La Saga "Harry Potter", pertenece a J.K. Rowling

La Saga "Las Crónicas del Campamento Mestizo", pertenece Rick Riordan.

Tres Semidiosas Impares.

Harriet Potter y las Antorchas Perdidas.

Algunas cosas que leerán en el diario, luego tuve que cambiarlas de lugar, así que algunos hechos quizás no estén en orden cronológico, y ciertas cositas puede que sean falsas, pero juro, que son menos las falsas, que las reales.

ATTE.: Harriet (Potter) Evans.

12: Una Estatua Nueva en Londres.

Diario de Harriet.

Salimos desde el Campamento, hacía el sur de Londres. Hermione, investigó (principalmente) los barrios ubicados al sur de Londres.

—Según este libro sobre Londres... —murmuró Hermione, mirando el libro en sus manos, ni a Veronica, siendo hija de Atenea, se le había ocurrido buscar libros sobre el tema. Creí que se estaría quejando el resto del viaje, sobre eso. —En el sur de Londres, hay seis barrios, no parece ser la mejor zona para transporte, aunque hay una mención sobre Clapham Junction, la mayor estación ferroviaria del sur y es una de sus estaciones más transitadas. Sus barrios son: Bromley, Croydon, Kingston, Merton, Sutton y Wandsworth.

— ¿Sus barrios? —preguntó Leslie. — ¿Los barrios del sur de la capital?

—Sí —dijo Hermione. —El sur es popular por sus zonas deportivas como All England Lawn Tennis and Croquet Club, donde se celebra el campeonato de Wimbledon. —Leyó velozmente algo más, pero no en voz alta. —Es una zona tranquila y llena de naturaleza, y con precios asequibles. —Hizo una mueca, al igual que las demás, eso no era muy informativo.

—Recuerden esto, chicas: Las palabras del Oráculo, no son siempre literales, y a veces solo toman sentido cuando nos golpean en la cara —nos dijo Leslie, haciendo una mueca.

—Gracias por acompañarnos —dijimos.

—Hécate es más que solo la única Titánide, con derecho a visitar la sala de trono Olímpica, es también una traidora, a los ojos de los titanes —dijo Leslie.

—Sus antorchas, sus armas han sido robadas, justo bajo las narices de todos. Esto acabará mal —dije.

—Podremos dar con las antorchas, no nos tires sal, antes siquiera de llegar a algún lugar, escarlatita —gruñó Veronica.

—No he negado, que tendremos éxito, rojita. —Dije rápidamente— Pero acéptalo: ¿Robar las armas de una Titánide, justo bajo las narices de todos los Olímpicos, especialmente mi padre y la tuya, siendo que tu madre es sumamente inteligente, y observadora?

Se formó el silencio.

— ¿Creen que el ladrón fuera otro Olímpico? —preguntó Hermione.

—No —dijo Veronica rápidamente. —Sé que Zeus ya lo hubiera descubierto. Posiblemente, los mejores dioses del Consejo, ya estén buscando pistas, sobre el ladrón.

—Lady Hécate vino a nosotros por un motivo, no solo porque el robo ocurrió durante una visita suya al "Viejo Mundo". —Dije colocando comillas —Sino por un motivo misterioso. Pero, tal y como lo dice Veronica: Mi padre ya lo hubiera descubierto. Ya tendrían algo.

— ¿Entonces, quien? —preguntó Hermione.

—Sea quien sea, es lo suficientemente inteligente, como para arrebatarle algo a una diosa muy poderosa, y estando lejos de casa. —Dije, ¿de dónde venía este conocimiento/astucia?, no lo sé, quizás un obsequió de mamá.

—Ya saben: Los dioses han abandonado el Viejo Mundo, están en Las Colonias ahora —dijo Veronica.

Antes de darnos cuenta, estábamos finalmente en Londres. Nos la habíamos pasado, charlando y haciendo teorías de todo tipo.

Tomamos un camino al azar, o eso creímos. ¿Yo?, sinceramente, estaba haciendo lo que dijo la profecía: Irás al sur, a Londium, donde tu guía será el corazón del guerrero. —Chicas —dije repentinamente, asustado a Hermione y Veronica un poco, mientras que Leslie nos enseñó una sonrisa.

— ¿Qué? —preguntó groseramente Leslie.

— "Tu guía será el corazón del guerrero" —dije sonriente, apuntando a un águila, que casualmente estaba en su nido.

— ¿Y en caso de que sea un águila mundana? —preguntaron Hermione y Veronica, inseguras. Confieso, que yo también lo estuve al comenzó. El águila, nos miró un momento, graznó y tomó vuelo, planeando y presenciamos algo que no debería de ser: Esa águila tenía las alas negras, y presentaba raros brillos dorados; la seguimos, apenas y prestando atención a nuestro camino. Aparecieron unas criaturas, las cuales al comienzo no supimos cómo interpretar, hasta que Hermione lo dijo o más bien, lo susurró. Estaba asustada, y no era para menos. Ante nosotros, aparecieron... —Ch... Chicas... esos... esos son... fan... ¿fantasmas? —uno de ellos nos llamó con la mano y señaló algo.

— "En ese caso, estamos de suerte" —susurré, no sé por qué. — "Lady Hécate, no solo es diosa de la magia, también lo es de las encrucijadas, los caminos de entrada, la luz, la magia, conocimientos de hierbas y plantas venenosas, fantasmas, nigromancia y hechicería" —mientras yo hablaba, estábamos avanzando, miré de reojo por el callejón, eran personas... excepto que sus ropas, pieles y cabellos, eran plateados y eran semitransparentes. — "Creo que estamos..." —mi instinto actuó rápidamente, extraje ambas espadas, y con mi mano derecha, hice pasar, desde mi mano, a la espada, mi Fotoquinesis, haciendo que la espada brillara, y los fantasmas se enceguecieron ante su furtivo intento de emboscada. — ¡Vayan con su ama, y díganle que voy a completar la misión, que me ha sido ordenada! —gruñí furiosa, por aquel intento de traición. Una idea floreció en mi mente, creo que era mi madre, quien la plantó en mi cabeza. —Si en cinco días, no logramos encontrar las antorchas y enviarlas con ella, entonces y solo entonces, ella estará en todo su derecho de intentar matarnos.

Los fantasmas nos miraron, se miraron entre ellos y desaparecieron.

—Nos has comprado tiempo, gracias Harriet —dijo Leslie sonriente. A Veronica y Hermione, les costó un poco más calmarse.

Continuamos avanzando, gracias a la guía de aquella águila, hasta llegar a la Calle Olave, pero al mirar el letrero del nombre de la calle, Hermione se quejó de no ser capaz de leerlo, lo mismo con mis compañeras.

—Regio Vicio, —leí por ellas. —Es decir: Calle Real. Pero... creo que se refiere más bien, a que es una vía pública.

—Sí, supongo que tiene sentido. Creería que esta es una de los cientos de... de... cosas mitológicas, que encontraremos repartidas por toda Londres —dijo Veronica sonriente, todas asentimos.

—Y aun no nos hemos encontrado con el dios menor, que será nuestro salvador —dije nerviosa.

—Quizás se refiera, a alguno que no esté en el Consejo Olímpico, como Lady Hécate. —Opinó Hermione.

—En ese caso, podría ser cualquier deidad —dije. —Tenemos nuestras provisiones, y no creo que sea bueno, el quedarnos quietas. —El águila chilló, la vimos volar y nos guio por un largo camino.

Demostrando ser una hija de Hermes, Leslie a medida que avanzábamos, robó una gabardina ancha con muchos bolsillos, luego, al llegar al mercado, las casualidades y una lengua de plata, le ayudaron, a robar pan, frutas, carnes congeladas y empacadas, entre otras cosas, llenando los bolsillos, de dicha gabardina, dejándonos sorprendidas. Ella nos sonrió y dijo: —Robar es una de las artes de mi padre, que no les sorprenda tanto, chicas.

El viento sopló y la voz de mi padre, me susurró: — "Enfield"

—Chicas, mi padre acaba de susurrarme algo —les dije, ninguna habló, esperaban a que yo les contara. —Debemos de ir a Enfield.

Todas asintieron, llamamos al taxi de las Hermanas Grises, nuevamente, y ellas tras reconocernos, nos llevaron al distrito deseado.

Tras bajarnos del transporte, no pudimos evitar presenciar algo extraño, tras una extensa caminata: Una estatua de MI ABUELO (Cronos). Pero algo más impresionante, fue cuando Veronica avanzó hacía la estatua, murmurando algo sobre que la estatua no estaba bien, o algo así. Creí que se refería a que la estatua no debería de estar allí, pero en lugar de eso, comenzó a mirar la estatua más de cerca, presionó un ladrillo, o algo así, pues una de las paredes desapareció, mostrándonos una entrada secreta, parecía ser un túnel, pero lo era que parecía ser recto, parecía ser muy hondo, y la base de la estatua, si bien era grande, no lo era tanto.

Hermione y yo, avanzamos, yo iría al frente, gracias a la Fotoquinesis que tenía por parte de mi madre, y Hermione usaría el fuego de su padre.

Usamos aquel raro túnel, encontrándonos con una cámara grande, llena de estatuas en relieve de la guerra que llevó al final de la Titanomaquia.

Pero no debíamos de estar allí.

Aprendí una lección: Jamás te aproximes a una estatua nueva, en pleno Londres.