Sonrió a Jacob cuando este le abrió la puerta del cine como el caballero que era. Casi podía escuchar a Edward gruñir en el auto de su madre mientras arrancaba para ir a su turno en la cafetería.

- Me alegra volver a verte. - admitió el moreno con una gran sonrisa.

- A mí también, aunque parezca extraño yo estaba añorando este lugar.

- Espero que no solo el lugar. - Jacob le sonrió socarrón antes de echarse a reír al ver su expresión. - Lo sé, lo sé. Ya no estamos juntos y no estas lista para volverlo a intentar.

- Jake sabes que...

- Y Masen, ahora eres novia de Masen.

La idea hasta para ella era increíble. Por eso no dijo nada al ver el rostro escéptico de Jacob.

- No quiero tener problemas si él llega a escuchar como me hablas, no suele ser muy civilizado cuando se trata de ti.

- No parece ser civilizado en ningún aspecto de su vida.

Bella rió porque debía darle la razón.

- Esta cambiando, el bebé hizo que se planteara la clase de vida que tenía. Ahora no puedo quejarme.

Jake bufó.

Volver a trabajar la llenaba de energía, estaba alegre de poder tener una excusa imposible de refutar que le permitía en esos momentos trabajar. Edward había estado arisco todo el camino hacia el cine, la idea de que volviera a trabajar junto a Jacob lo tenía crispado e incómodo. Su relación era aún muy débil por lo que Bella no juzgaba su mal humor. Ella también se había sentido muy incómoda el día anterior al ver a Hannah Spencer proponerle estudiar sus líneas para la audición de la obra. Edward se negó ya que debía entrenar y alegó que quería obtener un papel menor, ya que no quería ser uno de los protagonistas provocando desilusión a su compañera. Bella había querido matar a la rubia pero había fingido indiferencia.

- ¿Y ya sabes que será? - Jacob le preguntó acariciando suavemente su vientre.

- Aún no. La última ecografia no permitió que identificáramos su sexo. Sin embargo, mi mamá cree que es un niño. Algo sobre la forma de mi vientre se lo dice.

Jacob analizó su vientre de manera cómica desde todos los ángulos provocándole risas a Bella.

- Yo creo que es niña.

Bella levantó una ceja ante su análisis.

- ¿Qué te hace pensarlo?

- Mis hermanas también hablaban todo el tiempo sobre sus vientres cuando estuvieron embarazadas. Y tengo cinco sobrinos algo aprendí.

Bella se sorprendió bastante con esa información así que empezó a preguntarle más del tema y de alguna manera terminaron riendo.

Así eran las cosas con Jacob, fáciles y agradables. No recordaba la última vez que había tenido una conversación tan natural y fluida con Edward, de hecho no recordaba ninguna. Lo de ellos siempre fue fuego, discusiones, incluso insultos, gritos y reclamos. Sin embargo, un beso de Edward solía llevarla a la luna, una caricia sincera era un tesoro y una conversación profunda era tocar su alma. Suspiró recordando esos tiempos, estaba muy enamorada de él tanto que le provocó una ceguera que le impidió ver la cantidad de veces que le mintió y la engañó vilmente. Lo amo. Lo amo tanto que su corazón sangró cuando se dió cuenta que él nunca sintió nada por ella y todos esos momentos que consideró mágicos no lo fueron.

Mirando a Jacob se preguntó que hubiera pasado si nunca le hubieran asignado hacer ese trabajo con Edward. ¿Hubiera conocido a Jacob? Tal vez en otras circunstancias. ¿Hubieran estado juntos? Era muy probable, Jacob era realmente atractivo y entre ellos todo fluía con facilidad, podía imaginarse sin un vientre gigantesco y de la mano del muchacho. Sin embargo, su corazón dolió ante esa imagen. Amaba a su bebé e imaginar un mundo sin él era doloroso, ese niño era su razón de existir y luchar.

Esa tarde del sábado avanzó muy rápido y antes de darse cuenta ya era medianoche. Jacob se encargaba de trapear el lugar mientras ella cuadraba la caja con los ingresos del día. Era un trabajo tranquilo y ahora que sólo trabajaría los fines de semana era ideal.

- Hoy has suspirado mucho. - le sonrió el moreno deteniendo sus movimientos para sonreírle encantadoramente. - ¿Estas pensando en mi?

- ¿Qué mierda dices? - la voz ronca y molesta de Edward rompió la tranquilidad del lugar.

Bella cerró los ojos no queriendo escuchar la discusión que se avecinaba.

- Llegas temprano, Masen. Nuestro turno acaba en quince minutos. - le criticó Jacob sin perder la sonrisa.

- Escúchame bast... - Edward se acercó al moreno con claras intenciones de tomarlo de la camisa.

- Edward, basta. - le gruñó molesta. - Jacob sabe que tú y yo estamos juntos, no es necesario tu derroche de testosterona.

Empujó la pequeña puerta que la alejaba de ellos y tomó la mano de su novio para tirar de él hasta llevarlo de nuevo a la puerta del cine. Lejos de Jacob.

- Aún faltan quinc... - empezó a explicarle pero fue interrumpida por los labios de Edward.

El cobrizo se las arregló para abrazar su cintura y apegarla a su pecho para besarla. El vientre en crecimiento que existía entre ellos no estorbó en medio de sus besos. Edward la besó en serio, como solía hacerlo cuando ambos estaban en una mejor situación sentimental por eso Bella no pudo evitar sorprenderse ante eso. Algo tímida le devolvió las caricias con su lengua mientras la de él se movía demandante. Tardó unos minutos en reaccionar y recordar donde estaban.

Nerviosa retrocedió un paso para alejar sus labios de él.

- Bella. - suspiró el cobrizo instalándose en su cuello para dejar pequeños besos. - Como extrañaba esto.

Sorprendida por lo que acababa de pasar no alejó al cobrizo que se aferraba a su cuerpo y dejaba caricias suaves en su cuello que en ese momento alteraban sus hormonas en niveles que antes no habían sido explorados. No pudo evitar lanzar un pequeño gemido cuando el muchacho dejó un beso cerca a su clavícula.

El sonido de la caja registradora siendo cerrada con excesiva fuerza provocó que salte saliendo de la nube donde se había perdido.

Alejó su cuerpo de Edward provocándole un gruñido molesto.

Jacob se encontraba con el ceño fruncido mientras terminaba de guardar el dinero en la caja.

Bella se sintió incómoda por el espectáculo que protagonizó y se alejó del cobrizo. Más tarde se reprocharía su reacción ante sus besos, ¿acaso no se daba cuenta que era otro caso de testosterona alterada y la estaban marcando como propiedad privada? No fue un beso para demostrar sus sentimientos hacia ella, fue un beso para marcar su territorio. Dolida se soltó por completo de Edward.

- ¿Puedes esperarme en el auto? No tardaré. - le pidió sin verlo a los ojos.

- No quiero dejarte sola con ese idiota. - gruñó el muchacho tomando su mano. - Puedo esperarte aquí en silencio. Sólo faltan diez minutos para irnos.

- Ya marcaste tu propiedad. Creo que no debes preocuparte. - le gruñó molesta.

Edward dio un paso hasta ella impidiendo que caminara hacia donde Jacob estaba.

- ¿No te gustó ?

- ¿Qué le demuestres a Jacob que estamos juntos de esa manera? No, no me gustó. Me siento usada y un objeto.

- No era mi intención. - le aseguró tirando de ella para que no se fuera.

- ¿No? - suspiró mirándolo sin creerle.

- No quería que te sintieras así.

- Pero si marcar tu territorio. - se rió molesta. - Ya te dije que ganaste. No hay ninguna competencia aquí.

Edward torció el gesto al escucharla pero asintió con una sonrisa algo triste.

- Te esperaré en el auto. - suspiró mirándola. - No tardes, por favor.

- Solo me tomará unos minutos. - suspiró un poco cansada.

El cobrizo asintió y dejó un beso en su frente antes de salir del lugar.

Caminó sonrojada hasta ubicarse junto a Jacob que en esos momentos parecía bastante interesado en tener organizados todos los vasos y dulces de los estantes.

- Hoy hiciste toda la limpieza, Jake. - empezó a comentar para aligerar el ambiente. - Debo compensarte. ¿Quieres que me encargue de la sala 6 mañana? Esa película animada...

- Puedo hacerlo solo. Tú debes ocuparte de tareas más sencillas y la sala 6 es un desastre siempre.

- Pero...

- No, Bells. - Siguió él. - Cuando recuperaste tu trabajo te dije que no permitiría que te vuelvas a agotar. Tu madre tenía razón cuando te obligó a renunciar.

- Pero no puedo permitir que hagas todo tú. Sería injusto. Yo debo ganarme mi sueldo.

- Puedes ser la encargada de la caja. Los números me aburren.

- No es suficiente.

- Este cine es pequeño. No existe algo más que puedas hacer.

Bella torció el gesto molesta.

- No puedo permitir que te ocupes de todo el trabajo.

Jacob se detuvo a pensar.

- En realidad si existe algo que puede compensar el poco trabajo extra que haré. Recuerdo que eres una especie de genia en la escuela y yo por supuesto que no lo soy, mis padres están molestos por mis notas y ya no quieren que trabaje para que me enfoque en mejorarlas. Tú podrías darme clases particulares los sábados y domingos en la mañana. Matemática y física son mi debilidad. - le sonrió encantadoramente.

- Jacob eres un año mayor que yo e imagino que ves temas más avanzados.

- No lo creo. La educación en la reservación no es la mejor. - le aseguró. - Vamos Bells, ayúdame. Sino tendré que dejar este trabajo...

El rostro triste de Jacob era demasiado irresistible. Él necesitaba su ayuda y ella la de él, si dejaba el trabajo su posible nuevo compañero no dejaría que ella descanse y haga las tareas menos pesadas. Por otro lado, Edward iba a estar molestisimo con la idea y ella no quería tensarlo más...

- Por favor Bells, sabes que este empleo me gusta y me permite ahorrar.

¿Como negarse a su petición?

- Esta bien, pero con la condición de que estudiaremos en mi casa.

- Hecho. - aceptó Jacob con una sonrisa gigante.

Mientras ella pensaba preocupada que hacer con el cobrizo que en esos momentos la esperaba pacientemente.

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Actualización!

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