Capítulo 14: "Lobo llorando."


Elizabeth estaba mas irritada que nunca mientras tomaba un vaso de vidrio, llenándolo de sangre. Estaba reviviendo una y otra vez la escenita que tuvo que ver con Damon y la reportera Andie o como sea que se llamara. Odiaba sentir celos, despues de tantos años. Odiaba sentir algo por Damon Salvatore. Cuando iba a comenzar con la segunda bolsa de sangre, Damon y Alaric, entraron a la casa.

"Hola." saludó Alaric.

"Hola, Dr. Saltzman ¿Cómo está?" Elizabeth saludó tratando de ocultar su mal humor.

"He estado mejor." Alaric se limitó a contestar, antes de acercarse al bar y sentarse. "Y no me digas Dr. Saltzman, dime Alaric, no soy un dr, soy sólo un profesor."

"Para mí eres Dr. Saltzman." Elizabeth respondió con una sonrisa. "¿Qué te sirvo?"

"Whisky, por favor... Gracias." dijo Alaric cuando se le entregó el whisky.

"De nada." sonrió Elizabeth.

"Yo también quiero uno." dijo Damon sentándose al lado de Alaric.

"Seguro." Elizabeth contestó sonriendo. Sirvió el whisky en un vaso de vidrio, cuando volteó se lo arrojó a Damon en el rostro.

"¿Que d…mo... ios?" La voz de Damon quedó amortiguada por sus manos, que se las pasó una y otra vez en el rostro para secarse.

"Ahí lo tienes." Elizabeth dijo antes de tomar su bolso dirigiendose con paso decidido hacia la puerta. "¡Adiós, Dr. Saltzman!"

Afuera el sol estaba radiante, aunque el día estaba un poco nublado. Se internó en el bosque tomando la ruta que la llevaba al pueblo. Caminó, guiándose únicamente por los sonidos, hasta que dió con la pequeña plaza abarrotada de gente. El Grill fue lo primero que vió, asi que comenzó a caminar hacia el local.

"¿Elizabeth? ¿Qué haces aquí?" Elizabeth volteó hacia la voz de Jeremy que le sonreía.

"Hola Jeremy." Elizabeth le devolvió el gesto. "No quería quedarme encerrada otra vez. Y bueno pensé... ¿Por qué no?"

"Pero..." Jeremy se miró dudoso.

"Si estoy contigo nada pasara. Llévame a donde quieras, sólo no quiero estar encerrada con Damon." Elizabeth dijo suplicando.

Jeremy dudó por un momento, antes de sonreir. "Bueno, ya que lo dices de esa manera, yo tampoco soportaría estar encerrado con Damon."

Elizabeth sonrió también. "Es bueno que me entiendas."

"Ven, vamos al Grill." Jeremy le hizo un gesto con la cabeza para que lo siguiera.

Elizabeth lo siguió hasta que entran al local. Estaba abarrotado de chicos y chicas jóvenes. Mirando alrededor entre las personas, reconoció a Caroline, Bonnie y a Jeremy que acababa de sentarse y le hacía señas para que se acercara. Elizabeth respiró profundo, antes de dirigírse a la mesa.

"Hola." saludó Caroline sonriendo, cuando Elizabeth se sentó al lado de Jeremy.

"Hola." Elizabeth devolvió el saludo y la sonrisa.

El silencio se hizo por unos cuantos minutos, hasta que Bonnie habló. "Allá esta Luka. ¿Lo hacemos?"

"Tú lo haras." dijo Caroline asintiendo.

"¿Hacer que?" preguntó Elizabeth un tanto confundida, mientras observaba al chico de tez morena que Bonnie habia señalado, que se encontraba jugando pool.

"El es un brujo. El y su padre trabajan para Elijah, me imagino que a este punto ya debes saber quién es Elijah." Bonnie explicó, ganándose el asentimiento de Elizabeth. "Bueno, voy a tratar de entrar en su mente, hipnotizarlo para sacarle información."

"¿Y para que vas a hacerlo?" preguntó Elizabeth confusa.

"Ya lo veras." dijo Bonnie observando al chico. "Pero necesito que tu y Caroline estén cerca para cargarlo."

"¿Cargarlo?" preguntó Jeremy. "¿Se va a caer?"

"Algo así." Bonnie se encogió de hombros. "Ya vuelvo." Con paso decidido se levantó de la silla caminando al bar, le dijo algo al cantinero y a los pocos minutos él le trajo dos bebidas. Bonnie se dió la vuelta comenzando a caminar hacia las mesas de pool. Cuando pasaba frente a la mesa en la que se encontraban los demas se inclinó un poco. "Manténganse cerca."

"Vamos." dijo Jeremy, colocándose de pie.

Todos caminaron detrás de Bonnie dejando que ella entrara en la zona de pool, mientras se quedaban en la entrada hablando, como si nada pasara.

"Hola." saludó Bonnie.

"Hola. ¿Qué es eso?" Preguntó el chico, observando las bebidas.

"Bebidas." dijo Bonnie sonriente.

"Le está dando la sonrisa sexy." dijo Caroline mordiéndose la lengua.

"¿Qué... que es eso? ¿Qué quiere decir?" Jeremy preguntó con el ceño fruncido.

Caroline se limito a sonreír, mientras continuaron escuchando, no por mucho mas. Apenas el chico tomó un sorbo de la bebida, la dejó caer en el suelo llevandose una mano a la frente, como si se hubiera mareado.

"¿Qué me hiciste?" preguntó con voz entrecortada.

"Lo siento." dijo Bonnie antes de que el chico se desplomara en el suelo.

Rápidamente Caroline y Elizabeth entraron alzandolo.

"Jeremy, ve por el auto ¡Rápido!" dijo Bonnie viendo hacia todos lados asegurándose de que nadie viera la escena.

Jeremy salió rapidamente. Aproximadamente tres minutos más tarde, el bolsillo del pantalón de Bonnie produció un extraño ring. Entonces sacó su telefono mirando la pantalla. "Vamos."

Entonces intentaron que pareciera que salían abrazados del bar, dirigiendose a la puerta. Cuando salieron Jeremy se encontró en un coche azul. Rápidamente lo metieron en la parte de atrás del coche.

Bonnie se subió en el asiento de adelante. "Siéntense cada una a un lado, por si despierta."

"¿A dónde vamos?" Preguntó Jeremy una vez estan todos adentro.

"A mi casa." dijo Caroline. "Mi mama llegara tarde, tendremos tiempo suficiente."

"Bien, vamos Jeremy, apresúrate." dijo Bonnie.

Se detuevieron en una casa blanca de techos altos. Bajaron al chico, y Jeremy ayudó a Elizabeth a sostenerlo, solo por educación mientras Caroline buscaba en su bolso la llaves y abría la puerta. Cuando la abrió se volteó para sostener al chico. Caroline invitó a Elizabeth a pasar, antes de entrar a la casa. Fueron a la sala, colocando al muchacho en el suelo, sobre la alfombra.

"¿Ahora que?" Elizabeth le preguntó a Bonnie que entró en la sala acompañada de Jeremy.

"Necesito velas, todas las que tengas Caroline."

"Ya vuelvo." dijo Caroline antes de salir corriendo. A los pocos segundos volvió con los brazos llenos de velas.

"Estaban en el garaje, mi mama detesta quedarse a oscuras." explicó Caroline, colocando las velas en el suelo. "¿Qué hacemos con ellas?"

"Colóquenlas alrededor de Luka y de mi, y enciéndanlas, así podre tomar la energía de las velas." explicó Bonnie, que se arrodilló, recostando la cabeza de Luka sobre su regazo y colocando sus manos a los lados de la cabeza del chico.

"Aquí tengo un encendedor." dijo Jeremy sacándolo de su bolsillo.

Rápidamente comenzaron a encender todas las velas, colocandolas alrededor de Bonnie y Luka, en forma de círculo. Cuando terminaron de encender todas las velas, se sentaron alrededor del círculo que formaban las velas.

Bonnie cerró los ojos y repentinamente las pequeñas llamas de las velas, se debilitaron antes de incrementar su altura. Estuvieron así por unos segundos hasta que Bonnie abrió los ojos y las llamas volvieron a la normalidad; lo mismo pasó otras tres veces.

"¿Qué ocurre?" le preguntó Jeremy a Bonnie cuando abrió los ojos la tercera vez.

"Se me está resistiendo, está peleaando..."

"Por... favor... no." dijo Luka en un leve susurro.

"Lo siento." Bonnie dijo antes de volverlo a intentar. Se quedó con los ojos cerrados unos segundos. "Esta listo. ¿Por qué tú y tu padre trabajan con Elijah?"

"Porque todos queremos lo mismo." susurró Luka, aun inconsciente.

"¿Y que es eso?" continuó Bonnie.

"Matar a Klaus."

Bonnie abrió los ojos más no soltó la cabeza de Luka, todos cruzaron miradas.

"¿Por qué quieren tú y tu padre matar a Klaus?"

"Porque él la tiene." susurró Luka mientras su respiración iba aumentando.

"¿La tiene? ¿A quién?" Bonnie preguntó frunciendo un poco el ceño.

"A mi hermana."

"¿Por qué?" Bonnie tensó la mandíbula.

"Por siglos, Klaus ha obligado a brujos y brujas a servirle." dijo Luka haciendo una especie de mueca de tristeza.

"¿Y cómo lo van a hacer? ¿Cómo van a matar a Klaus?" le preguntó Bonnie que negó con la cabeza confundida.

La respiración de Luka aumentó cada vez más. "Después del sacrificio, Klaus estará débil entonces..." De repente Luka abrió los ojos como platos e intentó moverse, pero era como si un peso invisible lo aplastara. "¡Por favor no! ¡No me obligues a decírtelo! ¡Si te lo digo me matara!"

Pero Bonnie lo ignoró e intentó sujetar su cabeza de nuevo.

"Bonnie ya basta, déjalo." dijo Jeremy un tanto angustiado.

"No." dijo Bonnie volviendo a sujetar la cabeza de Luka. Este en el acto, volvió a calmarse. "¿Después del sacrificio? Pero... Elena morirá."

"Elena tiene que morir." susurró Luka.

Entonces Bonnie soltó su cabeza como si se tratara de un insecto repugnante antes de retroceder. "No quiero oír nada más."

"Nosotros tampoco, Bonnie." dijo Caroline mientras un leve temblor recorrió su espalda.

"¿Qué vamos a hacer? Elena no puede morir." dijo Jeremy con la voz temblorosa. "Tiene que haber otra forma."

Hubo un silencio incomodo en la sala durante unos segundos hasta que Bonnie miró a Elizabeth que no habia dicho nada. "A ti no te importa ¿cierto? Quiero decir... ¿Por qué habría de importarte?"

"Por supuesto que me importa, Bonnie." Elizabeth dijo apretando la mandibula.

"Si ¿Por qué?" Bonnie preguntó a la defensiva.

"Stefan es mi mejor amigo y el ama a Elena, yo sé que si algo le ocurre a ella, él sufrira, y eso es lo último que quiero para Stefan, es mi mejor amigo, como un hermano y además no se lo merece." Elizabeth aclaró.

"¿De verdad te importa Stefan?" Preguntó Jeremy.

"¡Por supuesto que me importa!" Elizabeth exclamó ofendida. "¿Por qué preguntas eso?"

"Pensé que lo estabas utilizando para que te mantuviera oculta de Klaus."

"¡Eso nunca! Yo preferiría morir, antes que utilizar a Stefan." Elizabeth dijo molesta.

"Lo siento." se disculpó Jeremy.

"Pronto se despertara, será mejor llevarlo al Grill de nuevo." interrumpió Bonnie.

"¡Yo iré!" saltó Caroline enseguida. "Y Elizabeth vendrá conmigo."

"Claro, yo iré con Caroline." Elizabeth aceptó rapidamente. "Además tengo que ir a la casa de huespedes." Ambas levantaron a Luka sacandolo de la misma manera como lo habían traído.

El camino de regreso al Grill, lo transcurrieron en silencio. Cuando llegaron Caroline estacionó el auto y juntas sacaron a Luka tratando de que nadie lo notara. Entraron al Grill, que estaba abarrotado de gente, al parecer nadie había notado nada, por lo que aprovechan lo más rápido que pueden dejando al muchacho en el baño de caballeros. Y con la misma rapidez abandonaron el Grill.

"Misión cumplida." dijo Caroline cuando íban de camino al auto.

"Si, lo hicimos." Elizabeth sonrió.

"Entonces... ¿Te llevo a la casa de los Salvatore?"

Elizabeth suspiró al recordar que tenia que volver a ver a Damon. "Por favor."

Caroline asintió. Una vez que estuvieron dentro del auto arrancaron, tomando el camino que llevaba a la casa de los Salvatore. A los pocos minutos llegaron a la puerta de entrada.

"¿Tu a donde iras?" Elizabeth le preguntó a Caroline antes de bajarse.

"A mi casa." respondió, con el ceño fruncido. "¿Por qué?"

"Es solo que... la última vez que te fuiste... bueno... las cosas no terminaron bien." Elizabeth dijo incomoda. Caroline se quedó en silencio, como si estuviera recordando lo ocurrido la noche anterior. "Solo ten cuidado ¿Si?"

"Lo tendré. Lo prometo." Caroline sonrió tambien. "Ahora tu ve a dentro; de seguro dentro te espera un Damon algo enloquecido."

"Si... bueno. Yo puedo manejarlo." Elizabeth afirmó con suficiencia, a lo que Caroline sonrió. "Gracias, Caroline. Buenas Noches."

"De nada, buenas noches para ti también." Caroline dijo antes de arrancar el auto.


"Solo me fui por unas horas y ve todo lo que ocurrió." Elizabeth dijo molesta caminando de un lado a otro. "Eres un iman para atraer problemas Damon."

"Oye yo no hice nada." Damon replicó enseguida mientras agarraba su herida en el cuello. "Yo sólo queria hablar."

"¿Hablar?" Elizabeth dejó de caminar para mirarlo. "Te das cuenta de que si Elena no hubiera hecho el estupido trato estarías muerto, ¿verdad?"

Alaric que habia estado en silencio todo el rato solo observó el intercambio, un poco incomodo.

"Va a ser difícil de matar." admitió Damon.

"Sí, yo no confiaría en esa daga y cenizas." Alaric intervino por primera vez.

"¿Daga y cenizas?" Elizabeth preguntó, alarmada. "¿Esa cosa es real?"

"Sí, íbamos a usarla, pero ahora..." Damon negó con la cabeza, sentándose y agarrando su vaso de whisky que había estado en la mesa. "Necesitamos más información."

Se hizo un silencio alrededor de ellos, hasta que Alaric habló. "¿Qué pasa contigo y la nueva chica de todos modos?" Le pidió a Damon, que miró hacia arriba.

"Ella tiene una cosa para mí y... ella es caliente, hombre." Damon respondió automáticamente.

Alaric se rió ante su brusquedad. "Simplemente, no la mates, por favor." advirtió mientras se levantaba.

"No puede." Elizabeth cortó. "Es decir, ¿quien informaría de su muerte?" agregó cuando se dió cuenta de las miradas confusas.

Los dos hombres se rieron de su broma. Alaric entonces dijo que tenia que dejar por un día con Jenna, ni Damon ni Elizabeth se ofrecieron a acompañarlo a la puerta. Antes de que cualquier vampiro pudiera oírlo salir de la casa, hubo un "golpe" y un gemido. Damon y Elizabeth corrieron al porche, donde Alaric cayó al suelo, muerto. Entonces, de la nada, varios hombres lobos comenzaron a aparecer. Elizabeth ni siquiera esperó a que alguno de ellos hiciera un movimiento, ella simplemente huyó fuera de la casa antes de que nadie pudiera tocarla.

Bueno, pensó Damon, parecía que iba a ser una noche dura.


Damon estába ahora sentado en una de las sillas, atado con cadenas dolorosas, con un collar muy similar a la de un perro alrededor de su cuello. Habia estado así durante un tiempo, torturado por los lobos. El collar alrededor de su cuello tenia piezas afiladas de madera que se le clavaban en la piel cada vez que el hombre lobo estúpido tiraba de ella. Alaric estaba muerto, tendido justo en frente de él, con los ojos mirando fijamente delante.

"¿Sabes que es lo bueno de los perdigones?" Jules preguntó, mirando a Damon de lejos. "Se propaga a través del cuerpo, causando un daño máximo. Así que, ¿dónde está la piedra lunar?"

"Olvídalo, querida, nunca vas a conseguirla." Damon se quejó en su asiento.

Jules abrió la boca para decir otra amenaza, pero una clara musical de una garganta la detuvo. Se dió la vuelta para encontrar a Elijah y Elizabeth parados cerca del sofá.

"¿Está buscando esto?" Elijah preguntó en voz formal, ya que mostro la piedra de luna en su mano. A continuación, la puso en la mesa junto a él. "Tómala."

Uno de los lobos subió y trató de tomarla, pero Elijah rasgó su corazón antes de que pudiera dejar su mano. Otras dos personas se movieron rápidamente hacia Elijah, claramente queriendo acabar con él por haber matado a su amigo, pero el los mató en cuestión de segundos. Cuando vió que esa batalla estába perdida, Jules desapareció. Elijah se acercó al hombre que está sosteniendo la correa de Damon.

"¿Y tú? ¿Quieres darle una oportunidad?" le preguntó al chico tímido. "¿Dónde está la chica?"

"No importa." dijo Elizabeth, caminando detrás de la silla de Damon.

"Tienes razón, no lo hace." Elijah estuvo de acuerdo. Vió a Damon por un momento antes de tomar las cadenas alrededor de él, liberándolo. Luego sin mas, se acercó al chico y, con un movimiento fluido, le rompió el cuello.

"Me voy ahora." anunció acercandose a la mesa, agarrando la piedra de luna antes de desaparecer.

La sala permaneció en silencio torpemente. Elizabeth se movió hacia un lado rompiendo el collar alrededor del cuello de Damon, encogiéndose en el dispositivo feo. Él no dijo nada, simplemente se levantó y empezó a recoger las cadenas.

Damon finalmente tomó la palabra. "No puedo creer que fueras a buscar su ayuda."

Elizabeth levantó la mirada. Él estába mirando hacia ella, los ojos azul helado duro.

"Se comprometió a mantenerlos seguros, estabas en una peligrosa situación. ¿Qué otra cosa se supone que hiciera? ¿Sentarme y ver cómo te torturaban?" Elizabeth exigió, colocando su manos en la cintura.

"¡Bueno, podrías haber hecho algo más! Se supone que eres bruja tambien." Damon dijo su mirada llegando a ser aún más peligrosa que antes.

"No tengo control sobre mi magia Damon." Elizabeth dijo molesta. "Si la usaba mal podría haberte lastimado a ti también."

La cara de Damon se suavizó inmediatamente antes de dar un paso atrás, parpadeando dos veces. El silencio incomodo entre ellos fue interrumpido por el timbre del teléfono de Damon.

"¿Así que planeaba matarla todo el tiempo?" Damon pidió a Bonnie. "¿Te escuche fuerte y claro." colgó el teléfono con rabia. "¿Sabías sobre esto?"

Elizabeth miró hacia arriba una vez más. Claro que ella lo sabía. Ella asintió con la cabeza lentamente, mordiéndose el labio con fuerza. A continuación, un gemido se escuchó desde algún lugar cerca. Cuando volteó vió a Alaric, que por fin volvia de entre los muertos.

"Oh, bueno, estás de vuelta." Damon dijo. "Te has perdido toda la diversión." arrastró el último cuerpo fuera de la habitación y sonrió cuando su amigo rodó los ojos.

Alaric se levantó con un gemido doloroso extendiendose. Elizabeth se dió por vencida. "Vamos." ella le dijo entregándole su chaqueta. "Conducire a tu casa. No quiero que caigas dormido en el camino."

"Gracias, Elizabeth." Alaric le dió una pequeña sonrisa. "Esperó que tengas licencia."

"En realidad no, pero voy con un adulto, ¿no?" Elizabeth le dijo tratando de animarlo. "Estas bien, ahora vámonos." lo tranquilizó y el asintió.