Akari seguía molesta con Kyouko. Durante el jueves casi ni se hablaron, y el camino a la escuela fue muy incómodo. Al menos para Akari, que casi no podía ni mirar a la cara a Kyouko. Para esta última no fue nada incómodo. Más bien parecía que hasta se divertía con ello. Hoy viernes, la cosa fue algo mejor, aunque Akari seguía molesta con Kyouko, pues pensaba que lo que había hecho había sido una jugada muy sucia. Aprovecharse de que estaban en la parte más dura de un reto que consistía en no masturbarse para enviarle hentai. O ecchi, lo que fuera. Para que se excitara y lo tuviera muy difícil para aguantar. Con mucho esfuerzo consiguió aguantar, pero lo pasó realmente mal. Hoy estaba un poco mejor, pero de vez en cuando le seguían viniendo ganas de masturbarse. Casi se había convertido en algo normal. Cada algunas horas le entraban ganas de tocarse, aunque no hiciese nada fuera de lo común. Y cuando le venían esas ganas lo pasaba mal, pues la escena de To LOVE-Ru que le envió Kyouko la excitó muchísimo, y ahora, cuando se excitaba, le venía a la cabeza esa escena.

Yui no estaba mucho mejor. Aunque conocía la serie, no había visto ni siquiera una sola escena. Como mucho imágenes sueltas, y no ecchi, ya fuera porque había visto a Kyouko buscando información de la serie, o porque le habían aparecido como "búsquedas similares" cuando ella buscaba imágenes de algún anime o videojuego. Sin embargo, había visto cosas peores. Yui había visto algunos hentais, y Kyouko le envió un vídeo 100% hentai en pleno reto. Si bien la escena no era tan excitante cono la de To LOVE-Ru, era mucho más explícita. Y al igual que Akari y hasta hacía poco también Chinatsu, Yui también se excitaba cada vez más frecuentemente.

La mente de Yui estaba partida en dos. Por un lado pensaba que podría aguantar porque "solo" quedaban 4 días. Por otro, pensaba que tal vez no podría aguantar porque "aún" quedaban 4 días. "Solo" y "aún". Dos conceptos contradictorios que rondaban al mismo tiempo por la cabeza de Yui, porque esos 4 días podían ser vistos de las dos formas.

Las clases terminaron unos minutos antes de lo normal en el aula donde estaban Yui y Kyouko. Al salir, se dirigieron hacia la casita del Club del Entretenimiento. De camino, Kyouko empezó a hablar con Yui.

–¿Y bien? ¿Cómo llevas el reto? – Preguntó Kyouko alegremente.

–Calla. No quiero hablar de ello. – Respondió Yui molesta.

–Por tu tono de voz intuyo que aguantas y estás frustrada.

–¡Q-Que te calles, digo! – Yui se sonrojó un poco, pues no le gustaba que Kyouko le hubiese dicho que estaba frustrada por no poder masturbarse, aunque tenía razón.

–¿Sabes? Que hayas aguantado 27 días ya es todo un logro. No pasaría nada si no pudieras aguantar más. Todas lo entenderíamos. – Seguía diciendo Kyouko alegremente.

–Te digo que dejes de hablar de eso. Además, solo quedan 4 días. No pienso perder.

–¿De verdad? – Kyouko puso una voz y una cara provocativas. – Piensa que los últimos 4 días serán los peores…

–Pobre de ti que me envíes cualquier vídeo o imagen hentai o ecchi.

–No puedo, me has bloqueado el número, ¿recuerdas?

–Aún puedes hacerlo por correo.

–¡Oh, cierto! No había pensado en ello. Buena idea.

–¿Cómo que buena idea? ¿Qué parte de pobre de ti que lo hagas no has entendido?

–Tranquila, solo bromeaba.

–Contigo nunca se sabe.

Yui abrió la puerta del Club y entraron en la casita. Al haber salido antes, Akari y Chinatsu no habían llegado aún, y al abrir la puerta de la sala solo estaban ellas dos. En ese momento, Kyouko tomó por sorpresa a Yui y desde atrás le apretó los pechos.

–¡Kyaaa! ¡K-Kyouko! ¡¿Q-Qué ha…

–Llevas mucho tiempo aguantando, Yui. – Kyouko hablaba de forma más grave de lo normal, y poniendo un tono sexy. – Tu cuerpo debe estar ansioso por sentir ese placer otra vez. ¿Por qué no le das el gusto?

–¡¿Q-Qué demonios dices?! ¡Para…

Kyouko sopló en la oreja de Yui, haciéndola soltar un gemido y excitándola. Yui quería soltarse de Kyouko, pero aquello era como si le hubiera quitado las fuerzas. Tras 27 días sin masturbarse, excitarla de esa forma la dejaba sin fuerzas, y aunque su cerebro quería resistirse, su cuerpo quería dejar que Kyouko le hiciera lo que fuera.

–Relájate, Yui. Ya has aguantado mucho. Es el momento de recompensarte por haber aguantado tanto.

Kyouko seguía apretando los pechos de Yui, pero además de estos, empezaba a pasar su mano derecha por el vientre de Yui. Pasó su mano por debajo el uniforme y frotó cuidadosamente el vientre de la chica con la punta de sus dedos, para aumentar la excitación.

–Ah… Kyouko, para…

–¿Por qué? ¿Es que no te gusta?

–No… No me… Gusta… ¡Ah!

Kyouko volvió a apretar los pechos de Yui. Con la mano izquierda por encima del uniforme, y con la derecha directamente, pasándola por debajo del sostén.

–Tu cuerpo me dice otra cosa. Mira, tus pezones están duros.

–Ca-Calla… No lo digas…

Kyouko empezó a lamer la nuca de Yui, haciéndola soltar lindos gemidos. Tras unos segundos, empezó a subir hasta su oreja, y le mordió suavemente el lóbulo, haciéndola gemir de nuevo. Yui estaba sudando y le temblaban las piernas. Casi no tenía fuerzas ni para aguantarse de pie, y su parte racional que pensaba que tenía que parar esto cada vez se difuminaba más. En un intento de esa parte racional por parar esto, pensó en un motivo que pudiera servir para detenerla.

–Kyouko… No… Me… Me vas a… Me vas a hacer perder el reto… Será culpa tuya… Ah…

–No, el reto dice que no puedes masturbarte, pero no dice nada de que yo no pueda masturbarte a ti… Puedo hacerlo por ti.

–No… Kyo… Para… Ha…

Kyouko empezó a bajar su mano derecha por el vientre de Yui, hasta llegar a su entrepierna. Kyouko se acercó a la oreja de Yui y le susurró:

–¿Quieres que lama tu vagina?

Akari abrió la puerta del club.

–Hola, Yui-chan, Kyouko-cha… ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH! – Exclamó Akari al ver a Kyouko en el suelo con un enorme chichón en su cabeza y en medio de un gran charco de sangre. – ¡¿Qué ha pasado aquí?!

Yui entró corriendo en su apartamento, se tiró al suelo, cogió el cojín más cercano que encontró, y se lo puso en la cara para gritar lo más fuerte que pudo sin que eso molestara a los vecinos. Una vez se calmó, se quitó el cojín de la cara. Estaba roja como un tomate y respiraba agitadamente. Por acto reflejo, sin pensarlo, Yui se puso el cojín en su entrepierna, haciéndola notar un gran placer, por lo que empezó a mover sus caderas para frotar su vagina con el cojín.

El placer que sentía iba en aumento. Se sentía muy bien… De pronto, la parte racional de Yui se activó, y se separó inmediatamente del cojín.

–¿Qué… ¿Qué estoy haciendo? Maldita Kyouko… ¿Qué se ha creído? La muy pervertida iba… Realmente iba a…

Yui, completamente roja de vergüenza, volvió a taparse la cara con el cojín. Y tras unos segundos, de nuevo como acto reflejo, volvió a llevarse el cojín a su entrepierna. Al presionar sus caderas contra él, Yui sintió ese placer de nuevo, pero esta vez fue suficiente solo sentirlo una vez para que se separara de nuevo del cojín.

–¿Qué… ¡¿Qué?! Estaba… ¿Haciéndolo otra vez? ¡No puede ser, no puedo controlarlo! ¿Tan… Excitada estoy que no puedo ni controlar mi propio cuerpo?

Al mismo tiempo que decía eso, se alivió un poco al sentir una agradable sensación en su vagina.

–Espera. ¿Qué…?

Yui miró a su entrepierna y vio que se estaba masturbando.

–… ¡Yaaaaaaaaa!

Yui se levantó de golpe, respirando agitadamente.

–No… No puede ser… Eso no puede ser…

Yui se tumbó de espaldas al suelo con las manos detrás de sí, impidiendo moverlas. Sin embargo, la chica sentía la necesidad de moverlas hacia su vagina y masturbarse. Nunca en su vida Yui había estado tan excitada, pues casi había sido masturbada por otra chica. Y de hecho, ya había empezado a hacerlo, y si Yui no la hubiera detenido se habría corrido. Yui se había masturbado muchas veces, pero que fuera otra chica la que la masturbara era completamente diferente. Y no era una chica cualquiera, era Kyouko, su mejor amiga quien lo había hecho, aunque ahora empezaba a cuestionarse considerarla su amiga.

Aunque el cuerpo de Yui pareciera tener voluntad propia y sus manos querían ir a su vagina para sentir finalmente el placer que Kyouko había empezado a darle, al apoyar todo el peso de su cuerpo sobre ellas, impedía que se movieran, aunque la propia Yui tenía que hacer un enorme esfuerzo por no levantarse y dejar vía libre a sus manos para masturbarse. Tuvo que estar casi 10 minutos tumbada sobre sus manos para que la excitación bajara lo suficiente como para poder dejar libres sus manos sin temor a que empezara a tocarse involuntariamente. Sin embargo, cuando las soltó, no podía mover sus brazos. Tras casi 10 minutos de estar apoyada sobre ellos se le habían dormido, y tuvo que pasar más de un minuto para que pudiera recuperar la movilidad en ellos.

–Maldita Kyouko…