Con la puesta del sol la música empezaba a rebotar entre las calles, la plaza principal era la más iluminada de toda la aldea y donde todos se reunían aquella noche junto a la estatua de la Diosa Sif a la que aquel día veneraban más que nunca.

Habían creado puestos alrededor de aquella plaza donde podías encontrar cualquier tipo de articulo, comida y complemento y todo el mundo estaba invitado por lo que podías ver con a habitantes de otras aldeas e incluso de Hakone.

Caperucita miraba desde la ventana como brillaban todas aquellas luces en la oscuridad, no podía evitar comparar aquella imagen con las estrellas en el firmamento con la diferencia que estaba en su aldea, al alcance de su mano.

Estaba ansiosa y por primera vez nerviosa por lo que pudiera ocurrir , por ella , por su apariencia.

Miro su reflejo una última vez en el espejo de pie que estaba frente a ella, su vestido era de dos piezas , la parte de abajo era una falda larga con doble pliegue siendo el más corto más pomposo y de color naranja poco llamativo, la larga era marrón oscuro con líneas en diferentes colores entre el verde y el rojo pero siempre de tonos apagados.

La parte de arriba era una camisa blanca de media manga con encaje en el cuello y encima un corsé del mismo color marrón que la falda con rosas bordadas a los laterales que le daban el tono femenino y elegante que necesitaba esa noche.

Como era un día especial recogió su cabello haciéndose un tocado sin estar muy segura si aquella era excesivo o debería quitárselo, aunque ya era demasiado tarde para las dudas si se quedaba más tiempo mirandose no saldría nunca de su casa y las ansias eran mayores a sus nervios.

Las calles estaban llenas de historias, risas y alegría consiguiendo que la gente dejara sus problemas a un lado y se centrara en disfrutar,Rin esa noche quería bailar, también quería reír despreocupada como hacían los demás pero ante todo por una noche quería sentirse libre que nadie controlara sus pasos, sin estar temerosa de las consecuencias y tener que defenderse constantemente por ver el mundo de diferente forma que el resto.

Caperucita motivada con sus deseos se perdió entre la gente y antes de poder darse cuenta ya estaba en mitad de la plaza donde revosaban aún más la felicidad que tanto ansiaba buscar, correteaba entre todas aquellas historias como si fuera la primera vez que salía a la calle hasta que fue encontrada por alguien, pero no era a quien ella esperaba.

— Rin ¿Podemos hablar un momento? —

— ¡Kohaku¡ claro —

A Caperucita aquello le sorprendió bastante llevaba desde antes del anuncio del compromiso sin hablar con él , para ella era evidente que su padre había sido más que responsable por culpa de sus caprichos que no conseguía comprender, sin embargo ahora hay estaba él, Kohaku, por primera él también era libre y le había buscado a ella.

Se habían alejado un poco de la multitud, por lo visto necesitaba privacidad , aquello le inquietaba de alguna forma , ya no sabía si era el mismo que conoció años atrás pero no por eso iba a evitarle.

— oye ¿Dónde vamos? no me has dicho nada desde que nos encontramos —

— no tengo mucho tiempo y no puedo dejar tampoco me vean , mi padre no se que le pasa , siempre ha sido bueno ya sabes , especial tu lo sabes pero últimamente esta mucho peor primero con este compromiso, yo nunca estuve de acuerdo era algo que querías que supieras —

Kohaku estaba intranquilo a cada rato miraba a todos lados menos a Caperucita, estaba claro que sus intenciones eran buenas, que él no era como su padre solamente una victima más como ella y seguramente él que más sufría.

— y ahora no hay día que no peine el bosque , él dice que esta buscando al lobo que asesino a Hakudoshi pero yo se que es mentira , todo lo que dijo en la plaza también lo fue , no ha hablado con nadie de las aldeas vecinas solo esta él y yo me obliga a ir siempre tiene miedo que hable contigo , sabe que tú eres la única que me creería yo solo quería decirte que si tienes la oportunidad que escapes tu tienes esa opción , esa posibilidad —

Caperucita no dijo nada, solo se limito a escuchar sin saber que decir ni mucho menos que pensar, pero aquello le dejo claro las cosas estaban peor de lo que imaginaba , Kohaku tenia intención de decir algo más pero en una de esas miradas nerviosas algo llamo su atención y fue solo en ese momento que miró a Rin antes de irse y se fue confirmando sus peores pensamientos, aquella historia llevaba mucho tiempo sin su autor al mando.

Con toda esta información Rin pensaba que no iba a poder despejar sus pensamientos y disfrutar como tenía pensado , los problemas quiera o no siempre están presentes y quizás ni siquiera por una noche podría ser una chica normal o quizás solo necesitaba a aquella persona que llenaba de color sus líneas.

— ¿ Llego tarde? — Preguntaba un alto caballero de ojos dorados que como solía hacer aparecía a su lado como por arte de magia.

— Depende de para que — Respondía con una media sonrisa que era inevitable hasta en las líneas más oscuras.

— Para sacarla a bailar, aunque para eso deberíamos ir a la plaza principal que no esta muy lejos de aquí —

— Desconocía que sabias bailar ¿Dónde aprendiste? — Hacía ahora ella las preguntas y mirándole fijamente, a diferencia de los otros días llevaba el pelo suelto y su vestimenta también era distinta, se podría decir que iba más informal pero sin perder su habitual elegancia.

— si aceptas mi humilde petición te contare todo cuanto me pidas —

su única respuesta fue aquella sonrisa que tanto había buscado, sabia que se había retrasado por un motivo que esperaba valiera la pena y que aun estuviera a tiempo de que aquella dama , que estaba más bella que nunca, aceptara pasar con él esa noche tan especial.

— si es usted tan amable de seguirme, Madeimoselle* — Se dirigía a ella una vez más a la vez que doblaba el brazo más próximo a Caperucita para que se agarrara a él como aquel día que volvieron del pueblo.

Rin acepto de inmediato aquella invitación , realmente sabía como hacerle sonreír , como hacerle olvidar y también recordar ese futuro que ella misma quería elegir y que ahora más que nunca tenía que seguir la historia que ella escribiera.

Al llegar todo estaba tal y como la primera vez que Rin paso por alli, por lo visto era imposible eliminar el más mínimo apice de felicidad en aquellas personas y ahora le alegraba ser parte de ellas.

Antes de que pudiera comentar nada, Lobo tomo con su habitual delicadeza la cintura de Caperucita y esta por instinto se agarró a él, sus ojos brillaban al mismo compas que los latidos de su corazón y no era decir poco, quería preguntar que haria la música ya había iniciado de nuevo antes de que ellos llegaran, sin embargo Sesshomaru estaba un paso más alla de sus pensamientos y manteniendo aquella delicadeza en sus acciones le puso unas pequeñas flores en cabello, aquel era el motivo por el que tardó en su encuentro.

Lobo vio a Caperucita nada más salir de su casa, al verla no podía creer en que momento su pajarillo parecía toda una mujer y por alguna razón esto le generaba una sensación extraña en el pecho ¿Eso que sentia era angustia? ¿Temor? No le tenia claro, como nada desde que estaba en esa aldea si aquella noche estaria con ella quería darle un toque especial y él sabía como hacerlo.

Las flores que fue a buscar eran las misma que las del día que sellaron su mutua confianza y que ahora se las volvía a entregar con nuevas promesas.

— No puedo evitar tus malos momentos pero puedo estar contigo para ayudarte a enfrentarlos. Tal vez no pueda darte lo que mereces, pero si puedo darte lo mejor de mi—

Caperucita siempre lucho por lo desconocido , por ver más allá de las barreras que le imponían y ahora descubrió algo más allá de lo que pudiera imaginar , había descubierto que el tiempo se podía detener, que con Lobo aquello era posible que lo único que necesitaban eran aquellas palabras que era mucho más que eso , eran versos que nuevamente escribía en su historia y que ella agradecía que una vez más que la compartieran.

Tal y como le prometió Sesshomaru le contó que hace muchos años conoció a un hombre, y cuando se refería hace muchos años eran muchos años. Ese hombre le enseñó muchas cosas pero lo más importante fue bailar , aquel hombre decía que para conquistar a una mujer había que saber hacer dos cosas , regalarles el oído y bailar.

Lobo contaba que ya sabía hablar , quizás no tan bien como ahora pero algo era algo , en cambio no sabía bailar así aprendió y ahora esperaba que aquel hombre tuviera razón ya que hasta ahora no se había visto en la necesidad de aplicar aquellas enseñanzas.

Caperucita solo reía sin perderle de vista, a pesar de la naturalidad con la que contaba aquella parte de su historia no podía evitar pensar que era inventada aunque había descubierto tantas cosas imposible de creer que había descubierto en tan poco tiempo que ahora le resultaba casi imposible pensar que cualquier cosa no fuese capaz de pasar.


No sabía cuanto habían bailado , ni cuanto se había reído , sonrojado, emocionado, sin embargo sabía que en cualquier momento aquel momento acabaría y no quería vivirlo pensando en el fin, por lo que decidió pensar mejor en como escribiría su final.

En un momento de valentía Caperucita tomo a Lobo del brazo y le pidió que la siguiera , el mayor curioso no opuso resistencia y se dejó llevar.

Ambos corrieron por las calles , ella sabía donde ir quería estar a solas con él aquella noche más que nunca quería hacerle saber cuanto le importaba quería abrirle su corazón sin miedo a nada.

Se habían escondido detrás de los edificios más altos , a lo lejos aún se podían ver las luces y escuchar la música de la plaza , Rin con aquella carrera hacía ese escondite había hecho que se despeinara y su tocado quedara en nada únicamente manteniendo aquellas flores en su cabello, esa imagen le resultaba nostálgica al mayor, nuevamente estaban los dos solos en un lugar no muy iluminado que ella eligió para esconderse, no podía evitar mirarla con ternura realmente algunas cosas no cambiaban y él por suerte seguía ahí para poder verlas.

Mientras Caperucita se asomaba para ver que realmente no había nadie , Lobo se puso detrás de ella para susurrarle muy cerca de su oído.

— No hay nadie cerca , si escucho algo te lo diré —

Rin solo se estremeció aunque se había acostumbrado a sus apariciones por sorpresa aquella cercanía era una tarea pendiente aún por superar. Simplemente se limitó a asentir mirándole de reojo buscando ese valor que los llevó a aquel sitio.

— Quería hablar contigo, a solas ya sabes, ahora que las cosas parecen algo más relajadas con mi madre al menos no quería líos de nuevo pero tampoco voy a renunciar a ti —

En este momento hizo una pausa , no sabía lo mal que podía sonar aquello hasta que lo dijo en voz alta a pesar de que era precisamente lo que quería decir su cuerpo le empezó a traicionar y empezó a temblar por los propios nervios.

Lobo no necesito mucho más para cambiar aquella cercanía por un abrazo rodeando sus brazos por la cintura de la menor para pegarla así a su cuerpo buscando acabar con sus nervios o las dudas que le impedía seguir hablando.

Si la memoria no le fallaba nunca le había abrazado, por lo menos él a ella , así que aquello alteraba aún más los sentimientos de la menor y en un impulso se giró quedando uno enfrente del otro.

Caperucita le miraba ansiosa , sus labios se movían pero no articulaban palabra, mientras que Lobo mantenía su tierna mirada, aunque fuese la misma su pajarillo estaba creciendo , o más bien ya había crecido delante de sus ojos y hasta que no la tuvo entre sus brazos no se dio cuenta, realmente se sentía un completo idiota por no haberlo visto antes , quizás la oráculo tenía razón y estaba perdiendo facultades pero a quien le importaba eso si a cambio había conseguido aquel momento.

Rin intentó decir algo , quería justificarse, ser clara que no pensara mal de ella o que creyera que para ella solamente era un capricho sin embargo, la grave voz de su compañero la detuvo.

— No hace falta que digas nada más —

Por un momento sintió temor no sabía si eran buenas o malas aquellas palabras , sin embargo la respuesta no necesito de palabras y antes de que ese temor cristalizaran sus ojos Lobo la beso , pero no como la primera vez aquello transmitía mucho más que una promesa, le transmitía su necesidad él tampoco estaba dispuesto a perderla y se reafirmo cuando sus brazos egoístamente la abrazaron más fuerte, Caperucita solo se dejó llevar y rodeo su cuello con ambos brazos compartiendo así aquel sentimiento que sin saberlo compartían , la necesidad de tenerse el uno al otro.