-Leah no puedes hacer esto-me susurró Ryan-

- ¡Que no puedo hacer, ¿qué?! maldito traidor. Todo fue tú plan para ¿controlarme? Y yo que pensaba que realmente eras mi amigo-dije con lágrimas en los ojos-no quiero volver a veros a ninguno de los dos.

Con lágrimas en los ojos volví al salón en busca de Halian.

-Leah, ¿va todo bien? -me preguntó Jacob-

- ¿Halian?

-Está con tu hermano, ¿qué ha pasado? ¿por qué lloras?

-Yo..yo…necesito a Halian-dije sacándolo de los brazos de mi hermano y abrazándolo-

- ¿Mami?

-Leah, por favor. Sabes que no puedes hacer esto-dijo Ryan-estáis unidos por la eternidad. Es tu momento de ser feliz. Si haces esto, sufriréis los dos.

- ¡Cállate!

-Kyle y tú merecéis estar juntos al fin Leah. Lo vuestro es más fuerte que cualquier otra imprimación. No podéis estar separados mucho tiempo.

-No te creo nada Ryan, han pasado tres años y no ha ocurrido nada.

-Eso ha sido posible porque no os visteis antes en persona, una vez que os veis en persona, ya no hay vuelta atrás.

-No me vas a volver a engañar Ryan, lo que dije allí afuera era verdad. No quiero volver a veros-dije a la vez que empecé a notar presión en el pecho y la cabeza-

- ¡Leah! -escuché antes de perder el conocimiento-

Desperté desorientada, estaba en una habitación que no era la mía, escuchaba susurros fuera. Decidí levantarme e ir dirección a esas voces, pero un brazo en mi cintura me impidió levantarme.

- ¿Dónde crees que vas Leah? -al escuchar esa voz, un escalofrío recorrió mi cuerpo-necesitas descansar.

- ¿Dónde estoy? -intentando relajarme-

-Estás en nuestra casa…-dijo-

- ¿Qué? ¿Cómo? -su respuesta me dejó fuera de juego-

-Esta casa la compré hace muchos años, la elegí para formar aquí mi familia con mi imprimación cuando la encontrase. Nunca pensé que tardaría tantos años en encontrarla.

- ¿Y Halian?

-Tranquila, está durmiendo en la habitación de al lado junto a Seth, y el resto, está en otras habitaciones de la casa. ¿No quieres saber nada más sobre lo que te he contado?

-Realmente ahora mismo solo quiero ver a mi hijo-contesté saliendo de la habitación-

-Está bien, te acompañaré-dijo Kyle tomándome de la mano-

Una vez fuera, nos dirigimos a la habitación de al lado, al entrar no pude evitar una sonrisa, mi pequeño dormía sobre el pecho de mi hermano. Hasta ahora, no me había dado cuenta de todo lo que lo había extrañado durante estos tres años.

-Él está bien, por favor Leah, necesitamos hablar, tengo que explicarte muchas cosas.

-Está bien, hablemos-contesté siguiéndolo de regreso a la habitación-

-Antes que nada, tengo que decirte, que Ryan es mi mejor amigo y mi mano derecha o beta, como prefieras llamarlo. Nos conocemos desde hace más de 60 años, confío en él más que en nadie, él se acercó a ti porque yo se lo pedí, pero también porque desde el primer día quería conocerte. Llevo años buscándote, aquella noche en la fiesta de la hermandad, supe que mi búsqueda había terminado, pero también significaba que te tendría que proteger con mi vida.

Desde entonces te he estado cuidando, aquella vez que estuviste con los chicos en Seattle y apareció ese chupasangre, el verano de hace tres años antes de volver a la reserva, cuando lo pasaste mal por la petición de tu madre…

Cuando te marchaste a Canadá, decidí seguirte y eso te puso en peligro, me siguieron varios vampiros y por eso decidí marcarte esa noche, para protegerte. Una vez lo hice, le dije a Ryan que te cuidase, mientras yo alejaba a los vampiros. No sé si antes has escuchado hablar de los híbridos perfectos, el caso es, que yo soy uno de los que han sobrevivido a la masacre de los vampiros como los Vulturis. Estos tres años he estado perdiendo mi pista de los Vulturis y que estuvieses lejos de mí, me ayudaba a concentrarme en alejarlos, y saber que mi mejor amigo estaba pendiente de ti, me dejaba tranquilo.

-Los Vulturis, quieren matarte porque eres un hibrido perfecto… y conoces a Bryan desde hace más de 60 años…entonces ¿qué edad tienes realmente? Y ¿cuál es tu verdadero nombre? ¿Naciste siendo híbrido?

-Tengo 109 años, mi nombre prefiero decírtelo después, no quiero te alejes de mí por ello. Nací como híbrido de humano y licántropo, un día en el pueblo donde vivía entraron unos vampiros, yo tenía 25 años y en un intento por matar a uno de ellos, este me mordió en la pierna. Yo pensé que moriría, pero como puedes ver no fue así, aun no entiendo que ocurrió, pero tengo que dar las gracias por ello, porque gracias a eso, al fin encontré a mi imprimación.

-Vaya…y ¿nadie notó tu cambio?

-No, solo lo notaron mi alpha y el tercero de la manada, pero pensaron que era un don que me concedieron nuestros dioses. Leah, quiero ser completamente sincero, actualmente podría ser tu bisabuelo, sino fuera porque mi cuerpo se congeló en mis 25 años. A lo que me refiero es que hace muchos años yo tuve una familia, una mujer y dos hijos varones, sé que actualmente tengo un biznieto y que este, espera a su primer hijo. A la que fue mi mujer la quise, pero no era mi imprimación, por eso aún sigo aquí, estaba esperándote, por ella no sentí ni la mitad de lo que siento por ti.

-Oh Dios, todo esto es una locura, demasiada información para asimilar.

-Lo sé cariño, pero todo estará en su sitio. Te dejaré descansar, mañana seguimos hablando-dijo besándome antes de salir de la habitación-