La historia es una adaptación del libro de Claire Contreras y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.


5 - ultima parte

Pov Isabella

Diciéndome que no revise mis mensajes para ver si Emmett respondió, me baño, cepillo mis dientes, peino mi cabello y me pongo una sudadera y camiseta. ¿Qué más puedo hacer? Mi estómago está retorciéndose, pero todavía no tengo hambre. No hay nada bueno en la televisión. Podría leer un libro, pero leo en mi iPad, la cual está conectada a mis mensajes. Estoy siendo ridícula, así que agarro mi teléfono y encuentro su mensaje esperando. No puedo evitar notar la hora. Es de hace una hora. Debió de haber leído mi publicación de inmediato y eso me hace sonreír como una tonta.

Emmett: Lo siento. Sé que soy un hijo de puta malhumorado. Y tienes razón, no vale la pena salvarme. No soy el hombre por el que has esperado. Y lamento que te haya besado de esa forma. De verdad me gustaría regresar el tiempo.

Yo: Eres un malhumorado hijo de puta. Este mensaje lo prueba. Primero, nunca dije que no valía la pena salvarte. Sí lo vales. Sólo debes hacerlo tú mismo. Segundo, eres tan caliente y tan frío que siento que tengo un resfriado. En una frase escribes que no eres el hombre para mí, y en la siguiente frase quieres besarme. ¿Cuál es?

Emmett: ¡Encuéntrame afuera!

¿Alguna vez tus piernas se han movido sin siquiera notarlo? Eso es lo que está pasando. Es como si fuera una marioneta y Emmett es el titiritero moviendo las cuerdas. No me molesto en cambiarme de ropa, todavía con la sudadera vieja y camiseta. Ni siquiera me molesto con zapatos. Encendiendo la luz de mi patio, lo veo atravesando nuestros patios y subiendo las escaleras del mío.

―¿Te sentiste triste o culpable cuando te besé antes? ―pregunta.

―No ―susurro. En un paso, cierra la distancia entre ambos― No puedo…

―Como tú, no he besado a nadie en cinco años ―dice, pasando sus dedos por el contorno de mi mandíbula. Abro mi boca para discutir con él, pero es muy rápido y acerca su boca. No me resisto. De hecho, lo jalo con más fuerza, mis manos recorren la longitud de los músculos de su espalda. Esto es muy diferente a nuestro primer beso, el cual fue dulce y suave.

Sujetada contra la puerta y su duro cuerpo, sus caderas chocan contra mí. Y Dios me ayude, mi zorra interna toma el control, me aprieto contra él. Seguro, no he hecho esto en un largo tiempo, pero este hombre sabe cómo mover su cuerpo. Sujeta mis manos sobre mi cabeza y se aleja un poco, ambos jadeando. Su pene se presiona contra mi estómago, sé exactamente lo que quiere.

―Di que sí ―susurra contra mi boca.

¿Quiero eso? ¿Sí? ¿No? ¿Tal vez? ¡Mierda! ¡No lo sé! Y él sólo está mirándome con esos penetrantes ojos suyos. Suelta mis muñecas, su mano se desliza por las curvas de mis pechos a mis caderas.

―Oh Dios ―gimo suavemente, estirando mi mano para tomar el pomo― Buenas noches.

―No ―ruega, acercándome a él― No buenas noches.

―Emmett. ―Su nombre es mi susurrada objeción.

―No he estado con nadie hace tanto como tú. Han pasado cinco años. Y hasta Halloween, nunca siquiera pensé en eso. Pero ahora no puedo dejar de pensar en ti.

―Eso es sólo tu pene hablando.

Suelta una carcajada.

―No te guardas ni un solo pensamiento, ¿verdad?

―Estarías sorprendido ―coqueteo y bajo mi cabeza a su pecho, mientras sus dedos juegan con mi cabello.

―¿Te sientes mal o culpable? ―pregunta.

―No. Siento esperanza ―digo, entonces en mi turno de desaparecer dentro.