Descargo: Shingeki no Kyojin y sus personajes le pertenecen a Hajime Isayama, yo solo los he tomado prestados para esta historia.

Tema del capítulo: Halloween.


31 DE OCTUBRE:

ETÉREO


Y aquí sobrevivimos,

puros, con la pureza que nosotros creamos,

más anchos que la tierra que no pudo extraviarnos,

eternos como el fuego que arderá

cuanto dure la vida.

(Pablo Neruda, Mi muchacha salvaje)

Octubre treintaiuno por la noche, es una fiesta silenciosa en el bosque. La lluvia matutina calmó el clamor de los árboles hasta convertirlos en susurros, devolviéndoles sus brillantes colores y haciéndoles soñar, por un momento al menos, que el invierno severo aún no está al acecho.

Es una noche silenciosa que te recuerda a otras tantas, otras mejores, y a pesar del cansancio dejado por las emociones del día, rechazas el sueño, alargando el momento. No sea que los fantasmas que esa noche rondan resulten otros, y la melancolía se vuelva más grande.

Sentado en el alfeizar de la ventana junto a Autumn, bebes té y observas el aterciopelado cielo donde Andrómeda reina valientemente; y al contemplarla así, espléndida y libre, tus pensamientos vuelan hacia otro excautivo, preguntándote como lo estará haciendo en aquel otro cielo que le ha tocado surcar.

Como si presintiese tu desánimo, uno de los verdes ojos de tu obstinado gato se abre para observarte con superioridad condescendiente, deseando regañarte. Rascas sus orejas y la pena se vuelve más ligera, probablemente porque es compartida; y es que su ausencia aun te duele, y no es fácil sobrellevar la melancolía.

Pero todavía así te preguntas, cuanto podrás seguir soportando; porque aunque todo ha valido la pena y ninguna de tus elecciones cambiaría, muchas veces la vida realmente te duele.

Porque octubre una vez más acaba siendo la misma tristeza y el mismo vacío, y sabes que por más que los años pasen, rescribiéndose unos a otros, que los ciclos sigan repitiéndose, en aquel bucle interminable, simplemente no vas a poder dejar de quererle, de añorarle; después de todo, el muy egoísta te marcó a fuego con un hechizo.

Tus pálidos dedos recorren las páginas de tu libro y se enredan entre las prímulas y caléndulas imperecederas que allí esperan. Rememoras a Erwin y sus palabras dichas ese día, y no por primera vez te preguntas si serán tu redención. Él se marcha para emprender otros rumbos, y ese lugar que ha sido tu más grande refugio, como también tu prisión y santuario, se volverá todavía más solitario e inmenso; entonces, ¿por qué no hacer lo mismo?

Quizá todo sea tan fácil como cerrar los ojos y arriesgarte; tan fácil como sentir que la deuda finalmente está saldada y el pago ha sido justo. Después de todo, aquella noche se corre el fino velo que separa a los vivos de los muertos, y quizá ha llegado la hora de que destierres a tus fantasmas y también los suyos. Tal vez ha llegado el momento de ser valiente y recuperar lo que más quieres.

Acabas tu té y acaricias a Autumn, y al contemplar a Andrómeda brillando majestuosa en el firmamento, tomas tu decisión.

El verano celebra su fin y es momento del cambio. No quieres pasar otro largo invierno solo.

El llamado a la puerta te sorprende, y la pequeña bestezuelasalta de su puesto con la lánguida elegancia adquirida con los años. El llamado se repite y tu corazón se acelera, porque aunque no lo has oído en mucho tiempo, aun puedes reconocerlo como si fuese el pulso que marca tu vida.

Y aquella noche de fantasmas se llena de recuerdos velados, de aquellos que tan solo contemplas de tanto en tanto, para que el amor perdido no duela demasiado.

Abres la puerta y contienes el aliento, porque aunque octubre ya ha recorrido cinco ciclos desde la última vez que se vieron, apenas puedes presentir el cambio como un cerrar los ojos y despertar de un largo sueño. Y aunque jamás esperaste saber cómo luciría en el futuro, la imagen que te devuelve su presencia es tan gentil como la de tus recuerdos, porque el chico de verano sigue siendo sol abrasante que aleja la tormenta, y el chico de invierno sigue acechando tímidamente tras los años de ausencia.

Contemplas las verdeazuladas dudas que lo invaden al observarte, y te reflejas en ellas porque su miedo se equipara al tuyo; porque a pesar de que durante tres años se rondaron y aprendieron a conocerse, han sido cinco de amor en espera.

Y hay muchas cosas que quieres decirle, que deseas explicarle y preguntar sobre esos años sin verse. Deseas saber si cumplió sus sueños, y si el cielo que siempre imaginó era finalmente tan vasto. Deseas hablar de su ausencia, pero ni siquiera sabes por donde comenzar a explicarte; y mientras las dudas te llenan recuerdas tu recién adquirida determinación y su pasado deseo.

Esa vez no hay prisa; tienen tiempo. Puedes esperar.

Y su mano entre la tuya se siente tan real como en tus recuerdos al sujetarla, cuando el chico de verano era el sol de tus días y sus bordes de escarcha afilada hablaban de un invierno muy, muy lejano.

Y sigue siendo estaciones, una tras otra en algarabía. Y sigue siendo sueño, tu sueño. Pero, sobre todo, sigue siendo tu mayor ilusión anhelante. Sigue siendo… etéreo.

El beso termina y sus ojos te buscan cuando se separan, y a pesar del tiempo, de la distancia que han soportado y cruzado como océanos, sabes siguen siendo lo mismo, tal vez porque su hechizo tintado en hiedra sí dio resultado; quizá porque el rojo hilo que aun llevan en sus muñecas y los ata, los ha vuelto a llevar a su destino.

Hay muchas cosas que deben decirse, porque por más que la vida parezca la misma, que un día repita al otro, nunca será el mismo; pero tendrán tiempo. Han vuelto al punto correcto, y eso es lo único que importa de momento.

Y entonces te mira y sus ojos sonríen, y pasado y presente vuelven a ser uno. Su mano no deja la tuya y eso es lo correcto, tal vez porque a pesar de todo, jamás estuvieron demasiado lejos.

—¿Truco o trato? —murmura sobre tus labios, y al contemplar lo que pone entre tus manos, sonríes.

Son fresas. El invierno finalmente se despide y sabes tu respuesta; ya no hay dudas.

—Tú.

FIN


Lo primero, como siempre, y por última vez en esta historia, es agradecer a todos quienes hayan llegado hasta aquí. Espero que este último capítulo resultase de su agrado y valiera la pena el tiempo invertido en él, y todo el relato en general.

Y con esta viñeta ya finalmente damos por finalizado este viaje de un mes que ha resultado Etéreo, con todo su dolor que ha sido mucho, con toda su tristeza y melancolía. De corazón espero que haya sido un buen viaje, y que si bien sus aguas muchas veces resultaron bastante turbulentas, la llegada a puerto fuese agradable.

Tal como ya había dicho antes, aprovecharé el cierre para explicar algunas cosas sobre la historia, las que le dieron forma y me llevaron a tomar alguna decisión sobre otra.

Como comenté en el primer capítulo, fue el álbum Folklore, de Taylor Swift, el que dio en primer lugar vida a la historia, formando su imagen en mi cabeza. Desde el photoshot del mismo, que me pareció una cosa preciosa, hasta sus temas, que recrearon un relato al oírlos.

«The Lakes» fue el tema que llevó a Levi a recluirse en un lugar en medio de la nada para curar su corazón roto, donde acabó encontrando su motivo para seguir, y «Seven» la historia de un Eren niño con una vida muy maltratada y dura. «August» (que debería haber sido October), fue ese mes que compartieron y quedó en el tiempo, y «Mirrorball», ese Eren tan quebrado y determinado a impresionar a la única persona que de verdad le importaba. «Hoax» representó para mí el dolor de Levi ante aquella farsa de relación que sabía no podría durar, porque no tenían oportunidad, y «Cardigan» fue su historia. Un amor que nace de repente, lo llena todo y debido a circunstancias debe perderse porque hay muchas cosas en contra, pero aun así, si hay suerte, puede regresar.

Por otro lado, respecto a la historia en sí, quiero creer que más o menos toda su base fue entendible, pero hay algunas cositas que quiero explicar antes de poner el punto final por aquí.

Sé que muchos se preguntaron por qué Levi simplemente no se fue de allí sin importarle lo prometido a Grisha, y la respuesta a esto tiene más de una arista.

La primera de ellas, es que Eren durante toda la historia, antes que Levi llegase, fue víctima de maltrato. De hecho, la forma de ser de este, sus arranques de humor, tu temperamento tan inestable se debían a lo mismo, y por eso Levi siempre fue tan, tan paciente con él.

El punto con esto es que en la mayoría de los casos, las víctimas de maltrato se sienten culpables, ya que se creen el causante de producir esa reacción en su maltratador, por lo que ni siquiera dudan que lo merecen. Eren, a pesar de todo lo mal que siempre lo pasó, nunca permitió que Levi contara nada de eso a nadie, era su secreto, y ese silencio fue algo que a este llenó mucho de culpa. Por eso, cuando vio la oportunidad de enviar lejos a Eren para que Grisha se quedase satisfecho de que no estuviesen juntos, la aprovechó. Eren no volvería a Shiganshina mientras él estuviese allí, porque su padre siempre temería que lo de ellos retornase, por eso Levi se convirtió en la piedra inamovible entre los dos para evitar así que el muchacho pudiera regresar a ese lugar que le había hecho tanto daño.

La segunda de ellas fue Erwin, porque al ser este quien lo trajo a ese pueblo para que diera clases y así ayudarlo, Grisha lo culpó por lo que prácticamente estaba pasando frente a sus ojos entre Eren y Levi (que no era más que amistad), y él sabía que aquello le causaría muchos problemas a su amigo sin merecerlo, ya que como suele decirse, «pueblo pequeño, infierno grande». Por eso, cuando este le dijo que pensaba marcharse, Levi se cuestionó si había llegado también su momento de hacer lo mismo.

Y el tercer y último motivo, fue la determinación de Levi de en verdad dejar libre a Eren, y probablemente se pregunten como pudo hacer algo así cuando lo quería tanto, y la razón fueron las circunstancias de cómo comenzó todo entre ellos.

Levi siempre supo que Eren era alguien demasiado vulnerable y estaba demasiado necesitado de contención, cariño y comprensión. Eren lo convirtió en su refugio y lo idealizó hasta lo imposible, y aunque él sabía que el amor que este le profesaba sí era real, también temía que mucho de ello se debiera solo a las malas circunstancias que le tocó vivir.

Fue por eso que a pesar de que la historia transcurre de forma lineal casi un mes completo, tenemos un salto de cinco años en el capítulo final; porque le di cinco años a Eren para crecer, madurar, sanarse y aclarar tanto sus ideas como sentimientos. Fueron cinco años en los que su vida cambió, pero no lo que sentía por Levi, así como tampoco los sentimientos de este, y ahora que vuelven a encontrarse, están en igualdad de condiciones para lo que el futuro les depare.

Y ahora sí, agradezco y me despido.

Sé que siempre digo que mi deuda hacia todos quienes me dan la oportunidad y me leen es infinita, pero lo digo de corazón, más que nunca esta vez.

Leer una historia confiando en que el final que encontraremos al acabarla será de nuestro completo agrado, es fácil, ¿pues a quien no le gustan los finales felices? Pero comenzar una historia sabiendo que el final solo romperá corazones y traerá muchas lágrimas, es un tremendo voto de confianza para quien escribe. Es decirle que sin importar qué, a pesar de lo mucho que se sufra, se cree que el viaje valdrá por completo la pena, y eso es algo que no se puede pagar.

Me han dado ese voto de confianza, y la mayor parte del tiempo ni siquiera creo merecerlo, pero muchas, muchas gracias por ello. Gracias por acompañarme durante todo este mes, por compartir sus opiniones conmigo, por soportar que los entristeciera y les hiciera muchas veces llorar, por creer que a pesar de todo el amor de Levi y Eren aquí valía la pena. Me dejan en deuda, infinitamente. Han hecho que este mes de duro trabajo valiera cada día.

Y bueno, con este final para estos dos muchachos, yo les dejo el lienzo casi en blanco, solo con la primera pincelada. El resto les corresponde a ustedes, para que puedan pintarlo con la forma y los colores que prefieran.

Un enorme abrazo a la distancia y mis mejores deseos para ustedes. ¡Gracias por acompañarme en el viaje y hasta la próxima!

Tessa.