Azkaban

Las visitas del Ministro de Magia eran poco comunes, escasas, incluso. Pero Sirius vio que llevaba el periódico y como se aburría pensó que leerlo sería un buen pasatiempo, además, siempre le gustaron los crucigramas.

Nunca espero que en ese pedazo de papel encontrara una motivación para seguir vivo, y menos para escapar. Pero cuando vio la fotografía sus ojos se fijaron en un punto de inmediato: una rata sin un dedo. El nombre Weasley le sonaba de algo, algo lejano y poco importante considerando lo que acababa de descubrir. Necesitaba saber dónde podía encontrar a Peter, así que leyó y releyó la nota para que no le quedara duda. Había asumido que estaría muerto, era lo que deseaba y el único consuelo que le quedaba. Pero no, estaba vivo, y no sólo eso, sino que, además, iba a estar en Hogwarts.

Tenía que salir de ahí. El momento de su venganza había llegado. Y esta vez, la rata no iba a escapar.

Nunca había considerado escaparse, ¿para qué? Pero ahora tenía un motivo. Se transformó en perro y descubrió que estaba tan flaco que pasaba fácilmente entre los barrotes, pese a su tamaño. Los dementores sabían que estaba ahí, pero lo dejaron pasar como si nada. Salir fue fácil. Nadar hasta la orilla fue un esfuerzo que lo dejó agotado y que lo obligó a descansar hasta que el miedo a ser descubierto lo animó a seguir.

De pronto, se le ocurrió que, dado que ahora estaba libre y el curso no empezaría sino hasta más de un mes, podía aprovechar para ir a ver a Harry.

Pensar en el chico le dio una punzada en el corazón, y decidió que definitivamente haría eso. Pero ¿dónde estaría? Con horror pensó una posibilidad y mientras más lo meditaba supo que era la correcta. Pero quizás Petunia había dejado de ser tan desagradable, quizás era buena con Harry. Sí, eso debía ser. Petunia era una petulante, creída y su marido era peor, pero según Lily no era tan mala.

Se dirigió pues a donde sabía que vivían los Dursley, le parecía buen lugar para empezar a buscar a su ahijado y verlo antes de su viaje al norte.


Notas:

¡LO LOGREEE!