Era domingo por la mañana, pasadas las nueve. Chloé se escabulló y miró a su amigo, quien dormía en la habitación de huésped.
Sintió que el corazón se le apretó al ver así a su mejor amigo, sabiendo lo mucho que estaba sufriendo.
Adrien no era la mejor persona en todo el mundo, había cometido errores como todos, hubo momentos en los que él y Chloé peleaban, pero Chloé sabía que no había maldad en Adrien. En él solo había terquedad pero veracidad en sus palabras y promesas. No había hecho nada para merecer lo que estaba pasándole últimamente y Chloé estaba un poco temerosa. Adrien hacía las cosas lo mejor que podía pero ¿cuánto tiempo más soportaría lo que estaba sucediendo? Adrien no era famoso por mantenerse estable durante tiempos difíciles, pero ahora probaba lo contrario.
Chloé tenía miedo de que pronto todo derrumbara a Adrien y le causara un bajón emocional irreparable. Chloé aún recordaba vívidamente el rostro de Adrien al entrar a la habitación de Marinette la noche anterior. Era como si no fuera él mismo. No era que en el pasado Adrien no hubiera tenido episodios de depresión pero...nunca como este...
Ni siquiera cuando supieron que su padre era Hawk Moth. Chloé deseó con todo el corazón que esa pesadilla terminara pronto. Sabía que ella sería la más feliz al ver a una recuperada Marinette en los brazos de Adrien, aferrándose al otro con fuerza. Ese día llegaría. Sin importar qué, ella los ayudaría. Ella había visto lo fuerte que es el lazo entre ese par y estaba dispuesta a apoyarlos.
Chloé miró del durmiente rostro de Adrien a su agenda. La conferencia de prensa sería mañana.
Estaba nerviosa.
¿Qué había planeado Allan para la conferencia?
Él no podía estar ahí. Un enfermero nada tenía que hacer ahí y Chloé sabía que sería un evento cerrado, en donde ni siquiera Luka podía entrar. Solo la prensa Adrien y su equipo de trabajo podían.
Secretamente deseaba que Marinette despertara y también estuviera ahí, diciendo todo para salvar a Adrien, pero Chloé tenía miedo que este milagro no sucediera.
¿Allan tendría algún amigo en la prensa?
Pero eso aún no explicaba el hecho de que sabían cómo pasó el accidente. Adrien había sido honesto y le había contado las cosas solo a ella, ni siquiera los chicos lo sabían, entonces Allan no podría haber sido el 'afortunado' que escuchó su conversación, ¿no? Eso sería mucha suerte para él y si era así, Chloé maldecía al destino.
Salió en silencio de la habitación y fue a la cocina, abriendo el fridge. Después de 10 minutos buscó un papel y un lapicero, escribiéndole una nota a Adrien.
'Buenos días, dormilón *signo de la paz
Tuve que salir, pero ya te hice el desayuno.
Sé que últimamente te gusta mucho la mermelada de fresa, así que le puse mucha a las tostadas.
Si no es suficiente, siéntete libre de buscar más en el fridge. *pulgares arriba
Trataré de regresar rápido. Si vas con Marinette, solo déjame una nota.
Sé que no te gusta ser controlado, ¡pero hey! Estoy preocupada por ti.
Y abusare de mi poder como tu sexy y bonita manager.
Ok, suficiente de escrituras.
Trata de relajarte y no te estreses mucho,
Dupain-Cheng estará enojada si no te cuidas. *guiños
Bee' *abejita
Dejó la nota en la mesa junto con un enorme plato de tostadas llenas de mermelada de fresa y una botella de jugo de naranja.
Echando una última mirada a la habitación que ahora le pertenecía a Adrien, salió de su departamento. Usualmente los domingos tenían el día libre, pero hoy Alix, Alya y Nino tenían que trabajar, ella lo sabía.
Chloé miró alrededor cuando entró a su auto, buscando algo o alguien sospechoso, pero encontrando nada. Tenía que ser cuidadosa. No era que se sintiera observada o perseguida; era solo que ahora tenía que ser más precavida que antes. Eso podía costarle la vida de su amiga... o mejor dicho, de sus dos amigos.
Condujo hacia el edificio de GABRIEL'S y aparcó su auto pero no en el lugar de siempre sino un tanto más lejos. Sabía que los stalkers o los fans de Adrien tenían conocimientos de dónde aparcaba siempre su auto y no quería que nadie supiera que estaba ahí.
Debido al aparcar lejos de GABRIEL'S, tuvo que caminar durante 5 minutos y miró alrededor cuando entró.
Tenía que sospechar de todos. Ella no conocía a todos los modelos, mejor dicho, a todos los modelos Juniors. ¿Y si uno de ellos era hermano de Allan o su ayudante? Es por eso que usó las escaleras en lugar de usar el elevador aun cuando debía ir hasta el piso 20. Sabía que los únicos en quienes podía confiar al 100% eran los chicos.
Miró su reloj; 12:25. Pronto los chicos tendrían un descanso y por eso, él fue al vestidor de Adrien y se sentó a esperarlos. No quería quedarse en el pasillo y tampoco podía entrar al vestidor de Luka ya que estaba cerrado.
—¿Por qué nos han dado ese tonto escenario otra vez? —Chloé escuchó la voz de Nino y las pisadas fuera de la puerta. El Dj saltó en cuanto vio a Chloé ahí.
—¡Rayos! Me asustaste. No esperaba que hubiera alguien aquí. —Dijo con una sonrisa que desapareció al ver el rostro de preocupación de Chloé. Eso solo significaba que...
—¿Le pasó algo a Adrien? —rápidamente fue a su lado, mirando con temor en los ojos. Nino era un chico amable y preocupado y no por nada era amigo de Adrien después de tantos años, sin importar cuánto quería esconderlo. Siempre tenía un aura cálida y él siempre era el que iba a ayudarlos a todos.
—¡¿Con quién hablas Ni-Chloé?! —exclamó Alya.
Chloé le indicó que bajara la voz mientras Alix entraba y con solo una mirada a la rubia, supo que tenía algo importante que decir.
—No te preocupes, no pasa nada malo con Adrien... bueno... nada peor de lo que ya ha sucedido... —respondió la pregunta previa de Nino.
—¿Creen que esta habitación sea segura para hablar?— Chloé preguntó y miró alrededor.
—Woah Bee, pareces una agente secreta de alguna película. Ya no somos Prodigios, no hay necesidad de esconder nuestra identidad. — Nino bromeó, aliviado de que no hubiera nada malo con Adrien. Bueno, nada podría ir peor.
Alix fue hacia la puerta, cerrándola y asintiendo.
—No hay lugar más seguro que este. Nadie puede escuchar lo que decimos aquí, así que dinos por favor, ¿qué está pasando?— Alix estaba tranquila como siempre.
—Por favor, prométanme que lo que escuchen ahora, no saldrá de aquí y actuarán como si no supieran nada. Si no lo hacen, puede que le cueste la vida a Marinette y con ello, me temo que también la vida de Adrien.
Los chicos asintieron y se sentaron alrededor de la mesa.
—Por supuesto, no somos tontos. Haremos de todo para ayudarlos. Son nuestros amigos. —Dijo Alya.
—Ok, y una cosa más, no pierdas el temple. Ninguno de ustedes. —Dijo mirándolos.
—Vamos, dínoslo. —Dijo Nino.
—Ok... bueno... al parecer encontré a una de las personas involucradas que trabaja contra Adrien y Marinette.
—¿El enfermero y el novio, no?— preguntó Alix y esto hizo que Chloé la mirara.
—Del novio no lo sé, pero del enfermero sí.
—¡Ese hijo de puta!— Alya se puso de pie y Alix siseó.
—¿Alya, qué prometiste?— riñó. Nunca habían escuchado a Alix hablando así de seria antes, por eso, Alya se sorprendió y volvió a sentarse. Alix giró hacia Chloé. —Continua por favor.
—El problema es que no tengo pruebas. Pero el habría matado a Marinette si yo no llegaba a tiempo.
—¿Le habría hecho qué a Marinette? Oh ese maldito hijo de perra se va a enterar de quien...— Alya gritó y volvió a ponerse de pie. Ella no era tonta, y ya se había dado cuenta que ese par estaban aún enamorados.
—¡Alya! —le riñeron todos y la chica suspiró, sentándose.
—Él está enamorado de Adrien y de alguna forma se enteró que Adrien ama a Marinette
—Eso no es difícil de notar...— Alya suspiró. —Ese tonto actúa muy obvio... Ni como Chat Noir, ni como Adrien puede apartar los ojos de Marinette.
—No puedes culparlo. Pienso que Adrien se comporta como debe y ahora Marinette siente su amor. Realmente creo que esta es la única medicina para ella. —Chloé respiró profundamente. —De cualquier modo, el... quiso matar a Marinette... quiso envenenarla.
Eso hizo que los ojos de todos se abrieran grandes y Alya tartamudeó.
—¿Q-qué?— tras reponerse del shock inicial, golpeo la mesa con su mano. —¡Nadie va a lastimarla! ¡Esa zorra! ¡Si es necesario, Agreste y yo estaremos ahí cada minuto con ella! —dijo Alya.
—¡Cálmate Alya!— Alix la miró con seriedad.
—No puedes hacerlo, Alya. Sería muy sospechoso y lo triste es que... él tiene las de ganar. Él siempre puede estar ahí, es enfermero. No tenemos prueba y recuerda que alguien de la prensa puede ser su compañero. Mientras no sepamos quién es o cuántos sean, nosotros no podemos hacer ningún movimiento, tenemos que jugar bajo sus reglas, pero al mismo tiempo debemos proteger a Marinette.
—Estoy de acuerdo. —Alix asintió. —No podemos lucir sospechosos, porque entonces él lo hará. Tenemos que estar calmados y pensar en una estrategia.
—¿Adrien lo sabe? —Alya preguntó mirando a Chloé. Sintió que estaba enloqueciendo. Estaba preocupada por Marinette más de lo que podría preocuparse por cualquiera, eran mejores amigas desde hace años.
—No.
—¿Entonces quién protegerá a Marinette? ¿Qué nos asegura que ese hijo de puta no esté llevando a cabo su amenaza ahora? —Alya volvió a ponerse de pie. No podía seguir sentada y de brazos cruzado. ¿Cómo podría?
—No lo hará... dijo que le dará otra oportunidad Adrien y le creo. No tenemos más opción que creerle. Dijo que todo ahora depende de cómo se comporte Adrien en la conferencia de prensa. Tengan cuidado, creo que él está planeando algo para ese día. —Chloé suspiró. —Aunque creo en él, debemos ir con cuidado. El padre de Marinette le ha prohibido las visitas a Adrien, así que le será difícil ir ahí pero sé que lo hará. Nosotros también debemos visitar a Marinette; pero claro, no debemos encontrarnos en el hospital. Allan debe pensar que le temo y que no le he dicho nada a nadie.
—¡Claro... somos compañeros de equipo y amigos, y yo quiero ver a MI mejor amiga ahora mismo! —Alya asintió.
—¿Y cuál es el plan?— Alix le preguntó a la rubia.
—Desde ahora debemos tratar de averiguar con quién está trabajando. Estaba pensando que era el novio pero ahora ya no estoy muy segura... es decir... si son amigos y Vincent es de verdad el novio de Marinette o aún si no lo es, al parecer es su fan... en pocas palabras, ellos no trabajarían contra el otro; Allan no querría matar a Marinette... ¿o es así de tonto? Trataré de averiguar más sobre Vincent. Pero una cosa es importante...NO se lo digan a Adrien. Eso arruinará todo. Saben cómo es en lo que se refiere a Marinette; apenas lo sepa tratará de matar a Allan aún sin pruebas. Yo trataré de buscar alguna prueba. Haré que el chico caiga en su propia trampa, pero para esto, necesito de la ayuda de ustedes. —Sentenció Chloé.
—¡Por supuesto que ayudaremos! —Nino sonrió. Estaba feliz de que Adrien tuviera una manager como Chloé.
—Primero que nada, actúen como si nada pasara pero siempre sean considerados, no sabemos quién está trabajando contra nosotros. Mi plan es que visiten a Marinette por separado, pero no lo hagan tan obvio. Luego traten de averiguar sobre qué tóxico es el que pretende usar.
—Entendido. —Alix asintió.
Chloé les sonrió y asintió.
—Oh y Alix.
—¿Uhm?
—Préstame tu Dictaphone.
Adrien se despertó con el sonido del celular. Abrió los ojos lentamente y necesitó de unos segundos para registrar lo que estaba escuchando... registrar que no era la voz de Marinette regañándolo, sino que era el sonido de su celular el cual tenía una de las tantas regañinas que le había puesto. Sin mirar el ID buscó su celular a ciegas y cuando lo encontró, respondió aún con los ojos cerrados.
—¿Diga...? —su voz sonaba ronca y débil, sonaba con mucho sueño pero en cuanto escuchó la otra voz, sus ojos se abrieron de golpe y se sentó.
—¡Hijo! Tengo que hablar contigo. Ven a mi oficina tan pronto como puedas. —Dijo Gabriel con su usual y extraño acento. Le sorprendió a Adrien que su padre lo llamara, pero luego dejó de importarle. La importancia de su trabajo o fama ya había perdido su significado. Todo lo que le importaba era Marinette. A Adrien no le importaba lo que él mismo tuviera que sufrir o lo mucho que su padre lo fuese a regañar o si lo fuese a despedir, él solo se preocupaba porque Marinette no sufriera. Ya no más, nunca más.
—Entiendo. Iré. —Dijo y ni siquiera esperó por la respuesta de su padre; cortó la llamada y miró la fotografía de fondo. La foto de Marinette sonriendo feliz con sus ojos llenos de vida. Fue tomada hace años, cuando aún estaban en buenos términos, saliendo a diario.
—Marinette... si fuera yo el que estuviera en tu lugar... si pudiera devolverte esa sonrisa... daría lo que fuera por verte así otra vez.
Las puertas del elevador del último piso se abrieron y revelaron a un cansado Agreste Adrien, quien salió, dirigiéndose hacia una de las oficinas y tocó la puerta.
—Pase. —Fue la respuesta y Adrien entró.
La oficina era grande, con pinturas caras, tenía una gran mesa y una silla de cuero, la cual estaba dándole la espalda y apuntando hacia la ventana, en donde se reflejaba al hombre sentado ahí.
—Aquí estoy padre. —Dijo Adrien con voz directa.
La silla giró y Gabriel miró al chico con expresión ilegible.
—Toma asiento Adrien. —Gabriel le indicó y Adrien obedeció.
—La conferencia de prensa será mañana. —Sentenció Gabriel como si Adrien no lo supiera.
—Lo sé. —Fue todo lo que obtuvo por respuesta.
—Eso decidirá tu destino, hijo. No estoy feliz de decirte esto, sabes que siempre hemos creado rumores sobre ti para promocionarte más, siempre controlé cosas como estas, pero de alguna forma ahora no puedo. Parece que alguien está trabajando en mi contra, pero pronto verá con quién está tratando de jugar. —Gabriel sonrió para sí pero luego miró a Adrien.
—Nunca me gustaron los chismes sobre Marinette y tú siendo más que amigos, y espero por tu bien que nunca haya sido cierto. Pero ahora de alguna manera esos rumores han renacido otra vez... no sé qué tan buena publicidad vaya a ser esto pero no pienso usarla de todos modos, así que compórtate. No arruines la conferencia mañana porque no tomaré responsabilidad. El único que perderá serás tú. —Dijo con voz estricta.
—Entiendo. —Adrien bajó un poco la cabeza en señal de entendimiento. Pero la verdad era que no le importaba. Ya había decidido que sería honesto en la conferencia de prensa; no armaría historias, esta vez no diría nada escrito por su manager. Este mundo estaba tan manchado... era tan falso que a veces Adrien sentía nauseas. Era asqueroso...
—Ok, eso es todo. Puedes retirarte. —Dijo Gabriel, mirando la revista sobre su escritorio. Quien sea que lo escribió, no fue lo que les pidió a los paparazzi que fotografiaran y redactaran. El que estuviera detrás de todo esto lo pagaría en grande.
Gabriel sonrió.
'Ya sabrás que con Gabriel Agreste no se juega.'
Chloé y los chicos hicieron un horario para visitar a Marinette. Escribieron la hora y quién la visitaría. Era un plan medio extraño pero al ver que Chloé también estaba cansada; fue lo mejor con lo que pudieron salir.
La primera era Alya. Se colocó los lentes de sol y se tiño sus puntas naranjas, por un color castaño —todo fuera por su amiga—, y miró sus manos antes de hablarles.
—No, NO pueden estrangular a la zorra esa. —Alya esperaba no encontrarse con Allan, pero bueno, tenía el presentimiento que sí.
Alzó la mirada al hospital y soltó un suspiro lleno de determinación pero también de estrés.
'No lo mates, no lo mates, recuerda no matarlo...'
Repetía ese mantra en su cabeza y esperaba ser buena actriz para no delatarse con miradas mortales hacia él.
Decidió que sería tal como siempre: relajada y bromista.
Asintió y entró al hospital antes de ir hacia el elevador presionando el piso 12, en donde la habitación de Marinette estaba.
El elevador hizo el sonido de siempre. Alya ya estaba acostumbrada a eso, iba muy seguido ahí. Más seguido que los demás, solo que ellos no lo sabían. Ni siquiera el jodido enfermero ese...
'¡No, no, no, no Alya! ¡Deja de pensar así!'
Se regañó a sí misma.
Fue por pasillos y se detuvo frente a la puerta. Ahí, su amiga estaba tendida, indefensa e incapaz de responder. Bueno, su ídolo... sí, Marinette era su ídolo.
Y Alya solo quería que Marinette fuera feliz. Ella la va a ayudar. Y tendrá éxito. Creería en ello. Aunque a veces cuando veía los rostros de las personas que no creían en la recuperación de Marinette, su esperanza se tambaleaba, pero el ver el apoyo que Adrien le daba a Marinette, todas sus preocupaciones se iban. Bueno, al menos casi todas.
Abrió la puerta y entró. No había ninguna enfermera, ninguna visita, solo Marinette.
—¡Hey Amiga! —saludó con una sonrisa. Aunque por dentro moría al ver a Marinette así, pero por fuera se mantenía fuerte. —¿Qué hay? —caminó hasta la cama, mirando a Marinette, quien gracias a Dios nuevamente estaba sin esas máquinas que la mantenían con vida. Alya estaba agradecida de que Marinette estuviera mejor. ¡Había esperanza! Después de la tormenta siempre brillaba el sol.
~ Hola Alya. ~ La Marinette en la caja alzó la mirada. Le gustaba cuando Alya la visitaba. Irradiaba una energía que la calmaba un poco.
Claro, no era la misma sensación de calma cuando Adrien la visitaba, pero aun así, le gustaba que Alya estuviera ahí. Consideraba a Alya como su mejor amiga de toda la vida y estaba segura que Alya también la consideraba igual. Amistad pura. Sentía por Alya lo mismo que Chloé por Adrien.
~ Nada, ¿qué hay? ~ Marinette imitó la forma de hablar de Alya y luego rió.
—Sabes, sé cómo puedo despertarte. —Alya sonrió más.
~ ¿Huh? ¿Cómo? ~ Marinette estaba desconcertada. No era la primera vez que Alya a visitaba a solas, esas ocasiones siempre eran divertidas.
—Solo tengo que amenazarte con besarte o decirle a Luka que te bese, entonces te despertarás porque solo quieres que Adrien te bese, ¿no? o bueno si besas a Luka, puede que Chloé te patee el trasero —Alya arqueó una ceja, divertida.
La Marinette en la caja se sonrojó al máximo.
¡¿Qué decía Alya?! No era que no fuera cierto... ella quería que solo Adrien la besara. ¿Adrien les había dicho a todos que está enamorado de ella?
Era obvio que Alya sabría sobre el dichoso novio.
~ Atrévete a besarme Alya o alguien más y tendré otro motivo para despertar: patearte con fuerza. ~
De verdad le agradaba Alya. Ella parecía ser una criatura que veía a través de todo, así como Alix.
—Amiga~ ¿adivina qué? Molestaré a todos al echarme a tu lado, fingiendo estar dormida. ¡Woohoo! —Alya bromeó.
~ ¡Ah Alya! ¡Eres tan tonta! ~ La Marinette en la caja rió nuevamente. Estaba feliz de que Alya estuviera ahí, pero aun así, extrañaba mucho a Adrien y estaba preocupada por él. Esperaba que Adrien por fin pudiera ver entre las mentiras.
—Y... —Alya empezó a decir pero escuchó que la puerta se abría y miró. Sus ojos inmediatamente se llenaron de tristeza cuando vio al cansado chico en la puerta.
—Adrien... —Adrien había cambiado mucho. Todo esto lo estaba haciendo sentirse cansado, estaba más delgado y pálido. Alya ya casi ni lo veía comer. Siempre se preguntaba cómo podía ayudarlo y trataba de hacer todo más fácil para él aunque sabía que solo Marinette podía.
—Oh Alya... hola. —Adrien la saludó y trató de sonreír un poco. Alya era una buena chica, y por eso, siempre le estaba agradecido con la atmósfera que creaba. Alya era la única que no le preguntaba a cada segundo '¿estás bien?' o 'no te preocupes, todo mejorará'. En lugar de eso, ella siempre bromeaba y con eso le daba un aire de libertad. Él sabía lo mucho que Alya también sufría por dentro, y a pesar de eso, se sentía agradecido con ella por comportarse así.
—¡Mira amiga~ Adrien llegó! Wooo~ —Alya picó las mejillas de Marinette y eso hizo que Adrien arqueara una ceja.
~ Alya, basta, harás que se enoje. ~ Marinette sonrió, divertida. Adrien estaba aquí. Su corazón empezó a latir con fuerza como en cada ocasión como esta. Tenía la sensación de que la presencia de Adrien y Alya aquí, sería una divertida combinación. Esperaba que el buen humor de Alya pudiera alejar los problemas de la mente de Adrien.
—Alya, tócala otra vez y te mato. —Dijo Adrien, en broma, y caminó hasta la cama, mirando hacia Marinette y tomando su mano un instante, apretándola y dejándola ir. No podía ponerse todo cariñoso y cursi frente a Alya.
—Regrese, Buginette. —Su sonrisa se hizo más gentil. Alya miró la escena y se quedó en silencio. Contenía tantas emociones. Solo el breve roce de manos... incluso ella podía sentir el fuerte lazo entre sus dos amigos.
~Bienvenido, Gatito ~ la Marinette en la caja sonrió tan gentil como Adrien. Su luz estaba aquí de nuevo, haciendo que la puerta estuviera más cerca. Marinette sentía que pronto... pronto saldría de ahí. Si ya no sucedían más movimientos inesperados, entonces pronto despertaría. Estaba segura, con su puerta tan brillante y cerca como ahora, debía mantener la fe.
—Puedes besarla Adrien. Yo no miraré. —Alya sonrió, sacando su teléfono y Adrien se sonrojó un poco.
—¡Alya! —las usuales bromas de Alya harían que Adrien se enojara pero ahora no. Adrien estaba feliz de que alguien se atreviera a bromear con él y no estar en silencio, dándole la mirada de estoy-tan-preocupado-por-ti.
~¡Alya~! ¡Ya conversaremos cuando despierte! ~ Marinette amenazó pero no estaba nada enojada.
—Ok, Alya. Entonces danos privacidad, My Lady y yo necesitamos espacio. —Adrien sonrió, dejando ver al antiguo Adrien, haciendo que Alya estuviera aliviada. Adrien podía ser salvado.
~ A...Adrien...~ el corazón de Marinette empezó a latir rápidamente, tanto que tuvo miedo de que fuera a salir.
¿En qué estaba pensando Adrien? ¿Él de verdad iba a...?
De alguna forma a Marinette le gustaba la idea. Adrien estaba muy dispuesto a demostrarle a todos que estaba enamorado de ella. Pero en lugar del beso, llegó la risa de Alya.
—Woah Agreste, cálmate. No he traído mi cámara, solo mi celular. —Alya palmeó el hombro de Adrien, quien claro, no tenía intenciones de besar a Marinette frente a alguien. No cuando ella no podía responder... o patearlo. Eso sería injusto.
—¡Wahh, que pena! —Adrien jugó el papel del chico decepcionado. —Entonces, la próxima vez. Pero asegúrate de traer tu cámara de video. —Adrien se sintió un tanto libre y divertido. Una sensación que no había tenido en mucho tiempo.
~¡Ustedes...ustedes son TAN pervertidos! ~ Las mejillas de Marinette se sonrojaron, aunque sabía que ambos chicos solo estaban bromeando. ~ Usan mi estado para fantasear... tú... ¡oh! Ambos... ¡¡hablaré con ambos!! ~ deseaba poder sonrojarse en el exterior para dejarles saber que estaba ahí y escuchaba todo.
Escucharon que unas voces se acercaban y Alya estuvo alerta. Reconoció la profunda voz; estaba segura que era el padre de Marinette.
—Uhh, mierda... Adrien, son los padres de Marinette... —Alya miró alrededor para esconder a Adrien. No quería que Adrien tuviera otro drama. Ya de por sí estaba rodeado de solo eso.
—Oh... no tengo mied... —Adrien empezó a decir pero Alya lo interrumpió, tomándolo de brazo.
—Al carajo Agreste, no permitiré que hayan nuevos 'dramas' contigo. Así que trataré de retenerlos para que puedas escabullirte. —Alya ordenó, yendo hacia la puerta como una ninja.
—Pero...
—¡Sin peros! Agreste has lo que yo digo, Marinette está animándote desde arriba.
Oops... no se refería a TAN de arriba, era solo un decir.
—¿Arriba?
~ ¿Arriba? ~
Adrien y Marinette gritaron al mismo tiempo, solo que Marinette no podía exteriorizarlo.
—No, no de TAN arriba, no malentiendas. Como sea, saldré, cuando timbre a tu celular, ¡será mejor que te escabullas! —dijo Alya, tomándose en serio la misión de rescate. Adrien estaba bastante divertido con todo.
—Ok, ok pero regresaré. —Asintió y miró a Marinette. —Lo haré, espérame, ¿sí?— deseó que Marinette también le sonriera y asintiera.
—Oye Adrien... —Alya sonrió, de pie en la puerta.
—¿Hm? —Adrien la miró.
—Olvidaste la palabra 'amor'. —Sonrió más.
—¿Huh? —Adrien no entendió a qué se refería Alya.
—Tenías que decir 'Lo haré, espérame, sí AMOR'. —Alya imitó a Adrien con una sonrisa grande.
—¡Alya! —Adrien achicó los ojos. No podía decidir ahora...
¿Alya estaba bromeando un poco o de plano estaba burlándose completamente de él?
—Ok, me iré y ¡haz lo que te dije! No quieres que Marinette escuche otro comentario asqueroso otra vez, ¿ok?— con eso dicho, abrió la puerta rápidamente y salió.
No se molestó en decirle a Adrien por qué sabía tantas cosas de las que no se suponía que sabía, pero esta vez a Adrien no le molestó. Sabía que podía confiar en Alya... confiar... esa palabra lo hizo pensar. Aún no sabía quién estaba con él y quién en su contra.
—Sí, si... —Adrien suspiró y miró a Marinette otra vez. —Haré que tu padre me acepte, Princesa. Quizá no como tu pareja... porque no sé si tú quisieras eso... pero al menos como tu mejor amigo.
~¡Adrien Agreste... ya te lo he dicho! ¿Cuántas veces más tengo que probarte que siento lo mismo? Hago lo mejor que puedo aquí y tú aún tienes dudas. Gato Tonto... Marinette movió la cabeza pero sonrió. ~ Ve, y regresa pronto, ¿sí? ~
Alya salió y fue hacia los padres de Marinette quienes ya estaban en el pasillo.
—¡Oh! ¡Señores Dupain! ¡Buenas tardes! —Ondeo la mano.
—Oh, Alya. Buenas tardes. Estabas con Marinette? —preguntó Sabine, sonriéndole. Estaba conmovida con la de veces que ella visitaba a su hija.
—¡Buenas tardes, Alya! —el padre de Marinette la saludó. —Eres como la escolta de mi hija. Asegúrate que Adrien nunca se aparezca por aquí. —Tom achicó los ojos ante el nombre. Odiaba a Adrien. No podía perdonarlo y sabía que nunca podría. Jamás perdonaría al desalmado que arruinó la vida de su hija.
Su esposa lo miró y quiso decir algo pero decidió lo contrario. Pero ya lo haría cuando las cosas se calmaran un poco...
Estaba preocupada por Adrien y esperaba que no dejara sola a su hija. Aún no sabía cómo pero parecía que la presencia de Adrien ayudaba mucho a Marinette.
Alya sintió que su sangre ebullía, pero no lo demostraba.
¿Cómo se atrevía a decir eso, si no sabía qué había pasado?
—No se preocupe; me mantengo al tanto.
¡Rayos... quien quiere lastimar a su hija, no es Adrien, es el jodido enfermero!
Alya pensó para sí. Después de eso empezó a hablar del trabajo, cómo estaban, lo mucho que extrañaban a Marinette y cosas así. Mientras tanto, deslizó su mano a su bolsillo y sacó su celular.
—¡Oh! ¡Un mensaje de Alix! —fingió y apretó el botón para llamar a Adrien. Los padres de Marinette estaban distraídos por la conversación sobre las actividades de Alya como para notar si estaba escabulléndose y Alya esperaba que estuviera haciéndolo sin ser visto.
Adrien sintió que su celular vibraba y suspiró. Fue solo un corto tiempo el que estuvo con Marinette.
¿Por qué vino tan temprano? Bueno, la respuesta era simple.
Mientras el tiempo pasaba, se sentía más y más desesperado y solo Marinette era la única que mantenía la luz en él... la fuerza para no rendirse con todo. No podía esperar a que cayera la noche para volver a verla, aun cuando la vista de Marinette, tendida en esa cama, lo lastimaba.
—Nos vemos, Buginette. Regresaré, lo prometo. —Con un rápido beso en la mejilla de Marinette, abrió la puerta lentamente y se asomó. Vio a Alya hablando con los padres de Marinette y haciendo de todo para mantener la atención de ellos. Le debía mucho a Alya. Claro que, eso no era algo que fuera a decirlo en voz alta.
La madre de Marinette miró en dirección de la puerta y vio a Adrien. No sabía por qué pero sentía como si un peso hubiera sido removido de su corazón. No quería que su esposo viera al chico, así que llamó su atención.
—Cariño, dejé algo en el auto, ¿vienes conmigo? —dijo con una sonrisa cálida, tomando el brazo de su esposo.
—Oh... claro. Bueno, Alya... nos vemos. Gracias por visitar a nuestra hija. —Dijo Tom, un tanto desconcertado. Su esposa usualmente no se comportaba así, estaba sorprendido, pero empezó a ir en dirección de las escaleras.
—¿Por qué usamos las escaleras? —él preguntó más desconcertado.
—Pienso que un poco de movimiento no te vendrá mal. —rió y antes de girar, asintió hacia Alya, dejando confundida a la reportera, quien miró hacia la puerta en donde se podía ver claramente a Adrien.
—Romeo... ¿qué rayos estás haciendo? ¿No puedes ser más discreto? —Alya fue rápidamente hacia él, sacándolo de la habitación.
—¿Quién es Romeo, Rena? —dijo Adrien.
—Tú. Bueno... estás en buenos términos con la mamá de Marinette? Porque creo que te acaba de salvar ahora. —Alya miró en dirección de donde se había ido el par.
—Uh... oh... ella... parece que le agrado, incluso se disculpó por lo que me dijo su esposo...
—Woah Adrien, creo que tienes la posibilidad de casarte con Marinette. —Alya palmeó su hombro, sonriendo, pero luego se detuvo.
¿Tal vez se excedió con la broma?
Miró cuidadosamente a Adrien quien no mostraba dolor ni tristeza.
—Eso espero. —Sonrió, pero por dentro... estaba llorando. Casarse con Marinette? Estar con ella para siempre... ¿de verdad podría hacer eso? Pero el novio... pero... Adrien se sintió perdido, pero no lo mostró. En lugar de eso. Colocó un brazo sobre el hombro de Alya.
—Hey, gracias por salvarme. —Sonrió, empezando a ir al elevador cuando de pronto escucharon una voz.
—¿Adrien? —Adrien soltó a Alya y ambos viraron.
Y ahí estaba, el enfermero.
El lado protector de Alya se avivó, y sintió un odio... uno que nunca antes había sentido. Aun así tenía que actuar como si no supiera nada por el bien de Marinette y Adrien.
—Oh... hola. —Adrien lo saludó. Se sintió incómodo e intranquilo cuando el enfermero estaba cerca. Tenía un mal presentimiento, uno que le indicaba que podía ser peligroso, que él tenía que comportarse porque de no ser así, entonces alguien podría salir lastimado.
¿Quién? No lo sabía. Solo... no le agradaba del todo este chico.
—¡Hola! —Alya sonrió, con falsedad pero creíble.
—¿Puedo hablar con usted, joven Adrien? A solas. —Ni siquiera le prestó atención a Alya y ni siquiera la saludó. Eso hizo que ella se enojara.
¿Quién rayos se creía?
—Ok, entonces no molestaré. ¡Nos vemos al rato! —le dio una sonrisa falsa a Adrien; quien – no como Allan – notó que Alya estaba fingiendo.
—Ah ok... nos vemos. —Ondeó la mano cuando Alya entró al elevador.
Alya se sintió desesperada al dejar a Adrien a solas con ese chico.
¿Qué quería hablar con Adrien? Si tan solo pudiera evitar que ellos conversen, pero si se lleva a Adrien, ¿eso sería muy sospechoso, no?
Alya empuñó las manos y golpeó la pared del elevador.
—¡Maldición!
Adrien lo miró a los ojos. La intranquilidad se hizo más grande dentro de él, pero por fuera mantuvo la calma.
—¿Qué quieres decirme? —preguntó, deseando poder irse o regresar con Marinette. Sabía que no tenía mucho tiempo, los padres de Marinette regresarían en nada.
—Sé breve por favor, no tengo mucho tiempo. —Agregó.
—Solo quiero volver a aconsejarle... Joven Adrien... ¿Por qué cree que Chloé estaba aquí anoche? —dijo, actuando inocente y preocupada.
—Me retiro. —Adrien giró y dio un paso hacia el elevador.
—¡No, espere! —Allan extendió el brazo para sostener a Adrien, pero se detuvo a mitad de camino cuando el chico viró.
Adrien no dijo nada, ya tenía suficiente de esto. Él creía en Chloé... quería creer en ella.
—La señorita Bourgeois quería... hacerle algo terrible a la señorita Marinette. Si yo no la hubiera detenido, ella habría... ella... —Allan fingió preocupación y cubrió su rostro como si estuviera llorando. —Ella es peligrosa para la vida de la señorita Marinette... desde ese accidente... nunca pensé que ella sería así... ella... tenga cuidado... cuide a la señorita Marinette... no la deje a solas con ella... si yo no la hubiera detenido, ella...
—¡YA BASTA! —Adrien gritó. Ese grito llegó al Marinette en la caja y alzó la mirada, preocupada.
~ ¿Adrien? ~ sintió que Adrien estaba dolido y eso hacía que su corazón se apretara. ~ Adrien...~
—Joven Adrien... —Allan estaba asustado y un tanto preocupado. Adrien no había estado muy bien últimamente incluso él podía notarlo, pero el chico nunca había lucido así antes.
Esta vez el roce de Allan fue con sinceridad, así como también su preocupación, pero Adrien retiró la mano del chico.
—¡No te atrevas a tocarme! ¡No te atrevas a hablar mal de mis amigos! ¡No te creo! ¡No te creo nada! —Adrien estaba temblando un poco, nuevamente estaba en un estado en el que no quería que nadie lo viera. Su cabello cubría sus ojos, sus puños se apretaron a un punto doloroso y sus hombros estaban temblando.
Ya había tenido suficiente. Si pudiera regresar con Marinette para aliviar su dolor, lo haría, pero sabía que sus padres regresarían pronto.
Sin decir más, presionó el botón del elevador y no tardó mucho en abrir. No miró hacia atrás, no se despidió... solo desapareció en el elevador. Allan lo miró en shock pero pronto, sonrió.
—Oh no mi amor, me creerás...y pronto...serás mío.
—¿Allan? —la voz del padre de Marinette se escuchó. El enfermero giró con una sonrisa angelical en el rostro.
—¿Si?
Las manos de Adrien estaban temblando; creyó que enloquecería.
Suficiente... ya era suficiente.
Descansó la espalda y la cabeza contra la pared del elevador y cerró los ojos.
'No puedo soportarlo; no puedo, ya basta... ¿por qué? ¿Cuánto más tengo que enfrentar esto? ¿Cuándo terminará esta pesadilla?
"El mundo no parece ser el mismo
Aunque sé que nada ha cambiado.
Todo está en mi mente...
No puedo dejarlo atrás.
Tengo que ponerme de pie y ser fuerte."
Tengo que ser fuerte, pero no puedo... ¿o sí? ¿Puedo?
"He tratado de liberarme
De estos pensamientos...
De usar el tiempo que tengo...
No puedo decir adiós"
'Quiero deshacerme de estas mentiras... alguien está mintiendo... Libre... quiero ser libre... ya es lo doloroso suficiente el ver a Marinette en esa cama... sin cambio alguno... y ahora esto... Bee... no, ella no está en mi contra, ¡no puede! ¿Pero... por qué estaba aquí anoche? ¿Y por qué sentí que la vida de Marinette peligraba en ese momento?'
"Tengo que hacer bien las cosas
Tengo que pelear, porque sé
Que al final, vale la pena,
Que el dolor que siento, lentamente se va.
Todo estará bien.
Lo sé, debo darme cuenta...
Que el tiempo es valioso, vale la pena.
A pesar de cómo me siento por dentro...
Tengo que confiar que todo estará bien.
Tengo que ponerme de pie y ser fuerte."
'Tranquilo, tranquilo, todo estará bien... lo estará... Chloé no puede estar contra mí... debe haber alguna razón. No puedo renunciar. No, no ahora, no nunca... el tiempo lo resolverá todo, Marinette regresará, lo hará. Así que... carajo... ¡no sucumbas ahora!...'
Adrien se dijo a sí mismo pero todo lo que de verdad quería era llorar en la playa, preguntándose nuevamente...
¿Qué es verdad? ¿Qué es mentira?
"Oh, esta noche es larga.
No tengo más fuerzas.
Nada de dolor, estoy flotando.
Entre la niebla, veo el rostro...
El rostro de un ángel, que me llama.
Entonces recuerdo que tú eres la razón por la que tengo que quedarme."
Adrien sintió que no estaba del todo consciente y que su cuerpo se hundía más y más. Se sentía flotando,
¿Dónde estaba? Entonces de pronto, vio el rostro de Marinette, lleno de preocupación, diciendo algo... ¿su nombre? Sí, Marinette estaba llamándolo. La imagen estaba clara ahora... pero él estaba adormecido... y estaba oscuro...
¿Qué es esto? ¿Una habitación? ¿Una caja?
Solo la figura de Marinette brillaba.
~ Adrien...~ Marinette lo miró con ojos llenos de esperanza.
—Marinette... —dijo.
¿Era verdad?
—¿Estoy muerto?
~ No... No lo estás. Gatito... mi voz está llegándote ahora, ¿verdad? Aunque no sé por cuanto tiempo... Adrien... regresa y pelea... yo regresaré, te lo prometo... pelea... pelea por mí... por nosotros... eres fuerte Adrien. Estoy a tu lado, tu yo contra el mundo siempre Chat Noir.~
—Estoy cansado, Marinette... ¡Marinette! Quiero quedarme aquí, quiero quedarme contigo...— dijo desesperadamente. Estaba muy cansado como para llorar. Su cuerpo y mente estaban llenos de tristeza y ya tenía suficiente de todo. Quería quedase aquí con su Marinette.
'Dios...ya no puedo más. Por favor, permite que me quede.'
Estiró una mano cuando quiso tocar a Marinette, pero estuvo en shock cuando su mano la atravesó como si fuera un fantasma.
—Tú... ¿eres un fantasma? ¿Estás muerta? —Adrien sintió como si él también muriese.
~ No, no estoy muerta. No. Estoy contigo... cada minuto... y regresaré a ti... solo por ti... ponte de pie y pelea. ~
—¿Estás conmigo? Marinette... te amo... My Lady... tengo miedo... este mundo está aplastándome... mi Princesa... no te vayas... por favor... no te vayas... —Adrien no sabía de qué estaba hablando, estaba débil... era como un alma cansada esperando a que su destino fuera sellado.
"He tratado de liberarme
De estos pensamientos...
De usar el tiempo que tengo...
No puedo decir adiós
Tengo que hacer bien las cosas
Tengo que pelear, porque sé
Que al final, vale la pena,
Que el dolor que siento, lentamente se va.
Todo estará bien."
~ Adrien...te a-~
—¡Adrien! ¡Adrien! —Adrien escuchó la desesperada voz y ya no pudo seguir viendo a Marinette. Miró alrededor, asustado de que todo estuviera a oscuras.
—¿Marinette? ¡Marinette!
Lentamente parpadeó, aún estaba adormecido.
—¿My...Lady...? —susurró, pero el rostro que estaba viéndolo, pertenecía a Alya... estaba en los brazos de Alya y esta vez ella no tenía una sonrisa en el rostro, denotaba desesperación y preocupación.
—Adrien, cariño ¿estás bien? ¿Qué te pasó? —Alya trató de ayudarlo, pero los movimientos de Adrien aún eran torpes, así que Alya lo apoyó.
—Quiero ir con ella... quiero quedarme ahí... —los ojos de Adrien estaban nublados y Alya sintió un miedo que nunca antes había sentido.
¿Era el fin? ¿Adrien había enloquecido? ¿Había perdido cada fuerza y su cuerpo y mente se habían rendido?
—¿De qué estás hablando? Estás asustándome... cuando la puerta del elevador se abrió, tú estabas ahí, inconsciente. Dios... Adrien... ¿qué te sucede? ¡Hey! No me hagas esto Adrien tu no... ¿qué vamos a hacer si los dos están mal? —dijo, moviéndolo un poco.
—Marinette... —era todo lo que Adrien podía decir.
—Vamos, debemos regresar y encontrar a algún doctor, no te rindas, no te atrevas a rendirte, ¿me escuchas Adrien? Marinette te necesita. Solo tú puedes salvarla, eres su guardián ¿recuerdas? Chat Noir siempre esta con Ladybug. —Alya empezó a caminar hacia el elevador, pero Adrien movió la cabeza violentamente.
—No, no quiero a ningún doctor... —su mente acababa de registrar las palabras
'no te rindas, Marinette te necesita... Chat Noir siempre esta con Ladybug.'
Sus ojos se hicieron más y más claros y los cerró por un segundo, tratando de ponerse de pie.
—Alya... por favor, ¿puedes... llevarme a casa...? —preguntó, alejándose de Alya e irguiéndose por cuenta propia, aunque aún estaba moviéndose un poco, como si estuviera ebrio.
—De ninguna forma te llevaré a tu casa. ¡No te dejaré sólo! —dijo Alya.
—Entonces, llévame a tu casa... tengo que... tengo...
—No Adrien, te llevaré con un doctor.
—¡No! —Adrien se distanció un poco y Alya vio que no tenía más opción que ceder a lo que Adrien decía.
¿Cómo podría con la conferencia de prensa?
Alya estaba más preocupada ahora.
—Está bien... entonces te llevaré conmigo. Vamos. —Colocó un brazo por los hombros de Adrien, ayudándolo a ir al auto. Antes de entrar, Alya vio que Adrien miraba hacia la ventaba en donde estaba Marinette mientras lo escuchaba susurrar.
—Te amo, Marinette.
Alya sintió que su corazón era atravesado con dagas... esa vista era muy desgarradora.
—Ella también te ama. Ahora vamos. —Alya lo hizo entrar al auto y tuvo que morder su labio para no llorar. Estaba segura que Allan había sido el responsable de esto. Ella quería venganza y ese maldito lo pagaría. Él ya había jugado todas sus cartas, y Alya no dejaría las cosas así.
'¡Naah! Solo espera perra... será tu fin.'
Pensó mientras conducía a su departamento.
