SUBIENDO COMO LA NIEVE
Al día siguiente, Viktor decide ir a visitar a Runeard en el hotel donde se hospeda este último y su novia Rita.
Al llegar se encuentra con la escena en la cual Runeard besa y manosea con tanta pasión a la hermosa y sensual Rita.
Cuando Runeard se percata de la llegada de Viktor, empuja a Rita y le da la orden de retirarse.
Después de que la hermosa mujer se retira, Runeard se acerca a Viktor y con una sonrisa estúpida le exclama – ¡Ah! Justo a tiempo, amigo ja ja ja– ríe y en ese momento, Viktor toma una pausa, luego suspira con pesadez y le confiesa – Runeard, estoy harto de esto–.
El mencionado creyendo que se refiere al estilo de vida que tienen le responde con sarcasmo – ¿Dices de este estercolero? Yo también– Vik niega y lo corrige en ese instante – No, de esta mierda. No quiero ser recordado por los descendientes de mi hijo como un asesino, eso es de idiotas– agrega mientras baja la cabeza; decepcionado – Mira, si llegara a tener un descendiente con características como las tuyas y supiera de lo que fui capaz de hacer, juraría que me sentiría avergonzado…– al escucharlo, Runeard siente un escalofrío de solo pensar que clase de descendientes tendrá en el futuro su amigo.
En esos momentos, Viktor reanuda su comentario, diciéndole – Runeard, incluso si tuvieras un descendiente, hombre, o mujer, no se sentiría feliz de lo que tú harías…– ante esto último, Runeard aprieta sus dientes al pensar la clase de personas que tendrán como descendientes si no paran de hacer esos trabajos.
Aunque no creyendo, Runeard agita suavemente su cabeza y deja atrás su preocupación para informarle con felicidad – Vik, ahora no te me pongas afeminado– añade mientras observa como el trigueño se cruza de brazos – Tengo todo lo que necesitamos, sé cómo hacernos con un cargamento de los grandes, y por la cara– al verlo muy molesto, Runeard le ruega mientras aprieta sus manos como si estuviera rezando – Por fin, podremos procurarle tiempo a Helena, la ayuda médica que necesita en su embarazo–.
Con esa frialdad que tiene Viktor en su ser, le responde mientras ladea la cabeza – Mira, Runeard. Bien que no soy una hermanita de la caridad, pero lo de la porquería no me va– ante sus ruegos, el mencionado asienta y le contesta con algo de preocupación – Estoy de acuerdo. De acuerdo al cien por cien. Por eso tomaremos un pago único por este trabajo y luego cada uno por su lado–.
Viendo que Vik se niega rotundamente a hacer el trabajo, toma la fuerza necesaria para decirle a quien le robaron el próximo cargamento – Gothel... Es su porquería– al saber de quién se trata, Viktor suspira y le dice con asombro – Bah... Joder. ¿Sabes qué te digo?– da una pausa el trigueño mientras lo señala a su compañero, el pelirrojo.
Mientras lo señala, declara – Hagámoslo–.
– Muy bien– dice Runeard mientras se alegra mucho, en eso añade mientras toma la mano de su compañero y lo abraza – Señoritas y señoritos, esto será bello, peligroso y frio. Que empiecen el baile–.
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Runeard y Viktor salen del hotel para comenzar el asalto al cargamento, mientras caminan se dirigen rumbo a una diligencia que estaba siendo resguardada por unos matones que contrató Runeard.
Ante la caminata que tienen; Runeard tan alegre comenta – Vamos a montar una buena movida, Vik–.
Y dice al no creer – Tengo un sueño...– repite la misma frase – Tengo un sueño, ¡Sí!–.
Viktor al escucharlo, niega y lo interrumpe, diciéndole – Tus sueños son mis pesadillas–.
Observando la amargura del trigueño, el pelirrojo niega y le reprocha con felicidad – No seas así, Vik–.
Vik y Runeard llegan a la diligencia y suben en ella, mientras lo hacen, los matones que contrato Runeard de igual forma suben a la diligencia.
– Mira, incluso he contratado a un "seguro"– ante lo dicho, Viktor se gira y los mira a los matones.
Con motivación, Runeard les pide a otros matones que suban al vehículo – Vamos, chicos. Que no haya pequeños secretos, entre nos–.
Viktor percatándose de que la diligencia debe movilizarse y llevar a su hermano de armas a los muelles del pueblo, donde sería el asalto, pregunta en el camino – ¿Y cuál es el plan?– el pelirrojo le contesta con total seriedad – Gothel es la que pasa ese gran cargamento que traía de culo a Hamada... Y vamos a quitárselo–.
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Después de ese corto viaje, ambos colegas y junto a los matones llegan al muelle, ahí detienen la diligencia y se preparaban mientras bajan de la misma.
– Echare un vistazo a ver qué se avecina– informa Runeard mientras corre y se esconde en una pared.
Observa como los supuestos hombres de Gothel preparan y bajan un cargamento extraño.
Después de mirar, vuelve con Vik y los matones, ordenándoles a estos últimos – Ustedes se quedarán sentaditos en la diligencia para asegurar la salida. Vamos Vik...– agrega mientras él y el trigueño se acercan armados con ballestas – Esto se va a poner feo–.
Vik y Runeard se acercan y una vez cerca comienzan a asesinar a todos los guardias que resguardan el cargamento.
Después de lograr acabar con el numeroso número de hombres, Runeard corre a uno de los carros y le ordena a Vik que tome otro de los carros contiguos que está ahí – Toma el otro carruaje y sígueme–.
En eso y pensando de que se trata de la imaginación de un niño, un dragón denominado nocturno aparece.
El enorme animal dirigido por la joven Gothel, quema un carro sin caballos; como una advertencia.
Runeard al percatarse de la chica, le dice a Viktor – Al parecer, tú amiga Gothel por fin se asoma...– asustado Vik y no creyendo que ese tipo de bestias existan, exclama muy alarmado mientras se moviliza junto a Runeard y los matones – ¡Mierda!–.
Todos se movilizan con miedo, en esos momentos, Vik comienza a seguir a Runeard, el cual lo llevará al lugar donde dejarán la mercancía.
Durante el trayecto miran atónitos como la bestia quema sin rencor cualquier cosa que se le cruce por delante, en ese instante Runeard le pide a Viktor que no se detenga y que trate de esquivar los continuos ataques de la chica – Intenta seguir así, amigo, soy un pésimo conductor– con nervios, Vik asienta y apela a lo dicho – Tú lo has dicho–.
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Después de un largo trayecto, logran esquivar al dragón con éxito pero llegando a un puente y a la parte final de dicha estructura, se percatan de un bloqueo de la guardia real.
Debido a que no pueden detenerse, y viendo que Gothel no puede atacar a los de la guardia, Runeard comenta con sarcasmo – Eh, parece que los hombres han espantado a la señorita...–.
En ese instante y mientras atraviesan el bloqueo de la guardia real, se percatan de la huida de Gothel, pero también se percatan de que la guardia real los empieza a perseguir – Oh, mierda. Ahora nos persiguen a nosotros–
Al empezar a ser dañadas ambas diligencias logran despistar a la guardia real.
Durante el corto trayecto restante, evitan matar a los guardias que los persiguen y logran llegar a su destino despistándolos.
Una vez que se libran de la autoridad; los carros lograron llegar a su objetivo después de varios obstáculos, la Mansión de Runeard Arendelle.
Ambos compañeros bajan de los vehículos y caminan rumbo a la entrada de la mansión. Runeard empieza y no para de gritar de la emoción – Por fin ricos, ¡Sí! Por fin ricos, ¡Sí!– agrega mientras abraza y besuquea a Viktor – Gracias a Dios, ¡por fin somos ricos!–.
Ante esa emoción que tiene Runeard, Viktor le recalca – Aún no hemos vendido esta mercancía–.
Runeard viéndolo casi innecesario le responde con alegría – Espero que lo hagamos; he comprado una casa cerca de aquí, para cada uno. Estamos hipotecados hasta las cejas– Viktor al enterarse de que Runeard le compro una mansión le dice con algo de temor – Se suponía que teníamos que dejar esta mierda– en eso, Runeard le recalca – Y lo haremos, pero con clase. Que aquí uno tiene una reputación que mantener– ante lo último dicho, Runeard entra a su mansión, no sin antes entregarle a Vik 3000 coronas y dejándole las llaves de un nuevo piso franco de recompensa.
Al regresar a su casa y viendo que Helena ya no esta ahí, decide ir de manera espontánea a su nueva casa.
Al llegar se encuentra con Helena la cual danza de la alegría debido a que la mansión es enorme; al percatarse de la llegada de Viktor, Helena le dice con alegría – Vik es el sueño de toda mujer, me entere cuando llegaron unos tipos y me dijeron que está casa era nuestra y… ¿Tienes dinero? ¿Eso significa que somos ricos y…? Por cierto, con esto ¿Tendrás tiempo para mí...?– sin saber como responderle, Vik niega y pasa delante de la chica mientras le responde – Helena, estoy cansado. Necesito un tiempo a solas…–.
Ante lo último, la joven rubia le responde con algo de pena – Eh, ok…–.
Viktor se aleja y entra a una de las habitaciones de la mansión mientras no para de suspirar por el cansancio.
Terminando así este capítulo.
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