Personajes: Evan Rosier ft. Lucius Malfoy (y Benjy Fenwick).
Prompt: Mañana.
13. Cuando el tiempo apremia
La noticia se la dio Lucius Malfoy aquella fría mañana de enero.
—¿Cómo fue?
—Lo volaron en pedazos. Lo reconocí porque a su mano le faltaban dos dedos —reveló. Evan Rosier sintió que algo dentro de él se desvanecía—. No fuimos nosotros, Evan. El único que usa ese tipo de maldiciones es Antonin y él no estaba en ese ataque. Tuvo que ser uno de los aurores.
Ya sabía de quién se trataba.
A Alastor Moody le gustaba usar todo tipo de maldiciones —se creía impune al igual que todos los funcionarios del Ministerio de Magia y, encima, tenía el descaro de creerse mejor que ellos—, desde explosivas hasta las imperdonables. A Evan le había abierto el brazo desde el hombro hasta la muñeca y lo habría perdido de no haber sido por Benjy. Él era el mejor medimago que conocía —el único, en realidad—, y ahora estaba muerto.
Se habían conocido en Hogwarts; Benjy era un Ravenclaw hasta la médula y Evan nunca había pensado en otra casa que no fuera Slytherin, pero su amistad había prosperado a pesar de las diferencias. Tenían sueños distintos —Benjy solo quería mejorar la calidad de vida de las personas; Evan destruir todo lo que él amaba— y se unieron a bandos contrarios en la guerra, por lo que su amistad tenía fecha de caducidad.
«Temo que llegue el día en que no pueda ayudarte.»
«Ese es un problema para el mañana, Benjy. No deberías agobiarte por lo que no ha sucedido. —La conversación se reprodujo en su mente con la misma claridad que la primera vez. En aquel entonces, Evan había sonreído, pues estaba convencido que él iba a partir primero—. Siempre estoy en la línea de fuego y mis hechizos bloqueadores no son muy buenos. —Alastor Moody había volado su escoba en pedazos y habría muerto en la caída de no ser por Lucius Malfoy—. Y soy mucho más impulsivo. Eso siempre es un defecto.»
Pero, ahora que Benjy ya no estaba, no era capaz de mediar sus emociones. Se sentía colmado por ellas y vacío al mismo tiempo. No sabía cómo sentirse. A los hermanos Carrow y a Lucius Malfoy lo unía la Marca Tenebrosa, a Narcissa la sangre que le corría por las venas, pero con Benjy era la mutua decisión de elegirse. «Eres mi mejor, Evan. Y eso no va a cambiar con ninguna guerra», le había prometido.
—¿A dónde vas, Rosier? —interrogó Lucius. Él sabía de su amistad con Benjy, pero no lo juzgaba. Decía que «cada uno elegía cómo complicarse la vida». Evan sospechaba que le guardaba el secreto porque era el primo de su esposa—. No hagas una estupidez —pidió. Enseguida agregó—: Narcissa no soportaría perderte y no soy bueno lidiando con las lágrimas.
Sabía que estaba mintiendo. A pesar de su diferencia de edad, eran buenos compañeros de misiones.
—Iré a buscar a Alastor Moody —dijo con una convicción acérrima—. Y esta vez tendrá que matarme para que yo no acabe con él primero.
