Inspirada en "Decídselo a Cupido" de Kinox...


Me sorprende la velocidad con la que has robado mi corazón

Pero lo cierto es que me haces perder la razón...

— No, no, no, no — Aioros negó rotundamente con la cabeza mientras arrancaba la página, la volvía una bolita y la tiraba a cualquier lugar, junto con las otras hojas.

Apoyó pesadamente su espalda en el respaldo de la silla y suspiró casino, era oficial, la composición y la poesía no eran su fuerte.

"Miradas indiscretas sin que tú te des ni cuenta, pensando en cómo escribirte la canción más perfecta"

La realidad es que él nunca pensó que terminaría intentando hacer algo como componer, pero él quería hacer algo lindo para ella, sus verdaderos sentimientos hacia ella que se reflejaban en sus miradas indiscretas que ella nunca notaba y que él hacía el intento de retratar de forma linda.

Porque eso era lo que se merecía y porque quería sorprenderla.

"La dueña de mis latidos, la única que los controla, la única capaz de darle vida y fuerza a un alma rota"

Ella había encontrado una extraña manera de meterse en su corazón, de adueñarse de sus latidos y controlarlos, teniendo el control de sus emociones.

Y a la vez era ella la que siempre estaba ahí, junto a su hermano para apoyarlo y hacerlo sentir mejor, para darle fuerza cuando estaba roto.

"La más bella de todas mis estrofas y mis versos, plasmando sentimientos en mis canciones y cuentos"

Nuevamente suspiró mientras apoyaba ambos brazos en el escritorio, no era poeta y eso lo sabía muy bien pero...

Mientras comenzaba a pensar en la Hanyo, inconscientemente su mano volvía a moverse.

Él sabía que Mei no había tenido un pasado demasiado agradable, que le habían enseñado a no amar, pero él quería enseñarle lo contrario.

Le quería decir que la extrañaba cuando él se iba de misión o cuando ella simplemente se desaparecía sin razón, añoraba su calor, sus abrazos y que rozase sus manos, aunque fuera inconscientemente.

Pensaba en ella, su sensibilidad al grado de romper a llorar por cualquier cosa triste, el aire melancólico que normalmente tenía que era capaz de cambiar en un solo segundo, sus rasgados ojos azules que siempre lo miraban con afecto desmedido, aquella sonrisa grácil pero desbordando ternura.

Todas aquellas cosas diminutas pero que pudieron cautivarlo.

Quería estar ahí para ella y eso era lo que haría, la cuidaría lo que estuviera en sus manos y si ella se lo permitía, la amaría de forma sincera y pura, no pretendía ser el hombre perfecto pero lo que sí le podría dar sería su más puro amor.

— ¡Nissan! ¡¿Estás ahí?!

La voz de su hermano menor lo sacó de sus pensamientos, instintivamente cerró aquél cuaderno en el que escribía, lo escondió en su escritorio y fue a ver que quería su hermano.

— ¡Ya voy, Aioria!

Porque únicamente su escritorio y su cuaderno eran conscientes de todo lo que la deseaba y amaba, mientras trataba de plasmar en papel todo lo que sentía por ella.

"Es que mi blog de notas ya se sabe hasta tu nombre, solamente quiero estar contigo, no me importa dónde"


La verdad es que me siento muy decepcionada del día 12, pero hasta aquí me llegaron las ideas...

¿Ustedes qué opinan?