CAP 29. VIEJOS AMIGOS

POV HIPO

Bien, la tarde pasó tranquila, dentro de lo que la palabra "tranquila" puede aceptar en nuestra rara "normalidad".

No presionaría a Astrid a nada, tenía demasiado por asimilar aún, la comprendo, y le daré el espacio que ella necesite.

Después de cenar, reiniciamos nuestro trabajo de horas atrás, rebuscar en los libros de Patapez, algo que nos diera una pista del siguiente movimiento de nuestro nuevo amigo Viggo.

Nada, sin un poco de información en todos esos libros, y vaya que son demasiados.

-Agg no puede ser tan difícil- se quejó Astrid frustrada, prácticamente teníamos media noche tratando de encontrar algo –Patapez ¿seguro que no hay nada en cartografía?... ¡PATAPEZ!- gritó cuando se dio cuenta que él estaba dormido sobre la mesa

-Ah Astrid- dijo al levantarse de golpe mientras volvía a tomar un libro y fingía leer.

-Necesito dormir- admitió Heather rendida. Para este momento los Bruts estaban salivando dormidos y Patán roncando desde hace horas, honestamente creo que la única con voluntad de seguir era Astrid.

-Todos necesitamos descansar un rato... mañana continuamos- les dije levantándome, estaba agotado, ya ni siquiera comprendía lo que estaba leyendo, los despiertos se levantaron junto a mí menos una terca rubia –Astrid... necesitas descansar- le pedí mientras cerraba el libro que se rehusaba a dejar de leer.

-No los viste Hipo- murmuró con la mirada herida sobre la mesa –disfrutan de enjaular y cazar a los dragones... tenemos que detenerlos-

-Lo haremos... pero no llegaremos a nada hoy, todos aquí estamos cansados- intervino Heather –vamos As-

-Bien- resoplo levantándose le hice una seña para permitirle el paso... tomé el aviso para guardarlo, y algo llamó mi atención –no podía ser tan difícil- murmuré sonriendo para mí, Astrid y el resto se me quedo viendo confundidos –son direcciones astrográficas... ¿como pude ser tan tonto?-

-¿Lo puedes descifrar?- me preguntó Patapez

-Yo no... Pero se quien sí, descansen, mañana nos espera un viaje interesante-

Sabía perfectamente a donde teníamos que ir.

Al amanecer, cuando el sol apenas estaba saliendo ya estábamos listos para el viaje, dormimos poco, pero estábamos demasiado concentrados en resolver esto como para dormir... la mayoría.

Nos llevaría medio día llegar ahí, confieso que estoy nervioso por llevar a los hermanos y Patán a un lugar tan sagrado y correcto, pero quiero que los conozcan y sepan que si algo necesitan, ese lugar sería su refugio como lo fue para mí.

Cuando me fui con Chimuelo de Berk, recuerdo haber volado al menos dos días hasta que el cansancio me venció, por error terminé en esa isla, les conté mi historia y me permitieron quedarme, me quede a su lado dos años, en esa isla veneran a los dragones como seres libres y nunca les gustó la idea de que entrenara a Chimuelo, aunque sabían que el mismo Chimuelo era quien me lo permitía, pero por el bien de mi amistad con ellos decidí irme.

Pero me despedí, no desaparecí, siguen siendo parte de mi vida como yo de la vida de aquel lugar, pero esta vez mi visita será muy diferente.

-Chicos cuando lleguemos ahí... compórtense y de preferencia no digan que son de Berk- les advertí, ellos odiaban la ideología de matanza de Berk, no quería causar ninguna clase de fricción.

Después de un tiempo de vuelo, una arboleada comenzó a vislumbrarse en el lugar, el clima era mucho más cálido que en el resto del archipiélago y un volcán comenzó a lucir su presencia conforme nos acercábamos... bien, aquí vamos.

-¡Viene el Maestro Dragón!- escuché a una persona gritar y luego vi que todos se congregaban en el centro del pueblo cuando estábamos a punto de aterrizar.

-Conque eres famoso aquí- dijo Astrid burlándose

-Viví aquí dos años, es como recibir a un viejo amigo-

Aterrizamos todos, lo que causo impacto en los habitantes, no estaban acostumbrados a ver a otro jinete que no fuera yo... y entonces escuche una voz muy conocida

-Hipo Haddock ¿puedo saber a qué se debe esta invasión de dragones?- me reclamó mientras aparecía de entre la gente

-Mala- le saludé gustoso

- Contesta a mi pregunta- me ordenó Mala retribuyendo mi saludo

-Ellos son los nuevos jinetes de dragones, los hermanos Brutacio y Brutilda, Patán, Patapez, Heather y Astrid- mientras los nombraba agachaban su cabeza en forma de saludo.

-Es un honor conocerla- saludó Astrid

-¡Hipooooooooo!- escuche una voz gritando viniendo hacia mí mientras me abrazaba

-Kaira- la saludé correspondiendo a su abrazo, justo cuando acabó me encontré con unos ojos curiosos de una rubia bastante peligrosa –chicos Kaira, Kaira mis amigos- ella los saludó energética.

-Mala, hemos venido en busca de tu ayuda- interrumpió Astrid sin dejar de mirarme.

-Así es, sé que reconoces esto- le dije entregándole el papel

-Por supuesto, son direcciones astrográficas... espera ¿una subasta de dragones?- dijo sorprendía -¿en que estas metido?- me reclamó

-¿Puedes ayudarme a descifrarlo?- le solicité, ella asintió y nos invitó a caminar junto a ella. Kaira me tomó del brazo para caminar junto a mí, yo solo pude escuchar un "agg" de parte de Astrid, yo solo puse los ojos en blanco, aunque admito que tiene cierto toque divertido hacerla enojar... -Mala ¿qué puedes decirme de los cazadores de dragones?-

-Que te alejes de ellos...- me contestó Throk

POV NARRADOR

Un impulso eléctrico sacudió a Brutilda cuando vio acercarse a aquel hombre, musculoso, con un peinado raro y una voz profunda...

-Qué hombre- dijo mientras babeaba, por suerte solo la escuchó su inseparable hermano que hizo una mueca de asco.

-Ja ja ja- río sarcásticamente Hipo –Throk-

-Hipo... Chimuelo- los saludo.

Desde la llegada de Hipo a ese lugar, Throk se había convertido en su protector, él había sido su instructor en ataque cuerpo a cuerpo, aunque pasara el tiempo, siempre guardaría un enorme respeto por él.

-¿Los cazadores de dragones?... como sabes de ellos- preguntó sorprendida Mala

-Secuestraron a Astrid, ella los conoció- respondió Hipo para ver a Mala después tomar por los brazos a Astrid

-¿Tú los viste?... ¿en estos mares?- le dijo bastante alterada

-Estaban cazando a unas islas al sur, me capturaron, conocí a Viggo Grimborn, y me escape- respondió tranquila Astrid

-¿Cómo demonios saliste de ahí con vida?- preguntó Throk sorprendido

-Es Astrid Hofferson...- intervino el castaño dándole una sonrisa haciendo que la ojiazul se sonrojara –la pregunta es ¿cómo ellos siguen con vida?-

-No puedo creer que hayas salido con vida de las manos de Viggo, ese tipo es el ser más despreciable que ha pisado este planeta- dijo Mala soltando a Astrid –lidera a un grupo de cazadores que vienen de muy lejos del archipiélago, hace unos años, comenzaron a venir aquí, primero de pocos y después toda la tribu, temo que se encargaron de extinguir a todos los dragones de su territorio y han venido a estos mares a perpetuar su negocio- sus palabras hicieron estremecer a todos, especialmente al jinete del Furia Nocturna.

-Y por eso vamos a detenerlos- intervino el jefe de los jinetes.

-Hace 11 años jamás habría creído que alguien montaría a un Furia Nocturna, ahora apuesto por creer en ti Hipo Haddock- dijo Mala tranquila –ahora, vayamos a descifrar esto-

-Kaira- la llamó Hipo volteándola a ver – ¿porque no les das un recorrido a los gemelos y Patán?, estoy seguro que amaran la isla- los aludidos encantados por la idea asintieron y ella a regañadientes aceptó la petición del chico.

En cuanto se fueron Hipo se acercó al oído de Astrid -¿Mejor M'Lady?- Astrid le respondió con un resoplido –no tienes que estar celosa... es solo una antigua amiga-

-No estoy celosa- negó ofendida volteando los ojos

-Díselo a tu mirada- la retó para justo después robar un beso de su mejilla y continuar caminando victorioso.

Mala en solo 15 minutos hizo lo que el resto de chicos no pudo en toda la noche, descifró la ubicación.

Astrid miraba con atención el mapa y la forma en que lo descifraba Mala, tenía que aprender a hacer eso.

-Es una táctica normal de las operaciones encubierto, así se aseguran de que solo lo sepan quienes lo tienen que saber- explicó Mala, Patapez estaba fascinado con todo el proceso y la información, Hipo notó aquella fascinación del chico y sonrió de lado.

-Oye Patapez en la siguiente esquina de la calle encontraras una biblioteca, nunca verás una igual- le dijo Hipo riendo

-Aaaahh... ¿puedo ir a verla reina Mala?- le pidió suplicante el chico

-Adelante, el conocimiento es algo que debe compartirse- respondió tranquila Mala al ver el entusiasmo del chico quien enseguida salió corriendo a ver aquella promesa de conocimiento infinito y desconocido.

-Throk- llamó finalmente la atención del hombre -puedo apostarte que Astrid y Heather te patearan el trasero en un combate-

-Tendría que comprobarlo- las retó enarcando una ceja, ambas chicas se vieron entre ellas con complicidad

-Muy fácil- dijo Heather

-Aquí no quiero sangre, vayan al ruedo- ordenó Mala al descifrar las intenciones del castaño. Los tres salieron sin dejar de retarse, el ego de tres guerreros había sido puesto en duda.

-Bien Hipo, ya estamos solos... dime que pasa- preguntó la líder de la tribu mientras se cruzaba de brazos.

-Necesito que hagas algo por mí-

POV ASTRID

¿Combate complicado?... quizá, ¿imposible?... jah.

-No estuvo tan mal- dije sacudiendo mis manos y ofreciendo mi mano a mi contrincante caído

-Enserio que son buenas- admitió levantándose.

-¿Quiénes son buenas?- interrumpió una voz detrás de mí... la famosa Kaira

-Son grandes combatientes- mencionó Throk dando una reverencia hacia mí, yo sonreí correspondiéndole.

-Mmm supongo que tendré que cuidarme las espaldas- murmuró Kaira acercándose a mi

-No será necesario...no hago nada...- le respondí tranquila caminando también hacia ella deteniéndome justo a su frente –bueno... a menos que alguien se meta con lo que amo, entonces ese alguien suplicará la muerte- le advertí antes de comenzar a caminar victoriosa dejándola en silencio.

-Ohhhh Troki- escuché a mis espaldas a Brutilda. Jah esa chica necesita consejos de como coquetear.

POV NARRADOR

Poco tiempo fue el que estuvieron ahí, el tiempo pasaba muy rápido, y poco les quedaba para intervenir en aquella subasta, así que dejarían el turismo para otro día.

-Bien chicos lo tenemos, hora de volar- ordenó Hipo mientras todos se acercaban a los dragones –Astrid- llamó a la rubia -tu no vas-

-¿Disculpa?- reclamó Astrid molesta

-Ellos te conocen y podrían querer venganza... además saben que Tormenta es un nadder alvino cosa que las pondría mucho más en riesgo- le explicó acercándose a ella

-Estas...loco si crees que me voy a quedar- le reclamó –después de ti soy la que más ha entrenado, la que más ha volado y la que más experiencia en la batalla tiene... y prácticamente es mi plan... no me puedes dejar fuera de nuestra primera misión- le reprocho cruzándose de brazos.

-Oh... si puedo- le dijo decidido agachándose y tomando a Astrid por los muslos para levantarla como costal.

-Hipo ¿qué demo...-se quejó tratando de bajarse –bajameeeeee-

Hipo no era el mismo joven de hace 10 años, en realidad ya era un hombre muy fuerte, y aunque Astrid tenía fama de derribar a los vikingos más grandes y poderosos, por alguna razón a Hipo le era bastante sencillo controlarla.

Entre forcejeos y gritos de parte de Astrid y risas de los jinetes que veían esa escena llegaron al área de las celdas. Hipo la bajo cuidadoso y cerró la puerta.

-Lo siento Astrid, pero sé que esta es la única manera de asegurarme que no harás ninguna tontería- le mencionó mientras ella se recargaba en los barrotes –los Defensores del Ala te mantendrán a salvo hasta que regrese-

-Estas muerto Haddock- le advirtió, Hipo sonrió de lado, se acercó y le robó un corto pero arrogante beso

-Lo sé- murmuró sobre sus labios antes de alejarse a la salida -pero tengo la mala costumbre de resucitar-