Es un nombre que surgió bajo circunstancias muy especiales, no pienso cambiarlo.

—No seas necio y no te cierres a los cambios. Apuesto a que, si lo pensamos bien entre todos, lograremos encontrar...

—¡Es un nombre que escogí junto con Dororo! ¡No pienso cambiarlo!

Me fue imposible no abrir mis ojos con estupor al ver como ese muchacho siempre tan tranquilo y callado alzaba su voz de esa manera. Pareciendo darse cuenta de su comportamiento irregular tensó sus labios y desvió la vista, sus mejillas se tiñeron de rojo.

—Vaya que esa mocosa es muy especial para ti. —Apunté con un tono burlón.

—E-ella es una muy buena amiga.

Continuó con una voz temblorosa y nerviosa. Aunque tratara de ocultarlo, era más que obvio que era mucho más importante para él que una simple amiga.

—"¿En verdad los sentimientos son capaces de cambiar tan rápido? ¿O siempre dependerá más bien de las personas?"

Pensé con intriga recordando como apenas el año pasado él parecía tan enamorado de la muñeca cantante, y ahora parecía que todo su mundo solo lo conformaba esa mocosa de secundaria.

—Como quieras, es tu banda después de todo.

Me rendí bajando la vista y cruzándome de brazos, Hyakkimaru fue incapaz de encararme de nuevo a causa de su aparente vergüenza. Permanecimos unos segundos en silencio, hasta que el retomó la palabra con una voz suave y reflexiva:

—"El arcoíris se permite llorar para después brillar aún mucho más en el cielo".

—¿Qué? —Pregunté extrañado volteando a verlo. Este permanecía con una mirada perdida hacia la nada.

—"Debemos ser arrastrados por la tormenta para después brillar incluso aún más que un arcoíris en el cielo" —Continuó, volviendo su mirada hacia mí. Sus ojos centellaban con seguridad—"Después de la tempestad, haremos brillar a todos con nuestras canciones".

«Ese es el significado de Rainbow Tears. No fue solo un nombre elegido al azar. Esto es lo que yo deseo lograr con mi música, es el mensaje que quiero transmitir a todos con mis canciones: Permítanse llorar, atraviesen la tormenta, y finalmente al final del arcoíris, lograrán brillar incluso más que este mismo».

Abrí mi boca con asombro tras escuchar ese sorprendente mensaje detrás de ese nombre que me parecía tan cursi. Todo este hecho me hizo sentir algo avergonzado de que cuando formamos Final Line, hayamos escogido su nombre con tan poco interés. Solo comenzamos a soltar palabras en inglés a lo tonto hasta juntar dos que nos parecieran geniales.

Rainbow Tears, por el contrario, era un nombre que parecía tan suave y ridículo en un principio, jamás imaginé que hubiera un significado tan profundo detrás de él. Me dejó tan consternado que me fue imposible responder nada hasta pasados unos segundos.

—Rainbow Tears, lágrimas de arcoíris. Las lágrimas que el arcoíris se permite derramar, para brillar con más intensidad después de una espantosa tormenta... Supongo que todos somos capaces de brillar más después de la tormenta. —Sonreí con cierta tristeza apreciando las largas mangas de mi camisa azul oscuro, las cuales ocultaban las cicatrices en mis muñecas—. Retiro lo dicho... Es un nombre sin duda muy especial.

Confirmé mostrándole una muy pequeña sonrisa, gesto al que Hyakkimaru correspondió suavizando sus facciones. Después de esto, con mis ánimos renovados volví a tomar la partitura, mientras que con mi mano libre sostuve mi bajo para decirle:

—Muy bien, sigamos con esto... ¡Demos todo lo que tenemos para ganar el concurso de Riot! Esforcémonos por llegar al final del arcoíris.