Shingeki No Kyojin no me pertenece. Mis respetos a su respectivo creador.
[Short-fic] [EreHisu]
Advertencias: drogas, palabras obscenas, sexo explícito.
Bastardo Suicida
Fifteen
"Vale más actuar exponiéndose a arrepentirse de ello, que arrepentirse de no haber hecho nada" -Giovanni Boccacio-
El alivio llegó a la gótica azabache por tener de vuelta a su amigo. Eren se quedó en su sitio, sabiendo que mejor era dejar la enfermería, pero sus pies eran enemigos de su juicio en ese momento. Los amigos de toda la vida no mostraban signos de mirarlo; no Mikasa, pero en Armin, siempre espejo del sentir fue lo contrario: se mostraba maravillado por la presencia de los dos ahí.
¿Hace cuanto habían estado juntos los tres?
Eren no tenía un recuerdo exacto.
—Me voy—avisó antes de ser participe de conversaciones que no necesitaba. Porque recientemente mediar palabras con ellos, para él, era como asustar a una mofeta.
Mikasa reflejó su tristeza y Armin abrió ligeramente la boca.
—¿Tan pronto?
El castaño no tuvo que contestar por él mismo.
—Eren Jaeger al despacho del director Smith.
—Sí, ya ven—se encogió de hombros—Erwin y yo vamos a tomar el té.
A Mikasa se le atoró la aflicción en el pecho y el muchacho Jaeger pasó olímpicamente de ella. Armin posó su mano en el antebrazo de ella a modo de apoyo, pero eso no mermó la congoja en los ojos grises.
Saliendo de la enfermería Eren se disponía a ir desinteresadamente con el director, más antes de emprender la ruta se halló con una chica rubia con guitarra al hombro y obvia prisa. Ésta le echó una mirada despreciable y se plantó ante él.
—Maldito idiota—masculló ella. Ser amenazante le nacía natural—si sigues involucrando a Armin en tus jodidos problemas juro que…
Eren levantó las manos como quien se libra de culpas.
—No he sido yo el motivo por el que Bertonto lo buscó—explicó con aburrimiento—si quieres enterarte del motivo mírate en un puto espejo.
Annie se vio perpleja.
—¿Yo? —ella no entendía—¿por qué Bertholdt…?
—Que se yo.
Lo ofuscó la ruta de a conversa evidentemente innecesaria, porque él no tenía cartas puestas en ese juego y dejó atrás a Anne. Tenía sus propios problemas y la sola idea de considerar que el director llamara a sus padres comenzaba a obstinarlo en demasía.
Una vez en el despacho casi estuvo calmado por encontrarse a solas con la figura de autoridad, solo que Erwin no estaba a solas y por el contrario era acompañado por una presencia molesta. Le echó una ojeada petulante al intruso y, restándole importancia, tomó asiento frente al rubio.
—Segunda vez en mi oficina y hace nada que saliste de aquí Eren.
—Usted sabrá—musitó con tono medio y eso no agradó al otro sujeto.
—Tch—soltó el tipo. La altanería de Eren le sabía mal.
—¿Puedo preguntar que hace él aquí? —La paciencia no era una de sus virtudes.
—Dos peleas con miembros del equipo de fútbol en el último mes y constante consumo de drogas en mis instalaciones… El código indica que llame a tus padres y a los entes policiacos—señaló seriamente Erwin—Pero eso sería muy fácil.
—Déjamelo a mí, Erwin—habló con su grave voz el otro hombre—le enseñaré a este mocoso de mierda un poco de disciplina.
—¿Se le debe dar muy bien disciplinar a menores, no? —Levi entrecerró su mirada por el doble sentido impreso en las palabras de Eren.
—Eren cumplirás horas libres bajo la custodia de Levi—zanjó el director con simpleza—eso es todo.
Dejó el despacho apenas pudo y tuvo encima un sentimiento similar a la frustración y un impulso por decirlo todo y terminar con el mundo entero. Pero se contuvo. No había nada de prudencia en tal impulsividad.
Quiso creer que la cosa quedaba así pero a la suficiente distancia de donde Erwin el conserje del instituto volvió a referirse a él.
—Oi—le llamó a suficientes metros y en un pispas lo encaró, con esa expresión severa suya—¿qué insinúas?
Eren lo miró con lastima.
En algún momento, al igual que el noventa y nueve por ciento de los estudiantes le temió al temperamento desigual de ese pequeño hombre y a su desmedida fuerza. Pero no era así ahora.
—Lo sé todo sobre Mikasa y usted.
Levi no lució asombrado por eso.
—Si crees que puedes amenazarme con ello escarba tu camino hacia el mismo infierno, Jeager.
No negaba que el conserje era un tipo interesante capaz de darle la vuelta al asunto.
—Prepara tu culo para dejar reluciente este lugar.
En tanto Historia esperó a por él a final de tarde. Notó cuando lo tuvo en frente su cansancio, como si una manada de elefantes le hubiera pasado por encima. Los golpes no podían faltar en él, pero como conocedora primaria de la piel de Eren reconocía que se curaba de ellos bastante rápido.
—¿Qué te dijo Erwin?
—El hijo de puta me dejó a custodia de Levi—respondió llanamente acercando a la rubia contra él; ante la respuesta ésta se puso pálida como fantasma.
—¿De Levi? Mierda, Eren, eso no es nada bueno.
—Relájate—añadió él besándole la pequeña nariz cuidadosamente—será como en los viejos tiempos.
No era la primera vez que designaban a Levi como su dosis personalizada de "disciplina"; antes de irse a Marley había estado ya bajo la custodia del conserje cascarrabias… Su madre tenía razón, era un imán de problemas desde que tenía consciencia.
—Eres un auténtico bastardo suicida—relució la rubia con un deje de diversión sin creerse la poca importancia que le daba el chico a su yugo.
—Y tú mi auténtica reina—de improvisto la alzó en sus brazos para darle una vuelta en el aire, haciéndola reír en el instante que duró.
Era una agradable fantasía.
Arribaron al penthouse marcándose entre besos lascivos y poco decorosos, tímidos y húmedos; era una mezcla del todo y de la nada misma. Historia llegó en la espalda de su vagabundo predilecto; ya no habían muebles con recuerdos amargos, habían encargado unos nuevos de un bonito caoba como tono. Estaban hechos para ser plagados de buenos recuerdos y agradables sensaciones.
Y de eso fue: como el buen propicio de enervaciones indulgentes que era Eren, guió sus labios por sobre los hombros y clavículas de Historia y ésta le obsequió el gozo de oírla recitar su nombre como la diosa que era.
La burbuja que los envolvía estaba latente y diurna. Eran jóvenes, inexpertos y pasionales. Sabían hacerse el amor como locos y mirarse como dos planetas alejados por una órbita inclemente. Historia, su Venus fidedigna, pensó Eren, era como saborear un día soleado y un cielo despejado entre la comisura de sus labios.
Ella se dejó llevar como siempre que era tocada por él y sus senos terminaron devorados con ímpetu por Eren. Se alzaba sobre él sintiéndose emporada y virtuosa por tenerlo debajo de sí propinándole lamidas exquitas, mirándola con las esmeraldas impregnadas en deseo. No había nada en el mundo que superara esa visión de su presente.
Pero las burbujas no son eternas, si no efímeras. Y el placer mermó al vibrar el teléfono de Historia.
Con un pesar y tras un gruñido del muchacho, la rubia se estiró para encontrar la llamada menos deseada en esos momentos de intimidad.
—Frieda—dijo el nombre con fingida alegría—que bueno que me llames.
—Qué bueno que me contestes—chantó la contraria en el auricular—parece que mi hermanita se está tomando tiempo para ella y se le olvida que tiene una familia.
Una mueca de disgusto nació en Historia.
"¿Familia?"
Quiso reír.
Desde su posición Eren se jactaba minuciosamente de la diosa sobre él; con la yema de los dedos gordos delineaba la pequeña cintura de la rubia, causándole cosquillas y excitación, por lo que ella tenía problemas para centrarse en la conversación con su media hermana.
—Vale, que no ando de sermones hoy—añadió entonces Frieda—Le indiqué a Viktor que te lleve a la Hacienda de Rose el viernes.
—¿Qué? —Historia se quedó anonadada y ni los pequeños toques de su amante evitaron que se helara. Eren, confuso, frunció su ceño—¿Por qué?
—Dirk cumple años y sabes que al tío Uri le gusta tenerte cerca. No puedes negarte—eso último fue más sentencia que broma. La obviedad del asunto era que, muy probablemente, su familiar más cercana quería despellejarla.
Sin embargo, Historia quiso maniobrar un escape por muy pobre que sonara.
—Pe-pero no le agrado a Dirk—casi exclamó—De hecho, no le agrado a ninguno. Y lo sabes.
—Dije que el tío Uri quería verte, Hisu, no Dirk. A él no le importará—zanjó la azabache a través—vale, nos vemos. Cuídate mucho ¿quieres?
Historia colgó.
—Maldita sea.
—¿Tori?
—Frieda acaba de arruinarme el fin de semana—todo el deseo había sido catapultado a sus adentros. Los ánimos se le fueron tan al suelo que no hizo si no echarse junto al candente chico.
—¿Va a venir?
—No—respondió rodeando con brazos y piernas un brazo libre de Eren—Yo tengo que ir…
—¿Y qué si no lo haces?
—Frieda no es muy linda que digamos cuando está de mal humor—chistó—está un poco loca, ya sabes. No hay solución más que verle la cara a esos imbéciles.
Eren la miró con ternura impresa y acarició sus mechones inmensamente dorados.
El fin de semana llegó pronto y con ellos su auto conducido por Viktor llevó a la reina de la Titan High School por los senderos habitados por la población productora de Rose, entre las haciendas de los millonarios más afables del país: es decir, a su primer hogar, ese plagado de recuerdos que detestaba y que se seguían originando.
La Hacienda Reiss le daba nostalgia y asco a partes iguales.
A veces olvidaba que su hermana, su adoración de quien también era adoración era la cabeza de la familia que la había detestado por nacer en su seno de la persona equivocada, como si hubiera sido su error el haber sido concebida por Rod. Sabía de antemano que sería un fin de semana insufrible.
Pero podía ser también la reina de la indiferencia.
Mientras empacaba, su obstinado amante voyeur insistió en que no hiciera algo que no quería, que, después de todo era libre de tomar sus propias decisiones. Si bien no quería ir para nada, tenía que enfrentar las circunstancias y darles la cara a los Reiss.
La fachada campestre de la gran hacienda pronto se dejó ver después de un trecho de siembras y matorrales. E Historia retuvo una mueca obstinada en el rostro.
El auto se detuvo y la pequeña rubia suspiró antes de que el chófer abriera la puerta para que bajara. La servidumbre del sitio se acercó a recibir su equipaje, con miradas fantasmas. Antes de que tocaran cualquiera de sus pertenencias, Historia se negó a que lo hicieran, que ella sola podía con todo. Ninguno dijo nada; por último, antes de seguir por el espacio hasta la fría recámara que solía ocupar en ese lugar –la más pequeña y recóndita de todas- dio un último vistazo a la vestimenta de los sirvientes con imperiosa frialdad.
El trayecto tomaba unos cuantos minutos desde la entrada principal; habían cambiado los muebles, vio ella, en ello el sinfín de cuadros de la familia donde por supuesto no figuraba ella ni en el más pequeño.
Entonces ocurrió que el rechinido de una puerta abriéndose la crispó y, como siempre que estaba en territorio indeseado, optó por mantener la cabeza bien en alto con firmeza. Como Ymir insistía que lo hiciera.
—Si vuelves a joder en mi habitación, Dirk, te juro que…—la chica frente a ella, de cabello castaño claro por los hombros, un flequillo que tapaba su frente y unos ojos del mismo color que los suyos se quedó en silencio. Mostró entonces una mirada de diversión—Llegaste ratoncita.
Historia rodó los ojos.
—Muévete Abel—dijo estoica a más a no poder.
—Qué miedo—la otra le dio paso e Historia se apresuró a seguir en lo suyo sin demora, la prisa casi hace que cayera en la jugarreta tendida por su medio hermana quien, si, se movió pudiendo la petisa pasar, pero posicionando su pie pretendiendo que Historia se tropezara. La otra que conocía ese tipo de bromillas por experiencia hizo algo que Abel no vio venir y el chillido que emitió fue abrumador: Historia la pisoteó con rabia antes de caminar lejos de la adolorida chica.
—¡Maldita zorra!
Oh, Dios, era innegable la satisfacción interna que experimentó.
Llegado a su recodo, se encerró. Todo lo que tenía en ese espacio aparte de las cuatro paredes era una cama donde apenas entraba su delgado cuerpo.
Se tumbó en la cama y respiró hondo, fue ahí que sacó su móvil para mensajear a su amante predilecto.
"Ya en el infierno" Fue el pensamiento que plasmó en letras para él. Eren le respondió con una nota de voz.
—Por fin hay noticias de ti königin. Sé fuerte. No permitas que los demonios te traguen, o me veré en la obligación de rescatarte—ella se mordió su labio bajo al oírlo; la idea, de cuentos de hadas, era fascinante.
"Hazlo, Eren, sácame de esta mierda"
Dejó el móvil a un lado y se quedó contemplando el techo rústico que acunaba sus sueños más prematuros. El techo de siempre. Pronto dejó de sentir su cuerpo y cedió al sueño.
Eso, sin embargo, no duró mucho.
Tocaron a su puerta ansiosamente y al abrir el rostro de la mujer de su padre mostraba indignación.
—Ah, hola Lydia—saludó como si nada.
—¡Escúchame bien, Historia! —chilló la colérica señora—¡Vuelve a hacer algo como lo de hace un rato con Abel y te largas! ¡¿Me oíste bien?!
—¿Abel no es lo suficiente mayor para defenderse sola? —Historia fingió pensar el asuntillo—Ella es mayor de edad ¿no?
—Conoce tu posición bastarda malcriada.
La mujer se fue de ahí apretando los puños y rechinando los dientes, dejando a una Historia vacía de cualquier expresión. Ésta se encogió de hombros y salió de ahí con destino al campo inmenso fuera de la hacienda, con destino a los establos. Unos pocos de los muchos sementales de la familia se hallaban allí.
Ella que se sentía mejor en ese ambiente que dentro de la Hacienda se acercó a acariciarlos, reconociendo a algunos y llamándolos por sus nombres, entre ellos Trueno, Rucio y la yegua Zafir. Con esta tenía una relación especial; la había visto nacer tiempo atrás y era su preferida a la hora de montar. Acarició las crines de la pura sangre y ésta reaccionó amigablemente a su toque.
Disfrutó la cercanía con el animal, como si se dijeran cosas en silencio. Los animales eran para ellas más entendibles que las personas.
—¿Historia? —Alzó su mirada azul y se halló con una de oscuro color, pero familiar.
—Bernard—lo nombró y sintió la rareza de pronunciar un nombre que no pronunciaba hace tanto—sigues aquí.
—Siempre—respondió él anonadado con la presencia de la petisa—sigues siendo tú.
—¿Perdona?
—Digo, tu aspecto. No cambias.
Ella no sabía cómo interpretar eso.
—Em tengo que darle de comer a Zafir así que…
—Claro.
Se alejó guardando unos dos metros a distancia del joven granjero, su primer compañero de juegos en el pasado. Bernard había tenido una forma peculiar de llamar su atención que terminó con vendajes en la cabeza de una Historia de doce años: solía arrojarle piedras a la ventana de la habitación y cuando la veía a lo lejos. El trabajo de cargar heno y cosas pesadas le sacaron cierto provecho, los músculos de los brazos se le marcaban y era más notoria la amplitud de su espalda. También era mucho más alto que ella y tenía una cara un poco extraña para Historia.
—Es bueno verte otra vez—dijo el muchacho—como no venías hace dos años yo no creí que te volvería a ver.
—Hm—rumió ella—lo mismo digo.
—¿Y qué tal la vida de Trost?
—Normal—contestó secamente, alejándose más del sitio—nos vemos.
No era muy conversadora con Bernard. Él hablaba de una forma distinta y, en términos más explícitos, él le aburría o le fastidiaba luego de un rato. De hecho, de no habérselo topado en su camino probablemente no se habría acordado de él.
Estaba atrapada en un sitio donde no era bienvenida y las únicas dos personas que la querían ahí parecían no estar. Esperaba ver pronto a Frieda o a su tío Uri o seguramente la mujer de Rod buscaría despellejarla mientras dormía.
Y era gracioso pensar que si existía esa loca posibilidad.
Cuando regresó a la habitación encontró mil y un mensajes en su teléfono; todos de Frieda. Esta le preguntaba que estaba pasando, que había sucedido con Abel y le imploraba que mantuviera un perfil bajo y no hiciera ninguna locura. Historia se rió de la nóvela que comenzaba a armar su hermana y se entretuvo en las redes sociales hasta que un miembro de la servidumbre la llamó a cenar.
Casi arrastró los pies hasta el lugar.
La mesa era grande, planeada para la familia y visitas importantes que en ciertas ocasiones visitaban la hacienda. Y en ella ya estaban sentados los dos hijos varones de Rod y su madre, quien fulminó con la mirada a Historia cuando apareció. Sus hermanos fueron indiferentes a su presencia; cerca a un cabezal al lado de Lydia estaba Frieda escrutándola minuciosamente. Historia se sentó alejada de estos. Poco después su padre llegó, sintió su mirada encima breves segundos y procedió a sentarse en el cabezal junto a Frieda.
Lydia conversaba con su esposo sobre el día que había tenido y los otros tres hijos del matrimonio comentaban de vez en cuando, algo sobre reuniones con políticos importantes de Erdia. Su padre evitó hablar de esto a gran detalle; obviamente, se dijo la rubia distrayéndose en contemplar los platillos que eran traídos en bandejas hacia la mesa.
—Historia, veo que viniste—se dirigió Rod a ella, acomodándose un cobertor en el pecho.
—Si—respondió ella devolviéndole la mirada déspota.
Al momento del cruce de palabras le siguió la entrada, por fin, de Uri a la mesa. Éste los saludó a todos con una cálida sonrisa que se ensanchó al dar con Historia; se sentó en el otro cabezal, cerca de ella e inmediatamente le habló.
—Que bueno es verte por aquí, sobrina mía—dijo el hombre, acomodándose en su silla y tomando el cobertor bordado dispuesto para él.
—También me alegra verte tío—respondió con la primera sonrisa –aunque leve- que esbozaba desde que llegó.
—¿Estamos listos, entonces? —Uri miró a todos y frunció el ceño—¿Y mis queridas Abel y Florian donde están…?
—¡Aquí estoy! —al lugar entró con rapidez y cierta torpeza una réplica casi exacta de Historia; solo que su cabello era más oscuro, siendo castaño claro y peinado distinto al de la petisa. La mirada de las dos chicas conectó por breves instantes que la recién llegada desvió prontamente de ella.
La joven procuró caminar y tomó lugar al lado de su hermano Dirk, frente a Historia y cerca de Uri.
—Florian, ¿qué estabas haciendo? Estás toda despeinada—dijo la madre de ésta con preocupación en la voz.
—No es nada, solo me quedé oyendo música—contestó la última hija legítima del matrimonio, ojeando disimuladamente a la rubia en la mesa.
—Entonces solo falta Abel—concedió el viejo Uri.
—Me temo, querido cuñado, que mi amadísima Abel no podrá venir por un accidente con su pie. Su tobillo está todo hinchado—Historia sintió la presión de la rabiosa mujer y presentía la ponzoña gestarse—Gracias a que Historia la lastimó.
—A comer—irrumpió Rod haciendo una seña para que la servidumbre alzara los platos.
Historia miró a la mesa captando la mirada de asombro de su tío y la de reproche de su hermana.
—¿En serio heriste a tu hermana? —su tío la miraba con presión, alentado a oír una respuesta. Historia lo miró y asintió—¿por qué?
Ella se quedó absorta por una brevedad de tiempo reducido, porque el que le pidieran explicaciones sin ser inmediatamente juzgadas era nuevo para ella. Ni a Frieda le interesaban sus motivos.
—Porque… iba pasando con mis cosas y metió su pie en mi camino a propósito—respondió lo suficientemente alto para que todos la escuchasen; más solo Uri mantenía puesta toda su atención en ella en tanto los platos eran servidos. La rubia guardó silencio y echó una ojeada de desprecio a los demás miembros de su familia, con excepción de su medio hermana mayor—también me llamó ratoncita, como suelen decirme todos aquí—finalizó, acomodándose para comer y distando de su tío.
Uri no dijo nada al respecto y el resto mucho menos. Tan solo Frieda la miraba pidiendo calma. Sin embargo, entre bocado y bocado, Historia sentía que era observada con hostigamiento preso, con ira, con desprecio.
Saboreaba la jugosa carne de su plato cuando sus ojos conectaron con los de su medio hermana menor. Ésta tragó, se limpió la boca y dijo a continuación:
—¿Por qué estás aquí?
—Guarda silencio Florian—ordenó en decir Rod pero su hija menor hizo caso omiso.
—¿A qué están jugando todos aquí? ¿Cómo la pueden aceptar en la mesa? Ella no merece estar aquí, es la hija de una cualquiera. Y ninguno de nosotros la quiere.
—¡Florian, basta! —exclamó esta vez Frieda con voz pétrea y firme. Fue allí que la chica siguió comiendo, sin dejar de ver con vilipendio a Historia.
Ella sintió una pequeña, diminuta, inhóspita puntada en el pecho picarle por lo dicho. Sintió acuosas las pupilas y le dio un sorbo a su bebida con el fin de deshacerse del malestar. Fue la primera en acabar con la cena aunque a medias, agradecer difusamente y llevar su plato por cuenta propia a la cocina.
Buscaba una pijama en su equipaje cuando no tardó en tener visita. Frieda, con la preocupación pintada en el rostro, entró trayéndole un poco de helado que era el postre.
Las dos se sentaron en la pequeña cama e Historia comió con desgano.
—A eso me refería. Ellos no me quieren aquí.
—Hisu…
—Rod me mira como una aparición, Unklin y Dirk ni me toman en cuenta y Florian y tu madre me odian—habló alzando la voz—sé que este es tu maldito castigo por mantener mi relación con Eren.
La petisa quedó anonadada al cerciorarse de que había dicho la palabra "relación" aunada a lo que tenía con el chico Jaeger. La azabache mostró seriedad inmediata.
—Odio que me desobedezcas.
—No eres mi madre Frieda.
—Pero te he querido como una—la frase surgió apenas temblorosa e Historia abrió ligeramente la boca en una o" de sorpresa—Florie te odia porque no es fácil aceptar lo que nuestro padre le hizo a nuestra madre.
—Maldita sea no pedí nacer.
—No digas esas cosas, estás aquí y es lo que importa—los ojos azulados de la mayor derramaron lágrimas y abrazó a su hermana—no quiero que salgas dañada, por eso, te pido que no sigas manteniendo contacto con ese chico…
—¿Pero por qué? ¿Por qué me dañaría Eren?
—Los Jaeger solo saben perjudicar a nuestra familia—la más joven no entendía el asunto; necesitaba respuestas concretas para las que Frieda tuvo que inspirar hondo—escucha, no sé si lo sabes pero el padre de él es un doctor que se hace llamar Grisha Jaeger. Se hizo muy famoso por curar una enfermedad misteriosa y el tío Uri lo contrató como el doctor personal de la familia… unos familiares lejanos estaban aquí y él conoció a Lady Dina Fritz, un miembro importante con antecesores en común con nuestra familia. Se casaron pero Grisha arruinó el estatus y el nombre de Dina humillando a la familia Fritz-Reiss al dejarla por otra…
—Pero eso ocurrió hace años, no me pides que juzgues a Eren por…
—No he terminado—determinó la mayor, continuando con la parte que más le costaba abordar—… Conocí al hijo que tuvieron, es poco mayor a mí… Creí que era un tipo inteligente y apuesto y acepté… Salir con él.
—Frieda…
—Zeke resultó querer conocer a más mujeres sin decírmelo, creí que nos casaríamos pero nada de lo que creí respecto a él fue verdad, los Jaeger son mentirosos, traicioneros, austeros, bastardos…
—Cálmate—Historia tomó las manos frenéticas de su hermana entre las suyas—Ya ha pasado.
—Piénsalo, Historia. Por favor… insisto en que él no es bueno para ti.
Gente tengo sueño (?)
Ejem, bien, me tardé mucho en actualizar y la inspiración me iba y venía. Así que muchas veces estando inspirada no tenía en que escribir así que fue complicado. Finalmente surge el capítulo quince, una parte de la historia que imaginé desde antes de escribirla: en el contexto de éste AU, ¿cómo sería la relación de Historia con los Reiss? Siempre pensé en que Frieda y Uri no la odiarían. Bueno lo Frieda ya lo sabemos todos xD pero si me llamaba la atención pensar en su trato con Uri.
Y como pudieron leer, Granjero-kun está en la historia XD quise darle nombre y todo e insmicuir al granjero en la vida de la Hisu, esto ciertamente no lo planeé ni lo pensé pero de repente mandé a Hisu a los establos y dije ¿y si...? Bueno jajaja
Levi como supervisor del Erencio: Aaaah que me encanta poner al enano dándole carácter al Eren cuando anda muy alocado y esto es lo más canon de la vida. Ya que las cosas están tensas con el tema de Mikasa, uff ¿por qué no echarle más leña al fuego? ¡Que arda Troya, carajo! XDDD
Volviendo al tema de los Reiss, pues una de las cosas que más me hartaban un poco al escribir este cap era que, obviamente lógicamente, tenía que averiguar bien sobre la familia y eso me enredaba un poco. Fue un poco más difícil porque tuve que sacar mis propias cuentas con edades ya que arrojaban una que otra fecha pero nunca el año exacto de nacimiento de los personajes. Finalmente descubrí que Hisu y Florian tienen la misma edad, es decir que Lydia -ah, la llamé así a la señora Reiss porque fue lo único que se ocurrió pq obvio no puede ser señora Reiss si será un personaje recurrente xd- Y Alma estuvieron embarazadas al mismo tiempo.
También analicé a la pequeña Florian y Dios es demasiado parecida a Historia. Obvio que con todo lo anterior, esta le tenga un odio venenoso.
Ay ¿si ven que amo el drama? que culpa que el Rod sea un viejo infiel
Realmente casi ni publico hoy, me distraje viendo vídeos de Te lo Resumo en yt junto con Por si no lo viste y curiosamente encontré un crossover de éstos 10/10 hablando del Joker -ni al caso yo contando estas cosas xD perdón, pero bueno aquí está, ya luego veremos más de las aventuras de Hisu en la Hacienda de los Reiss y la tensión Levi/Erencio. También tengo mi venita ereri pero obvio no habrá de eso jaja
Y nada, inspiración musical del canal de Jennifer sad (joyitas francesas asies), Chill Lo-Fi Hip-hop y Ariana con 34+35 maldita canción inspiradora.
Y ahora... ****SPOILER ALERT****
El manga está re loco y creo que a todos nos tiene respirando en bolsas de aire. Chillé de felicidad en que Mikasa salvara a Levi, disfruté de los diálogos de Jean y Reiner y adoré a Pieck. También amé a Mikasa demostrando ser la soldado más fuerte de la humanidad. Me preocupo por mi bebito el Armando y me reí mucho con lo del beso de lengua (?) pero estoy preocupada, cruzando los dedos, pensando en mil posibilidades pero sé que no daré con ninguna. Mientras tanto peleo en grupos de fb con los haters como buena señora asies.
Finalmente, era imposible no publicar estando a un día de tener la temporada Final. Ya me muero por verla!
Bonsoir!
Se despide
MioSiriban
