CAP 30. HÉROES DE LA SUBASTA

POV NARRADOR

-Bien chicos... conocen el plan solo observamos desde las alturas. Si vemos que es seguro dejamos a los dragones y entramos- ordenó el líder sobre el aire

-Si hubiéramos traído a Astrid, podríamos reconocer a Viggo y observarlo a él- intervino Patán haciendo al castaño poner los ojos en blanco

-Astrid fue muy clara en su descripción...- le refutó –además, no venimos buscando a nadie en particular, solo venimos a checar todo en general...-

-Pon voz ruda hermano- decía Tilda ignorando por completo la conversación del castaño –expresión de malote, venga te quiero ver-

-¿Así? Grr- preguntó Brutacio frunciendo el ceño, fingiendo musculatura y engrosando la voz

-Así como sí si fueras hombre-

-Debo preguntar- los interrumpió Patapez -¿Qué en nombre de Thor están haciendo?-

-Duh, practicando para hablar con los cazadores- respondió en tono obvio Brutilda

-Así es mi pachoncito amigo, si queremos pasar desapercibidos tenemos que actuar como un despiadado, aunque por lo que hemos oído elegante, asesino de dragones-

-Chicos- llamó su atención el castaño -¿entienden que esta es una misión de observación y nada más?-

-Pero Hipooooo-

-Dije... solo observación, no nos infiltraremos a menos que sea inevitablemente necesario-

-Hipooooo- continuaron renegando los gemelos

-Gemelos... solo observación ¿está claro?- los gemelos hicieron un puchero dolidos por la respuesta pero asintieron al final –perfecto-

-Ser jinete es más aburrido de lo que pensé-

POV ASTRID

Hipo es más valiente de lo que pensé...

Mientras pensaba en mi ruta de escape, observaba a los guardias que estaban cambiando de ronda, cualquier buen escapista sabe que todo encierro, tiene una debilidad.

Un rato después pude notar, había una chica que parecía ser una novata, caminaba de un lado a otro como en su primer día de trabajo, como si quisiera resguardar cada centímetro del lugar al mismo tiempo... objetivo perfecto.

Cuando el resto de los vigilantes se fueron supe que era el momento.

– ¡Ayuda!- pedí suplicante llevando mis manos a mi estómago fingiendo un dolor muy fuerte a lo que la chica corrió a la celda

-¿Estas bien?- me preguntó preocupada desde afuera

-No no lo estoy... ayúdame por favor-

-Iré por ayuda- respondió corriendo hacia la salida

-¡No! Espera- la detuve haciéndola regresar -solo necesito un poco de agua, por favor- le pedí acercándome a los barrotes fingiendo un agonizante dolor, la chica corrió y enseguida regresó con un vaso de agua, cuando se dispuso a dármelo sujeté su mano y con fuerza la hice golpearse con el barrote generando que cayera inconsciente.

Saque mi mano y tomé la llave para después abrirla por fuera. Metí a la joven y le quite su túnica y mascara negras y me apresuré a salir de ahí.

-Buenos movimientos chica- dijo burlón un prisionero que estaba en la celda de al lado.

-Gracias- respondí sonriendo orgullosa mientras corría para salir de ahí, antes que nada... educación.

Comencé a caminar con un paso normal pero apresurado, no quería llamar la atención pero tampoco quería retrasarme mucho, traté de mantener un perfil bajo, hasta que note que todos en ese lugar tenían ojos color avellana.

-Mis ojos mis ojos mis ojos mis ojos mis ojos mis ojos- me repetía a mí mientras agachaba la cabeza. Ahora ¿dónde puede estar Tormenta?, está claro que aquí no tenían establos -Tormenta- comencé a susurrar esperando que mi dragona apareciera, nada.

Recorrí lo más discretamente las calles de la aldea, momentos después, un rugido simpático llamó mi atención, alcé la vista y vi a mi dragona acostada jugando en el pasto.

-Hola nena- le dije corriendo a ella, Tormenta enseguida me saludó encantada y se levantó –hora de irnos- murmuré montando en ella.

-¡Hey!- escuché un grito, voltee a ver de dónde provenía la voz y noté que era Kaira, -¿Astrid?- entrecerró los ojos mirando fijamente los míos, y cuando confirmó sus sospechas comenzó a gritar –tenemos una fugitiva, tenemos una fugitiva- insistía señalándome con el dedo.

Yo solo hice mi cabeza de lado y fingí mover mi mano en forma de despedida burlonamente mientras Tormenta salía volando, novata.

Llegar ahí no sería difícil, una vez que ves el mapa, lo entiendes todo.

POV HIPO

-Estoy aburrido- se quejó Brutacio mientras observábamos, yo solo puse los ojos en blanco.

La escena era lamentable, dragones encerrados en jaulas sin poder moverse resignados a su destino, hombres cerrando negocios y haciendo que otros los cargaran a sus barcos, ¿Cómo alguien podía tener tan poca piedad hacia un ser vivo? ¿Cómo podían ser tan crueles y ni siquiera inmutarse por ello?

Respiré profundo, guarde mi pena y me dispuse a solo mirar, entonces, después de un rato, vi que en la arena principal estaban cargando diferentes dragones, algunos que ni siquiera conocía, especies tan extrañas como interesantes, por la seguridad y la extrañeza de la venta era seguro de que ahí se llevaría la subasta a cabo.

Fijé mi atención ahí, pude ver entrar a la arena a un vikingo de un tamaño un poco menor al resto, una barba de candado, vestido con una armadura verde de piel de dragón y castaño, acerque más la vista de mi catalejo y ahí estaba la venda que cubría la herida que Astrid le hizo.

-Es Viggo- les murmuré – ¿Vieron de que barco bajó?-

-De ese- señaló Patán hacia la izquierda.

-Bien- ahora será una misión de rescate e investigación –Gemelos ¿creen ser capaces de llamar la atención sin ser capturados?-

Ambos rieron arrogantes.

-Pero por supuesto que si mi querido amigo de una pierna- se apuntó emocionado Brutacio

-Somos expertos en el dulce arte de llamar la atención y no morir en el intento- dijo orgullosa su hermana – ¿recuerdas esa vez en la estatua de Bork?-

-Jajaja fue un buen día para todos en Berk ver como hacia boom...-

-Aunque aún no recuerdo como escapamos de Furioso Estoico-

-Si mal no recue...-

-Bien, concéntrense y escuchen- los interrumpí tallando mi frente, ya en ese momento me preguntaba si aquello era una buena idea -Astrid dijo que usaban una especie de flechas que noqueaba a los dragones... manténganse alto para que no puedan llegar a ustedes, cuando les de la señal es que ya ha sido suficiente y comiencen a volar a este punto... ¿entendido?- me recibieron con una cara confundida

-Espera me perdí en lo alto- dijo Tacio rascándose la cabeza

-Thor-

-Tranquilo hombre yo lo capte todo- confirmó Brutilda y después salieron volando

-¿Lo entendiste todo?- escuché en el aire a Tacio

-Jah, dejé de escuchar desde que dijo escuchen-

-¿Entonces qué hacemos?-

-Dos palabras... im provisación-

Yo negué en cuanto se alejaron y regresé mi atención en el resto de mi equipo.

-Heather, Patapez y Patán, bajen de sus dragones en un lugar seguro e infíltrense entre la gente, abran todas las jaulas que puedan... si sienten que hay peligro recuperen a sus dragones y váyanse- les ordené

-Espera ¿y tú que vas a hacer?- me reprocho Patán

-Iré al barco, si hay información que pueda sernos útil ahí es un lugar para comenzar- le expliqué.

Asintieron y nos separamos en diferentes direcciones, una explosión hizo que levantara mi mirada. Los gemelos sí que eran buenos en el arte de molestar gente y no morir en el intento.

Cuando entré pude notar que no había nadie, supongo que todos estaban concentrados en la subasta, así que atento comencé a caminar bajando y revisando todo a mi paso hasta que encontré un cuarto cerrado con una puerta finamente adornada.

-Deben ser los aposentos del líder- le susurré a Chimuelo –bien escucha tengo un plan tenemos que conse...- estaba explicando mi plan cuando una furtiva bola de plasma exploto la puerta –me gusta más tu plan- admití haciendo que Chimuelo se limitara a reír

Astrid no mentía, este tipo tenía información en todos lados. Algo llamó mi atención, una caja de metal verdoso, estaba como guardada y a la vista a la vez.

-¿Quién eres?- preguntó una voz grave en mi espalda, cuando me giré vi a un enorme vikingo apuntándome con un arco –un Furia Nocturna- murmuró sorprendido cuando Chimuelo comenzó a gruñirle.

-No quiero problemas- le dije mientras ponía mis manos hacia arriba –llegue aquí por error-

-¿Y volaste la puerta por error?...-

-Bueno técnicamente fue mi dragón quien lo hizo- respondí acusando a Chimuelo, el entrecerró los ojos reclamándome

-Oh Viggo se pondrá contento cuando vea a este maravilloso ejem...- de repente dejó de hablar y cayó al suelo

-Detesto cuando le apuntan a mis amigos- dijo Astrid descubriéndose la cara, yo sonreí de lado.

-¿Tus amigos?...-

-Amigos... novio potencial... ya sabes- me respondió sonrojada

-¿Por qué tardaste tanto?- le pregunté sonriendo. Sabía que no la podrían contener mucho tiempo, no importa cuánto me empeñe por mantenerla a salvo, ese no era su estilo.

-¿Por qué?... ¿me extrañaste?- me respondió burlona. Me acerque a ella y bese rápidamente su frente

-Me complicas demasiado la tarea de cuidarte...- le reclamé, ella levantó sus hombros arrogante mientras ambos nos separábamos y revisábamos en las notas -¿Cómo llegaste aquí?-

-Simple... vi a los gemelos generando conflicto en el cielo y dragones volando... supuse que los estaban dejando libres, así que decidí venir a dar una vuelta al barco que tiene la misma insignia que aquel que hundí- me lo dijo tranquilamente, como si no se tratara de nada –Hipo deberíamos irnos... este tipo no tarda en despertar y no sé cuánto los chicos resistan- yo asentí, tomé la caja metálica, Astrid despegó algunas hojas de la pared y nos dispusimos a irnos –por cierto...- me detuvo -no necesito que me cuides-

Me acerqué a ella arrogante, tomé su barbilla y esta vez hurte de sus labios un rápido y altanero beso.

-Es más un gusto personal- susurré sobre sus labios antes de salir de ahí.

Extraño, el camino desde los aposentos del líder al aire, mi rubia lo recorrió en silencio.

-Haz la seña amigo- le pedí a Chimuelo estando ya en el aire, enseguida lanzó un rayo de plasma, era la señal.

Minutos después ya estábamos todos juntos en el aire, incluso los exaltados gemelos.

Nuestra primera misión fue inesperadamente exitosa.

-¿As?- dijo Heather al notar a Astrid

-Hola- la saludo risueña

-¿Por cómo?- preguntó Patapez

-No tengo idea- intervine -pero presiento que por lo que llevas puesto y el hecho de que estés aquí... le debemos una disculpa a alguien ¿verdad?-

-Quizá- respondió ella fingiendo inocencia

–Vamos- les ordené resignado finalmente llegamos de regreso a la isla de los Defensores del Ala.

Cuando aterrizamos ahí todos nos esperaban.

-Odín los bendijo y trajo con bien- dijo Mala aliviada al llegar.

-Rescatamos a la mayoría de los dragones y conseguimos mucha información... solo venía a agradecerte tu ayuda- le informé mirando a Astrid, respiró profundo y se acercó a ella.

-Y yo... lamento haber noqueado a uno de tus guardias- confesó Astrid apenada y estirando las manos para devolver la ropa que se llevó.

-Hipo me suplicó que pusiera a mis mejores guardias en tu resguardo... Admito que creí que estaba exagerando- respondió Mala recibiendo las cosas. Cuando se trata de Astrid... no exagero –la próxima te será más difícil-

-Perfecto- dijo Astrid regalándole una sonrisa

-Hora de irnos, Mala tú lo sabes, si necesitas cualquier cosa, sabes cómo encontrarme- le recordé al despedirme

-Oh Throki... cuídate- se despidió Brutilda moviendo la mano en forma de despedida, Throk solo hizo una mueca confundido.

-Hipo... ¿te vas sin despedir?- llamó mi atención Kaira mientras me abrazaba y besaba mi mejilla.

Bien, oficialmente estaré en problemas al llegar a la orilla.