AQUÍ LES DEJO ESTA NUEVA HISTORIA,

ESTA ADAPTACIÓN YA LA HABÍA PUBLICADO EN OTRA CUENTA YARELY POTTER ESPERO LES GUSTE

Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia le pertenece a Alice Montalvo


Capítulo Doce

Edward y yo no hemos vuelto a hablar de mi crisis. Cuando el martes regreso a casa del trabajo con Melany, ha movido todas mis pertenencias a su habitación, haciendo espacio para mis cosas en su armario y gavetas, y moviendo el monitor de bebé de Melany a su mesita de noche. Dijo que si iba a vivir con él e íbamos a estar juntos, entonces deberíamos usar la habitación principal y hacerla nuestra.

Me encanta cuando hace cosas como esas, cuando se encarga de tomar ciertas decisiones, a su vez haciendo que me sea más fácil concentrarme en otras cosas como mi trabajo, Melany, y lo más importante curar las heridas de mi pasado, porque no hay nada que desee más que seguir adelante con Edward.

—Tuve un sueño anoche —le digo en voz baja, mientras nos acurrucamos en la cama, con Melany dormida en su pecho, quien estuvo quisquillosa esta noche.

—¿Sobre qué?

Miro a Melany, se ve tan dulce y pacífica, y simplemente tan fácil de amar.

Soñé que visitaba a mi madre. Que me encontraba en su casa y ella cargaba a Melany, acunándola en sus brazos y cantándole una canción. La miraba con tanto amor en sus ojos, del modo en que cualquier abuela miraría a su nieta, del modo en que tu madre mira a Melany, y estaba tan feliz de verla. Cuando desperté y me di cuenta que era un sueño, me entristeció. ¿Por qué simplemente no puede amarla? ¿Dejarme amarla? ¿Darme opciones en vez de tratar de forzarme a hacer algo con lo que nunca sería capaz de vivir?

Me acaricia el brazo. He venido descubriendo que Edward usa el tacto como una manera de calmarme, de hacerme sentir mejor y no lo había pensado, pero de hecho funciona.

—Quizás pensó que tomaba la decisión correcta.

—¿Crees que renunciar a Melany hubiera sido la decisión correcta?

—No —dice, dándome una sonrisa tranquilizadora—. Creo que te colocaron en una posición difícil, una situación imposible, y que tomaste la mejor decisión que podrías haber tomado.

Mis ojos caen en Melany, descansando en su pecho ancho.

—Mírala. ¿Cómo alguien podría no amarla? —me pregunto en voz alta.

—No lo sé, cariño. —Acaricia la espalda de Melany y le da un beso en la cima de su cabeza. Se queda en silencio un momento, mirando su carita—. Bella, ¿has intentado llamarla?

—¿A quién? —le pregunto, sabiendo ya la respuesta, pero sin querer oírla.

—Sabes a quién, a tu madre.

Presiono mis labios ante la idea de tomar el teléfono para llamar a una mujer que se encontraba tan dispuesta a desechar a mi hija, su nieta. Quien hizo evidente que si escogía esta vida, no sería bienvenida en su casa. —No. Dejó muy clara su posición. No quiero que sienta que puede tener participación en mi vida o en mis decisiones.

—Tú decides, pero no puede herirte. Sin importar lo que diga, no te puede obligar a hacer nada que no quieras y estoy aquí para asegurarme de eso. ¿Al menos lo pensarás?

Dejo salir un suspiro de frustración, y contesto—: Sí. Lo pensaré.

—Ambos sabemos que miento, que no tengo intenciones de llamarla. Tal vez nunca

—Olvidé decirte; voy a estar fuera de la cuidad por un entrenamiento el jueves, pero solo será una noche. Estaré en casa para el momento en que vuelvas del trabajo el viernes en la noche.

—Oh, está bien —digo, actuando como si su ausencia no me afectara. No he estado sola toda una noche desde la irrupción en mi apartamento e incluso con las horas locas de Edward, aún soy capaz de dormir de forma segura, sabiendo que él estará en casa eventualmente—. ¿A dónde vas?

—Voy a Chicago. ¿Estarás bien aquí sola? No me gusta dejarte.

No quiero dejarle ver que me pone un poco nerviosa el hecho de estar sola. No es saludable para mí ser tan dependiente de él o de alguien más. Necesito ser capaz de manejar las cosas por mi cuenta y estar en casa sola, es justo una de esas cosa que necesito superar.

Le sonrío y le guiño. —Bueno, te extrañaré, pero estaré bien.

—Lo sé. Eres la chica más fuerte que conozco. —Me fortalece su fe en mí. Estar con Edward me ha enseñado como debería ser una verdadera relación. Lo que significa tener a alguien con quien poder compartir tus sueños, tus miedos y todo lo que está en medio.

oooooooooooooooo

Edward se fue temprano esta mañana y me llamó en la tarde después de que ya se había acomodado en su hotel.

Prometió llamarme antes de que me fuera a la cama esta noche. Me escabullí fuera cuando llamó, ya que no quería responder llamadas personales en el trabajo. Tanya iba de salida para el almuerzo y nos escuchó hablando por teléfono. Tuvo una mirada amarga por el resto del día. Tan agradecida como estoy con ella por haberme ayudado y darme trabajo cuando necesitaba desesperadamente uno, su actitud para conmigo ha cambiado de modo radical. Hace que sea muy incómodo estar juntas y me encuentro escondiéndome en mi salón de clases la mayor parte del día.

No quiero ser su enemiga, pero hace que sea muy difícil para mí ser su amiga.

Cuando salgo del trabajo, recibo una llamada de Alice para invitarme a cenar fuera. Estoy cansada y solo quiero ir a casa y dormir, pero es la hermana de Edward y de verdad quiero caerle bien, así que acepto. Me encuentro con ella en un pequeño restaurante italiano no muy lejos de la casa de Edward y al más puro estilo de los Cullen, me arrebata a Melany inmediatamente. Dios, esta familia ama los bebés.

Nos sentamos en una mesa para dos personas con mi hija posicionada en su silla para bebés entre nosotras.

—Solamente ha pasado una semana desde que la vi y ya ha crecido tanto — dice jugando con Melany, quien está pataleando.

—Sí, está creciendo muy rápido —concuerdo—. Comienza a mantener más erguida su cabeza y está sonriendo, es genial.

—Edward me dijo que estaría fuera de la ciudad esta noche. Espero que no te importe que te haya invitado a salir.

Simplemente pensé que te podría gustar tener compañía.

Tomo un trago de mi soda y le sonrío. —Eso fue muy lindo de tu parte, Alice.

—Así que, ¿cómo es trabajar en la guardería? —tantea, y me pregunto si en realidad está preguntando por mi trabajo o cómo están las cosas con Tanya. ¿Qué pasa si me invitó a salir esta noche para advertirme que me aleje de su hermano, para despejarle el camino a Tanya? Es su mejor amiga después de todo. ¿Por qué no la querría para Edward?

—Es genial, me encanta trabajar con los niños y las maestras son increíbles. He aprendido mucho —respondo dándole una versión transformada de la verdad.

—¿Qué hay de Tanya, te agrada? —presiona.

Le doy una sonrisa tensa. —Es gentil —le respondo, sin querer darle algo más de información, o munición para utilizar en mi contra.

Suspira y me rueda los ojos. —Está enamorada de Edward, Bella.

Siempre lo ha estado y sé que puedes verlo. No tienes que mentirme al respecto. Le he dicho innumerables de veces que él nunca la verá de esa forma. Son muy diferentes, y ella no es su tipo.

Estoy segura que puede ver la sorpresa en mi cara a la vez que le doy una mirada cuestionadora.

—¿Qué opinas sobre eso?

—No es de mi incumbencia a quien mi hermano elija para amar. Le debo lealtad a él, no a Tanya, así que si quiere estar contigo, entonces, yo también quiero eso para él. Tú lo haces feliz y eso es todo lo que me importa.

No puedo creer cómo funciona la dinámica entre esta familia. Solo refuerza el hecho de que mi familia es la imagen perfecta de disfuncionalidad. —¿Todos ustedes son así de considerados? No estoy acostumbrada a esto. Mi familia puede ser cruel, por lo que es desconcertante estar rodeada de personas amorosas.

—Solo nos amamos unos a otros y nos damos cuenta de lo importante que es la familia. Sabemos que nunca se debe tomar nada ni a nadie por sentado. No te preocupes por Tanya. La quiero pero está equivocada en lo que respecta a Edward.

Ella no puede hacer nada para herirte.

—Bueno, es de ayuda tener todo tu apoyo. De verdad significa mucho para mí. Nunca supe que tener una familia podría ser así —digo, encogiéndome de hombros.

—Quería que supieras cuál es nuestra posición. A todos nos alegra tenerlas a ti y a Melany por aquí. Edward está muy feliz contigo y eso es tan bueno de ver.

—Él también me hace feliz. Nunca supe que podía ser tan feliz, sigo esperando que algo salga mal.

—No pienses así, Bella. Todo estará bien —me dice.

Quiero creerle, pero en mi vida, la felicidad siempre ha sido una emoción fugaz.

Oooooooooooooooo

A pesar de que me llamó Edward, anoche no pude dormir.

Sonaba distante, quizá cansado, y no pude evitar preguntarme que iba mal. ¿El entrenamiento no resultó de la forma en que esperaba?

¿Simplemente se sentía cansado por el viaje o por conducir todo el día? Creo que empiezo a preocuparme por él y su seguridad tanto como él se preocupa por la mía. Con el tiempo, he estado dejando que se hunda en mi cerebro qué es exactamente lo que hace para ganarse la vida. Cómo se encuentra en las calles todo el tiempo y pone su vida en peligro. Estaría mintiendo si dijera que no me aterroriza. Para empeorar las cosas, la habitual recepcionista de la guardería salió de nuevo y estoy atrapada manejando la recepción.

Tanya ha estado en su oficina la mayor parte del día y por suerte, ha permanecido lejos de mí, pero aparece justo cuando estoy recogiendo mis cosas para irme.

—Oh, hola, Tanya. Ten una buena noche —le digo, tratando de mantener un ambiente cordial.

—Bella, no te vi —responde, girándose para mirarme—. ¿Vas de salida?

—Sí, voy a buscar a Melany.

—Cierto —dice con voz cansina, y me da la sonrisa falsa a la que estoy cada vez más acostumbrada—. Así que, ¿cómo va la búsqueda del apartamento?

Dudo, sin querer hacerle saber cuán serias se están poniendo las cosas con Edward, pero luego pienso que sería mejor que lo sepa.

Tal vez la animará a seguir adelante.

—Creo que por ahora no voy a seguir buscando. Edward dejó muy claro que quiere que nos quedemos.

Frunce los labios en una línea tensa y coloca su cartera en el escritorio del frente, al tiempo que deja salir sus verdaderos sentimientos. —Dios, Bella, tu plan de encontrarle un papá a Melany ha funcionado.

—¿Perdón? —le pregunto incrédulamente. Me descoloca su declaración completamente falsa e inapropiada. Comienzo a ver, que Tanya está al borde del delirio.

—Digo, ¿cuánto tiempo siquiera estuviste en la cuidad antes de fijarte en Edward? Y déjame decirte que él fue el blanco perfecto.

Le echó un vistazo a la pobre y patética Bella con su triste vidita, y simplemente saltó al rescate. Deberías felicitarte.

Mis ojos se agrandan y juro que casi puedo sentir que mi sangre comienza a hervir. —¿En serio estás sugiriendo que planeé el robo de mi apartamento, que hice que Edward fuera el oficial de turno esa noche, y luego le lavé el cerebro para que nos llevara a Melany y a mí, ¿todo eso para ponerlo a interpretar el papel de papá?

—Ay, por favor, Bella. Interpretas el papel de damisela en apuros con perfecta precisión.

Pongo mis manos en el escritorio y sacudo la cabeza. —Tú no me conoces. No sabes nada de mí. No tienes ni idea por lo que he pasado, ¿cómo te atreves a juzgarme?

—Conozco a las de tu tipo y ¿sabes qué? Puedes divertirte.

De una manera u otra, Edward te verá por exactamente lo que eres.

Claramente no se está conteniendo, quizás es tiempo que entienda que sé la verdad sobre sus sentimientos. —Estás celosa de que él me quiera a mí y no a ti. Eso te mata, ¿no es así? Te duele verlo conmigo, ver cuánto ama a Melany.

—Te equivocas —gruñe y apunta su huesudo dedo hacia mí—. Es mi amigo.

Apuntarme a la cara con el dedo sobrepasa el límite. Me cansé de ella y de sus acusaciones. —Un amigo por el que has estado muriendo para que te note. El amigo que quieres convertir en tu novio tan desesperadamente que me acusarías de las cosas más absurdas. Todo el mundo lo sabe, Tanya. Incluso Edward lo sabe, pero ¿adivina qué?

Él no te quiere. ¡Me quiere a mí! Y quiero que te mantengas alejada de él y me dejes en paz.

—Bien… Bella. Nunca he hecho nada más que apoyar tu causa. Te di un trabajo cuando me pudo costar mi negocio y esta propietaria. No puedo tolerar que nadie me hable de la manera en que acabas de hacerlo —dice con una mirada de suficiencia.

¿Qué? Tú empezaste.

—Lo siento, Bella, pero tengo que despedirte. Por favor, recoge tus cosas y no vuelvas.

—Oh Dios mío —digo, enderezándome—. Esto es lo que querías todo el tiempo. Vete al infierno, Tanya—le espeto, volviendo de prisa al salón para buscar a Melany. La tomo en brazos y salgo de allí lo más rápidamente posible. Me detengo tan pronto como salgo de la zona de aparcamiento de la guardería, para poder calmarme antes de manejar a casa. Después de un par de respiraciones profundas, me pongo en marcha y llego a casa sin problemas.

Cuando estoy en el camino de entrada, la tensión del día comienza a reducirse al ver la camioneta de Edward en la entrada. Me estaciono y saco a Melany del auto en un abrir y cerrar de ojos.

Abro la puerta principal y miro alrededor, pero no hay señales de él en ninguna parte.

—¿Edward? —grito, buscando en la planta baja. Cuando no lo encuentro, subo al piso de arriba. Puedo escuchar la ducha desde el pasillo, por lo que llevo a Melany a su habitación y la preparo para la cama. Una vez que está alimentada y situada en su cuna, camino a través del pasillo hacia nuestra habitación. Él está tirando ropa en la cesta de la ropa sucia cuando entro.

Edward.

Se gira ante el sonido de mi voz y cuando me sonríe, sé que estoy en casa. No me detengo, no hablo, las palabras no son necesarias, camino directamente hacia sus brazos y cuando se envuelven a mi alrededor, todo mi mundo vuelve a caer en su lugar.

—Hola, nena. —Me saluda a la vez que me besa en la cima de la cabeza.

—Te extrañé —le susurro mientras lucho contra el impulso de llorar.

—También te extrañé —me dice, alejándose ligeramente. Aprieto mi abrazo. —No me sueltes.

—¿Estás bien?

En vez de responder, empiezo a caminar hacia delante, empujándolo hasta que llegamos a la cama, luego me posiciono en el centro y lo jalo hacia abajo. Le doy un beso suave en los labios y esa es toda la motivación que necesita para tomar el control. Desliza su lengua dentro de mi boca y aprieto mi agarre en él, permitiéndome sumergirme en el momento.

—¿Cómo estuvo tu viaje? —Suelto una risita después de que nos separamos.

—Esclarecedor. Sin embargo, estoy feliz de estar en casa.

¿Qué hay de ti?

¿Cómo estuvo todo por aquí sin mí?

Dejo salir un suspiro. —Estuvo bien hasta esta noche. Me despidieron.

—¿Qué? —pregunta, apoyando la cabeza en su mano—. ¿Por qué?

—Tanya empezó una discusión conmigo y luego usó la confrontación como una manera de despedirme —le digo sencillamente. No sé si pueda ser capaz de entrar en detalles.

—¿Qué te dijo?

Me froto la cara con las palmas de mis manos. —Que te estoy usando para que Melany pueda tener un padre. Me acusó de planear toda esta situación, el robo, todo.

—¿Qué demonios le pasa?

—Es simple. Te quiere.

—Dios, lo siento tanto, cariño. —Acaricia mi mejilla, calmándome con su toque—. Nunca me imaginé que haría algo así.

—No es tu culpa. Simplemente no sé qué voy a hacer ahora —le digo, acurrucándome en su costado.

—No te preocupes por eso, Bella. Sé que quieres hacer todo por tu propia cuenta y que quieres ser independiente, pero estoy aquí.

Quiero cuidar de ti.

—Edward… —le advierto.

—No, espera. Si pierdo mi trabajo y pudieras ayudarme, encargarte de mí, ¿lo harías?

—Eso no es justo. No es lo mismo —argumento.

—Sí, sí lo es. —Se ríe—. Contesta la pregunta.

—Por supuesto.

—Entonces déjame hacer lo mismo por ti. Si quieres conseguir otro trabajo, bien, pero no quiero que corras a hacer algo que no deseas, ¿de acuerdo?

—De acuerdo —digo con un resoplido.

Me da un fuerte abrazo y mordisquea mi hombro. —Mis padres se van a quedar con Melany durante el fin de semana.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Porque te voy a llevar a Chicago.

—¡¿En serio?! —grito, sin ser capaz de ocultar mi emoción.

—Sí. Mis padres tienen un pequeño apartamento en la cuidad, nos van a dejar usarlo el fin de semana.

Nos quedamos despiertos durante horas, haciendo planes para el fin de semana, abrazándonos y besándonos; simplemente disfrutando de la compañía mutua. Pienso en Tanya y en su reacción a nuestra relación; sé que debería preocuparme, que debería estar lamentando perder mi trabajo. Pero lo haría todo de nuevo si eso significara quedarme con Edward.


CHICAS LES DESEO QUE ESTA NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO TRAIGA A NUESTRAS VIDAS SALUD Y AMOR DE TODAS LAS PERSONAS QUE LOS RODEAN.

- Son tiempos difíciles, pero lo importante es mantenernos unidos, fuertes y con mucha paz y amor,

¡Feliz Navidad a todos los que lean este mensaje ! Feliz Navidad y próspero año nuevo.

CHICAS LAS PRÓXIMAS ACTUALIZACIONES VAN A HACER EN ENERO,

MUCHAS GRACIAS POR SUS REVIEWS

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