FICTOBER 2020
¡Hola! Espero se encuentren muy bien. Disfruten del capítulo, para aquellos que les gusta el RobStar.
Disclaimer: Teen Titans no me pertenece, sólo creo historias con sus personajes sin ningún fin lucrativo.
14. ¿Me puedo quedar contigo esta noche?
(POV Starfire)
Los desgarradores gritos del chico me hicieron soltar un pequeño gemido mientras me refugiaba en el pecho de mi novio cerrando los ojos. La escena en dónde el asesino había encontrado a uno de los estudiantes dentro de la cabaña me había tomado por sorpresa y ahora sólo podía escuchar el quejido de éste y los sonidos especiales del cuchillo siendo clavado en su cuerpo. No era común que yo viera este tipo de películas ya que me asustaba fácilmente, pero cuando estaba acompañada me sentía más segura, además eran muy emocionantes.
Escuché una risita por parte de él y me rodeó con su brazo. —¿Estás bien? —preguntó dulcemente acariciando mi cabeza. Yo sólo asentí sin estar todavía lista para mirar a la pantalla y encontrarme quizás el sangriento cadáver de uno de los protagonistas.
Nos quedamos otro rato más hasta que terminó la cinta. Ya era muy tarde, habíamos pasado parte de la noche y madrugada con un maratón de películas, y aunque nuestros amigos también se habían unido, hacía un par de horas que se fueron a dormir dejándonos a solas con la lista de títulos de terror que habíamos hecho.
Nos levantamos del sofá y comenzamos a limpiar el desastre que habíamos hecho: un montón de palomitas y golosinas estaban regadas en el piso y varias latas de refresco vacías adornaban la mesita frente a nosotros. Apagamos la pantalla gigante, después las lámparas del living y tomados de la mano salimos al pasillo con dirección a nuestras habitaciones.
Robin soltó mi mano para acercarme más a él y rodear mis hombros con uno de sus brazos. Me sonrojé, sabía lo mucho que le costaba ser expresivo y cuando tenía esos pequeños detalles me enternecía. Llevábamos un poco más de cinco meses de relación y todos los días aprendíamos cosas nuevas del otro. Era lindo cuando teníamos días libres y podíamos dedicarnos a ver películas, a practicar juntos un deporte, a salir a pasear, a tener citas como jóvenes normales. Incluso a veces nos vestíamos con ropa de civil, pausando por un momento nuestro deber como Titanes para disfrutar de nuestro amor, de una vida sin preocupaciones extras; porque merecíamos ser más que héroes.
—¿Crees que mañana podríamos ir al centro comercial? Necesito comprar un nuevo álbum de música, además podríamos pasar a comer a uno de esos restaurantes orientales que te gustan —comentó recargando su cabeza junto a la mía, ralentizando su caminar puesto que estábamos a punto de llegar a mi habitación.
—¡Eso sería maravilloso! —expresé midiendo el tono de mi voz, no quería despertar a mis otros compañeros.
Llegamos a mi habitación y él se quedó frente a mí para despedirse. —¡Genial, entonces mañana te veo! —se acercó para besarme, a pesar de la poca luz que había en el pasillo podía ver sus mejillas sonrojadas, cerró sus ojos y yo hice lo mismo recibiendo sus labios, fundiéndonos en aquel beso profundo de buenas noches. Sus manos rodearon mi cintura con algo de nerviosismo pero dejaron de temblar cuando le rodeé el cuello con mis brazos.
—Te quiero, Star —susurró separándose un poco de mi boca, mirándome tiernamente con aquellos ojos azules que tanto amaba puesto que no llevaba su antifaz. —Yo también te quiero —recité con voz dulce, aun sin dejar de abrazar su cuello, acercándolo más para volver a besarlo.
—Te veo mañana, ¡que descanses! —mencionó cuando lo solté. Estaba a punto de darse media vuelta cuando lo detuve tomándole su muñeca. Él se volvió con curiosidad y yo me puse nerviosa. No quería que se fuera, no quería quedarme sola, mucho menos con todas aquellas películas de terror que habíamos visto. Miré repentinamente al suelo, mis mejillas comenzaban a sentirse más calientes y sentía su mirada sobre mí buscando una respuesta ante mi extraño y repentino comportamiento, sólo esperaba que no se burlara cuando se lo dijera. —¿Me puedo quedar contigo esta noche?
Él dio un pequeño sobresalto, le había tomado por sorpresa y sus mejillas también estaban rojas. Quizás era demasiado lo que pedía, además había escuchado que quedarse a dormir con un chico era visto por la sociedad como algo inmoral, aunque no entendía por qué, no todo tenía que ver con relacionarse sexualmente; la cultura de los humanos era demasiado extraña para mí, demasiados tabús.
—Sí, claro —contestó nervioso. Me tomó de la mano y juntos caminamos hacia su habitación. —Espero no incomodar, es sólo que suelo tener pesadillas cuando veo esa clase de películas y contigo me siento protegida —mencioné apenada cuando él estaba abriendo la puerta.
—Está bien, no te preocupes, a todos nos llega a pasar —hizo un ademán invitándome a pasar—, ¡Bienvenida a mi habitación! ¡Ponte cómoda!
—Gracias —le sonreí entrando a su alcoba. Varias veces había estado ahí, muchas de ellas para llevarle de cenar cuando se quedaba trabajando hasta tarde en algún caso, o incluso aquella vez en la que Chico Bestia estaba jugando a ser Robin mientras éste no estaba. Solté una pequeña risita al recordar esto.
—¿Qué es tan gracioso? —preguntó también en una carcajada.
—Recordé aquella vez que Bestita tomó uno de tus trajes y fingió ser tú. Después me le uní yo hasta que Cyborg nos descubrió pero en vez de regañarnos se agregó al juego. Igual Raven —dije divertida sentándome en su cama, aligerando el ambiente.
—Sí, recuerdo cuando llegué de aquel viaje y los vi a todos comiendo pizza pretendiendo ser Robin. Fue divertido, además he de admitir que usar un antifaz me sigue haciendo sentir súper —dijo en tono burlón rememorando lo que había dicho nuestra amiga Raven.
Solté más risitas, a veces Robin era tan divertido y dejaba de lado su postura seria que lo caracterizaba como líder. Me levanté de nuevo y lo abracé fuertemente: —Ese día estaba muy triste porque te habías ido, me alegra que hubieras vuelto.
—Sí, lamento no haberte llevado, me obsesioné con querer derrotar a Kataro que no pensé en cómo les afectaría—me devolvió el abrazo, de repente se agachó un poco y me cargó dirigiéndose a la cama—. Ahora vayamos a dormir, mañana tenemos que despertarnos para el entrenamiento.
Me depositó en el colchón, acomodó las sabanas para cubrirme y él se acostó a mi lado. Yo no pude evitar acercarme más a él en cuanto apagó las luces, me recosté en su pecho escuchando sus bellos latidos y él siguió abrazándome mientras me besaba la frente. —Buenas noches, Star, que duermas bien.
—Igual tú, Robin, ¡que descanses! —le di un corto beso en los labios y me acomodé para cerrar los ojos. Sus brazos eran tan cómodos, su respiración estaba tan tranquila y la calidez que emanaba de su cuerpo me hacía sentir muy cómoda y segura. Estaba en los mejores brazos, con el mejor chico, con mi primer amor; con el joven con el que esperaba vivir más momentos así a lo largo de mi vida.
