Disclaimer: los personajes usados para este fic son propiedad de J.K. Rowling.
Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.
La categoría que me tocó para esta historia fue los JUGADORES DE QUIDDITCH, mis condiciones:
1. Un drabble debe empezar con un diálogo.
2. Un drabble debe terminar con un diálogo.
Y mi personaje: Harry Potter.
En esta historia se incluyen:
PROMPT: Desilusión.
PERSONAJE: Marcus Flint.
CAPÍTULO 12
El partido entre Las águilas de Hogwarts y Hufslygryf se disputó a finales de diciembre, el día 23, un mal augurio si le preguntaban a Marcus.
A pesar de haber entrenado todo lo posible y de maneras que él nunca había pensado que podría haber hecho, se sentía nervioso por el encuentro. Nunca confesaría que, de hecho, había disfrutado de los entrenamientos con los miembros de su equipo y que se había divertido mucho más que en todos sus años en Hogwarts. A pesar de todos los piques, amistosos, después de casi pasar dos meses todos los días juntos, el equipo era armonioso y tenían unas cuantas jugadas bastante bien construidas.
Una vez en el campo se sumergió en su misión: conseguir la quaffle y anotar goles. Sabía que no iba a ser fácil porque Mclaggen era bastante bueno, pero con Angelina había llegado a un entendimiento que pensaba que iba a funcionar.
Y sí, durante la primera hora del partido todo fue como esperaban: ellos marcaron varios goles y aunque sus rivales también habían conseguido burlar a Ron, no lo habían conseguido tantas veces como se temían.
El problema fue en la segunda hora cuando la snitch apareció en el campo y la diferencia entre ambos buscadores fue notable: Diggory tenía mucha más experiencia en el campo, sabía cómo esquivar, como maniobrar en espacios pequeños, como perseguir la pelota sin despistarse por lo que pasaba a su alrededor y Draco por desgracia, no.
Al darse cuenta de eso, tanto Angelina como Roger, incrementaron sus tiros a las porterías, Marcus se centró en conseguir todas las quaffles que pudiera y así, si Diggory conseguía la snitch por lo menos quedarían empatados en puntos.
Esa era la idea, que fue lo que consiguieron hacer Los níveos y las Estrellas fugaces en su partido, pero en su caso, no sirvió: Diggory consiguió la snitch dorada después de un soberano vuelo en el centro del campo rodeado de bludgers y jugadores que volaban a su alrededor intentando entorpecerle, pero nada de ello se interpuso entre el Hufflepuff y la pelota.
La desilusion al perder el primer partido que disputaban en el torneo se filtraba en el vestuario mientras se cambiaban.
—Venga, tenéis que animaros, hemos jugado genial y solo nos han vencido por suerte.
—Marcus tiene razón… mas no podríamos haber hecho, nos hemos esforzado un montón.
—Creo, Roger, que hemos perdido por mi culpa, tengo que cambiar de entrenamiento para poder derrotar a Diggory o Weasley.
—Draco…
—Sí, es verdad, no tengo tanta experiencia ni tanto entrenamiento como ellos, así que tenemos que idear algo para poder, por lo menos, ponerme a su nivel.
Marcus se le quedó mirando asombrado, ¡cómo había cambiado el rubio de unos meses a ese momento! De caprichoso y desagradable a preocuparse por algo que no era solo él, sino por las personas que le rodeaban.
Como se decía, el quidditch ayuda a unir a la gente y el mejor ejemplo lo tenía delante.
