Capitulo 15: Evitar el reencuentro es llamarlo inevitablemente
Dawn llegó al hotel donde pasaría la noche, de ningún modo aceptaría la invitación de Misty. Pero aparte de eso, necesitaba un cambio urgente de ropa. De manera que, tomó sus llaves y se dirigió a su habitación.
-¡Piplup!-chilló el pokémon.
- ¿Y ahora qué te pasa?- preguntó el muchacho arqueando una ceja.
-Debe tener algo de hambre.-respondió la coordinadora desde adentro. -Ya pasamos la hora del almuerzo.
-Bien, entonces apresúrate vamos a comer de una vez
-Sí. Solo dame un segundo.
¿Acaso eso sonó como una invitación? Desde el rabillo de la puerta los miró. Ah...¿Qué tontería estoy pensando?
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Después de cambiarse de ropa y haber retocado su maquillaje, Dawn salió inmediatamente.
-Disculpa, ¿me tardé mucho?
Dawn ahora llevaba un vestido floreado azul y sandalias turquesas.
No tuvo respuesta.
Piplup saltó a sus brazos y lo recibió cariñosamente con una sonrisa radiante.
-¿Sucede algo?-preguntó. Paul se veía muy tenso.
-Son los Horikita.-dijo con una expresión bastante seria.
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Mientras tanto, en el gimnasio de Ciudad Celeste, Ash y Pikachu se encontraban en el único cuarto de huéspedes disponible.
-Ash lo siento. Hablé con gyarados, ya no volverá a atacarte.
Dijo la líder mientras veía a su amigo comer con algo de prisa, el almuerzo que acababa de traer en una bandeja de plata.
-Tranquila Misty, ya todo pasó. Estoy bien. Gyarados está muy enfadado conmigo y tiene razón de estarlo porque...-bajó la mirada ligeramente hacia su plato.
- Todo esto es culpa mía.- repuso la líder agachando la cabeza. Su flequillo tapando ligeramente sus ojos.
- Misty qué estas diciendo.-repuso bromista el joven entrenador.
-¿Pikachupi?-decía Pikachu.
-Lo siento. -dijo la líder en un susurro triste. Para inmediatamente forzar su expresión a una más animada. - se ve que tenias mucha hambre. Deja que me lleve todo esto...-dijo mientras apresurada reunía los utensilios.
-Misty...- comenzó a decir. -Escucha... yo vine, estoy aquí porque... yo quiero...
-Lo siento, ¿interrumpo algo?-abrió la puerta abruptamente Lillie.
Ash inmediatamente soltó su mano.
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En el restaurante del hotel, piplup comía de lo más tranquilo sus poffins mientras que los dos jóvenes conversaban de asuntos relacionados a la liga que está por venir.
- ¿Cómo que no piensan auspiciar más el torneo este año? No pueden hacerlo, solo quedan 3 meses.-dijo la coordinadora bastante indignada.
-Dieron su palabra de que lo harán. Si cumplo con su petición.
- ¿Y cual es?
El entrenador suspiró hastiado. Estaba irritado con la petición de parte de los Hirokita por el desagravio hacia su hijo.
-No te voy a despedir.
-Oh... pero por qué tendrías que... un segundo.- Y la muchacha cayó en sorpresa, y lo entendió rápidamente.
-No, no puede ser. ¿Acaso era ese Hirokita?
-Si, lo es.
No, no era justo, bajó la cabeza con frustración. Se sintió furiosa. Debajo del mantel hacia puños.-es un canalla miserable y cobarde.-dijo al fin.
-Sí, es un pedazo de basura pero el que lo atacó fui yo.
-Sí, pero ya sabes... eso pasó porque.
Lo que aconteció esta mañana, el ser atacada por ser una chica joven y atractiva. no sucedió por primera vez. Ni tampoco era la primera vez en que había sido defendida por él.
"No voy a besarte..."
"Soy el heredero de los Hirokita, anoche bailaste conmigo y te fuiste".
"Tu lo dijiste,solo bailamos. Ahora, suelta mi brazo".
-Por supuesto. Bastardo repugnante...-murmuró la muchacha. Si ese único día no hubiera dejado a piplup en casa. Dawn se sintió culpable y avergonzada.
-Tuvo lo que se merecía, fin de la historia.- el entrenador cerró los ojos mientras tomaba un sorbo de su café que ya estaba frío.
-Sí Paul, pero sabes, si tengo que renunciar para que ellos...-trataba de decir con las mejillas rojas de indignación.
-Ya dije que no voy a despedirte, eres mi asistente y eres eficiente no tengo razones para hacerlo. Fin de la discusión.
Ahora Dawn lo miraba entre admirada y aún apenada por el problema con el heredero de los Hirokita.
"Hariyama, desarme".
"Qué diablos... Paul, porqué ordenaste a tu pokémon a atacarme."
"Largo de mi casa." Dijo tras ordenar al pokémon lanzarlo bruscamente hacia el suelo.
"Esto no se va a quedar así. Esta humillación... me la pagas y tu..."-señalando a Dawn.
-No te estoy culpando.
-Si, lo se.
-Entonces...- Paul notó su nerviosismo.
-Ay que comer ya que se enfrían los spaguettis.- Terminó por decir.
-¿Pip?
-Que pasa, quieres más piplup. Te embarraste todo de moras. Enseguida te quito esto.- dijo mientras tomaba la servilleta para limpiar su pico.
-¡Ay, no te muevas piplup!
A Paul le pareció curiosa la actitud de su asistente. Sonrió ligeramente. En ese momento su celular volvió a sonar. La llamada anterior lo había puesto tenso. Sin embargo, la de ahora, podría ser esperanzadora.
- Sí, está noche está bien. Si, estoy en ciudad Celeste pero si desea puedo partir ahora mismo a Sinnho. Qué dice que viene a Kanto. No, claro perfecto. Gracias.- Y suspiró de alivio.
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Eran casi las 5 pm y Misty se encontraban en la piscina. Ahí rodeados de los pokémon de Misty
Uno de los misterios era cómo gyarados se había enterado de lo ocurrido en la fiesta si este no había ido con la líder aquel día.
La respuesta, había sido psyduck.
Psy...- el pokémon se veía más nervioso que nunca y no podía parar de dar brincos y tomar su cabeza en total señal de frustración.
-Ay psyduck lo que hiciste fue muy tonto.-puso los brazos en su cintura. Mientras lo regañaba- Pero lo hiciste porque me quieres mucho verdad.
¿Psy?
-No soportaba verme triste.
¿Psy?
-Y nuestros amigos también querían saber.
-¿Psy?
Y Misty suspiró y abrazó a su amigo. -Eres un bobo, pero eres mi bobo. Yo también te quiero mucho.
-¡Pikachupi!-dijo el pokémon saltando hacia la líder. La había extrañado mucho.
-Oh Pikachu, a ti te adoro también.-dijo mientras abrazaba al pokémon.
¿Y a mi?...- se le ocurrió decir al entrenador sin pensarlo. El venía en camino a verla pero se veía tan tierna abrazando a sus pokémon.
Y no supo cómo, pero tan pronto lo dijo, se apenó al instante.
-A-a ti no...- respondió la muchacha mirando hacia el otro lado mientras inflaba sus mejillas bastante rojas.
-So-solo estaba bromeando Misty.-igual de rojo que ella.
-¿Pikapi?
-¿Psy?
Grr- gritó Gyarados empujando nuevamente al entrenador hacia la piscina.
-¡Gyarados!-protestó inmediatamente la líder.
-Dejalo Mist... esta es la forma de hacer las paces conmigo, ¿verdad gyarados? -dijo mientras se soltaba del pokémon para salir de la piscina. Pero terminó por resbalarse y caer nuevamente al agua.
-Ash, eres un niño bobo.-dijo la líder al fin para reírse de las ocurrencias de su amigo y de su pokémon.
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-Esto es...-dijo la rubia mientras observaba a su hermana reír con el muchacho de Pueblo Paleta.
-Daisy, qué tal si lastima nuevamente a nuestra feita.
-Tenemos que tratar este asunto con delicadeza, síganme.-terminó por decir la rubia.
En ese momento el teléfono principal comenzó a sonar.
-Ah... Violet contesta y vienes inmediatamente.-señaló Daisy
Y ambas hermanas se fueron.
-Ah sí, diga.- tomó la llamada Violet. - Oh eres tú Paul, que sorpresa...
-¡No que haces Ash, ni se te ocurra!-reclamaba entre risas la lider mientras su amigo pretendía tomar su pie y jalarla a la piscina.
Violet bajo el volumen del altavoz. Y como susurrando en voz más baja respondió:-Mira Paul, estamos de salida todos aquí y no habrá alguien hoy, así que...
-No, entiendo. No hay problema, iré por mis cosas mañana.
- Paul, qué te parece este azul o tal vez quieres el negro.-dijo la coordinadora llevando en cada mano un conjunto completo desde saco y corbata hasta pantalones.
-Sí... ambos.-volteó un segundo para regresar su mirada hacia Violet.
-Solo, ¿ella está bien?-preguntó mirándola a los ojos.
-Oh si, ella está muy bien. No tienes de qué preocuparte. E-entonces mañana vienes verdad, te esperamos, cuídate y suerte.-colgó.
Violet había cambiado de opinión. En verdad veía a su hermana feliz y creyó que las cosas deberían ser así. Y si tendría que enfrentarse a la misma Serena por la felicidad de la feita. Lo haría con gusto por más que adore sus consejos de rizado.
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En la piscina, todo era alegría con los pokémon. Misty estaba roja de tanto reír y Ash no paraba de sonreírle radiantemente.
Todo hasta que:
-Tía Misty, tía Misty volviste.-Entró corriendo el hijo de Daisy y la abrazó.
- ¿Y el señor Paul?, ¿dónde está el señor Paul?-preguntó el niño sin saber que había acabado con ese ambiente de alegría contagiante.
-Oh...es cierto.- la muchacha pelirroja cayó en la cuenta. Se había olvidado completamente de Paul y de su asistente.- Ellos aún no han regresado.
-¿Quiénes ellos?-dijo el niño con curiosidad.
-¿Paul está con Dawn?-preguntó esta vez Ash.
-Sí. Los dejé comprando zapatos pero ya deberían haber llegado aquí.
-Acabo de hablar con él. No te preocupes, están bien.-interrumpió Violet. -Pequeño, es hora de hacer la tarea.
Pero el niño insistió.
-¿Eso quiere decir que hoy no iremos a comer helados con Paul ni probar hotcakes?
-Cariño, está haciendo cosas más importantes.-insistió Violet.
-Es cierto, es el campeón de su región, debe tener mucho trabajo.-enfatizó la líder.
-Te prometo que hablaré con él para ir los tres a comer helados otra vez. Pero has caso a tía Violet, ¿de acuerdo?
El niño suspiró resignado y muy decepcionado decidió hacer caso y retirarse con su otra tía. No había reparado en el otro tipo que estaba con su tía Misty en la piscina.
-Tú y Paul... parece que se llevan bastante bien, ¿verdad?-dijo Ash saliendo de la piscina.
-Pues supongo que sí, me ha ayudado mucho aquí y ya ves, mi sobrino parece quererlo un montón.-dijo sonriendo.
- Lo hubieras visto, al principio no lo soportaba. Pobrecito de mi Prince, pero debe entender que los Campeones...
- Sí qué lástima, ¿verdad?-interrumpió Ash levantando ligeramente la voz.
-¿Hay algún problema Ash?-sintió su tono molesto y no le gustó nada.
-No, ninguno. Solo me alegra que no lo hayas conocido antes. ¡Lo hubieras detestado un montón!- Y así sintiendo un nudo en la garganta la dejó ahí sola. No le agradaba nada en lo absoluto lo "bien" que Misty se llevaba con Paul.
Había hablado con Gary Oak poco antes de llegar a ciudad Celeste y ahora su conversación cobraba sentido.
-Y por eso me alegro no haber estado en tu fiesta Ash. El drama no es lo mio.
-Pero Gary, tu no entiendes. Todo esto fue un mal entendido.
-Mal entendido o no, debes aceptar que te apresurarse y ahora hay dos personas que
pueden llegar a salir lastimadas aquí.
-Un segundo, ¿Acaso crees que Paul...?
-Es un hombre Ash. Debe tener hormonas como todos. Y si está interesado en Misty, pues...
-Pues qué... Misty jamás se fijaría en Paul.
- Solo voy a darte un consejo en un poema Ashyboy, " El Rapidash más veloz es el Ponyta que evolucionó en la contienda. Rapidash que se confió, contra el Ponyta no ganó".
-Sincérate con Misty y dile lo que sientes de una vez. O terminarás como ese Rapidash.
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-Se está tardando demasiado, ¿no lo crees?-dijo la coordinadora.
Ambos se encontraban en el restaurante más caro de la ciudad
dad, vestidos formalmente para esta cena de negocios. Paul optó por el sastre negro con corbata incluido y Dawn llevaba un vestido de encaje blanco. Traía el cabello suelto con una diadema de plata.
Tenía un mal presentimiento.
-Sí ese inversionista no firma con nosotros, probablemente no habrá campeonato este año.
Paul miraba insistentemente su reloj de pulsera. El inversionista ya se había tardado demasiado.
De repente, la llegada de dos personajes al restaurante pareció causar revuelo en el lugar.
Eran una muchacha con su cabello atado en una cola. Llevaba una falda lápiz de tiro alto y una simple camiseta de mangas cortas de color beige. Un look sencillo pero formal al fin. Por otra parte, su acompañante solo llevaba puesto un pantalón de vestir, camisa blanca y el chaleco del mismo conjunto. No llevaba corbata.
-Pasen Madame, señor...
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-Oh, sí son el campeón Ash Ketchum y nuestra líder Misty. Bienvenidos.
-Dawn...-mencionó. -Y también está Paul.-murmuró apenas esto último el entrenador de Kanto.
Paul por su parte:
Misty...-dijo suavemente.- y Ash Ketchum.-dijo enfatizando el nombre de su rival, clavando su mirada en él.
-¡Qué sorpresa encontrarlos aquí!-dijo la líder sonriente.
-Sí... qué sorpresa, ¿verdad?.- dijo la coordinadora.
¿De todos los restaurantes de la ciudad, y tenía que ser este?
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Al fin logré que se encuentren los cuatro. Llevo deseando armar esta escena desde el año pasado.
Saludos a todos los que siguen esta historia y nuevamente perdón por tardarme tanto.
Espero que aún quieran leer esta historia.
Saludos y mil abrazos.
