Izumo Taisha era un lugar increíble para la vista, uno de los santuarios más importantes de ese país los templos se erguían orgullosos e imponentes entre los montes cubiertos de árboles, los mortales venían adorar allí.
—Hermoso ¿verdad?—Amateratsu que normalmente era seria y regia sonreía—Cuando vine aquí por primera vez lo vi me enamoré de este sitio—
Hades miraba a su alrededor admitiendo que era cierto a la diosa del sol.
—Sí sin duda y esta bajo jurisdicción vuestra—
—Originalmente no, antes perteneció a Ōkuninushi pero mi nieto Ninigi consiguió reemplazarle a cambio se convirtió el el gobernante invisible de los espíritus y la magia—
Pasaron por unos grandes pilares mientras la diosa les continuaba relatando la historia del lugar, Atenea estaba asombrada los dioses de allí y tenían mucha historia. A lo lejos vieron a un grupo bebiendo en unas tacitas pequeñas y riendo.
Dionisio los miró con interés.
—¿Qué es eso que beben?—
—Es arroz un licor echo a partir del arroz—
El dios del vino no tardó en unirse a ese grupo para probar esa bebida Hermes y Hefesto sabían que su hermano no podría resistirse a probar alguna bebida alcohólica nueva.
Afrodito estaba con unas deidades menores y yokais atractivos sin ningún decoro o vergüenza para luego irse a una zona apartada.
—Tu esposo es un idiota ¿sabes?—
Hefesto se volvió hacia una mujer increíblemente hermosa a diferencia de los demás tenía el pelo suelto pero decorado con flores de cerezo, los labios pintados de rojo y un kimono lila con flores estampadas pero mostrando su generoso escote.
—Bueno...—dijo por aquel comentario brusco repentino y fuera de lugar de la formalidad y educación de ese lugar.
—Perdona pro mi brusquedad y falta de modales soy Ama no uzume, pero no puedo evitarlo tu esposo no tiene ni un ápice de vergüenza o respeto—la diosa negaba por ese comportamiento deplorable.
—Sí bueno Afrodito nunca a sido discreto además se caso conmigo contra sus deseos—
—Aun así no es excusa peor es que salga con otros que valen menos que tú y se ve que lo amas y te preocupas por él, siendo un dios del amor el lo apreciaría pero en cambio lo ignora es más se burla de él y hasta lo desprecia—
Hefesto no sabía que decir, en el pasado le había confesado de corazón sus sentimientos a su esposo, pero su respuesta fue mirarla fijamente y reírse.
Lo siento esposa, entiendo que te enamores de mí ¿pero que ganas con decírmelo? Deberías saber de sobra mi respuesta, no podría corresponderte ¿y si me vieran por hay contigo? Sería el hazmerreír. Lo siento querida pero deberías haberte ahorrado esta confesión así al menos te habrías ahorrado todo esto.
—El tenía razón soy una estúpida por tener esperanzas ¿como alguien como yo tiene derecho a amar?—
La diosa y Aizen, que habían escuchado todo, estaban incrédulos y disgustados ¿en serio le dijo eso y la trató así?
—Ese jovenzuelo por lo que veo todavía tiene que aprender mucho del amor—murmuró Aizen.
—Será idiota—pero así eran varios dioses en el panteón griego y en el mundo—La belleza exterior no lo es todo, yo diría que es lo menos importante—
Aizen asintió—He visto parejas conformadas únicamente por el físico y acabaron mal, en cambio si es un amor sincero y con personas de buen corazón y mente clara entonces independientemente de su aspecto son las mejores parejas—
Hefesto asintió conmovida por sus ánimos—Gracias—
Mientras la herrera se iba ambos dioses la vieron partir.
—Es una mujer encantadora—dijo Aizen—Si sólo Afrodito supiera el diamante en bruto que tiene—
—Si la fuerza de su padre y la fidelidad de su madre pero sin sus celos y crueldad—
Los dos dioses paseaban meditando el asunto.
—Si al menos pudiéramos juntarlos, he oído decir que ni siquiera su matrimonio todavía no está consumado, ni tienen hijos—dijo Ama no uzume.
—Pero Afrodito es demasiado orgulloso y terco y veo que le tiene antipatía a su esposa—
Pero Ama no uzume se detuvo enseguida con los ojos encendidos el dios rojo conocía bien esa mirada y era cuando se le había ocurrido algo, una cosa era cierta la diosa era más que una cara bonita.
En una ocasión hubo un incidente entre Amateratsu y su hermano Susanoo, el dios de las tormentas y Océanos, hizo que disgustada y furiosa se ocultara en una cueva sellándola y sumergiendo al mundo en la oscuridad y atrayendo a los espíritus malignos.
Muchos dioses intentaron hacerla salir con diversos trucos pero ninguno funcionó hasta que a Ama no uzume la diosa de la felicidad, la fertilidad y la danza se le ocurrió una idea. Se plantó ante la cueva puso un cubo boca abajo se subió en él y comenzó a bailar como una loca hasta entrar en trance. El movimiento hizo que se le desatara el cíngulo de la túnica, mostrándose desnuda delante de los otros dioses.
Era tan gracioso y cómico y que todos se pusieron a reír y Amateratsu oyendo el alboroto por fin salio curiosa por ver lo que pasaba Al asomarse, vio sorprendida su reflejo en un espejo que los dioses Ame-no-ko-yane y Futo-dama había puesto frente a la cueva, abriendo cada vez más la roca que cerraba la cueva.
En aquel momento, el dios Ame-no-ta-jikara, que estaba oculto tras la puerta, la agarró de la mano y la sacó de la cueva, impidiendo a la diosa volviera a esconderse. El dios Futo-dama extendió una cuerda sagrada para impedir que Amaterasu volviera a esconderse en la cueva.
Desde entonces era conocida como Ame-no-Uzume, la Gran Persuadora, y la Hembra Divina Alarmante que destacaba por su sensualidad.
Fuera lo que fuera lo que planeaba Aizen estaba seguro de que la diosa acabaría por crear un caos normalmente tenía buenas ideas pero no pudo evitar un mal presentimiento con esto, el camino del infierno esta hecho de buenas intenciones y seguro que esto iba ser un desastre.
