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Taichi se rasca la barbilla y nota algo húmedo. Agh, no puede manchar el uniforme del equipo, ya sería el tercero que dejaría inservible en una semana. Así que, acechando como todo un ninja experto, se va escondiendo entre árboles y cabañas hasta que llega a la fuente.

Se lava las manos, las rodillas y la cara y, por supuesto, el niño que se la quedaba lo encuentra y Taichi pierde. Le toca a él contar, así que se apoya allí mismo y empieza a gritar números.

Cuando va por el veintiuno pasa por su lado una niña pelirroja. No la ve, porque sigue con los ojos cerrados.

Es Sora, que se marcha cabizbaja de la recepción. No le han dejado entrar en el equipo de fútbol porque solo hay de chicos, pero había hueco para ella en las actividades de tenis. Quizá esté bien, puede incluso que le guste más que el fútbol, pero… debería ser su elección.

Se va a sentar en un banquito detrás de una cabaña. Llora un poco, después se seca los ojos con decisión y se pone de pie.

Será la mejor tenista del campamento.

Así sus caminos, tan cercanos, no llegan a cruzarse... ¡Tan cerca, tanto! Pero la vida a veces tiene estas cosas. Me echaría a llorar, pero no tengo ojos, así que vamos a aguantarnos las ganas y a esperar que tomes mejores decisiones en el futuro. No te pongas así, no me he enfadado, a no ser que lo hayas hecho a posta...

Piensa bien, tus elecciones, por pequeñas que sean, lo cambian todo.

Decisión:

-Sora deja de llevar su sombrero azul. (Ve al capítulo 1 de la Parte II) [Próximamente, o quizá cuando leas esto ya esté]

-Taichi tiene mucha hambre siempre después de entrenar. (Ve al capítulo 2 de la Parte II) [Próximamente, o quizá cuando leas esto ya esté]