Disclaimer: Los personajes de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer y esta trama a content1. Yo solo traduzco con su autorización.
Capítulo treinta
Ella se siente sola, con la mirada vacía
Tiene el rostro de una madre
¿Dónde fue que terminó mal? La lucha terminó.
Señor, ayuda a este hogar roto
Oye, madre, padre, hermana
Oye, vuelve, intentándolo, creyéndolo
Oye, madre, padre, soñador
¿Acaso no saben que estoy vivo por ustedes?
Soy tu séptimo hijo
Y cuando el resplandor llegue a la familia
Tengan fe, crean
Con sueños él lo intentó, perdió su orgullo
Pierde su vida en la bebida
Una fotografía, en un vaso roto
No debería terminar de esta forma...
~MF~
BPOV
Vi estrellas cuando Edward embistió en mí con fuerza, provocando un segundo orgasmo alucinante. El primero me lo había sacado con sus labios, dándome poco tiempo para respirar antes de que me llenara, llevándome de regreso al borde de la locura con facilidad. Gruñó mi nombre mientras agarraba mis caderas, sacudiéndose contra mí mientras se corría con fuerza. Colapsando, trató de soportar su peso, pero lo tiré hacia mí, necesitando sentirlo.
Acurrucándome contra él, pasé las yemas de los dedos por sus hombros, deteniéndome en su cicatriz mientras la lluvia golpeaba el alféizar de la ventana como pequeños fragmentos de vidrio. Envuelta en sus brazos, bajo las suaves mantas de su cama tamaño King, me sentía segura. No era solo una sensación de seguridad física, sino también emocional. No sabía si lo necesitaría para leer cada una de las cartas de mis padres, pero sabía que lo necesitaba para la primera. Leerla había sido mi plan cuando me metí en la cama, pero él arruinó mis nobles intenciones al salir del baño con solo una toalla envuelta alrededor de su cintura.
Él era mi kriptonita.
También era mi puerto seguro, su apartamento un santuario de paz. No sabía si esperar un caos masculino total o una pulcritud obsesiva compulsiva. En cambio, encontré que era un hogar. Sofás cómodos, el indispensable centro de entretenimiento exagerado y una bonita cocina, me sentí cómoda de inmediato. Ciertamente necesitaba más del toque de una mujer, pero era un lugar en el que podría vivir durante los próximos años, incluso si Edward ya estaba hablando de una casa, quizás cerca de donde Charlie podría elegir.
Había mucho que discutir. El proceso de hacer que Isabella Swan resucitara de la muerte, y qué nombre usaría. No tenía ninguna conexión con Marie, pero aún no sabía cómo se sentiría Charlie con Rossi como segundo nombre, o qué haría yo cuando agregara Cullen. Cosas como el dinero esperando en las cuentas de mi madre... dinero que no estaba segura de querer, incluso si nos ayudaría económicamente. Edward me había dado el control total de su cuenta bancaria y yo era consciente del hecho de que nunca seríamos ricos con un salario del gobierno federal. No estaba segura de querer estarlo, considerando las cosas que había visto hacer la codicia y la riqueza. También estaba el contacto que sabía que necesitaba tener con mi prima y mi abuela, pero me preguntaba si debería hacerlo. Sin mencionar una boda—él quería una tradicional, y yo estaba lista para saltarme toda la planificación y salir corriendo al lugar de Las Vegas sobre el que había leído, con nuestras familias a cuestas.
Sí, había tantas cosas en las que pensar, pero esta noche no era el momento de resolverlas todas. A salvo de todo lo que nos había perseguido, lejos de miradas y oídos indiscretos, y armada con el conocimiento de que no teníamos dónde estar, lo deseaba.
—¿Estás lista ahora? —preguntó, dejando un suave beso en mi hombro mientras se levantaba para disponer del condón.
Sabía que había muy nerviosa de mirar lo que Jasper nos había dado, así que había tomado el asunto en sus propias manos... y boca... y...
Riendo por la dirección en la que mi mente iba, sonreí cuando regresó a la habitación. Definitivamente ahora estaba relajada y lista para enfrentar lo desconocido.
—Sí —respondí mientras él tomaba la computadora portátil y me la entregaba—. Hay veinte cartas. Parece que ella me escribió una cada cumpleaños, pero la última fue hecha el día que descubrieron que me había ido a Estados Unidos.
Se sentó contra la cabecera antes de tomarme en sus brazos, llevándome de nuevo a descansar contra su costado.
—También hay varias carpetas con fotografías. Todavía no las he mirado, pero supongo que ella incluyó muchas de las especiales a lo largo de los años.
—Ni siquiera puedo imaginar lo que debe haber estado sintiendo mientras preparaba esa tarjeta para ti —dijo.
—Yo tampoco puedo. —La computadora se sintió pesada cuando la coloqué en mi regazo y abrí el último archivo. Fue una sensación amenazante, y por un momento casi no abrí el documento. ¿Podrían ella o mi padre explicar realmente lo que había sucedido en mi vida? ¿O por qué habían tomado las decisiones que tomaron? ¿Se habían arrepentido alguna vez de sus acciones? ¿Sería feliz alguna vez sabiendo la verdad, confundida como estaba por mi lealtad y amor hacia ellos y Charlie? ¿Hacía alguna diferencia ahora, ahora que se habían ido?
Edward apretó mi hombro suavemente.
—Cariño, no importa lo que haya ahí, sabes que te amaban y que ahora también eres amada.
Con lágrimas en los ojos, me volví para mirarlo. Su suave sonrisa me dio todo el coraje que necesitaba para empezar.
Nuestra querida Isabella,
Si está leyendo esto, nuestros peores temores se han cumplido y nuestros planes han fracasado. Tu padre y yo sabíamos que, si nos pasaba algo, te asegurarías de que el relicario encontrara el camino de regreso a ti, por lo que colocamos la información en él para liberarte de todos aquellos que puedan ir en tu contra.
Te he escrito muchas cartas a lo largo de los años. Esta es la última, y hay mucho que debería decir, pero realmente solo quería que supieras que te amamos. No importa lo que descubras, nunca lo dudes.
El día que te pusieron en mis brazos fue uno de los dos más felices de mi vida. El otro fue el día en que me casé con tu padre. Eras tan hermosa con tu piel pálida y pestañas oscuras, pero desde el momento en que abriste tus ojos marrones, quedé embelesada. Eras mi ángel.
No supe hasta varios años después cómo y dónde te habían encontrado, o que había otra persona que te amaba y te lloraba. Puede que me odies ahora, pero no podía dejarte ir. Hacerlo hubiera significado que la mitad de mi corazón fuera arrancada de mi pecho. En ese momento, solo llamabas a tu "amigo" en tus sueños, así que endurecí mi corazón contra su dolor. Me convierte en una persona horrible, lo sé, pero elegí vivir con mi fealdad en lugar de perderte.
A medida que creciste y te transformaste en la increíble joven que eres, quise enorgullecerme de en quién te convertirías, pero no pude, porque siempre hubo una parte de mí que sabía que él y tu madre, que murió, también eran una gran parte de ti. Su nombre es Charles Swan y vive en los Estados Unidos en un pueblo llamado Forks, Washington. Por lo que supe, es un buen hombre. Un hombre que le he causado un dolor irreparable con mi codicia. Por favor, ve a buscarlo y hazle conocer la mujer en la que te has convertido. Él te amará, porque ¿quién no podría?
Isabella, sigue todos tus deseos y en el camino encuentra un hombre a quien amar como yo amo a tu padre. Ten bebés y mímalos. Baila con ellos, haz galletas. Llévalos a pasear. Haz que jueguen al fútbol y cuando se raspen las rodillas, cántales nuestra canción especial. Diles que los amas todos los días y dile a tu esposo que lo amas todos los días, incluso cuando no te agrade. Porque, al final, es todo lo que tenemos, esa conexión con las personas más importantes para nosotros.
Espero que con el tiempo recuerdes a tu padre y a mí con cariño, porque siempre estaremos contigo. Mira en tu corazón y recuerda los momentos que pasamos juntos y siéntete segura que ningún niño fue amado más que tú.
Porque eres, y siempre serás, nuestra hija, en corazón y alma.
Con amor, mamá.
Edward secó las lágrimas de mis mejillas, acercándome a su pecho mientras le traducía las últimas palabras. Podía escuchar su corazón latir debajo de mi oreja y absorbí el calor de su piel contra la mía mientras envolvía mis brazos alrededor de su cintura. En ese momento, no necesitaba decirle que lo amaba, o necesitaba que me dijera lo mismo, porque podía sentirlo en la forma en que me abrazaba, en la forma en que pasaba sus dedos por mi cabello para consolarme. Si alguna vez llegaría a la paz con lo que había sucedido no era realmente algo que pudiera responder. Ahora tenía a Charlie, a Edward y a su familia.
Solo necesitaba recordar que era y había sido amada.
Tener fe y creer.
~MF~
…A través de lágrimas amargas y años lastimosos
Esos lazos de amor fueron fuertes
Tanto por decir de aquellos ayeres
así que no se vayan ahora
Oye, madre, padre, hermana
Oye, vuelvan, tratando, creyendo
Oye, madre, padre, soñador
¿Acaso no sabes que estoy vivo por ti?
Soy tu séptimo hijo
Y cuando el resplandor llegue a la familia
Tengan fe, crean.
Mother, Father - Journey
Bueno, ya estamos jaja. Mañana subo el outtake, sé que muchas tienen ganas de leerlo :)
