La lista fue sacada del grupo de fb "LO QUE CALLAMOS LOS FANFICKERS"
.
Día 14: "¿Me puedo quedar contigo esta noche?"
.
—No quiero esa basura —dijo por milésima vez Sasuke. La niña lo miró con sus ojos abiertos y con el temblor en su cuerpo. No obstante, como otras veces, la joven de ojos perla no se alejó, tan solo colocó frente a él un bento. Se sentó junto a él a una distancia prudente con las piernas juntas y las manos en su regazo, sin mirarlo.
Sasuke bufó, y como otras veces, no tomó la comida y continuó curando sus heridas causadas por las peleas con su padre.
Se encontraban en las raíces de un árbol de roble en medio de una plaza, la noche recaía sobre ellos y las estrellas titilaban en la basta¨ oscuridad. La niña rara observaba el cielo abstraida, y la luz del farol¨cerca de ellos, daba un aire ceniciento a su rostro.
Sasuke terminó de colocar sus vendas en su antebrazo y se acomodó en el lugar. Generalmente lo hacía hasta que la niña se largaba unas horas después, le daba una corta reverencia, y luego se marchaba en la oscuridad.
Aquello sucedía hace dos semanas, cada que el moreno se peleaba con su padre, su madre llorando, cerraba de un portazo su casa y se dirigía al viejo árbol de roble.
Se sentaba allí, hasta que el aire libre calmaba su mente y volvía a su casa, entrando por la ventana.
No obstante, ahora aquella rutina se había disuelto al ver a aquella niña rara venir siempre con un bento de comida para él.
Sasuke no sabia lo que le sucedía, y jamás preguntaba.
Ahora, la niña se levantó, quitó el polvo de su abrigo y le hizo una reverencia. Sasuke no respondió y observó con indiferencia la espalda de la ojiperla alejarse.
Estuvo un momento, dándole vueltas a su encuentro.
No se había dado cuenta al ver las ojeras de la niña, ni su estado demacrado.
Bufó y tomando el bento se largó de allí.
Sostuvieron aquella rutina otra semana más, no obstante, luego de eso, la niña no volvió.
Sasuke se repetía constantemente que no le importaba, su beca para la universidad fue aprobada y dentro de un mes se iría para nunca volver.
Se decía que aquella niña tan sólo era una conocida pasajera, además nunca se habían hablado, tan solo eran un adolescente y una niña compartiendo el mismo lugar de encuentro.
—Sasuke —miró a su hermano quien sostenía una caja, lo ayudaba a mudarse—, ¿Estas bien?
El pelinegro asintió despacio, se había quedado en medio de su vieja habitación, pensativo. Itachi lo observó con duda, mas no agregó mas.
Antes de irse, Sasuke se dirigió al viejo árbol de roble y trató de que en su semblante no se notara el alivio al ver a la niña rara sentada en las raíces del árbol.
No obstante, al acercarse, la luz de la farola le mostró el golpe en su mejilla. La niña levantó su vista al sentirlo cerca y no dejó de mirarlo hasta que él se sentó a una distancia prudente de ella.
Como tantas veces, le dejo el bento a un lado de él.
—Lamento... lamento no venir —dijo con suavidad. Sasuke enarcó una ceja, trató de ignorar el moretón en su mejilla.
—Mañana me iré de la ciudad, y no volveré —respondió con seriedad. La joven bajó la mirada y apretó los labios, junto sus piernas y jugó con sus manos en su regazo.
—Yo... yo también —susurró para sorpresa de Sasuke—, iré... iré a la casa de mi tía.
Luego, miró hacia el cielo, como otras veces.
—¿Puedo... quedarme contigo esta noche? —preguntó luego de un momento. Sasuke no respondió, tan solo se recostó en las raíces del árbol y observó el firmamento.
—¿No lo has hecho otras veces? No me lo preguntes ahora.
