Capítulo 12 – Comodidad improbable
A pesar la incomodad inicial, las visitas de Dawn al departamento se Saturn se hicieron cada vez más frecuentes. Muchas motivadas por el hecho de que el departamento estaba más cerca de los puntos de interés de la joven, otras porque estaba muy cansada para volar a casa o por la propia invitación de Saturn, cuando era demasiado tarde para dejarla andar sola.
Aunque la verdad era, que a ninguno le molestaba pasar más tiempo con el otro y Dawn agradecía los momentos que podía pasar con Saturn, sin que este estuviera enfrascado en el trabajo. Aun así, no abuso de la confianza que le estaba dando y limito sus estadías a los fines de semana, así como a algún que otro día especial.
Descubrió con agrado que ninguno de los Pokémon del ex-comandante le guardaba rencor y que en cambio, se mostraran casi tan alegres como ella de volverse a ver. Cosa muy diferente con los Pokémon de Dawn, que se mostraron receloso con Saturn, creando un momento incómodo y tensó en más de una ocasión.
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Dawn arrugo el ceño, cuando cruzo el umbral de la puerta y encontró al presidente durmiendo en el escritorio de su estudio. Algo tuvo que admitir, al poco tiempo de interactuar más con él, es lo sumamente dedicado que era en lo que hacía, pero eran prácticas insanas hasta para ella.
Existían días en los que su agenda estaba cargada, lo suficiente para tener que llevar trabajo a casa y muchas de esas veces se encontraba con esta situación. Siempre se despedía de él por la noche, haciendo que prometiera ir a acosarse pronto, pero terminaba encontrándolo todas las veces dormido en lugares incómodos.
¡Saturn! – El nombrado se levantó la cabeza, con los ojos aun cerrados – Me prometiste que irías a dormir
¿Uhm…? – Saturn parpadeo pesadamente – ¿Qué hora es…?
¡Celebi! Dame fuerzas – Dawn suspiro – Haznos un favor a todos y ve a dormir a tu cama.
Saturn murmuro algo similar a un refunfuño, antes de luchar para ponerse de pie. Dawn entorno los ojos mientras Toxicroak croaba burlón, hasta que sintió la mirada de la joven sobre ella.
Ayúdame a llevar a tu entrenador a su cama – Toxicroak resoplo, pero hizo caso.
El Pokémon miro de reojo a su entrenador, antes de golpearlo en el estómago. Dawn miro con horror, como Toxicroak cargaba el cuerpo inconsciente de Saturn y salía de la oficina camino a la habitación.
A eso no me refería… – Dawn reto al Pokémon, que solo croo y se encogió de hombros – Anda ve a comer con el resto, yo cuidare la bella durmiente, faltaría que lo hayas envenenado por error – Ignoro la mueca ofendida del anfibio cuando abandonó la instancia.
Acomodo a Saturn, antes de tomar asiento junto a la cama y observar al hombre dormir. Sonrió, al notar lo indefenso que se encontraba el ex-comandante en ese momento y lo mucho que cambiaba su rostro al estar relajado.
Se hizo una nota mental, de sermonearlo cuando despertara, antes de levantarse y dejarlo descansar. Era fin de semana y se suponía que estaba libre, se habían prometido que verían una película y él ya estaba fuera de combate antes de si quiera empezar.
Por el momento iba a dejarlo pasar, ya que le dio una vista adorable y que nadie conocía de él mientras lo veía por última vez, acurrucado y abrazado una gran almohada.
