Disclaimer: Harry Potter y todos sus personajes, historias y características no me pertenece, son propiedad de J.K Rowling.


Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.


Categoría: Familia Black.

Personaje: Andromeda (Black) Tonks.

Prompt: Recuerdo.

Palabras: 402.

Cada primero de septiembre, y tras haber llorado mares con la despedida de Teddy, Andromeda aprovechaba esas primeras horas de soledad para ordenar todo lo que su nieto había desorganizado antes de su partida. "Es igual que su madre", pensaba melancólicamente mientras colocaba en la estantería los libros que el adolescente había dejado tirados por el suelo. Últimamente su salud se había deteriorado y hasta colocar unos simples libros le resultada una tarea muy complicada. La pérdida de visión también se había agudizado y por eso, una vez tuvo uno de los libros entre sus manos, no acertó con el estante y este acabó de nuevo en el suelo. Las rodillas le dolían pero pudo alcanzarlo.

No se había percatado en que aquello no era un libro, sino un álbum de fotos. Teddy debía de haber estado buscando alguna de sus padres. Rió al ver las que había dejado mal colocadas; Una de Dora cuando era bebe y comenzó a cambiarse el color del pelo y otra de Remus, de las pocas que tenían y donde el pobre aún no había sido atacado por un hombre lobo. Pasó varias páginas, hacia años desde la última vez que se había atrevido a mirar aquellas fotos, no entendió el por qué, allí solo había momentos felices, pero cuando llegó a la mitad, recordó el motivo.

Cuando se fugó de Grimmauld Place se llevó fotos de sus hermanas, no quería olvidarlas por lo que se llevó ese pequeño recuerdo. Además, nunca imaginó que esa situación fuera a durar muchos años, siempre pensó que su familia acabaría aceptando a Ted. Una locura si lo dice hoy en día, pero en aquella época, los Black no tenían tan mala fama y creyó que entrarían en razón. La foto que llamó su atención fue la de un tiempo donde había sido feliz. Los veranos en el sur del país eran sus favoritos, sus padres dejaban, que por una vez al año, sus hijas fueran unas salvajes que corrían descalzas por el bosque que colindaba con la casa. Narcisa era la que más objeciones ponía a bañarse en ropa interior en el lago, pero Bellatrix siempre la convencía, fue ese instante donde ella misma tomó la foto, ajenas a la pureza de sangre y siendo solo tres niñas jugando.

Sonrió con tristeza y cerró el álbum. Aquellas tres niñas dejaron pronto de existir y ahora solo eran un recuerdo.