Con Kumiko nos dormimos a la sombra de los árboles, soñé que iba montada en un caballo que galopaba hacia el horizonte en el atardecer, pero no iba sola alguien me llevaba abrazada y me susurraba al oído... –"Sakura... Sakura..."- desperté asustada, Eriol me llamaba con la pequeña Mai en sus brazos.

-"¿Qué ha pasado?".-

-"Debemos volver. Mai se ha enfermado. Está ardiendo".

-"No puede ser..."

-"Sostenla mientras acomodo a Kumiko en la carroza". - Me dio a la pequeña que lucía muy colorada y se sentía ardiente.

-"¿Quieres tomar un poco de agua, cariño?" – le acerqué un recipiente con agua para refrescarla.

-"Me duele..."- dijo con un hilo de voz y no quiso seguir bebiendo.

Eriol conducía el carruaje con tanta rapidez que temí nos desintegráramos, el camino era pura tierra y piedra, pegamos más de un brinco abrazadas las tres.

En cuanto llegamos, Eriol nos ayudó a bajar y pidió al chofer que fuera por un médico al pueblo, subió a su caballo y partió al castillo. Llevaba en su cara marcada la preocupación por la pequeña.

Recosté a Maylin en uno de los cuartos y me quedé con ella, para hablarle. Se quejada mucho y tenía fiebre, sabía que era necesario hacerle bajar la fiebre así que recordé esa vez que me enfermé y papá me cuidó poniendo paños tibios en mi cabeza y en el tórax.

-"Sakura, ¿tienes alguna experiencia con enfermos de difteria?. Es una enfermedad contagiosa y muy dolorosa, se inflama la garganta y si no baja la fiebre puede producirse una hemorragia".

-"Le seguiré cambiando los paños hasta que baje la fiebre".

Llegó el médico del pueblo con su maletín mágico y nos encontró al lado de la cama muy afectadas por los quejidos de la pequeña.

-"Necesitaré una palangana, un recipiente con agua hervida y unas sábanas limpias, por favor."

Corrí a buscarlas y choqué con Eriol que venía ingresando.

-"¿Cómo sigue Mai?"

-"Creo que logramos bajarle la temperatura, el médico está con ella ahora".

-"¿Puedo pasar a verla?"- los ojos de Li estaban negros por la dilatación de las pupilas.

-"No lo sé, voy por algunas cosas que me pidió. Le preguntaré."- corrí a la cocina y pedí los implementos a la primera persona que encontré. Me los entregó con mucha diligencia y corrí al cuarto.

Cuando ingresé nuevamente al cuarto el médico estaba intentando hacerla vomitar, era muy doloroso ver a la pequeñita haciendo arcadas. Le entregué lo solicitado ofreciéndole mi ayuda y le dije que su padre había llegado y que quería ingresar a la habitación.

-"Sí, es necesario que hable con él."

Entonces salimos con Kumiko y entró Li a hablar con el médico. Nos quedamos afuera de la habitación, esperando expectantes a cualquier novedad.

Transcurrieron a lo menos veinte largos minutos cuando salieron ambos de la habitación, y nos abalanzamos hacia ellos para escuchas las novedades. El médico le había hecho inhalaciones de azufre y le administró una porción de nitrato de plata. Su temperatura estaba fuera de peligro.

-"Creo que la llama a usted" - me dijo Li.

-"¿Puedo pasar? "- pregunté al médico.

-"Debe lavarse las manos cada vez que ingrese y salga del cuarto".

Corrí a lavarme y regresé directo a la habitación con Mai. Ya no lucía tan colorada, tomé su mano y me miró, me pareció ver una pequeña sonrisa en sus hermosos ojitos marrones.

-"Sa ku ra... "

-"Descansa, cariño. Es mejor que duermas, ¿quieres que te cuente una historia?"

-"Siii, pero mis juguetes..." -diablos, se habían quedado en el arroyo por el susto que nos dio.

-"Mai, ellos ya se han acostado, tú estás en casa de tío Eriol. Mañana temprano los traeré para que juegues. ¿Está bien?"- Hizo un gesto de aceptación con su cabeza y yo empecé a hacer volar mi imaginación para que tuviera hermosos sueños.

-"Había una vez una linda niña de ojos verdes llamada Umi, esta niña una vez se metió a la biblioteca de su padre que era un gran sabio de la universidad y encontró un libro que le pareció misterioso porque en la portada aparecía un león con alas, ella lo tomó para verlo y el libro se abrió liberando un juego de cartas mágicas que habían sido creadas por un mago llamado Clow. Ahora por abrir el libro tendría la misión de capturar todas las cartas que había liberado y que podían dañar a la humanidad. Pero no estaba sola porque el león con alas le ayudaría, su nombre era Kero."

La miré, cuando empezaba a entusiasmarme con el relato que había inventado, pero ya estaba dormida, no tenía caso seguir con la historia por esta noche. Intenté recuperar mi mano pero su voz me lo impidió, dijo bajito –"MA... má "– y se me llenaron los ojos de lágrimas. Permanecí con ella otro rato más hasta que Eriol ingresó a decirme que eran las tres de la mañana y que podía ocupar un dormitorio para descansar.

Salí de la habitación y me encontré con los ojos del señor Li, que había permanecido al otro lado del cuarto sentado en una silla. Tenía los ojos rojos y su cara de angustia no se había borrado. Cuando me vio se levantó y me dio las gracias.

-"No tiene que darme las gracias, quiero mucho a su hija. Permiso".

-"Espere, por favor".- me tomó de la manga del sobretodo de Eriol que me había puesto mientras permanecía con Maylin. Lo miré asombrada, pero intenté mantener la calma, su expresión había cambiado y me miraba el rostro ampliamente.

-"Debo... debo tener una cara horrible de trasnochada" – otra vez me delaté porque claro estaba pensando en que él me estaba viendo como yo lo veía ahora a él, pero entonces me di cuenta que lo seguía encontrando guapísimo. Y me sonrojé.

-"Tengo su premio por el primer lugar en el torneo, espero que no haya pensado que el organizador es un tacaño".- abrió su mano y tenía una bolsita de seda, que depositó en mi mano con cuidado.- "Puede ver si le gusta, porque si no le gusta lo puedo cambiar".- Su comentario me sacó una sonrisa mientras lo abría, era un collar redondo de oro fino con aplicaciones de esmeralda. Sabía lo caro que era.

-"No puedo aceptarlo. Es un regalo muy caro y además, es peligroso. Tampoco tendría la ocasión de lucirlo, lo lamento." - se lo extendí para dárselo de vuelta. Y él soltó una risotada, que creo no fue más sonora porque su hija dormía en la habitación de al lado.

-"Es exactamente lo que me dijo Eriol que diría. Y no, no se lo voy a recibir de vuelta, puede botarlo si quiere, usted ganó y ese era el primer premio".- me agradaba tanto este Li Shaoran que veía ahora parado frente a mí. Tuve unas ganas tremendas de besarlo.-"Le voy a confesar que iba a encargar un zafiro azul pero cuando vi las esmeraldas me acordé del brillo de sus ojos".

-"Está bien, entonces hágame el favor de colocarlo"- Se lo extendí y enseguida me voltee, pero rápidamente dejé la chaqueta de Eriol en la silla. Regresé y me puse delante de él, me levanté la cabellera con coquetería y le dije – "quiero ver cómo me queda".

Puso sus brazos alrededor de mi cuello y creí que moría, sentía su aliento en mi oreja y el pulso se me aceleró. Sentí que pasaba un día entero hasta que me dijo -"Ya está"- Entonces llevé una mano hacia mi pecho y lo toqué, me voltee y le dije.

-"¿Cómo se ve?"

-"Preciosa."

Otra vez nos quedamos mirando hasta que apareció el doctor que venía a dar una segunda dosis de remedios a la pequeña Mai. Li entró con el médico y yo partí resignada a dormir un rato.

FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS LOS QUE LEEN ESTA HISTORIA. ¡! FELICIDADES!