Amor

Capítulo 11

Sora se retorcía las manos en busca de aminorar el nerviosismo que la estaba carcomiendo por dentro, a su lado Mimi jugaba con su cabello obviamente también conteniendo toda la gama de sensaciones que seguramente luchaba por mantener a raya. Joe por su parte parecía a punto de sufrir un ataque, estaba más blanco que una hoja de papel mientras inhalaba aire escandalosamente.

Izumi era el único dentro del grupo que parecía genuinamente tranquilo.

Sora sentía su corazón bombear desquiciado, un galope que aumento cuando Koushiro se paró frente a la puerta y toco el timbre, en ese instante cuando escucho el repiqueteo de las campanitas estuvo a nada de soltar un grito, Mimi a su lado parecía compartir su insólito sentir pues se aferró a ella hasta casi clavarle las uñas.

—¿Segura que Tai está aquí? —cuestionó Joe a Sora cambiando su peso de una pierna a otra, solo logrando acentuar el leve temblor de su cuerpo.

—Cuando le hable a Hikari para preguntar por Tai, porque no me respondía las llamadas, me dijo que estaba aquí, le mande un mensaje de texto a Matt para corroborar y bueno… sí, estoy segura de que está aquí.

—Era de esperarse que ante la dificultad corriera a los brazos de… —y ahí quedo su alegato; Izumi bajo la cabeza apenado de haber dicho aquello tan a la ligera, sin tomar en cuenta que entre los presentes se encontraba la que se suponía era la novia de Yamato. Porque ciertamente para él no era nada novedoso saber que Taichi estaba con Yamato, y no solo de manera física. Es decir, había que ser realmente siego para no darse cuenta del amor que esos dos se prodigaban. Al menos los hermanos menores de ambos apoyaban esa idea. De hecho cuando llego a sus oídos la noticia de que Yamato se había peleado por Taichi; muchas imágenes pasaron por su cabeza, desde la más simple que era ellos dos tomados de la mano corriendo hacia el atardecer, hasta un beso francés que terminara por fin con esa tensión romántica entre ellos. Que decepción, solo estaban viviendo juntos, que en sí ya era algo, pero…

—Y no creen que quizás… no sé, debimos haber traído algo —opino Mimi. —Un regalo siempre sube el ánimo.

Izumi sonrió antes de hacerle notar que solo a ella le subía el ánimo los regalos, en especial si eran ropa o cosméticos, comentario que la hizo ruborizarse levemente y espanto también parte de sus nervios.

Joe movió la cabeza de derecha a izquierda, era divertido y relajante interactuar con sus amigos, y en casos como este, ser un apoyo. Por eso sin miedo se acercó a la puerta para volver a tocar el timbre y la puerta fue abierta en menos de dos minutos.

Yamato parecía seriamente sorprendido de verlos. Los hizo pasar mientras ellos no dudaron en preguntar por Taichi.

—Iré por él.

Mientras esperaban Mimi curioseaba captando, porque a pesar de lo que pensaran era muy observadora, los cambios bastante significativos en la vivienda de Matt. El balón junto al balcón, las dos mochilas en las sillas que hacían juego con los libros y libretas sobre la mesa del comedor, lo que quería decir que habían estado estudiando para los últimos exámenes, el libro de estampas de jugadores, o la sudadera color naranja que descansaba sobre el respaldo del sillón en el que ella estaba sentada y olía inconfundiblemente a chocolate. En general se respiraba un ambiente más cálido, más de hogar.

—Hola chicos —saludo Taichi haciendo su mejor esfuerzo por mostrarse tranquilo. Normal.

Sora fue la primera en ponerse de pie, sus manos apretadas en puños demostraban que no sabía cómo proceder después de ese gesto. Joe sonrió tristemente, Izumi respondió con un escueto "hola" y Mimi, Mimi corrió a abrazarlo, a atraparlo entre sus brazos mientras lloraba.

—Lo siento, debimos estar ahí para ti —se disculpó ella, esperando que entendiera que se refería a todo el fiasco en la escuela.

—Ey, no había forma que supieran que… —quiso minimizar el asunto Tai al verla tan apenada.

—Si fuéramos mejores amigos habrías confiado en nosotros para contarnos, habrías buscado nuestra ayuda como hiciste con Matt —se apresuró a decir Joe.

—Eso no fue… —Tai de verdad se estaba arrepintiendo de no habérselos contado. —No quería que nadie lo supiera —confeso al fin.

—¿Por qué? —pregunto Koushiro con la vista fija en él. —¿Pensaste acaso que cambiara algo en nuestra amistad? ¿Qué responderíamos igual que el imbécil al que Yamato golpeo?

—No, no. Dios, nunca pensaría eso de ustedes —defendió Tai.

—Entonces te avergüenzas de ti mismo —tajó Izumi. —Es eso, te avergüenza lo que sientes y eres.

Taichi sintió algo rompiéndose dentro de él, un algo que le hizo enfrentar un hecho inamovible, puede que haya defendido lo que sentía frente a sus padres, sin embargo seguía temeroso de mostrarse tal cual era ante el mundo, se estaba ocultando tras la excusa de que era algo que solo le concernía a él. Pero la verdad era que tenía miedo a las reacciones de sus amigos, es decir, si sus padres le habían dado la espalda…

—Más bien tenía miedo —confeso al fin Taichi —Yo aún no se bien lo que significa ser… —y se mordió el labio sin saber cómo concluir esa frase, todas las palabras que conocía para referirse a su condición sonaban tan despectivas e insultantes que no deseaba usar ninguna.

—Gay —dijo Sora y con su tono y modulación de voz no sonó tan mal, de hecho a sus oídos le pareció casi maternal.

—Homosexual —nombro Joe con toda la formalidad médica que pudo imprimirle.

—Hombre que tiene concúbito con persona de su sexo —aporto Izumi mientras intentaba parecer catedrático dictando clase y logro hacer reír a Taichi.

—Si eso, aunque no sé qué significa concú… bito —acepto al fin sin borrar su sonrisa.

—Pues vaya noticia ya lo sabíamos —confeso Joe sorprendiendo a todos los presentes. —Pero déjame decirte con todo el dolor de mi corazón que no puedo ser tu novio.

Un silencio se extendió sobre sus cabezas y el futuro medico pensó que se había pasado con esa broma, eso hasta que Taichi estallo en una carcajada escandalosa.

—Te aseguro que no eres mi tipo —dijo sujetándose el estómago. —Eres demasiado… demasiado tú.

Y todos los demás comenzaron a reír por la cara avergonzada de Joe que entre protesta y protesta dejaba ver que él era un excelente partido.

—Si Taichi tuviera que elegir entre nosotros diría que yo sería un mejor novio —argumento Izumi tomando el brazo de su amigo. —Nos entendemos mejor y… ya tengo un empleo.

Un Waaauuuuu! General se escuchó con genuino asombro.

—Que sería nada ante mi carisma y estilo, en definitiva si yo fuera hombre ustedes ni siquiera tendrían la oportunidad de pensar en si fuera su novio, porque hace mucho que él estaría con migo —reto Mimi sujetándose del brazo libre de Yagami.

Taichi quería llorar, pero esta vez de felicidad, era hermoso sentirse aceptado, escucharlos hablar de aquella manera le hacía ver lo mucho que lo valoraban y lo dispuestos que estaban de hacer cualquier cosa para que estuviera cómodo, para verlo sonreír.

—Pues cuanto lo siento por ustedes, mi hermano ya ganó —declaro Takeru apersonándose en la sala junto a Kari.

—Cierto, han tenido hasta una cita —declaro la menor de los Yagami con picardía.

Yamato no pudo evitar que el color rojo pintara su rostro hasta las orejas, igual a Taichi.

—Bueno si es contra Yamato… —dijo Joe como resignándose.

—Solo nos queda pedirte que lo hagas muy feliz —concluyo Izumi dramatizando más de lo necesario.

Sora sonrió tristemente, a pesar de que todos lo estaban haciendo como broma ella estaba segura de que llevaba más de verdad, o era acaso que todos habían notado ese cariño desmedido y ella era la única tonta que se aferraba a pensar que tenía una oportunidad con Yamato. Sea como sea, ella había perdido a Matt, y aunque cueste creerlo, estaba feliz por ellos y en cierta medida aliviada porque eso significaba que su aprecio era real, los quería lo suficiente para ser feliz si sus amigos eran felices.

Mientras charlaban y Tai los iba poniendo en antecedentes de todo lo que paso, en los rostros de sus amigos se leían diferentes emociones, desde la ira por saber la forma tan poco amable en que actuaron los padres de Tai, la indignación por la advertencia hecha a Hiroaki, el desprecio por querer mantenerlo lejos de su hermana, la profunda tristeza por no haber estado ahí cuando Taichi más los necesito, y por último el desconcierto total tras saber de la propuesta del papá de Matt.

—¿Entonces se irán? —pregunto Hikari corriendo a abrazarse de su hermano.

—No quisiera hacerlo, pero…

—Cuídense mucho —respondió ella mirándolo con los ojos húmedos. —Sabes que te amo, y siempre te amare. Estaré aquí esperando para cuándo decidas que quieres volver.

—Yo también te amo, con toda mi alma y corazón —respondió Taichi estrechándola un más contra su pecho. —Volveré, volveré por ti.

Yamato discretamente coloco la mano sobre el hombro derecho de Tk para atraer su atención, cuando los ojos de su hermano se giraron en su dirección murmuro un débil, cuida de ella, que Takeru solo pudo responder con un, siempre.

Durante los siguientes días Hiroaki noto el empeño con que los amigos de Tai y Matt intentaban sacar a Tai del departamento, o en caso de Koushiro ayudarle a estudiar para que no tuviera problemas con los exámenes que le faltaba rendir, y eso lo alivio de muchas formas.

Pero por otro lado… esa misma aceptación estaba haciendo que Yamato dejara al descubierto un lado un tanto celoso.

Al principio Hiroaki sintió que una leve espinita se incrusto en su pecho, incomoda y para qué negarlo, renuente, pero basto con ver la sonrisa resplandeciente de ambos, la forma entregada con que se miraban y sus manos se sujetaban para que todo aquello desapareciera. Hiroaki suspiro dejando ir cualquier sentimiento negativo.

Así que…

—Podemos hablar —dijo asustando a Yamato que entraba al departamento y no se imagino encontrar a su padre sentado en la sala esperándolo.

Taichi estaba trabajando y no regresaría hasta muy tarde, así que Matt suponía que ese era el motivo por el cual su padre había elegido ese momento.

Dejo su mochila sobre una de las sillas del comedor y con total calma se acomodó frente a su padre.

—Tu dirás.

—Es… bueno. Yamato… —suspiro sin saber por dónde empezar. —Cuando eras un niño solías ir a jugar al parque, recuerdo que siempre te preguntaba si habías hecho algún amigo, y tú me ignorabas. En ese entonces seguías molesto por el divorcio y yo… estaba muy preocupado. La verdad es que me dolía que fueras tan frio conmigo, pero pensé que lo merecía, después de todo no estaba haciendo muy bien mi trabajo como padre, la mayor parte del tiempo te dejaba solo. Pero un día sin que te lo preguntara tú comenzaste a quejarte de un niño, de que te costaba entenderlo. Quería preguntarte porque era tan importante comprenderlo si la mayor parte de tu vida nunca te intereso conocer a nadie, pero pensé que si comenzaba a cuestionarte volverías a cerrarte y no me contarías nada.

—Papá, no comprendo…

—Déjame terminar, por favor.

Yamato asintió.

—Conforme los años fueron pasando, tus no entiendo lo que piensa acompañado de moretones, pasaron a Maldito Yagami, también acompañado de golpes —y Hiroaki rio al recordarlo. —Luego fue, juró que esta me la pagas Tai y cuando vine a darme cuenta cada vez que me contabas algo tenía que ver con Taichi Yagami. Tras decir todo esto creo que me siento un poco tonto al no haberme dado cuenta antes…

Yamato lo miro con una ceja elevada, de verdad no estaba comprendiendo a donde quería llegar su papá.

—… de que era un amor que nacía y florecía —concluyo mostrando una sonrisa comprensiva.

—¿Qué?

—Lo que digo es que —y suspiro, enserio tenía que ser él quien le hiciera ver sus sentimientos. —Estás enamorado de Taichi, tal vez más que eso, tu…

—No, espera, eso no es… yo no…

—¿De verdad? —pregunto su padre con paciencia. —Solo piénsalo Matt. Si me he equivocado te pediré una disculpa, pero si es cierto… sabes que te deseo lo mejor y que aprecio a Taichi.

—A él le gusta alguien más —dijo Matt apretando los puños.

—Bueno, yo diría que a pesar de eso, tú podrías, si quisieras pelear por su cariño. No le eres indiferente, él también ha demostrado un cariño y preferencia por ti. O quizás simplemente deberías preguntarle si su corazón aún sigue amando a la misma persona. Porque no es por nada, pero hijo eres el mejor partido de esta ciudad.

Yamato observo a su padre levantarse, sintió su mano pasar en una caricia sutil por sus rubios cabellos, tomar su saco y su bolso y salir del departamento sin agregar nada más, dejándolo solo con sus pensamientos.

Continuara…