XXXI
Razón
—¿Sabes...? Encuentro tu tenacidad y terquedad muy graciosas —decía Zeref Dragneel caminando desafiante hacia el chico pelirrosado frente a él; tirado en el suelo con múltiples heridas y moretones, Natsu trataba de ponerse de pie, pero no lograba siquiera ejercer fuerza con sus brazos o piernas—. Debes entender que ya todo terminó, nadie en su san juicio haría lo que estás haciendo ahora; te recomiendo que dejes de pelear y reconsideres mi oferta inicial: Únete a mí, y destruiremos este mundo para forjar uno nuevo a nuestra imagen y semejanza.
De repente, Natsu emitió un gemido ahogado, como si se hubiera atragantado con algo, levantó la cara y Zeref descubrió que en realidad estaba riendo. Natsu soltó unas sonoras carcajadas mientras que de sus ojos se desprendían algunas lágrimas.
—¿De qué te estás riendo? —cuestionó Zeref. Natsu tomó una bocanada de aire.
—Que...tal parece que te gusta el sonido de tu voz —Natsu cayó sobre su pecho contra el suelo, luego giró para quedar boca arriba—. Hablas pura estupidez, hermano.
—¿De qué demonios estás hablando? —preguntó irritado ante la insolencia de su hermano menor.
—Mientras haya alguien de pie, Zeref, tú jamás saldrás victorioso.
Zeref se acercó a Natsu y pateó con gran fuerza el abdomen de Natsu, una y otra vez hasta que en la quinta se detuvo; ya no le veía el caso en seguir perdiendo el tiempo. Natsu escupió un poco de sangre, pero eso no le impidió formar una sonrisa.
—Te hice enojar, hermano —masculló. Zeref le dio la espalda y se alejó de él.
—Qué impertinente eres.
—Sí, creo que lo heredé de padre —agregó en modo de broma. Zeref lo miró de reojo y extendió su mano derecha en la dirección donde se encontraba Natsu; una manifestación de magia oscura cubrió la mano de Zeref, se estaba preparando para darle el golpe de gracia.
—Ya me cansé de ti, hermano; Lumen Histoire será mio, Ishgar caerá y Álvarez reinará como el único reino en todo el mundo. Admite tu derrota.
Milagrosamente, incluso para Zeref, Natsu después de un considerable esfuerzo se puso de pie y le miró con ojos filosos.
—No.
—¿Porqué?
—Tengo mi razón —contestó, y salió disparado en dirección a su hermano.
Zeref no perdió tiempo e inició el ataque; disparó varias bolas mágicas hacia Natsu, todas ellas de tamaño mediano y emanando un aura de ultratumba. En total fueron diez, y fueron esas mismas las que golpearon con fuerza el cuerpo de Natsu; pero él no parecía detenerse, al contrario: Corrió aún más rápido.
¿Qué era lo que estaba pasando? Hace menos de veinticuatro horas, cuando la guerra estaba en su punto máximo, Natsu logró rescatar a Lucy de las garras de su hermano; fue llevada a la enfermería y ahí fue atendida. Él se quedó a su lado hasta que logró recuperar la conciencia y, a pesar de estar gravemente herida, Lucy se enderezó de su cama y tomó la mano de Natsu para decirle algo importante.
—"Natsu, por favor...te pido que salves a mi reino" —le pidió, aunque con las lágrimas inundando los ojos marrones de la rubia parecía más una súplica. Eso destrozó el corazón de Natsu; él detestaba ver a la gente llorar, más si se trataba de la mujer que más amaba en el mundo.
La miró directamente a los ojos, colocó su mano en la nuca de ella y la hizo que se recostara de nuevo; se levantó de su asiento y caminó a la puerta de la habitación, pero antes de cruzar el umbral, volteó sobre su hombro y le sonrió a su amada.
—"Lo prometo"
Fue lo que dijo, y con un carajo que pensaba cumplirlo, aunque eso le costara la vida. Y, de hecho...esa era la idea.
Su maestro, Igneel, le enseñó una téctica que podría terminar con la vida de Zeref de una vez por todas; por desgracia era a costa de su integridad física. Aquella magia convertiría el cuerpo de Natsu en energía natural y la emplearía para potenciar la misma magia y crear una especie de sello que exiliaría a Zeref a la zona negativa; ya que él era inmortal, no había otra salida mas que esa.
Natsu conjuró las palabras y una marca en color rojo brillante cubrió todo su brazo. Zeref seguía atacándolo, pero era inútil. Natsu, una vez que estuvo lo suficientemente cerca se abalanzó sobre su hermano y lo derribo de una tacleada; forcejeando en el suelo, Natsu invocó aquella magia y esta se manifestó.
El cuerpo de Natsu fue consumido por la magia, y en su lugar se creó un vórtice que succionó a Zeref para llevárselo a la zona negativa
A pesar de que su cuerpo fue destruido, su espíritu de Natsu seguía en el plano terrenal; viajó cientos de kilómetros hasta el palacio real, en la enfermería, y llegó hasta la habitación de su amada Lucy. Ya ahí, junto a ella, se acercó a su oido y le susurró unas palabras.
—Lo logré, Lucy. Salvé a tu amado reino —Dijo, y desapareció; a pesar de estar profundamente dormida, Lucy logró escuchar esas palabras, y de su ojo derecho salió una pequeña lágrima
FINALE.
