Tanto que había deseado Sakura asistir como miembro al Concilio de Hechiceros, sólo que ella tenía una idea muy diferente acerca de los temas tratados y la participación de los hechiceros en el resguardo de la convivencia entre los clanes de magia. Durante los primeros días le parecía todavía interesante, pero ahora transcurridas las semanas lo veía como una enorme pérdida de tiempo.

Porque dentro del famoso Concilio se trataban materias como acuerdos matrimoniales, acuerdos comerciales, planes de educación para las instituciones que impartían magia, permisos y licencias para maestros, en fin un sin número de temas administrativos y eludían abiertamente los sucesos ocasionados por magia obscura y que afectaban directamente al clan Li.

Sakura descubrió que el ataque recibido en la mansión, fue considerado por el concilio por mayoría de votos como un atentado de bandas rivales ya que algunos de los detenidos así lo declararon en los calabozos. Mientras que los atentados de gran magnitud ocurridos en Pekín y en Cantón, los declararon el primero como un atentado de los grupos musulmanes que habían crecido en la región y el ocurrido en el puerto lo atribuyeron a un desastre natural. Lo que a ella le parecía demasiado escandaloso, por la gravedad de los hechos y las personas que resultaron dañadas.

-"Syaoran, ¿cómo es posible que se nieguen de esa manera a la realidad?, ¿es que no van a hacer nada mientras la magia obscura sigue extendiéndose?"

-"Para los que no crecieron entre los clanes es más difícil de entender amor, ellos siempre han actuado en pos del bien común, siempre intentando resguardar a las familias. Míralos, no son guerreros, son unos ancianos sabios que poseen magia. Y uno de sus principios es evitar la guerra si no les ha sido declarada."

-"Pero…"

-"Sakura, no podemos esperar que ellos intervengan. Hemos buscado otra manera."

-"Eriol me lo dijo, ¿por qué no me lo habías comentado, no confías en mí?" - lo miró desafiante ante su cara de molestia.

- "Eriol no debió decírtelo porque sólo saben de ella sus miembros, es el pacto que firmamos. Sabes que confío el ti, sé lo poderosa que eres, pero no quiero que te ocurra nada malo, no me perdonaría jamás si algo te sucede por haberte arrastrado a este conflicto".

-"Syaoran yo ya estoy en medio del conflicto, desde los 12 años y creo que desde que te amo".- ambos se miraron con ternura.

-"Eriol piensa igual que tú, hemos tenido serias discusiones al respecto y creo que por eso el maldito traidor te lo ha dicho"- le dijo con ironía.

-"Quiero estar en esa Sociedad que sí hace algo, no con estos ancianos que eluden los temas, Syaoran por favor, tú eres el líder y me puedes recomendar, sé que me miran con recelo y que murmuran acerca de mí, pero no me importa, sólo me interesa lo que tú puedas pensar acerca de mí."

-"Tendremos una incursión en unos días, hay pistas sobre los sujetos que atacaron en Pekín, pero debes estar preparada. Dejarás la carta Espejo para no generar más sospechas, ya es raro que Eriol y yo salgamos juntos tan a menudo."

-"¿Tu madre lo sabe?"

-"Ella ha sido informada, pero no puede conocer nuestros movimientos, es muy peligroso."

- "Te agradezco que no me hagas a un lado".

- "Sakura, cuando atacamos formamos equipos, no podré llevarte conmigo siempre, tal vez vayas con Eriol o con alguien que posea un nivel distinto de magia. ¿Lo entiendes, verdad?"

-"Lo entiendo".

En las conversaciones con su querida prima no solía tocar los conflictos de los clanes pero desde que Tomoyo fuera perseguida por unos desconocidos que no habían sido localizados todavía por la policía, debió ponerla al tanto de la situación actual.

-"Tomoyo, me siento tan apenada que te veas involucrada en este conflicto que no te corresponde. "

-"Sakurita, no es tu culpa, recuerda que ese sujeto vino a trabajar con mamá para hacerte daño y pienso que tal vez él se quiere vengar de alguna forma de mí".

-"¿Tú lo crees?"

- "Yo entregué toda la información para que pudieran localizarlo".

-"Eso es muy peligroso".

-"Pero no debes preocuparte porque Spii ahora no me deja nunca sola y Akisuki, ella viene a casa cada día, aunque claro que prefiere andar por ahí detrás de tu hermano"- a ambas les causó risa el comentario. Y la hermosa chica amatista no pudiendo contenerse más, sacó su tema favorito en la conversación -"Amiga, te tengo una gran sorpresa, ya tengo tres vestidos terminados, hice uno de estilo romántico con tafetán, otro de estilo moderno pero con una caída espectacular en tela de organza, pero me gusta mucho uno que es de muchos pliegues en tela de tul... ay! Sakurita, te vas a ver divina... ya quiero que te los pruebes... te digo que Li no podrá esperar a la ceremonia... Aunque tal vez tú tampoco... jajajajajaj!" - Reía la alegre chica con su voz cantarina.

Sakura sólo la escuchaba cuando comenzaba con estos soñadores monólogos, sabía que esto era la ilusión de su amiga desde que ella reconociera que había terminado enamorándose de Syaoran, de esto hacía ya tantos años. La dejaba hablar y no negaba ni le confirmaba nada, porque ya poco faltaba para su reencuentro y tendrían oportunidad de comentar todas esas cosas que no era capaz de hablar a través de una cámara de internet.

Aquella noche dos sombras poderosas se movían rápidamente en la obscuridad, llevaban capas con capuchas que les encubrían del entorno, de manera que era difícil reconocer sus siluetas. Avanzaban en línea casi diagonal hacia su objetivo, un bar de pescadores localizado en la intersección de dos caminos rústicos.

Se agazaparon en el muro en el cual no llegaba la luz de las farolas, de manera que si alguien entraba o salía del local, no serían detectados. Esperaron pacientemente hasta que el ruido de la salida del bar los puso en alerta. Cinco hombres altos y fornidos salieron a la calle, llevaban botas de estilo militar y abrigos de cuero negro, con varios cinturones cruzados, sus rostros lucían con maquillaje y dos de ellos tenían cabello rubio y llevaban sombrero de copa.

Los encapuchados los enfrentaron, avisándoles que venían a vengar las muertes de las familias de hechiceros, esto les dio tiempo suficiente para que reaccionaran y sacaran sus armas para defenderse, cascos, escudos, espadas, hachas y hasta dagas aparecieron en seguida en sus manos mediante el poder de invocación. El hombre que parecía ser su líder dio un paso adelante para atacar, pero los encapuchados le propinaron un corte limpio y rápido en el abdomen, al segundo hombre le cortaron el cuello y a los restantes les atravesaron el pecho. Fue una venganza limpia y rápida, ya que los hechiceros obscuros fallecieron de inmediato.

Al día siguiente en los noticieros se informaría que estos hombres habrían muerto por un enfrentamiento con bandas rivales. Las armas que los acompañaban en el momento del deceso no dejaban duda que eran asesinos y las profundas heridas que presentaban los cuerpos eran todas provocadas por arma blanca, que suele ser utilizada en estos enfrentamientos. No habían encontrado ninguna pista de la supuesta banda rival, la policía estimaba que era un grupo numeroso de sujetos por la rapidez con que actuaron y sometieron a las víctimas.

Lo que no salió en la prensa pero que era parte del misterio que rodeaba el caso es que los fallecido no contaban con documentación en el momento de su deceso. Se estaban realizando pruebas de adn y de huellas digitales para determinar la identidad de los involucrados y poder informar a sus familiares.

El concilio de hechiceros realizó una sesión extraordinaria debido a lo ocurrido ya que estos asesinos habían sido denunciados por los cercanos al clan Wú como los responsables de los atentados en Pekín y ahora habían sido asesinados misteriosamente, en lo que ellos consideraban que era un ajuste de cuentas. Esperaban que alguno de sus miembros conocedores de los hechos declarase lo que sabía al respecto, pero nadie dijo conocer los hechos y aunque la sesión del concilio duró varias horas, no se obtuvo ninguna noticia referente a los hechos de sangre que se investigaban.

Unas semanas después llegaron los familiares de Sakura junto a sus guardianes, también Tomoyo y los guardianes de Eriol. La casa nuevamente se llenó de visitas que querían conocer a los familiares procedentes de Japón y algunos movidos por la curiosidad de ver a los guardianes creados por el mítico mago Clow.

Sakura se debatía entre sentimientos encontrados porque a pesar que estaba muy contenta de tenerlos cerca, no podía ignorar que su presencia en la mansión implicaba un costo para la intimidad que compartían ahora con Syaoran, la confianza y la cercanía que habían alcanzado en este tiempo se vería interrumpida y debían sacrificarla mientras su hermano anduviese cerca.

Por su parte, la señora Ierán que esperaba verlos pronto casados no perdió tiempo y ese mismo día de su llegada durante la tarde tuvo una larga conversación con el profesor Kinomoto, para ponerlo al tanto de las tradiciones de su milenaria familia, tradiciones que sin duda ella mandaría a la borda, por ver a su hijo feliz.

Se fijó la fecha para la ceremonia de compromiso para la semana siguiente, aunque Eriol no paraba de embromarlos cuando estaban los tres con Tomoyo, les decía que ellos no necesitaban otro evento dado que ya habían tenido su ceremonia. Comentarios que aunque bien intencionados, ponían en aprietos a los castaños al tratar de impedir que esas bromas llegaran a oídos de Touya o peor aún, de Kerberos.

La que no había cumplido su promesa era Tomoyo, que en lugar de traer los tres vestidos prometidos, aterrizó con una docena completa de vestidos que había confeccionado para su amiga, debiendo pagar gastos adicionales en el aeropuerto por su peso. Los vestidos estaban pensados en la fiesta de compromiso, en la boda y en la noche nupcial, venían también con sus respectivos accesorios, como tiaras, sombreros y zapatos. Así de detallista era ella cuando se trataba de su amiga Sakura.

También se había alegrado cuando entendió el significado de las bromas del inglés, aunque no hizo comentarios y Sakura evitaba referirse al tema por vergüenza, sólo le dijo con el rostro cubierto de carmín que estar enamorada era maravilloso. Con ese sólo comentario de la card captor y su cara de felicidad al decirlo, no necesitó escuchar más.

Eriol se mostraba tan amable y educado como siempre con Daidoji y ella se sentía al principio un poco cohibida por su presencia, le había parecido que estaba realmente guapo y sus ojos azules tenían un brillo que reflejaba su espíritu burlón y su inteligencia.

Aunque la chica se había prometido a sí misma, que no dejaría entrar a nadie a su corazón después de haber llorado y sufrido por el cruel engaño de un compañero del instituto, con quien estuvo saliendo durante unos meses, dejándola con la autoestima muy dañada . Además, que ella mejor que nadie sabía que una persona tan especial como Hiiraguizawa no se fijaría jamás en una chica aburrida y simple como ella.

Aun así, con todas las precauciones tomadas para evitar una nueva equivocación, tenía que reconocer que el hechicero la tenía deslumbrada y se sorprendió en más de una ocasión pensando en Hiiraguizawa y sus ojos, Hiiraguizawa y su porte varonil, el comentario de Hiiraguizawa. Estaba en serio peligro y no ayudaba en nada que él la buscase cada día para conversar de cualquier cosa y de nada en particular.

-"Tomoyo, pasas mucho tiempo con ese sujeto"- le había dicho una mañana Kero provocándole un leve sonrojo, después que pasara la mañana caminando con Eriol por los jardines de la mansión y ahora partiera a una sesión del concejo.

-"Yo creo que Eriol se divierte estando con usted, señorita Daidoji" – acotó el gato negro.

-"Yo... fuimos compañeros... sólo recordamos algunas cosas."- se excusaba la chica.

-"Clow siempre fue una persona solitaria, a diferencia de este sujeto".

-"A Eriol le agrada una buena conversación, no es un solitario, le gusta reír, aunque a veces se siente sólo porque cree que le falta alguien".

-"Tal vez sea porque ustedes como guardianes aunque estén cerca, lo hacen sentirse solo". – acotó Kero con sarcasmo.

-"Te digo que no es eso..."

-"¡Clow nunca necesitó a nadie más, nos tenía a Yue y a mí, los tres vivíamos muy bien!."

-"¡Te digo que no es eso...!."

La chica aprovechó ese momento para salir del salón rumbo a los jardines. La habían avergonzado con sus comentarios y en un momento se sintió descubierta. Sabía que Kero no conocía la palabra discreción y qué decir de Spii, que seguramente le guardaba lealtad absoluta a Eriol.

Una bonita tarde antes del ocaso, Sakura había salido a caminar al parque de la casa con su padre, que había buscado privacidad para charlar con ella.

-"Hija, dice la señora Li que después del compromiso oficial, deben fijar pronto la fecha de boda."

-"Así es, papá."

-"Yo no tengo problema porque ya sabes que tu madre era mucho más joven cuando nos casamos y fuimos muy felices. Además, que siempre me ha agradado el carácter del joven Li, sólo me interesa saber si tú estás de acuerdo."

-"Papá, tú sabes que amo a Syaoran desde hace muchos años. Y él también me ama." – no pudo evitar el tono carmesí al decirlo frente al profesor.

-"El matrimonio es un asunto serio hija, se debe pensar muy bien" – le dijo mirándola paternalmente y con intención.

- "Lo he pensado mucho papá y una vez casados igual podremos estudiar. Ya lo hemos conversado, no pensamos tener hijos todavía "– dijo un poco avergonzada, pensando que su padre la pudiese encontrar ansiosa.

- "Te veo tan feliz, hija. Te debo confesar que estuve muy preocupado antes de que vinieras a China, eras como otra persona, no te reconocía como mi pequeña Sakura".

-"Eso ya lo pudimos superar, papá. "

-"Lo he notado, debo agradecer por eso también al joven Li, aunque tu hermano no lo mencione sé que también se lo agradece".

-"Gracias, papá".

-"Hija, tienes mi bendición para la boda. Se lo diré a Touya, ya sabes que hará un gran escándalo"- le dijo riendo el amable señor.