Sin saberlo...
El ambiente era relajante, la mesa de madera brillante le causaba una sensación de vitalidad inexplicable.
El sonido de la taza contra la mesa la hizo despertar, el amable camarero le brindó una cálida sonrisa y unas servilletas, lo vio haciendo una leve reverencia para dar media vuelta y salir de su rango de visión.
La chica continuó pensando, ¿estar con él sería tan relajante como el local donde trabajaba?
Desconocía muchas cosas, hacia pocas semanas que había descubierto el sitio,el ambiente era tranquilo, sí, pero no era un factor que destacara en comparación con otros locales.
Su menú era muy estándar, propio de un negocio que acababa de inaugurar, al igual que el sabor de los postres u otros platillos; nada excepcional.
Lo único que había logrado capturarla era el aura cálida del rubio que la llevaba atendiendo desde la primera visita.
Aún así no lo conocía muy bien, era consciente de su hermosa sonrisa y perfecta dentadura, sus modales que se atrevía a señalar como perfectos, su amabilidad genuina era un rasgo que consideraba extinto.
Mitsuri no perdía alguna oportunidad de sacarle conversación, desde preguntas estúpidas hasta hacer pedidos de más con el riesgo de gastar sus pocos ingresos y quedar de patitas en la calle.
Pero ese joven valía cada molestia, el único chico que la trataba con respeto, no como los otros cerdos de la universidad que solo se fijaban en su físico.
Ella tenía la esperanza de hacerse amiga de ese muchacho de ojos brillantes, mirada atrayente y gestos que parecían de lo más rutinario pero que ella consideraba encantadores.
"Permitame ayudarla" La frase que su cerebro logró procesar antes de sentir el cálido toque de la servilleta encima de sus labios, la mirada confundida obligó al varón a soltar una explicación
"Tenía un bigote de espuma" Dijo con una sonrisa, forzando a no soltar una carcajada y ofender a su clienta.
La de ojos esmeralda agradeció el gesto, sus miradas quedaron enganchadas por unos segundos que para ella fueron eternos.
Pero el sonido de la puerta cortó el hilo, una muchacha de largo cabello negro y piel de porcelana esperaba paciente que el chico llegara hasta ella.
La chica dirigió su mirada hacia su pedido para ignorar su repentina soledad.
¿Sus besos serían tan dulces como el café que le había preparado?
Llevó las manos a sus labios, sorprendida por ese atrevido pensamiento, ¿Cómo podía pensar eso de un chico que apenas conocía?
Ella solo busca amistad, algo simple pero que por extraña razón no había conseguido con los chicos de su universidad.
«Solo eso» Se dijo, logrando la calma, sus orbes esmeralda viajaron discretamente hasta hallar la figura del varón.
Solo quería un amigo
¿No?
¿Entonces por qué sentía punzadas en su pecho?
Solo era un simple abrazo; un inocente beso en la mejilla que la recién llegada le estaba dando.
¿Por qué sentía un nudo en su garganta?
El sonido de la silla deslizándose con fuerza atrajo la mirada del dúo, Mitsuri agarró sus cosas y tiró el dinero, cayendo algunos billetes en el suelo.
"¿Se siente mal?"
"¿Puedo ayudarla en algo?"
Las preguntas del varón quedaron al aire, la chica salió del local dando sonoras zancadas dejando en completa confusión al rubio que la veía desde la puerta de vidrio, espectáculo que la segunda mujer observó con un aura victoriosa.
"Feliz aniversario, cariño" Esas palabras taladraban su cabeza, observando las calles borrosas por el rio de lágrimas que no paraban de bajar hasta su mentón.
No se entendía, en esos momentos era un enigma para sí misma
¿Por qué le duele tanto?
¿Por qué siente como si el mundo se le viniera encima?
Un torbellino de preguntas que se aglomeraban en su mente, combinándose con la desdicha de una chica que sin saberlo, le habían arrebatado a su amado desde antes de comenzar su historia de amor.
Algo sad para variar, espero y estén satisfechos porque yo no he parado de llorar :'c
