Disclaimer: los personajes usados para este fic son propiedad de J.K. Rowling.

Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.

La categoría que me tocó para esta historia fue los SAGRADOS VEINTIOCHO, mis condiciones:

1.Debe aparecer una rana de chocolate

2.Alguien debe hacer un hechizo

Y mi personaje: Gideon Prewet


En esta historia se incluyen:

· FAMILIA: McMillan

· PROMPT: sueños


LOS SUEÑOS DE UN SOÑADOR

Ernie era un soñador.

Desde muy pequeño tenía muchos sueños sobre las cosas que quería hacer en su vida, lo tenía todo más o menos ideado: quería entrar a la casa Hufflepuff ya que toda su familia había estado en esa casa y jugándose seriamente, él pensaba que tenía muchas aptitudes y características de ella, por lo que a su parecer, no le sería demasiado difícil entrar.

Otra cosa que quería, era ser notado, no ser invisible hacia la gente que le rodeaba. Soñaba con que sus compañeros fueran a él con sus problemas o con sus ideas o historias, quería que su nombre fuese reconocido por todos sus compañeros y amigos.

Y para terminar, la profesión a la que se quería dedicar: quería ser maestro, quería darle a conocer a la gente todos sus conocimientos, todo lo que él había aprendido de sus propios maestros y que sus alumnos tuvieran una vida llena y plena gracias a él.

Estos eran los pensamientos, un poco complejos, para un niño de 8 años. El problema fue, que mientras crecía, esos sueños fueron cambiando: ya no quería sobresalir de sus amigos, solo convivir con ellos, ser igual a ellos y disfrutar de la convivencia. Ya no quería ser profesor, después de ver a todos los profesores que le habían dado clase, y más después de las sesiones del ED que tuvo en su quinto año, se dio cuenta que ser profesor era más un sacrificio que una vocación, que la paciencia era lo más importante y él carecía de ella, era demasiado impaciente.

Por otro lado una de las cosas que nunca formó parte de sus sueños fue enfrentarse a una guerra, estar en primera línea de batalla y salir vencedor. Cierto que no fue su sueño de la infancia, pero gracias a su dedicación, a su valentía y sacrificio por los demás y a su constancia, fue uno de los pilares que hizo posible que muchos niños soñadores como él, pudieran llegar a vivir una vida tranquila y sin temor.