El autobús avanzó una vez más, pronto vi una serie de letreros que indicaban el lugar a donde nos dirigíamos, pasaríamos el fin de semana a la orilla de un lago, el lugar era hermoso, bajamos del autobús, Rick tomó mi mano y caminó despacio hasta un sitio donde varios autos se encontraban estacionados, pero no era en auto en lo que seguiríamos, un chico se acerco a Rick, nos miró dudoso y luego se retiró, un par de minutos más tarde apareció montado en una motocicleta y le entregó la llave a Rick, le miré asombrada.

-Rick balanceo las llaves frente a mi.-nos vamos?.- dijo sonriente.

-en eso?

-si, en esto.- Rick lanzó las llaves en mi dirección para que las atrapara.- lo llevaras tu, yo no puedo.-y subió a la parte trasera esperando que yo subiera con él.

-debes estar perdiendo la cabeza.

Me coloqué el casco que Rick me ofrecía y puse en marcha la motocicleta, pude ver al chico mirándonos con curiosidad, después de unos segundos no me importó, Rick estaba cumpliendo un sueño, algo que supongo siempre quiso hacer y yo no lo iba a impedir, se notaba realmente emocionado, sentí sus manos en mi cintura y sus labios en mi cuello, me indicó el camino y luego de unos minutos por fin lo vi.

Había varias cabañas a la orilla del lago, apartadas una de otra, dándoles cierta privacidad, la nuestra estaba rodeada por varios arbustos, estacione a un lado de la cabaña y bajamos, con el casco en la mano pude observarlo todo mejor, el sol se reflejaba en el agua que permanecía quieta, solo escuchaba el murmullo de los árboles provocado por el viento.

-es increíble.- dije cuando Rick se acercó y apoyó la barbilla en mi hombro.

-lo sé.

Escuché la llave en la cerradura y caminé detrás de él, por dentro la cabaña era bastante sencilla pero muy acogedora, Rick puso el bolso sobre el sillón de madera que permanecía en medio del lugar.

-vayamos por algunas cosas, necesitamos comida.-dijo tomando mi mano.

Una hora más tarde estábamos de vuelta, el pueblo no estaba lejos, era pequeño y tenía apenas lo necesario para pasar un fin de semana sin preocupaciones, de vuelta en la cabaña, Rick y yo preparamos algo para comer, nos sentamos en el corredor fuera de la misma, la vista era hermosa, el murmullo de los insectos se escuchaba y la luz del sol que desaparecía poco a poco se reflejaba en el agua tranquila del lago.

-esto es hermoso.-dije estirándome en el sillón de madera donde nos encontrábamos.

-lo sé, los folletos no le hacen justicia.

-como supiste de este lugar?

-pase mucho tiempo en casa, solo tuve que sentarme a revisar con cuidado todos los lugares que me parecían lindos.

-pues ha sido una linda sorpresa, no sabia que podías ser aventurero.

-lo fui de joven, ahora me parecía ridículo, me negaba a creer que podría hacer algo como esto después de todo.

-pues realmente me agrada que hayas decidido ignorar tus dudas.

-sabia que estarías conmigo, si tu venías no tenía por que dudar.

-ahora siento una gran responsabilidad.

-solo la necesaria, quise compartir esto contigo, no lo haría con nadie más.

Rick se levantó entonces, tomó mi mano y caminó conmigo hasta la orilla del lago, besó mi mano y luego me rodeó por el hombro.

Nos quedamos en silencio unos minutos, solo mirando el paisaje.

La luna iluminó el lugar, lucia enorme desde donde nos encontrábamos, decidimos volver dentro, Rick encendió el fuego, colocó varias mantas en el piso mientras yo preparaba café, hacia ya varios días que Rick estaba de buen humor, que no le temía a hacer cosas nuevas y sobretodo que no dudaba en demostrarme lo mucho que me ama y eso me hacia feliz, muy feliz.

Nos abrazamos durante un buen rato, hablamos de lo que haríamos cuando volviéramos a casa, Rick quería volver a la academia, decía que era su lugar y que le encantaba la idea de volver a hacer lo que amaba.