Capítulo 30
Azize sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas cuando escuchó a su hija dar el consentimiento por tercera vez para casarse con Yakup.
Levantó la vista y miró a Cevdet, que se perdió en sus ojos, ninguno dijo nada, sobre todo porque al lado de ella se encontraba un orgulloso Tevfik, que se había ido al interior y había vuelto para la celebración de la boda…
Yakup tomó de las manos a su nueva esposa y se miraron a los ojos. Besó su frente con dulzura y todos aplaudieron…
Azize fue la primera en acercarse a saludarlos. Los abrazó con ternura y les deseó felicidades. Tevfik pretendió acercarse luego, pero recibió un empujón de Cevdet, que les sonrió y los abrazó también, demostrándoles todo su apoyo…
La situación fue algo incómoda, Cevdet decidió irse luego del brindis, y más allá de todo, Azize se sintió agradecida de que él mostrara interés en la tranquilidad de la familia, especialmente su hija y su yerno, que iniciaban una nueva vida desde ese día…
Mientras Tevfik intentaba sin éxito ser el centro de la reunión, Azize acompañó a Cevdet a la puerta y se sobresaltó un poco cuando él se inclinó y capturó sus labios como al descuido cuando ella se distrajo…
-Cevdet…- lo retó y luego le sonrió con complicidad cuando él alzó las cejas, como si fuera un niño malcriado tratando de hacer las paces con su mamá…
-No puedo evitarlo, mi vida…- le dijo en voz bajísima.
-Deberías… pones en peligro todo el sacrificio que hago de quedarme al lado de Tevfik cuando en realidad querría estar contigo… ¿no te das cuenta? - el ánimo, a pesar del reto era distendido.
-Es cierto… vendré a visitarte luego, asegúrate de no irte a dormir tan tarde…
-Tendrás que tener paciencia si quieres encontrarme en la habitación porque hay muchas cosas que ordenar y limpiar…
-Está bien…- le dijo y le dedicó una mirada amorosa antes de irse- estás hermosa esta noche… como cuando nosotros nos casamos, ¿recuerdas?
-Sí…-dijo ella y sintió que se sonrojaba cuando recordó todas las emociones de ese día, su inexperiencia y la forma en que Cevdet le había tenido paciencia y le había enseñado todo lo referente al amor, al menos el físico…
La fiesta continuó un rato más y cuando ella acomodaba un poco las cosas en la cocina, consciente de que pronto todo terminaría y se quedaría con todo para limpiar, vio entrar a Yakup y le sonrió.
-¿Todo bien? - le preguntó con cariño, la realidad era que lo quería como a un hijo, y de alguna manera se había convertido en uno, legalmente…
-Muy bien señora Azize…
-¿Acaso no me llamarás madre? - le dijo con una sonrisa- puedes llamarme como quieras, querido Yakup…- le dijo y él asintió.
-Azize…- dijo con algo de incomodidad- estamos organizando la entrega de las armas que pudimos recuperar y decidimos que sería bueno enviarlas con unos víveres que les haremos llegar a nuestros hermanos de Antalya…
-Yakup, querido, ¿no es eso muy peligroso?
-La idea es pasar el control griego gracias al General Cevdet… y además irán escondidas dentro de las cajas con víveres… los griegos tendrían que estar al tanto de todo como para siquiera sospechar y si el General está al mando de esa operación, entonces todo saldrá bien…
-Quiero ayudar…
-Señora… Azize… yo no estoy en condiciones de tomar esa decisión…
-Lo hablaré con Cevdet… no te preocupes…- dijo Azize con decisión.
-Pero… comenzaremos mañana temprano…
-No te preocupes, yo me arreglaré… por favor cuenta conmigo…
-Le pido que no me meta en líos con el General…
-No lo haré… hablaré con él… lo convenceré…- dijo con una sonrisa que él interpretó como lo que era, que ellos seguían teniendo una relación secreta y se veían constantemente.
Un rato después, los pocos invitados que quedaban, se fueron y Azize abrazó a su hija y besó su frente para despedirla. Les habían preparado la habitación que Yildiz compartía con Hilal y su hermana se iría a dormir con mamá Hasibe.
-Te deseo que seas todo lo feliz que fui yo…- le dijo acariciando su cara- sabemos que Yakup es una hermosa persona y te cuidará toda la vida… tu papá y yo estamos felices de que finalmente te hayas casado con él…
-Lo se… solo espero que la vida me de posibilidades de ser un poco feliz, como han sido papá y tú, más allá del divorcio… que nunca comprenderé…
-No hay nada que comprender… son circunstancias de la vida… que no tienen porqué repetirse en tu matrimonio… que sean infinitamente felices… haz feliz a tu marido y no lo hagas esperar… eso me dijo tu abuela cuando me casé con tu padre…
-No lo haré…- dijo y sonrió.
Azize se quedó mirando como su hija subía las escaleras para dirigirse a su habitación donde su marido la esperaba y sintió que su pecho se hinchaba de emoción al recordar tanto a su hija como a Yakup cuando eran pequeños…
Tevfik estaba un poco borracho y se retiró a dormir temprano. Azize y mamá Hasibe acomodaron lo que quedaba… y cuando finalmente, ella entró a su habitación, encontró a Cevdet esperándola en la habitación…
-Cevdet…- dijo entre sobresaltada y feliz cuando lo vio.
-Tardaste demasiado…- dijo y palmeó la cama para que se reuniera con él.
-Mi vida… ¿puede ser que esta noche solo durmamos abrazados? Estoy un poco cansada con todo lo de la boda y…
-Lo único que me importa es tenerte en mis brazos, Azize…- dijo y la miró mientras se cambiaba para acostarse.
-Escucha… Yakup me comentó hace un rato el plan que tienen para enviar las armas a Antalya…
-¿Te contó?
-Bueno… digamos que está algo inquieto, fueron muchas emociones y seguramente pensó que yo estaba al tanto…
-Bien…
-Bueno, quiero decirte que he decidido colaborar con esa misión…
-No… no lo harás…- dijo y ella lo miró a los ojos y pestañeó, para luego fruncir la nariz en desaprobación.
-No te estoy pidiendo permiso, Cevdet… he trabajado duro y he pasado miserias, sobre todo el último tiempo y lo hice por mi patria, así que ahora decidí que colaboraré con esta misión, y quería informártelo…
-Pero Azize, mi vida… es muy peligroso…
-No lo será si tú estás a cargo… y tengo fe ciega de que así será… ¿verdad mi comandante?
-Así es… - dijo con algo de duda.
-Necesito brindar mi apoyo para que todo termine cuanto antes y podamos vivir nuestra vida felices y como corresponde…
-¿Estás segura?
-Muy segura…- dijo y él la apretó contra su cuerpo y suspiró, deslizando sus manos para acariciar su vientre y disfrutar de esos pequeños placeres que ambos se permitían en medio de todo el difícil y doloroso momento que les tocaba vivir.
Bueno, esta historia sigue! Gracias por leerla!
