Capítulo 30

En la víspera de año nuevo, Severus atravesaba los pasillos iluminados con la luz de la luna de Hogwarts, con un baúl flotando pacientemente detrás de él. De vez en cuando él se detendría, no porque no supiera a dónde iba, estaba tan íntimamente familiarizado con el castillo que podría encontrar el camino a ciegas, pero no estaba muy seguro de las razones para esta visita en medio de la noche.

Había razones prácticas, claro que sí, las había discutido con Lily, Sirius y Remus, y todos habían concordado. Y dado que muchas cosas que había en su baúl eran bastante ilegales, era lo mejor que la menor cantidad posible de personas se involucraran.

Los últimos días estuvieron llenos de investigación, experimentos y, cuando había un momento para descansar, grandes argumentos de Severus y sus amigos que los viajeros interdimensionales elegían ignorar.

No, ellos no se quedarían aquí, a salvo. Y no, no se llevarían a nadie de esta dimensión con ellos; Neville desestimó esa sugerencia en el momento en que Sirius la hizo y sólo después, una vez más calmado, explicó que por la manera en que estaban las cosas en su mundo, incluso unos veinte duelistas más no harían diferencia. Esa explicación fue deprimente y convincente, aún más porque Albus lo confirmó.

Después de eso, las ideas de sus amigos se tornaron cada vez más desesperadas, hasta el punto en que Remus seriamente sugirió arruinar el portal dimensional que estaban preparando para que simplemente no se abriera. Severus se sorprendió y estaba impresionado por esa inesperada pizca de malicia de un recto Gryffindor, pero se forzó a objetar que Hermione, tan paranoica como era, estaría revisando cada paso del proceso y que un intento de esos sólo serviría para enfurecerla.

Sirius había sugerido que los cuatro se quedaran con ellos otra semana más para ayudar a la Orden a deshacerse de Nagini, o mejor dicho, del horrocrux dentro de ella, y del mismo Voldemort. No porque necesitaran ayuda para hacerlo sino porque les daría más tiempo con Harry, Hermione y los otros, y tal vez una oportunidad de convencerlos de quedarse.

Pero Harry simplemente se negó. De hecho, se disculpó por dejarlos con su horrocrux-problema sin resolver del todo, y como excusa, les dijo que no podía por ningún motivo acercarse a su Voldemort ya que podría matar a Harry y, ¿no sería eso un gran problema, hmm? ¿Ser asesinado por la persona correcta en una dimensión equivocada? E incluso el destino podría confundirse al tratar de resolverlo, ¿y qué pasaría entonces? ¿Rehacer todo?

Ese argumento, producido en una manera ligeramente divertida y (para Harry) bastante lógica, hizo que Lily llorara y se enojara otra vez, y Harry se disculpó por causarle más dolor, lo cual no ayudó en nada.

Ahora que el gato estaba fuera del saco, Harry no parecía tener ningún problema con hablar de su inminente muerte. La seguía mencionando, tratándola como otro hecho cualquiera sobre el regreso a su dimensión, no importaba lo tensos que Neville y Hermione se ponían cuando lo hacía.

A veces bromeaba sobre eso, a veces lo usaba como excusa para no tener que comer sus vegetales. A veces hablaba como si no pudiera esperar. Ahora que lo pensaba bien, Severus se dio cuenta que siempre lo había hecho, había mencionado su muerte en conversaciones casuales desde el principio. Sólo que habían estado muy ciegos para verlos.

Verlo ser tratado como una inevitable realidad los hería a todos, todo el tiempo, y aun así no serían capaces de encontrar una solución. Albus los vio con triste resignación cuando demandaron una línea alternativa de acción de él, e incluso Lily y Remus desistieron de tratar de disuadir a los viajeros cuando Harry comenzó a irse de la habitación cada vez que iniciaban con el tema.

¿Y Severus? Él caviló sobre una gran cantidad de ideas por sí mismo en esos últimos tres días mientras trabajaban inalcanzablemente en un dispositivo que pudiera medir las frecuencias de ambas dimensiones (lo terminó en el segundo día, pero continuó jugando con él porque mantener sus manos ocupadas le ayudaba a pensar). Pensó en cada posible escenario que pudiera concebir, tratando de encontrar una manera en la que esto pudiera terminar bien, que mantuviera a sus cuatro visitantes vivos y a los corazones de sus amigos enteros y protegidos.

Y en esta solitaria visita en la víspera de año nuevo, mientras Luna y Harry compartían una comida con Remus y Lily en sus cuartos, mientras Sirius, Draco y Neville se fueron a Hogsmade una hora atrás, probablemente a ponerse terriblemente borrachos y mientras Hermione se zafó de toda compañía para tener una buena noche de sueño, esta visita había sido la mejor solución que se le ocurrió.

Sin embargo, no se sentía como una buena solución.

Llegó a su destino hacía cinco minutos, pero le había tomado ese tiempo para agarrar valor antes de tocar.

La puerta se abrió antes de que él hubiera si quiera bajado su mano. Los ojos de Hermione se abrieron cuando lo vió.

-Prof... ¿Severus? - Preguntó. - ¿Qué...?

Lucía más que desconcertada.

-¿Es un mal momento? - Severus inquirió. -Podría volver después si así lo prefieres.

Ella se compuso visiblemente.

-No, - dijo. -No, para nada. Sólo esperaba que fuera Harry o algo relacionado con él. A menos que tú...

-No, a mi conocimiento él sigue con Remus y Lily, -dijo rápidamente. -Sólo quería... ¿puedo pasar?

-¡Por supuesto!

Ella abrió la puerta ampliamente para él, como si quisiera compensar por su saludo menos que hospitalario y la siguió dentro de la pequeña recepción del cuarto de húespedes en los que Albus los había acomodado desde la noche de su llegada.

Ninguno de sus amigos había estado ahí antes, fueron muy cuidadosos de no invadir sus espacios personales, infiriendo que personas tan cerradas como ellos protegerían su privacidad ferozmente, pero por el aspecto de ese lugar, no parecía que ellos consideraran esos cuartos como privados o personales en lo absoluto.

Los cuartos de huéspedes de Hogwarts eran, en general, bastante vacíos y planos bajo la premisa que cualquier mago o bruja pudiera agregar un toque personal al lugar. Estos cuatro no lo hicieron, o en caso de que sí, todo ya estaba de vuelta a su estado original: paredes blancas, suelos de madera pulida y un sofá de piel y sillones individuales con unos cuantos cojines no específicos. En comparasión, las habitaciones de Severus en el piso de abajo eran el epítome de lujo. Hermione señaló el sofá, parecía un poco indefensa como si no estuviera acostumbrada a recibir visitas.

-¿Puedo ofrecerte algo? -Preguntó. -Este lugar no tiene cocina, pero estoy segura que uno de los elfos podría...

-No, gracias, -Severus dijo rápidamente, bajando el baúl al suelo y sentándose en el sofá. -Estoy muy bien.

Hermione asintió y se sentó en el sofá individual opuesto a él.

Un silencio incómodo los siguió.

Severus no era muy bueno haciendo que la gente se relajara y de pronto se dio cuenta que no había estado a solas con Hermione desde la noche en que llegó (e incluso ni entonces, ya que Harry había estado en el cuarto, babeando y dormido, o fingiendo). Sin considerar sus sesiones de estudio y discusiones en la biblioteca, por supuesto. Pero cuando Hermione tenía su capa de pensamiento, tendía a comportarse como si todos los eruditos que referenciaba estuvieran en el cuarto con ellos, así que nunca se sentían "solos".

Tampoco se había sentido incómodo, como esto, definitivamente se sentía.

-Te traje pociones, -dijo él un poco abrupto, pero era mejor que todas las otras cosas que pudo haber dicho. - Hay Felix felicis, aunque realmente no debería apoyar el hábito de Harry, y tantas pociones sanadoras como pude elaborar en el tiempo en que estuvieron aquí, y mi versión mejorada de la poción Multijugos, todavía no existe, oficialmente, pero la he probado exhaustivamente y la patente está pendiente, así que debería de estar bien...

Dudó, luego abrió el baúl, enseñándole los contenidos.

-También hay unas pociones bastante peligrosas aquí, ten cuidado con esas, y algo que Sirius llama "el equivalente mágico al molotov". La mayoría de estos son letales, sin mencionar ilegales, pero supuse que ese será el menor de sus problemas en las siguientes semanas.

Volteó y vio que Hermione lo estaba viendo intensamente. Así que regresó su atención al baúl con pociones. Con las pociones sí se sentía cómodo.

-He estado experimentando con distribución aerosólica por unos pocos meses y aunque nunca pensé en usar ese principio en el Filtro de Muertos en Vida, los resultados deberían ser satisfactorios, siempre y cuando recuerdes hacer el hechizo de casco de burbuja antes de que lo uses...

Se dio cuenta que estaba divagando. Eso no lo llevaría a ningún lado así que tomó un respiro profundo.

-De todas maneras, - concluyó - hay una lista con todos los detalles de las etiquetas en las pociones y sus usos. Debería estar bien con eso.

Otro silencio incómodo. Luego, ella tragó saliva fuertemente.

-Gracias, - dijo. - Yo... esto es de mucha ayuda. Honestamente esperaba otro sermón sobre por qué no debería volver en vez de esto.

-No, - Severus dijo, sin mirarla. - No te sermonearé sobre eso. Entiendo por qué debes hacerlo.

-¿En serio? - Ella sonaba vulnerable, nada como su usual ser.

-Sí, ellos son tus amigos, necesitan tu liderazgo para sobrevivir esto. Así que debes ir.

-Harry es nuestro líder, - ella protestó rápidamente. Demasiado rápidamente. - Yo sólo investigo.

Él no pudo evitar bufar. Él también tuvo esa actitud alguna vez, la creencia de que un espectacular trabajo de campo era más valioso que el discreto trabajo detrás de él, y le tomó años a Sirius para quitarle el hábito de hacerse menos a sí mismo. Finalmente lo logró preguntándole a Severus qué tan seguido había visto a Albus en el campo de batalla y si eso le hacía perder respeto por el director.

-Oh, por favor, - dijo entonces. - A pesar de lo mucho que admiro su valor, Harry no habría sobrevivido cinco minutos sin ti. No te menosprecies, tú y tu "investigación" son la única cosa que hará la diferencia entre la derrota y la victoria en tu mundo. Sin ti, no hay esperanza para los demás.

Él todavía estaba ocupado con las pociones del baúl, así que no tenía ni idea de que el silencio que siguió era diferente a los demás. Sólo se dio cuenta cuando volteó hacia arriba y vio que Hermione estaba parpadeando rápidamente, tratando de reprimir lágrimas. Ella falló.

-Lo siento, -dijo sorprendido y un poco consternado. - ¿Dije algo malo?

-No, no, -Hermione susurró, tratando en vano de recobrar la compostura. Ella no se veía bonita cuando lloraba, su cara se enrojecía y sus ojos se volvían rojos como los de un conejo, y no había ni una pizca de esa trágica vulnerabilidad que Narcisa se las arreglaba para proyectar tan bien. Hermione sólo lucía abrhumada. Y muy, muy joven.

-Es sólo que... es la misma cosa que nuestro Snape me dijo a mí antes de que muriera, - continuó después de que logró recobrar un poco de control sobre sí misma. -Bueno, había más insultos mezclados y menciones sobre tontos y temerarios Gryffindors y que no había posibilidad de que eso funcionara de todos modos, pero... esa era la escencia.

-¿Qué? - Él preguntó, sorprendido de que el Snape que le había descrito pasara sus últimos momentos halagando a alguien, incluso Hermione. - ¿Qué eres brillante y que no lo podrían lograr sin ti?

-No, - ella dijo. - Que dependía de mí. Que yo era la última esperanza que nos quedaba, aunque valiera tan poco, y que si yo fallaba, la Resistencia moriría conmigo.

Severus se quedó viendo a su fervoroso, enrojecido rostro.

Él estaba, francamente, horrorizado. ¿Qué clase de hombre le diría eso a alguien? Sin mencionar a una joven a la que él enseñó, a alguien que ha perdido tanto como Hermione. Él entendía que las cosas eran muy diferentes en su mundo. Entendía que su Severus había sufrido en maneras que no podría (ni quería) imaginarse.

Pero él no pudo evitar odiarlo un poco por su crueldad.

Y de pronto se preguntó cuánto daño él había causado, ese otro Snape del que todos hablaban con admiración y aun así parecían temer y odiar. Tan diferente que no parecía sonreír ni tener amigos o preocuparse por ser cortés o considerar moralmente cuestionable dejar que un joven como Harry se volviera adicto al Felix felicis. Él se preguntó cuán carentes de figuras de autoridad la vida de Hermione y Harry habría sido para que fijaran sus esperanzas en un hombre tan amargado y cruel.

-Dijiste que él murió en tus brazos, - dijo quedamente. Bajo circunstancias normales, Hermione se habría negado a contestar pero ahora estaba demasiado abrhumada para eso, y Severus había aprendido a aprovechar todas las oportunidades con estos cuatro.

-Sí, - ella respondió tan quedamente como él, pero había algo escondiéndose en sus palabras.

-Él... estábamos buscando información sobre la copa juntos, él y yo, y resultó ser una emboscada. Pero, gran Merlín, él era el mejor duelista que pudieras ver además del director Dumbledore, y él arrasó con ellos, no dejó a nadie vivo, incluso cuando estaba sangrando de una herida maldita y yo no tenía esperanza de llevarlo a un lugar seguro, ninguna poción funcionaba y seguía diciéndole que se contuviera porque... porque francamente, él era el último adulto en el que podía confiar, el último que estaba ahí para nosotros, y no tenía idea de cómo seguir sin él...

Ese dolor era fresco, Severus se dio cuenta mientras escuchaba su aguda y nerviosa voz, una herida que todavía no tenía la oportunidad de cicatrizar y, de cierta manera, era más cruda que incluso el saber de la muerte de Harry.

-Pero ignoró todo, todas las mentiras que le dices a alguien que está a punto de morir. Él no quería escuchar nada, él... - Ella dudó y se llevó la mano a la sien en un gesto involuntario. -En lugar de eso, él me dio los recuerdos que Harry necesitaba, los que nos dijeron que Harry era un horrocrux y que tendría que sacrificarse a sí mismo. Nunca supe que él quería a Lily o que se preocupaba por Harry más allá de lo necesario, y aun así ahí estaba, dándome la última pieza de sí mismo, no porque confiara en mí, sino porque era necesario para tuviéramos éxito. Y luego me dijo...

Extendió su mano, como si quisiera alcanzar algo o alguien en el suelo, y Severus entendió que en su mente ella estaba ahí con el otro Snape, el recuerdo grabado a fuego en su mente tan fuertemente que incluso ahora lo podía ver.

-Me dijo que dependería solamente de mí, al final. Que ninguno de los otros es lo suficientemente sensato o inteligente para terminar el trabajo. Que yo no puedo fallar o yo sería responsable de la victoria de Voldemort. Él era...

Ella se estremeció. Severus estaba consciente de que cualquier otra persona que él había conocido se hubiera derrumbado por la fuerza del recuero, pero ella siguió, arando a través del dolor como si fuera una tarea que debía ser terminada. Y él sabía que cualquier intento de consuelo que viniera de él sólo añadiría sal a la herida. Así que se quedó callado.

-Él era un hombre muy roto, pero tan brillante y tan orgulloso. Él me dijo que no debería buscar una manera de salvarlo, que era mi deber encargarme dejarlo pasar y mantener vivo a Harry hasta el momento adecuado. Y yo dije que no podía hacer eso, que no podía dejar a mi mejor amigo morir, pero él dijo que yo tenía que. Que eso podría destruirme, pero que mi vida valía tan poco como la suya. Que no debía tratar de salvar a Harry o a mí misma, porque esta tarea era más grande que todo esto.

¿Que su vida valía tan poco como la suya? Severus pensó, susurrando las palabras en su mente, tratando de encontrarles sentido sin lograrlo.

-Tan roto, - ella susurró. - E incluso entonces no podía entender cómo alguien podía vivir y estar tan roto. Ahora lo sé.

Por un momento, sólo hubo silencio.

-Eso es horrible, -Severus dijo desde el fondo de su corazón. -Esa es la cosa más horrible que he escuchado jamás, no puedo creer que cualquier versión de mí pudiera decir algo así.

Hermione tomó otro respiro estremeciéndose.

-Yo creo que es lo que se dijo a sí mismo a lo largo de los años, una y otra vez, - ella susurró.

-Bueno, entonces él era un hombre retorcido e infeliz, - dijo Severus con decisión, luego dudó por un momento. -Y también estaba equivocado. - Agregó.

A pesar de estar desconsolada, Hermione lucía escandalizada ante esa crítica.

-Era lo que él creía. Lo que lo mantenía moviéndose hacia adelante, - ella protestó.

De repente, Severus estaba enojado. Era un sentimiento liberador después de toda la ansiosa inseguridad de los últimos días.

-Bueno, él obviamente era un poco idiota, -dijo con fuerza.

-¡Él no lo era!

Indignación estaba rápidamente reemplazando cualquier otra emoción que Hermione sentía, y se notaba en su voz y rostro.

-Tal vez no era un idiota, - concedió instantáneamente. No ayudaría antagonizarla sobre esto. - Pero ¿tan resignado a su destino para ver una alternativa? ¿Tan enamorado con su propio quebrantamiento? Conozco el sentimiento, Hermione, aun cuando mi vida fuera muy diferente. Cuando entré a Hogwarts ya era un amargado, pequeño cínico, bastante enamorado de la idea del sufrimiento sin fin por no ser entendido. Tiendo a ser dramático, y una trágica, interminable lucha contra las fuerzas omnipotentes suena justo para mí. Si no hubiera tenido a Sirius o hubiera perdido a Lily, tal vez yo habría terminado igual, así que sí lo sé.

Él podía ver que ella no le entendía, que ella estaba muy lista para defender a su amado profesor, fuera o no un bastardo cruel. Pero esto era importante, así que Severus continuó, sin darle oportunidad de justificar a su yo alternatino.

-¿Sabes qué es lo que amo más de mis amigos? -Preguntó. Ella antes lo había felicitado por su habilidad de hacer amigos y tal vez ella tenía razón en decir que esta era la diferencia entre ambos mundos, estas amistades que Severus nunca esperó ni se atrevió a imaginar de tenerlos en su vida. Pero así fuera, eso mostraba que él entendía algo que su Snape nunca tuvo la oportunidad de experimentar. Sólo mostraba que la perspectiva de su Snape era la que estaba mal.

-Cuando Lily perdió a su bebé, y cuando la prometida de Sirius fue asesinada, los dos se volvieron un poco locos. - Los ojos de ella se agrandaron y Severus se dio cuenta de que probablemente nadie les dijo sobre la muerte de Sarah. - Pero los dos mejoraron, ¡y míralos ahora! ¡Mira a Remus! Es un maldito hombre lobo, pero se las ha arreglado para seguir adelante. Eso es lo que admiro de ellos, y veo esa misma cualidad en ti Hermione. Tú eres más fuerte de lo que yo o tu Snape jamás pudiéramos ser.

Ella sólo se le quedó mirando, sus ojos abiertos y sorprendidos, y hambrientos de sus palabras. Así que él continuó.

-Estas cosas que te han pasado, son tan horribles incluso para que me las imagine, ¡pero tú sigues aquí! - Le dijo, poniendo toda su convicción en sus palabras. - ¡Sigues de pie! Puedes atravesar por eso, tal vez no completa, y tal vez no como la persona que tú pensaste serías, pero aún viva. Y después de eso, habrá tiempo para sanar y entender y ver qué es lo que el futuro te depara. Siempre y cuando vivas.

Sus ojos se oscurecieron.

-Pero Harry no estará, - ella dijo, cada palabra con tanto peso como una piedra cayendo a un hondo y oscuro pozo. - Él no sobrevivirá, él no podrá salir al otro lado.

-No lo sabrás hasta que esté terminado, - él dijo. - Cosas más extrañas han pasado, pero incluso si él no sobrevive, incluso si las cosas no salen como tú quieres, ¡tú lo harás! Y no ayudará a nadie si tiras tu vida después de él.

Ella se encogió violentamente ante eso, y él cerró sus ojos por un momento, no la quería herir y aun así sabía que ella debía escuchar estas cosas para recordarlas cuando fuera necesario.

-Sé que suena cruel para ti, -él susurró. -Pero los vivos nunca deberían sacrificarse a sí mismos por los muertos. No te olvides de que hay un futuro esperando por ti, sin importar de cómo te sientas ahora. No pierdas la esperanza.

-Yo solía tener esperanza, - Hermione dijo sin inflexión en su tono. -Recuerdo cómo se sentía. Éramos tres niños huyendo, escondiéndonos del mundo en una maldita tienda, peleando contra el mago más poderoso de nuestro tiempo. Y honestamente creíamos que podíamos ganar.

Ella sonrió desamparada, perdida en sus recuerdos. Luego la sonrisa murió, dejando su rostro vacío y muerto.

-Pero ahora sé qué es lo que nos costará la victoria. Sé qué es lo que queda después de una batalla. No puedo permitirme tener esperanza, Severus.

-No puedes permitirte no tener esperanza, - la corrigió suavemente. - ¿Ves? Entiendo que mi vida ha sido muy diferente a la de tu Severus, pero por lo que me dijiste, la principal diferencia es que él no confiaba en nadie y no esperaba nada. Ahora, no negaré que él era probablemente miles de veces más valiente e inteligente que yo, pero él esperaba la muerte. Tal vez incluso la añoraba. Esa puede ser la razón por la que murió. Si no tienes nada que esperar no tratas de sobrevivir.

Ella rió secamente, como una pluma rayando sobre pergamino áspero, como uñas arañando una pared, buscando una manera de entrar.

-¿Y qué podría yo esperar del futuro? - Preguntó.

La resignación en su voz, la absoluta convicción de que no había nada y que nunca más habría nada, le dolió y enfureció al mismo tiempo. Hizo sus palabras más bruscas y al punto de lo que hubieran sido de lo contrario.

-Tienes diecinueve Hermione, - estresó, sin la superioridad que un adulto muestra a un niño, pero con la despiadada honestidad de un colega investigador. -Has sido parte de este conflicto desde que eras una niña, ni siquiera sabes de qué trata la vida adulta, sin mencionar que no has tenido la oportunidad de vivirla ¡no cierres puertas que no has intentado abrir todavía! Eres demasiado lista para eso.

Ella sacudió su cabeza, pero no discrepó y él lo tomó como una buena señal. Lentamente, buscó su mano derecha. Estaba cerrada en un puño, rígida a un lado suyo, pero él la suavizó con cuidado, desdoblando sus dedos, acariciando gentilmente las marcas rojas que sus uñas dejaron en su piel.

-Sé que no puedes quedarte aquí, que necesitas ver que esto termine, - le dijo con suavidad. - Pero tal vez, cuando termines, podrías regresar. Tienes un hogar aquí, ¿sabes? Todos ustedes lo tienen. Cuando lo quieran, este lugar, todos nosotros, estaremos esperándolos. Cuando midamos las frecuencias de nuestras dimensiones deberías de poder recrear el portal fácilmente.

Lentamente, volteó su mano a modo que su palma estuviera hacia arriba, luego, Severus con su mano derecha, deslizó un amuleto en ella.

-Una vez determinamos qué objeto causó la grieta, corrí algunas pruebas adicionales. La mansión Malfoy tiene una gran colección de objetos oscuros, un legado familiar del que Lucius está orgulloso.

Su boca, que había estado apretada en una línea hasta el momento, se abrió en un silencioso oh de sorpresa. Sus ojos vacilando entre el rostro de él y el amuleto en su mano, arriba y abajo entre su honestidad y su prueba física. Arriba y abajo.

Por un largo tiempo, no dijo una palabra.

Y Severus sabía lo que esto debía costarle, el dejar ir su pre-ordenado futuro y el considerar una alternativa para sí misma. El imaginarse un mundo sin Harry en él que todavía la tuviera a ella, y que la viera vivir y volverse vieja.

Verla tantear las aguas de un posible futuro, incluso cuando todo en ella le gritara, exigiera ese final que había construido en su mente, hacía que Severus la admirar más que nunca.

-Tal vez... - ella susurró, pero la palabra contenía más duda que esperanza y él sabía que se tendría que aferrar a ese "tal vez", que su propia voluntad para seguir adelante no sería suficiente.

-Prométeme, - demandó. - Le prometiste al otro Severus que verías esto terminar. Ahora prométeme a que continuarás viviendo hasta que tú y quien sobreviva hayan regresado y podamos cuidarlos. Promételo.

Ella parpadeó otra vez, rápidamente y movió su cabeza abruptamente de lado a lado. No era una negación, pero tampoco un asentimiento.

-¡Promételo! - Repitió.

Ella no lo hizo, pero su mano se cerró alrededor del amuleto, apretándolo con fuerza, llevándolo a su pecho. Y tal vez eso era promesa suficiente.


Hola a todos! Espero este capítulo les haya gustado :) Pronto terminaremos con este fic, les invito a visitar la página de Facebook Little Storm 97 donde posteo las fechas y otras novedades c:

Muchas gracias por estar siguiendo esta historia hasta el momento y por todos sus comentarios, favoritos y follows, especialmente a los que comentaron el capítulo anterior: Black-ko, Aid4 y Ryogana, siempre constantes, me da mucho gusto haberlos visto aquí desde el inicio hasta ahora.

¡Nos vemos en el siguiente capítulo!