Disclaimer. Kingdom Hearts no me pertenece, eso ya quedo claro en la primera parte. Los recuerdos de Shido que aparecen están directamente sacados de la novela 17, la traducción de esta le pertenece a Einherjar Project. Como tal debo admitir que en futuros capítulos habrá spoilers de dicha novela.

-Personaje hablando-

-Personaje pensando-

-Personaje hablando en otro idioma-

"Informe Ansem o recuerdo"

Este vuelve a ser un capítulo normal de Riku, el Coliseo del Olimpo para ser exactos.

En respuesta del review.

NeroAlmia: Puede que me dejara algún punto inconcluso o algún cabo suelto, pero he intentado no dejar ningún plot hole que no fuera intencional. Me alegra que te guste el fic, y espero que siga así, desde luego intentare que eso no cambie. En cuanto a la pregunta del fic de Fate, no es solo que vaya a unirlo a este universo, debo decir que de este no he mostrado ni la mitad de lo que tengo planeado, sino que si me ciño a la primera idea de Shirou en realidad aparecería en 358/2 Days para una saga en el mundo de Kaleid con opción de reaparecer en Kingdom Hearts 2.

El problema es que fui ideando mucho fondo para el mundo y antes de darme cuenta tenia tantos planes que descarté la idea original, una que incluía a Shirou como un clon de Ouma y no como su hermano pequeño, y le hice una historia propia. Desde entonces he cambiado varios detalles de la saga Kaleid, a fin de cuentas, muchas ideas originales no podía usarlas, pero indudablemente estará en mi versión de Kingdom Hearts.


El Coliseo del Olimpo. Un lugar donde jóvenes promesas, como Sora y sus amigos, iban como aprendices dispuestos a convertirse en auténticos héroes. Era un lugar que había visto el nacimiento de multitud de héroes, aunque para que esos héroes surgieran cientos de aprendices debieron renunciar a sus sueños.

Sora y sus amigos eran igual, ellos fueron al coliseo y cuando descubrieron que podían ser héroes no dudaron en seguir entrenando, puede que en el Coliseo ya les consideraran héroes, pero él no lo sabía.

Había muchas cosas que desconocía de este mundo, pero una de las pocas cosas que sabía de él es que el enemigo que debía enfrentar era, para su gran desgracia, un dios.

Hades.

Un dios cuyo poder, uno que estaba seguro que nunca vería por completo, estaba basado en el uso del fuego, el poder de las llamas. Esferas, proyectiles, columnas, explosiones, chorros, llamaradas… Hades parecía tener una decena de trucos ígneos para enfrentarlo, y la mitad de ellos le dejaban ardiendo hasta que hacía varias volteretas revolcándose en el suelo para apagar las llamas.

Y encima el campo de batalla media 5x5, apenas unos pocos metros cuadrados para enfrentar a un individuo que podía quemarle de mil formas y maneras distintas.

-Esto será complicado.

No difícil, a fin de cuentas era imposible que ese fuera el poder real de un dios, pero si complicado porque era difícil acercarse a él, menos aun sin conocer ningún hechizo de agua. ¿Y cuándo convertía su cuerpo en fuego? Olvídalo, en ese momento Riku solo podía alejarse y esperar a que esa transformación acabase para poder atacar, no había de otra. No podía hacer otra cosa que no fuera eso, no había forma de pelear con Hades cuando era fuego, simplemente sería un suicidio.

Lo mejor que podía hacer era tomar aire y prepararse para una larga batalla.


-¿Por qué estas triste, Naminé?- la joven ni siquiera reacciono cuando Larxene se acercó con falsa preocupación -¿Te preocupa algo? ¿Te sientes mal por jugar con los recuerdos de Sora? O quizá es que tú…

-¡Basta ya, Larxene!

Las puertas se cerraron tras él y Riku entro en la estancia con paso seguro –Naminé no quiere recodar a Sora.

Larxene parecía divertida con la réplica que había olvidado incluso quien era -¿No me digas?

-No te preocupes. Yo hare que desaparezca lo que tanto te duele- Riku podía tener buena intención, pero… -Lo juro por el amuleto que me diste- Riku no se preocupó por que Naminé no alzara la cabeza para mirarle. Se marchó sin preguntarse por qué ella no le miro a los ojos, porque no reacciono cuando se retiró ni trato de detenerlo.

Todo bajo la divertida mirada de Larxene –Sencillamente asombroso. Es como si hubieras creado su corazón de cero. Lo del amuleto ha sido un detalle de categoría. No sabía que podías usar recuerdos para transformar naipes en regalos. Usaste el mismo truco con Sora, ¿no? Cambiaste el amuleto de Kairi con un hechizo, ¿me equivoco?- Naminé no respondía, pero eso también la divertía -¡Pronto Sora se habrá olvidado de ella por completo!

Naminé no respondió, pero sabía que muy en el fondo Sora jamás la olvidaría. Los recuerdos más importantes, y las emociones ligadas a ellos, jamás desaparecían.

Su amigo era el vivido ejemplo de ello.

Los recuerdos de su antigua vida, aquella que acabo prematuramente para él, permaneció olvidada en lo más profundo del océano de su memoria como eslabones sueltos. Perdidos, pero no olvidados.

Sora era igual, no la importaba lo que Larxene dijera –Él no la olvidara. Por mucho que manipule su memoria, Sora no la olvidara. Los recuerdos sobre mí, esos falsos recuerdos solo servirán para que sus sentimientos por Kairi sean mucho más fuertes. Porque yo soy… la sombra de Kairi.

-¿Y tienes algún problema con eso?- Había tantos que Naminé no sabía ni por donde comenzar –Ahí tienes una buena razón para no cagarla. Reescribe su corazón para ser alguien de verdad y no una simple sombra de Kairi.

Naminé la miro desafiante, tratando de no dejar que sus palabras llegaran a ella –Serás real en su corazón.