Había pasado ya tiempo desde que Mike Bluer y Darkwing adquirieron sus fénix del bosque de la difunta guardiana de la naturaleza.
Aquellos fénix parecían bastante especiales que no tenían los fénix comunes. Para empezar, podían fusionarse con ellos y adquirir poderes y habilidades nada comunes incluso para un alicornio.
Durante un tiempo estuvieron practicando con ambos fénix para dominar mejor sus poderes con ellos.
Aquello no distrajo a Mike de su meta de dominar el planeta y acabar con las especies no equinas que hubiera en ella. Enviando naves y robots cazadores, buscaban y exterminaban a todas las especies dichas anteriormente.
Otra forma era que distintas especies inteligentes no equinas eran capturadas y llevadas a zonas para su eliminación, donde los marcaban como ganado y luego su siguiente eliminación.
Varios transportes con varias especies como grifos, minotauros y otras razas estaban en su interior atemorizados. Luego de que las naves aterrizasen, eran sacados por la fuerza por los robots.
Dichas zonas estaban amuralladas y aseguradas con potentes torretas y cañones láser como también rodeadas de vallas metálicas.
Los asustados prisioneros eran llevados entre las vayas. Un minotauro intentó huir escalando la vaya, pero fue rápidamente abatido por las armas de los robots, aquello bastó para asustar a los prisioneros para que no lo volviesen a intentar.
El miedo invadía a los prisioneros mientras algunos robots les agarraban del brazo y mediante un fino láser les tatuaba unas extrañas marcas parecidas a códigos de barras. Luego llevados a recintos cerrados para no volvérseles a ver jamás.
Por lo visto el sistema era eliminarlos de forma sistemática. Cada día se eliminaba a un número determinado de prisioneros. Para aquellos que cayeron bajo las garras del ejercito mecánico y llevados ahí, jamás regresarían.
No solo ellos, aunque quedaban ponis que seguían a Shining Armor como otras especies aun libres, que se oponían al control de Mike. Luchando con valor en un intento de liberar al mundo de su jugo, pero para su desgracia su victoria estaba enormemente lejos de lograrse.
Mike estaba junto con Darkwing y sus fénix Poison Ivy y Black Thunder en lo que parecía el laboratorio de Eye Bat. Tanto los potros como sus fénix estaban unidos mediante cables con adhesivos en sus cuerpos ante una máquina.
Mike: ¿Has averiguado algo sobre estos fénix, Eye Bat?
Preguntaba el alicornio donde la yegua mirando una pantalla donde mostraban diversos datos, contestó.
Eye Bat: Es fascinante. Estos fénix no se parecen en nada que se haya visto con anterioridad.
Dark: ¿Y hace falta que nos tengas con estos cables encima?
Preguntaba la alicornio sombría con impaciencia donde ya se estaba hartando de tener aquellos cables encima. Su fénix parecía igual de molesto con los cables donde de vez en cuando tiraban de ellos para intentar quitárselos. La yegua científica contestó.
Eye Bat: Son para escanear a los fénix a fondo para saber qué son, y también para comprobar si vosotros habéis experimentado algún cambio cuando os fusionáis con ellos.
Mike: Sí...La verdad es que estos fénix son bastante peculiares.
Respondía el alicornio oscuro dando la razón a la yegua.
Eye Bat: ¿No vio algo más en el monolito que nos explicó antes, amo?
Preguntaba la yegua recordando que Mike mencionó el monolito y las visiones. El alicornio ahí contestó.
Mike: Solo que en ese centro era una especie de lugar de crianza para fénix como el que tenemos Darkwing y yo. También cómo se usan estos fénix. Lo demás era muy confuso y no podía distinguir nada.
Explicaba el alicornio recordando las visiones del monolito.
Dark: ¿No pudiste ver más?
Mike: No. Era todo muy confuso. Demasiado borroso para poder distinguir algo. Era como intentar leer un libro hecho con garabatos donde no lo entiende nadie. Lo intenté verlo de nuevo, pero el monolito no me mostró más.
Contestaba el alicornio donde no encontraba la forma de explicar lo que vio en las demás visiones mostradas en el monolito.
Mike: Cambiando de tema ¿Y la piedra que trajimos?
Eye Bat: Aun la sigo investigando. Esa piedra es más misteriosa de lo que parece a simple vista. Pese a todos mis esfuerzos por averiguar qué es exactamente, no logro sacar nada en claro.
Explicaba la yegua sintiéndose muy frustrada por no haber averiguado nada, cosa que para una genio científico como ella era muy molesto. Ante la respuesta dada por la yegua, Mike gruñó molesto mientras decía.
Mike: Grrr...Hay que averiguar qué es esa piedra. Quizá tenga algo que ver con lo de los fénix que tenemos Darkwing y yo.
Eye Bat: Trataremos de averiguar cuál es el cometido de la piedra, amo Mike.
Contestaba la yegua prometiendo a su amo resultados.
Mike: Muy bien. Lo de la piedra tiene que quedar en secreto. Nadie aparte de nosotros debe saber de su existencia hasta que logremos averiguar para qué sirve.
Dark: Si es un artefacto mágico de gran poder, mejor lo aprovechemos nosotros que cualquier otro.
Respondía Darkwing con una sonrisa perversa ante la idea de tener más poder.
Eye Bat: Así se hará. Podéis quitaros los cables.
Dijo esto para alivio de ambos alicornios que ya estaban hartos de los cables. Mike los quitaba con cuidado con su magia los cables unidos a él y a su fénix. Darkwing en cambio los arrancaba todos con gran brusquedad mientras decía.
Dark: ¡Ya era hora! Ya estaba harta de tener tantos cables encima como si fuera un motor a medio componer. Ahora quiero seguir practicando con mi fénix un rato.
Mike: Yo también. Vámonos.
Ambos alicornios se marcharon del laboratorio, dejando a Eye Bat trabajar tranquila con la misteriosa piedra que estaba dentro de un contenedor de cristal, donde diversos aparatos lo iban escaneando.
Eye Fox: ¿Qué secretos escondes, piedrita? Pienso sacarte todos los secretos para que el amo Mike los pueda aprovechar.
Decía la yegua donde estaba dispuesta a todo con tal de desvelar los secretos que hubiese escondidos en la piedra.
En una ciudad controlada por el ejercito máquina, estaba Coyote sentado en el suelo y apoyado contra la pared de un callejón. El semental estaba como dormido estando este rodeado por varias botellas que previamente había bebido.
Dos sementales que estaban cerca, observaban al semental robot dormir la mona tras varios tragos.
Semental: Mira...Uno de los Caballeros de la Muerte.
Semental2: Viéndolo así no parece tan terrible.
Comentaba el otro al ver a Coyote durmiendo como si nada. Su compañero le respondió.
Semental: No dejes que las apariencias engañen. Ese tipo pese a que simple vista no parece una amenaza, ha matado a muchos.
Semental2: Cuesta creerlo.
El segundo semental se iba acercando lentamente hacia Coyote.
Semental: ¿Qué estás haciendo?
Preguntaba preocupado el semental donde su compañero le contestó.
Semental2: ¿Tú qué crees? Voy a aprovechar que está durmiendo para quitarle las armas y matarlo con ellas.
Semental: ¿Te has vuelto loco acaso? Eso es un suicidio. Ni se te ocurra.
Trataba de convencer éste a su amigo. Aun así el segundo semental sin escucharle, le contestó.
Semental2: No te preocupes. Está tan borracho que dudo mucho que...
No pudo terminar la frase porque una disparó pasó rozando su crin que lo dividió en dos, dejando prácticamente congelado a dicho semental.
Para horror de ambos sementales, Coyote pese a que parecía seguir durmiendo, tenía un casco en su arma apuntando al segundo semental. Estando medio dormido, dijo.
Coyote: No me...gusta que...me moleste durante...mi siesta...Ahora largo...que me da pereza tener...que mataros...
Hablaba el semental mientras el segundo semental estaba que se lo hacía encima por el susto. Al final ambos sementales salieron huyendo de allí, dejando a Coyote seguir durmiendo.
Coyote: Como...me fastidia que...me molesten mientras duermo...
Poco rato apareció Inferna donde viendo al semental dormido, empezó a gritar.
Inferna: ¿¡Qué haces ahí durmiendo, imbécil!? ¡Espabila ya!
Gritaba la yegua al semental donde este último medio dormido, la contestó.
Coyote: Solo me...estoy echando...una siesta...
Aquella respuesta molestó aun más a la yegua donde ahí gritó de nuevo.
Inferna: ¡Idiota! ¡Tenemos trabajo que hacer como para estar haciendo el vago! ¡Así que levántate ya!
Decía esto dando una patada al semental con tanta fuerza, que lo mandó a volar y estamparlo contra una pared. Aquello espabiló al semental.
Coyote: Ay, madre...Ya ni uno puede echarse una siesta tranquilo.
Inferna: ¡Como no te levantes, sí que vas a acabar durmiendo para siempre en una fosa! ¡Ahora muévete! ¡Que tenemos trabajo en esta ciudad en busca de rebeldes!
Coyote: Vale, vale...Ya voy...Madre mía...Siempre con prisas.
Contestaba el semental poniéndose de pie siguiendo a la siempre enfadada Inferna.
De vuelta en el castillo, Mike estaba en su trono con Darkwing a su lado donde la potra lo tenía cogido del brazo de este mientras sus fénix estaban sobre la lámpara de la sala.
Al poco rato apareció Dark Knight para informar a su amo.
Knight: Amo Mike. Tenemos noticias bastante nefastas.
Mike: ¿Y ahora qué pasa?
Preguntaba con mal humor el joven alicornio aunque una parte adivinaba a lo que se refería el caballero negro.
Knight: Shining Armor y sus rebeldes han logrado acceder a una de nuestras zonas de exterminio, liberando a los prisioneros y destruir varios de nuestros robots. También lograron volarlo en pedazos haciendo que se quede completamente inutilizable.
Nada más informar el caballero negro, Mike gruño y con su magia estrujó una lámpara que estaba colgada de la pared.
Mike: Maldito Shining Armor. No puedo creer que nos esté causando tantos problemas ese unicornio ¿Cómo es que todavía no le habéis atrapado?
Knight: Es muy escurridizo, mi amo. Él y sus rebeldes se las ingenian para esquivar a nuestras tropas, aunque no indemnes. Logramos abatir a muchos de sus rebeldes cuando los vamos cazando.
Mike: Eso no es suficiente. Shining Armor tiene que ser encontrado y ejecutado. Cuanto más tiempo viva, más posibilidades hay de que traiga consigo verdaderos problemas para mi imperio.
Comentaba Mike donde no le parecía nada suficiente con simplemente matar rebeldes, sino eliminar a Shining Armor. Darkwing apoyando su cabeza en el hombro de Mike, le comentaba a éste a modo de calmarlo.
Dark: Tranquilo, amo Mike ¿Qué puede hacer Shining Armor? Él es solo uno con pocos rebeldes contra tu enorme poder bélico superior de robots.
Mike: No es tan simple, Darkwing. Shining Armor y sus rebeldes son como las cucarachas. Por muchos que elimines, siempre aparecen más y saben esconderse bien para evitar ser exterminados. La mejor forma de acabar con la amenaza, es cortándola de raíz. Solo así se podrá traer la paz a mi reino perfecto.
Explicaba sus razones el alicornio del por qué era tan necesario eliminar a Shining Armor y sus rebeldes. Darkwing escuchando eso, asintió. Ya que una parte de razón tenía el alicornio en cuestión.
Al poco rato apareció Frost.
Frost: Amo Mike. Tengo noticias importantes.
Mike: ¿Más ataques rebeldes?
Preguntaba aburrido el alicornio al presentir la respuesta. Frost negando con la cabeza, le respondió.
Frost: No, amo. Nuestros exploradores del sector K-57 han detectado extrañas fluctuaciones de energía por esa zona.
Mike: ¿Fluctuaciones de energía has dicho?
Frost: Así es, amo. Algo extraño pasa en ese lugar.
Mike se quedó pensando en lo que dijo la alicornio de hielo. Así hasta que tomó una decisión.
Mike: Muy bien. Iremos allí para investigar. Que preparen las tropas por si acaso.
Frost y Knight: ¡Sí, amo!
Contestaron al unísono ambos ponis para luego abandonar la sala.
Dark: ¿Qué crees que habrá ahí, Mike?
Preguntaba Darkwing aprovechando que estaban los dos solos para llamarle solamente por su nombre a Mike. El alicornio con actitud seria se levantó del trono mientras contestaba.
Mike: No lo sé, pero podría ser importante. Así que iremos allí de inmediato.
Dark: Bueno. Ya tocaba hacer otro viajecito.
Más tarde, la flota máquina llegó al lugar donde se detectaban las extrañas lecturas de energía.
Con un gran contingente de máquinas como respaldo, Mike y los Caballeros de la Muerte estaban revisando el lugar donde era todo un valle desértico.
Poison: Vaya sitio más encantador nos han traído.
Decía con sarcasmo la yegua al ver que no había nada destacable que valiese la pena en el lugar.
Storm: ¿Seguro que es aquí?
Preguntaba ahora la pegaso donde no parecía que viese nada importante. Eye Bat que con su magia estaba sujetando un aparato a modo de escáner con pantalla, contestó mientras analizaba algo.
Eye Bat: Sin duda. Las fluctuaciones de energía son más potentes por aquí...¡Un momento!
Mike: ¿Qué ocurre, Eye Bat?
Eye Bat: De repente la señal se ha hecho enormemente fuerte ¡Algo grande viene! ¡Preparaos!
Avisaba la yegua donde de inmediato todo el mundo se puso en guardia. En ese instante una intensa luz surgió de en medio de la nada y se fue expandiendo.
Mike: ¡Todo el mundo atrás!
Avisaba Mike y todo el mundo retrocedió al ver que dicha luz se iba expandiendo por alrededor con ellos por medio. Tuvieron que correr muy deprisa para que no les alcanzase la luz hasta que finalmente esta se detuvo.
Poco a poco la luz iba desapareciendo y cuando lo hizo, todo el mundo se sorprendió de ver lo que escondía dicha luz.
Era una inmensa ciudad de diseño supertecnológico, muy avanzada. Nada que se hubiera visto con anterioridad. Era como si fuera una ciudad del futuro que se hubiera trasladado al presente.
Dark: ¿Qué es eso?
Frost: Ha aparecido de la nada.
Inferna: Me irrita no saber qué rayos pasa.
Explosive: Muy raro.
El grupo miraba impresionado la repentina aparición de dicha ciudad.
Frost: ¿Qué hacemos, amo Mike?
Preguntaba Frost al joven alicornio donde este serio contestó.
Mike: Vamos a investigar. Que los robots se queden aquí vigilando mientras nosotros vemos cómo es esta ciudad como sus habitantes.
Knight: Como ordene, amo Mike.
Mientras los robots se quedaban fuera para vigilar, Mike y Darkwing junto con los Caballeros de la Muerte, fueron a explorar la ciudad. Ambos potros tenían a sus fénix preparados por si tocaba pelear contra quien fuese.
Poco a poco iban adentrándose en la ciudad. Podían apreciar que la ciudad era muy avanzada. Habían vehículos y naves aparcados por la zona, grandes puentes colgantes y edificios tan altos como montañas.
Mike: Que raro...Nunca vi este tipo de ciudad antes, pero hay algo que me resulta familiar.
Comentaba el alicornio donde por alguna razón, había algo en la ciudad que no se le hacía desconocido, algo que al joven potro le era muy extraño.
En poco tiempo encontraron a los habitantes del lugar. Eran ponis, pero unos como nunca habían visto antes el grupo.
Habían ponis que tenían alas como de los pegasos, solo que éstas parecían estar hechas con plumas de luz. Otros tenían alas como de un dragón.
Mike y el resto del grupo les llamó la atención aquellos peculiares ponis. Dichos ponis miraban con suma atención al grupo debido a la gran variedad que había en ellos.
Dark: Mirad. Son ponis.
Coyote: Sí...Solo que no son como nosotros. Que curioso...Necesito un trago para aclararme las ideas.
Mike se acercó a una yegua de alas de luz donde esta miró con atención al potro. Ahí Mike la llamó la atención con cierta brusquedad.
Mike: ¡Tú! ¿Quién está al mando de aquí?
La yegua se sobresaltó levemente por como le habló el potro. Algo más calmada, respondió.
Yegua: ¿Se refiere a nuestro emperador Absalon? Él dirige el Imperio desde el Castillo Dorado.
Respondía esto la yegua señalando con el casco un gran castillo dorado que se veía a cierta distancia. Mike fijándose en el castillo, notó que era bastante espectacular a la vista.
Mike: Emperador Absalon...Interesante. Tal vez tendría que ver a su alteza.
Comentaba con cierta malicia el potro avanzando hacia el castillo, siendo seguido éste por el resto del grupo.
La caminaba duró un rato hasta que finalmente llegaron al castillo. Desde ahí pudieron apreciar lo majestuoso que era para la vista.
Spectral: Es enorme.
Poison: Ya lo creo. Grande de verdad.
Storm: Que raro que no haya guardias.
Eye Bat: La seguridad es malísima por aquí.
Mike: Vamos. Entremos.
Todos entraron en el castillo. Su interior era majestuoso como símbolo de grandes riquezas. Estaba claro que no escatimaron en gastos para hacer el castillo.
En su interior habían sirvientes que parecían confundidos y desorientados. También había lo que parecían guardias o soldados, solo que éstos últimos enfundaban extrañas armaduras grises con casco rojo que les cubrían por completo el cuerpo.
Dichos soldados miraban al grupo, aunque sus miradas se centraban más en el joven alicornio. Mike lo notó y mirando a los soldados, les llamó la atención.
Mike: ¡Soldados! Soy Mike Bluer. Gobernante de Equestria y de otros territorios. Vengo a ver al Emperador Absalon.
Hablaba el joven alicornio donde tenía ya ganas de ver al emperador. Ambos soldados asintiendo, respondieron.
Soldado: Por favor, señor Bluer. Síganos.
Los soldados guiaron al grupo por los pasillos del castillo, hasta llegar a una gran sala que sin duda tenía que ser la del trono. Como se mencionó antes, al fondo tenía un gran trono que se subía por varias escaleras.
Explosive: Vaya. Esto sí que es enorme.
Comentaba el robot al ver la enorme sala.
Frost: Aquí es donde se supone que debería estar el emperador.
Inferna: ¿Y dónde está? ¡Odio cuando no está lo que buscamos!
Mike: ¿Dónde está el emperador?
Preguntaba el joven alicornio a los dos soldados, hasta que se escuchó una voz.
¿?: ¡Aquí!
Todo el mundo se giró donde provenía la voz y ahí es cuando lo vieron.
Era alicornio de gran tamaño. Éste era negro como la noche, sus patas tenían un tono grisáceo. Crin rojo sangre. Ojos de dragón amarillos, alas de dragón. Portaba una gran armadura roja pálido. Su cutie mark era la de un hacha enorme envuelto en llamas. Su aspecto resultaba intimidante.
Nada más aparecer, tanto los soldados como cualquier otro pony que estuviera presente le hicieron una gran reverencia, como si fuera un pony súper importante aquel alicornio negro.
El grupo miraba al alicornio negro a la vez que estaban en guardia y alertas por si este decidía atacarlos o algo. Mike miraba al gran alicornio, por alguna razón sentía en él gran poder y autoridad, casi hasta admiración. Mike ahí tomó la palabra.
Mike: ¿Sois vos el emperador de este lugar?
Alicornio: Así es. Soy Absalon, emperador del Imperio Celeste.
Dark: ¿Imperio Celeste?
Preguntaba Darkwing al escuchar el nombre del lugar. Absalon parecía ignorar al grupo donde su vista se centraba concretamente en Mike. El emperador se acercó al joven alicornio y lo examinó detenidamente con la mirada en completo silencio.
Mike: Ehhh...
Mike no sabía decir ya que le ponía algo nervioso ver aquellos enormes ojos mirarlo tan fijamente. Absalon tras examinarlo por un rato, sonrió con cierta malicia y dijo.
Absalon: No hay duda. Eres uno de nosotros.
Mike: ¿Cómo?
Preguntó confundido el joven alicornio al no entender a lo que se refería el emperador. Absalon se explicó.
Absalon: Eres un pony celeste, como todos los de aquí.
Aquello sorprendió en gran medida a Mike donde le costaba creerse aquello.
Mike: ¿Un pony celeste? Me temo que no logro entenderlo, emperador.
Absalon: Comprendo que no lo sepas. Fue hace bastante tiempo. Unos 50.000 años atrás de esta era.
El grupo se sorprendió al oír aquella cifra histórica. Absalon dando vueltas por la sala, comentó a contar su historia.
Absalon: Hace 50.000 años, llevábamos un experimento muy importante. Por desgracia las cosas se salieron de los cascos y acabamos sufriendo un bucle temporal, que nos ha tenido fuera por milenios al imperio entero. Y no fue hasta hoy cuando por fin hemos podido volver.
Eye Bat: Eso explicaría las repentinas fluctuaciones de energía en este lugar.
Comentaba Eye Bat volviendo a mirar su aparato donde detectaba más energía que nunca.
Absalon: Debo confesar que hasta yo estoy sorprendido por le tiempo que hemos estado fuera de esta línea temporal. 50.000 años. Nunca me habría imaginado que hubiera sido tanto tiempo.
Dark: No lo entiendo. Si el amo Mike es uno de vosotros ¿Por qué es el único de vuestra especie que estaba en este mundo y vosotros en cambio fuera?
Preguntaba Darkwing donde algo no parecía encajar. Mike estaba de acuerdo y esperaba una explicación.
Absalon: A mí también me ha sorprendido encontrar a uno de los nuestros fuera del bucle y siendo tan joven. Dime, muchacho ¿Quiénes son tus padres?
Preguntaba Absalon a Mike donde el joven alicornio algo perturbador por la revelación, le habló de sus dos padres, Arthur y Nathaly Bluer.
Absalon escuchó con atención lo que contaba el potro y ahí se quedó pensando.
Absalon: Unos padres unicornios. Muy extraño.
Mike: Entonces ¿Qué sois los ponis celestes de este mundo?
Preguntaba de nuevo el joven alicornio. Absalon gustoso, se explicó.
Absalon: Muy simple. Somos los verdaderos gobernantes de este mundo. Los ponis celestes somos la raza más avanzada y moderna del mundo. Cuando nosotros estábamos todavía, las demás razas estaban todavía viviendo en cuevas.
Todos escuchaban con atención las palabras de Absalon, sobre todo Mike, donde el joven alicornio notaba por alguna razón cierta conexión con el emperador, un modelo a seguir.
Absalon: Los ponis celestes estamos destinados a gobernar este mundo mientras que las demás razas solo están para servirnos. Para eso estamos. Un mundo hecho íntegramente para nosotros.
Hablaba con cierta arrogancia y aires de superioridad el alicornio.
Explosive: Vaya, amo. Se parece un poco a usted sobre lo de gobernar el mundo.
Mike: Eso parece...
Contestaba Mike sonriendo con malicia donde de algún modo se sentía identificado con el emperador. Absalon escuchando eso, preguntó.
Absalon: ¿Acaso has estado gobernando este mundo antes de que nosotros llegáramos?
Mike: Algo así. Parte todavía.
Mike le contó al emperador sobre su ejercito máquina, como acabó con el gobierno débil de Equestria para hacerse él con el mando y a partir de ahí conquistando o anexando los demás reinos equinos y exterminando a las demás razas no equinas. Sus logros y victorias.
Absalon escuchó con suma atención las palabras del joven alicornio con gran atención, en cierto modo sintiendo que tenía ante él a un joven potro con gran potencial. Al final empezando a sonreír con malicia, comentó.
Absalon: Ja, ja, ja. No hay dudas. Tienes potencial. Y alguien como tú, me vendría muy bien entre mis fuerzas. Por eso quiero pedirte una cosa.
Mike centró la mirada en Absalon atento a su respuesta. Finalmente Absalon habló.
Absalon: Quiero que te unas a mí...
