El camino se hizo corto y pronto estuvieron bajando de la moto en el estacionamiento del edificio en donde vivía Keith.

-Siempre es bueno montar en ella -dijo de buen humor Lance al bajar de moto, devolviendo el casco.

-Me alegra que te guste -asintió Keith tomándolo, comenzando a caminar al edificio luego de arreglar las cosas.

-Y... ¿qué quieres enseñarme? -alargó curioso luego de un momento, siguiendo al azabache.

-Solo quiero hablarte de algo. Quiero que mantengas la mente abierta. Lo que te diré solo lo hago porque me preocupo por ti -dijo introduciendo la llave para entrar en su departamento.

-¿Me estás asustando? -sonrió un poco pero en verdad estaba curioso y nervioso por lo que tenía que decir- ¿Por qué tanto misterio? -murmuró entrando en el pequeño departamento, no pudiendo evitar mirar alrededor.

Sin duda el lugar tenía el estilo de Keith. Era ordenado, con muebles oscuros y cierto estilo indescriptible de... emo-rockero-nerd.

-Siéntate -invitó Keith buscando su laptop.

-Lindo hogar -murmuró sincero, sentándose obediente en el sillón, rascándose de forma distraída el brazo- Me picó un mosquito -suspiró mirándose.

-Tengo crema para ello -murmuró abriendo su correo y una carpeta-, ¿quieres?

-No, estoy bien -negó mirando curioso lo que hacía.

Keith suspiró.

-Lance... Sé que puede ser difícil de creer, pero tu novia no es lo que piensas -comenzó.

-¿Qué...?

-Déjame hablar primero -rodó los ojos tapándole la boca- No es algo que yo quisiera decirte, pero esto no puede continuar...

Le explicó primero lo sucedido con Florona y el club de Periodismo antes de dejarle mirar las pruebas de la pelirroja. Todos los mensajes insultantes y amenazadores no solo a ella, sino también al resto por medio de un grupo de WhatsApp, algunos post de chismes en la página de la escuela incentivando rumores o al odio y la violencia... Y varias cosas más.

Mientras Lance leía el relativamente corto documento que podía resumir lo que hacía Luxia tras bastidores (pues solo eran las pruebas de Florona y cosas que Acxa encontró), Keith hizo algo de té, dejando al moreno un momento solo pues suponía que necesitaría su espacio.

Al regresar a la sala, el moreno estaba recostado en el sillón con una mano en la cara.

-Hice algo de té...

-Esa chica...

-¿Florona? -preguntó dejando con suavidad la bandeja en la mesita.

-Uhum -asintió sin cambiar su postura- ¿Está ella bien?

-Acxa le está cuidando, así que supongo que si -dijo haciendo una pausa antes de agregar:- Entonces, ¿me crees?

Lance se relamió los labios y se frotó la cara con una mano.

-Esto es... increíble, pero -suspiró y le miró con un gesto triste- te creo. Quiero decir, ¿qué ganaría esta chica al hacer todo esto? Ha callado por tanto tiempo que finalmente está en el hospital...

-Si -asintió dándole su taza de té- Pero eso tampoco es todo, Luxia... ella también se ha dedicado a... -suspiró un poco inseguro de si decirlo ahora o no, ya que no quería saturar a Lance.

-¿Todavía hay más? -preguntó aceptando a taza de té, apuntando con la cabeza hacia la laptop- Gracias.

Respirando hondo, Keith explicó su caso y el de Lotor, repitiendo lo que había dicho la rubia ese día pues no podía pensar en Lance siendo usado de esa forma.

-Es por eso que decidí decírtelo, me enoja que se atreva a jugar contigo y... y aunque no tengo pruebas de ello, te doy mi palabra. No es una buena chica -negó seriamente, frunciendo el ceño sin mirarle- Mereces a alguien mejor, alguien que de verdad te quiera y vea la grandiosa persona que eres -terminó dejando una mano en su rodilla, buscando confortarle un poco.

El gesto de Lance se suavizó un poco y suspiró mirando como el hilo en su pecho brillaba y se calentaba. Dejó el té sin tocar sobre la mesa y tomó la mano del otro.

-Gracias por decírmelo... Pero yo ya sabía que a ella le gustabas -murmuró un poco apenado, pues Luxia había atado un hilo a Keith hace tiempo y ninguno a él.

-¿Q-Qué? -escupió sin creerle.

-Sí, bueno, no es tan difícil verlo cuando su comportamiento cambiaba entorno a ti -dijo soltándole- También se enojaba mucho si la ignorabas, o en privado se enojaba mucho conmigo -admitió en un murmullo, apenado- Pero pensé que cambiaría...

-Eres un idiota -dijo incrédulo- ¡Por Dios, Lance! -exclamó conteniendo las ganas de golpearle.

-Sí, lo sé, lo soy -admitió cabizbajo y con un pequeño puchero- Lo peor es que creo que tampoco me gusta tanto. Yo solo quería tener una novia. Es la primera chica que realmente me presta atención en mucho tiempo y pensé que... No sé qué pensé, es atractiva y pensé que me gustaría al final, y estaríamos bien -murmuró sin poder mirar a Keith a la cara- Bla, bla, bla...

Discúlpame por querer sentirme heterosexual, susurró en su interior, extremadamente apenado por ser un tonto y haber salido con una dictadora...

Por su lado, Keith se había golpeado la cara con la palma.

-Y yo aquí pensando que tendría que consolarte toda la tarde, incluso pedí el día libre -se quejó- No te diré lo idiota que eres porque pareces saber que lo que hiciste está mal -dijo mirándole con molestia.

-Sí, lo sé -murmuró- Aún duele, porque esto reduce de nuevo la cuenta de las personas a las que le gusto y porque me usó para llegar a ti, pero me lo merezco porque soy un tonto que en cierta parte también la usó -se rascó la nuca- Mírale el lado bueno, no tienes que consolarme -bromeó un poco, echándole una miradita y al no verle tan enojado como pensaba, se atrevió a murmurar:- ¿Compraste helado de consolación?

Y es que Keith en verdad no estaba enojado. Le aliviaba que Lance no tuviera el corazón roto, pero también le molestaba que fuera un tonto que solo estuviese con una chica por atención...

Y a mí me gusta esta cosa, pensó considerándose a si mismo aún más tonto.

-No lo mereces -negó tomando su té.

-¿Cómo qué no? ¡Sigo siendo una víctima aquí, amigo! -jadeó sentándose mejor- ¡Me quedó la cara de payaso! Al menos yo a ella le traté bien y no le hice nada.

-Te lo mereces -murmuró sin prestarle atención, pues por su culpa él si había pasado algunos malos ratos.

-Uhm, está bien -murmuró aceptándolo, pues no había actuado bien- Entonces... ¿ahora qué?

-Ahora solo queda hablar con el club de Periodismo y con todo aquel que se vio afectado para convencerles de que hablen contra Luxia y den pruebas -explicó tranquilamente- Luego encontrar la forma de tener lo que publica en el sitio de la escuela y también usarlo.

-Oh -asintió-, bueno, eso es fácil -murmuró pensativo- Para redimirme, te ayudaré. En cuanto a lo del sitio, puedes pedirle ayuda a Pidge y a Hunk, no se negaran -le aseguró con una sonrisa.

-Eso pensaba, pero quería hablar primero contigo. Ahora que todo está bien, solo queda seguir.

-Tienes razón -murmuró Lance y se quedó un momento en silencio, algo incómodo- Entonces...

Entre ambos se podía sentir cierta tensión provocada por el hilo en sus pechos. Keith le miró y como las cosas no habían salido como pensaba, tampoco sabía que hacer ahora.

-Uhm, ¿quieres ver Netflix o jugar Mario Kart?

-Mario Kart está bien -asintió.

-Bien -dijo levantándose para ponerlo, liberando un poco la incómoda atmósfera.

Al día siguiente, Lance se tomó un momento para romper con Luxia. Había pensado un poco lo que diría y después de un tiempo consideraba que estaba listo.

-¿Por qué? -preguntó la rubia con lágrimas en los ojos cuando se encontraron y Lance le dijo lo que tanto había practicado.

-Creo que esto no está funcionando, lo siento -se disculpó bajando la mirada.

-P-Pero... Pensé que tú y yo... -sollozó antes de lanzarse a abrazarle- Hemos sido una pareja feliz en todo momento, ¿qué hice mal? No me dejes, si algo te molesta lo cambiaré -prometió en un susurro.

Pero el moreno ya no podía conmoverse al saber lo que había estado haciendo.

-No es eso -dijo incomodo-, quisiera concentrarme más en mis estudios y no tengo tiempo para esto -suspiró separándole con cuidado, tomando sus hombros- Seguro encontrarás a alguien más.

-Pero tú no encontrarás a alguien como yo -respondió con seguridad a pesar de las lágrimas que caían por sus mejillas- ¿Quien más podría quererte como yo? No eres tan inteligente, atractivo o con algún atributo considerable... Así que dime, ¿quién es? ¡¿Quién es la persona que quiere alejarte de mí?! -exclamó removiéndose para soltarse.

La idea es no encontrar alguien como tú, pensó Lance alejándose un paso al soltarle.

-Bueno, gracias por señalar lo que ya sé -murmuró con una ligera mueca incómoda y algo abatida- y nadie, ¿por qué tiene que haber alguien? -preguntó frunciendo un poco el ceño- Solo no quiero seguir...

-¿Se te ocurrió a ti solito? -rió con sarcasmo, golpeando con un dedo un lado de la cabeza castaña- No puedo creerte, Lance.

-Pues será mejor que lo hagas -negó con cierta sensación de estrés, tomando su mano para alejarla- Empezarán las clases, debo irme -habló mientras caminaba de espaldas.

-¡Lance, regresa aquí o yo...! Lo siento, ¡no debí decir eso! -exclamó siguiéndole, volviendo a derramar lágrimas.

-¡No, yo lo siento! -no quiso terminar de escuchar y se apresuró a salir de la escena.

Tembló un poco una vez alejado, preguntándose cómo no había sentido esa aura dominante y opresiva antes.

-¿Estas bien? -preguntó Keith al verle de regreso en el salón.

-Sí, todo bien -asintió con una sonrisa que ocultaba la incomodidad que sentía.

-¿De verdad? -preguntó Hunk un poco preocupado, pues Keith ya les había contado.

-Sí, de verdad, no se preocupen -rió dejándose abrazar por su amigo- Es lo mejor que pude hacer.

Con tantas personas ayudando en el caso, Florona se sintió mejor y más segura, por lo que pronto se movió en busca de convencer a sus compañeros, los cuales no tardaron mucho en aceptar pues el ser dejada ocasionó que el comportamiento de Luxia fuera a peor, provocando más abusos físicos y verbales que se añadieron a una larga lista de pruebas que fueron dadas a Shiro y Adam para ser presentadas el siguiente lunes a primera hora.

-¿Nerviosa? -preguntó Acxa a Florona, quien solo asintió- Es normal, pero todo saldrá bien -le aseguró.

-Tienes que salir bien o Luxia estará muy enojada -suspiró caminando aún más lento al ver el edificio de Altea a lo lejos.

-Ya no están solos, no podrá molestar a nadie más, ¿de acuerdo? -dijo pasando un brazo por sus hombros.

-O le golpeamos -aseguró Zethrid golpeando su palma con un puño.

-¡Bien dicho! -apoyó Ezor también pasando un brazo por sus hombros- Ya nadie te molestará, eres de las nuestras ahora. ¿Cierto, Narti?

La mencionada solo asintió en silencio.

-Muchas gracias, chicas... -murmuró Florona sonrojada, en verdad agradecida- Tienen razón, todo saldrá bien.

Y ciertamente, lo hizo. Los exámenes comenzaron y entre uno y otro, estudiantes fueron llamados a la oficina del director en el transcurso del día hasta terminar con Luxia, quien a esa altura ya más o menos sabía lo que sucedía.

-¿Qué les dijeron? -preguntó Lance cuando vio regresar a Pidge y a Hunk.

-No mucho, solo le explicamos todo lo que hizo referido al sitio y a hackear cuentas y redes sociales de otras personas para obtener la información que quería -explicó Pidge con simpleza- Está en graves problemas.

Como el asunto incluía a la hija del subdirector, fue tratado con disimulo, por lo que naturalmente ya toda la escuela lo sabía y en los siguientes días, la rubia no se había presentado en clases, teniendo que realizar sus exámenes aparte pues habían decidido suspenderle, pero como su padre era el subdirector aún podía continuar sus exámenes. Por otra parte, esto no había evitado que algunos padres de alumnos presentaran una denuncia.

De esta forma la noticia se había extendido y así cuando no tenían exámenes, en los tiempos de descanso, los alumnos hablaban de ello y de esta forma pasó tranquilamente una semana más y llegó el viernes.

-Demonios -se quejó Lance mirando su celular.

-¿Qué? -preguntó Keith.

-No se cansa de hacer cuentas nuevas o llamar desde otros números -murmuró bloqueando nuevamente el intento de Luxia de escribirle.

-Tiene dinero y mucho tiempo libre ahora -opinó Pidge echando una mirada al celular.

-Será mejor que cambies de número -consideró Hunk.

-Uh, genial...

-Eso te hará reconsiderar si quieres ponerte de novio con cualquiera sin conocerle realmente -rió Pidge acomodándose los lentes.

-Ya entendí -alargó con un puchero.

-Y si no, será nuestro chiste interno -aseguró.

-No es divertido para mí...

-Ese es el punto -intervino Keith cuando llegaron a la división del estacionamiento- Vamos, te llevaré a casa.

-¿En serio? -sonrió Lance recuperando su buen humor.

-Si -le sonrió ligeramente.

-¡Vamos! Hasta luego, chicos -alargó despidiéndose de Hunk y Pidge, tomando el otro camino con Keith- ¿Qué día es el último partido? -preguntó curioso.

-Lunes, ¿tu? -ladeó dándole el casco.

-Miércoles... Uh... ¿Azul? -se detuvo al mirar que el casco que le daba no era el de siempre.

El azabache miró a otro lado mientras se colocaba su propio casco rojo.

-Pensé que te haría feliz, no lo has estado pasando bien últimamente así que... -explicó mientras subía a la moto- Realmente no es nada, del lugar de dónde saque piezas para esta llegaron más y estaba considerando armar otra moto, quizás a ti y a tu padre le gustaría participar. Realmente lo hago como hobbie, no pienses que la estoy haciendo específicamente para ti.

Mientras hablaba, Lance no podía creerse lo que salía de su boca. Pasó saliva y se colocó el casco antes de que el hilo le empujara a besar al idiota de Keith.

-Gracias -dijo subiendo tras él, abrazándole- En absoluto pienso eso -rió un poco- Aunque no sé nada de eso, me gustaría ayudar.

Protegido por la oscura pantalla negra del casco, Keith se sonrojó un poco y sintió su cuerpo hormiguear ligeramente al sentir las manos de Lance abrazarle. Se aclaró la garganta y se preparó para arrancar.

-Sí, no es nada -asintió restándole importancia, partiendo finalmente.

Ninguno dijo más nada por el resto del viaje, incluso solo hubo una corta despedida cuando Lance bajó y fue a su casa.

-¿Y ese casco? -preguntó su madre al verle entrar tan apresurado.

-Me lo regaló Keith...

-Es un lindo casco -asintió el señor McClain luego de mirarle también.

-Supongo -sonrió un poco, mirando el casco por un momento antes de subir las escaleras.

Los señores McClain vieron la boba sonrisa de su hijo y se miraron.

-Sabía que si era gay -murmuró la mujer antes de regresar a lo que hacía.

-Uhum.

Por otro lado, la llegada a casa de Keith no fue tan tranquila. Apenas entró en el pasillo, se detuvo al ver una cabellera rubia frente a su puerta.

-¿Qué haces aquí? -frunció el ceño.

Luxia no le miró y solo mantuvo su vista hacia el frente.

-Sé que fuiste tú -dijo con una calma perturbadora- Arruinaste mi reputación, arruinaste mi vida -murmuró frunciendo ligeramente el ceño- Que ya no esté en Altea no significa que no pueda vengarme...

-¿Quieres agregar una orden de alejamiento más a tu perfil? -respondió sin problemas- Tú misma te hiciste esto, no tuve nada que ver -negó.

-No te creo -bufó mirándole con asco, separándose de la puerta- Cuando sea tú turno, recuerda: tú mismo te hiciste esto al molestarme -y dicho esto, se dio media vuelta para irse- Hasta luego, Keith. Por cierto -se detuvo por un momento-, linda casa.

Quedándose solo en el pasillo, no se atrevió a entrar en su casa por un par de minutos, hasta que se decidió en llamar a Shiro y finalmente entrar.

-¿No ves nada extraño? -preguntó el mayor al otro lado del celular.

-No... Todo está como lo deje -suspiró mirando alrededor.

-Esto no me gusta nada Keith. Iré en un momento y llamaré a la policía.

-Está bien -aceptó un poco intranquilo, pues no creía que a Luxia le molestara otro delito como el allanamiento.

Después de que nada raro fue encontrado, Keith no pudo evitar sentirse un poco inquieto después, más lo mantuvo para sí mismo y trató de olvidarlo durante todo el fin de semana jugando en casa de Pidge con Lance y Hunk. Aun cuando pudo relajarse, el lunes volvía a estar ligeramente alerta.

¡Suerte, mullet! Ya vamos saliendo para verte en el partido, le escribió Lance.

Gracias, respondió no pudiendo evitar sonreír un poco.

No pensó que Luxia haría algo en medio del partido con tanta gente, por lo cual este transcurrió de forma suave, con él mirando ocasionalmente a las gradas donde estaban sus amigos... O mejor dicho, donde estaba Lance más específicamente.

En silencio, Keith actuó lo mejor que pudo, no solo para impresionar a cierto moreno, sino también al sujeto encargado de dar las becas universitarias de fútbol americano.

-¡Y Los Leones de Altea ganan el partido! -exclamó el comentarista, ocasionando un grito en la multitud.

La música y la fiesta de extendió por todas las gradas al tiempo que el equipo se daba un abrazo grupal.

-Keith, chico, ven aquí, quiero presentarte a alguien -habló el entrenador entre todo el bullicio, palmeándole la espalda con orgullo.

El mencionado asintió y le siguió sin problemas, dando una mirada hacia donde estaba Lance y el resto, haciendo una pequeña seña para que le esperaran.

-¿Esperamos afuera? Me gustaría comprar más palomitas -dijo Shay al grupo.

-No es mala idea, quiero rellenar mi té -asintió Pidge moviendo su vaso que ahora era solo hielo.

-Y yo quiero una salchicha -dijo Lance, levantándose para seguirles.

-Lance, su carne es de dudosa procedencia -negó Hunk al pensarlo, sacando la lengua.

-Lo que lo hace asquerosamente rico -rió chocando ligeramente contra su amigo- Vamos, no es tu deliciosa comida, pero no está mal.

-Está mal -negó Pidge.

El grupo salió del lugar para ir a comprar, decidiendo esperar a Keith y a Rax en el estacionamiento, sentados en la parte de atrás de la camioneta del más alto, pues deducían que los chicos tardarían un buen rato.

Varios minutos después, Keith finalmente terminó su entrevista justo cuando Rax y otra persona fueron llamados también.

-¿Te espero? -preguntó al más alto.

-No, adelántate. Mi hermana y el resto están el estacionamiento -le respondió, pues había visto su teléfono antes.

Con un asentimiento, Keith se fue a cambiar antes de buscar primero a Shiro y a Adam, quienes le abrazaron apenas le vieron.

-¡Felicidades!

-¿Quien tiene una beca universitaria? ¡Kitty la tiene! -bromeó Adam despeinándole el cabello.

-Estoy muy orgulloso de ti -dijo Shiro con una enorme sonrisa- Vamos, ¿dónde están tus amigos? Les invitaré a cenar a todos -decidió de muy buen humor.

-Deben estar en el estacionamiento -respondió con una sonrisa también, no pudiendo evitarlo.

-Bien, vamos. Esto tiene que ser celebrado -habló el japonés dejando un brazo sobre sus hombros.

-Es noche de Pizzaburger -suspiró Adam con igual buen humor- Me alegra haber comido bien las últimas dos semanas, no habrá remordimiento ahora, sabía que lo harías, Keith.

Entre charlas la familia de tres llegó al estacionamiento y entre tanta gente, no tardaron en encontrar la camioneta de Rax a lo lejos.

-Ve a decirles. El auto no está lejos, lo acercaremos -dijo Shiro dándole una palmada al mirar a Lance bajar de la camioneta y acercarse, no queriendo hacer mal tercio.

El menor solo asintió y también caminó con una sonrisa para acercarse al chico de ojos azules. Todo era bastante perfecto, acababa de ganar el partido y una beca, y ahora el chico que le gustaba se acercaba a él con una sonrisa, pero algo le hizo detenerse.

Las personas se habían dispersado un poco del camino y un auto sin las luces encendidas salía de un puesto de estacionamiento, acelerando hacia el cuerpo de Lance.

La sonrisa se borró de la cara de Keith y no pudo evitar correr hacia el moreno.

-¡Lance!

-¡Oye, ese fue un...! -comenzó a decir, pero no pudo terminar de hablar cuando Keith se lanzó hacia él antes de sentir el golpe.

Las miradas de todos voltearon a mirar cuando el estruendo de un choque y ruedas chirriar llenó el lugar, siguiéndole un largo momento de silencio.

-¿Keith? -murmuró Shiro un poco en shock al no mirarle ni a Lance, en el lugar donde ahora había un auto.