Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía
Mis sueños están en sus brazos, mi descanso sobre su espalda,no importa que la oscuridad asuste mis blancas alas. Realizar tus sueños o quedar atrapados con ellos, tú escoges la balanza y si quieres pagar su precio ... – Muñecos de papel, Muñecos de papel
Bulma despertó al sentir que el sol entraba a raudales en su cuarto moría de hambre, al voltear a buscar al lado de su cama el Saiyajin ya no se encontraba, aun así, no tenía tanto tiempo que se había ido del lugar, su lado de la cama todavía seguía tibio. Le dolía todo el cuerpo y cuando se levantó y se dio una ducha, descubrió que ese presuntuoso la había dejado llena de marcas y chupetones.
Molesta se vio en el espejo y con horror vio que tenía varios en el cuello ¡Ush! Ese desconsiderado simio espacial se las iba a pagar, justo ahora que tenía que ir a ver a Gokú. Salió rumbo a su armario y aunque decidió usar una blusa sin mangas, esta tenía un cuello alto cubriendo estratégicamente las marcas que ese fanfarrón de Vegeta le había dejado.
Fue a la cocina donde su madre amorosamente le preparaba el desayuno -Ah Bulmita ya has despertado, siéntate pequeña ahora te sirvo- Dijo su dulce madre mientras servía un estupendo plato de huevos con tocino, al lado de este puso una salsa dulce que sabía a su hija le encantaba.
En cuanto Bulma tomó el primer bocado, sintió que su estómago se revolvía y tuvo que salir corriendo rumbo al baño del primer nivel, apenas tuvo tiempo de llegar. Su madre le frotaba amorosamente la espalda, entendía por lo que estaba pasando su pequeña y sabía que en su caso era aún más duro al tener un pequeño saiyajin en desarrollo.
Vegeta llegó al comedor, minutos antes su "suegra" le había informado que ya estaba listo el desayuno, por lo que se sorprendió al llegar y ver que las mujeres no estaban en este, vio que una silla estaba tirada y supuso que Bulma debió sentirse mal. Caminó rumbo al baño del primer nivel siguiendo el ki de la mujer, el cual fluctuaba.
Al llegar con ellas, ésta ya habia terminado de vomitar lo poco que tenía en el estómago y estaba sentada en el piso, se sentía exhausta y sin energía, y un sudor frío se dejaba ver en su frente. El saiyan sin decir nada, la tomó en brazos y la llevó al comedor donde delicadamente la acomodó en la silla, acto seguido salió rumbo al jardín de la loca mayor.
Bulma y su madre no sabían a donde iba ese saiyan, pero ella ya comenzaba a enfadarse pues sintió que él era demasiado desconsiderado al dejarla ahí cuando ella se sentía tan mal. De repente lo vieron entrar, le extendió y entregó a la madre de Bulma varias raíces de diversas plantas y le dijo -haga un té con esto, el crío no la dejará comer nada hasta que no reciba ciertos minerales, hágalo y déselo de una vez, sin endulzantes ni nada - La madre de Bulma se apresuró a tomar las cosas y se fue sonriente a hacer lo que su adorable yerno le decía.
Bulma estaba anonadada, de todos los escenarios posibles, jamás pensó que el príncipe orgulloso hubiera ido a buscar algo para calmarla, ciertamente era un gesto inaudito en él. Sin embargo, sintió su corazón acelerarse pues, aunque él nunca lo decía con palabras siempre le demostraba con hechos que le importaba y mucho.
Él se acercó a la científica y puso una mano sobre su vientre, a pesar de tener poco más de dos meses ya se podía sentir definido el ki del pequeño, cosa que normalmente debía suceder hasta después del tercer trimestre, no cabía duda sería un ser sumamente fuerte, lo llenó de orgullo, pero también de preocupación.
Bulma sintió cuando una cálida energía salía de la mano de Vegeta y la traspasaba, de pronto la revolución en su estómago se calmó. Es como si el saiyan hubiera de alguna forma calmado a su bebé. En ese momento su madre volvía con el té preparado y se lo pasaba.
Ella lo olió, su olfato estaba ahora más desarrollado que antes e hizo una mueca el olor no le gustaba nada, iba a rechazarlo cuando él sin darle opción dijo en tono severo - tómatelo, no respires al hacerlo pero es importante, solamente así la cría te dejara alimentarte- Resignada, hizo lo que el Saiyajin le decía y al tomarlo el sabor no le desagradó, sabía amargo y terroso pero no le era del todo desagradable.
Después pasó algo doblemente insospechado para ella, Vegeta le acercó su propio plato de comida y la hizo comer, sorpresivamente esta vez el bebé la dejó comer en paz, ningún malestar llegó a ella.
El hombre explicó a su madre que era importante que le diera de tomar ese té por las mañanas y antes de acostarse a dormir. La Sra. Brief, ya había visto que plantas eran y solo asintió tomando nota, a pesar de querer decir algo se mordió la lengua; podía notar en su adorable yerno la incomodidad de mostrarse tan preocupado por su hija, pero no le cabía dudas, él de verdad se preocupaba por ella. Sin que lo notaran se desapareció de la cocina, para dejar a la pareja desayunar en intimidad.
Una vez que terminaron de desayunar, Bulma abrazó al saiyan quien no esperaba ese acto de la humana, por lo que se sonrojó considerablemente, sobre todo porque estaban en un área muy pública afortunadamente sentía el ki de los señores Briefs lejos, en los laboratorios y nadie más se sentía cerca -Mujer ¿Qué haces?- Fue lo único que alcanzó a decir antes de que ella lo callara con un beso muy sensual y sugerente, él sé perdió en ese beso y en las sensaciones que ella siempre le despertaba.
Ella solo le dijo – gracias- él se separó de ella y si decir nada más, se fue rumbo a la cámara de gravedad. Aún le costaba mucho trabajo esas muestras de afecto tan públicas que esa mujer de repente hacía. Aunque no había nadie cerca, le desagradaba que pudieran llegar a ser vistos, odiaba que alguien pudiera notar su debilidad con ella. Así que prefería evitar que los demás pudieran darse cuenta.
Una vez que el príncipe se fue, ella abrazó su estómago y le dijo -tu padre es un gran guerrero bebé, estarás muy orgulloso de ser el hijo del príncipe de los Saiyajines- acto seguido se levantó del asiento buscó su bolsa, tomó sus llaves y salió. Sacó de una cápsula su aeronave y se fue rumbo a la casa de los Son.
Milk y Gokú ya esperaban a Bulma, cuando esta tocó la puerta de la casa, un Gohan emocionado salió a recibirla, sin embargo, algo en ella lo desconcertaba -Gohan, pero cuánto has crecido, ¡Qué grande estás! – Exclamó contenta Bulma, el pequeño aun dudando volteó a saludarla, sentía algo raro en ella, pero de repente vio la mirada de su padre que adivinó el pensamiento de su hijo y en un breve y casi imperceptible movimiento negativo de cabeza le hizo saber a su perspicaz hijo que no era el momento de decir algo.
Milk preparó el té y sacó unos deliciosos pastelillos, Gokú estaba más que feliz porque su mujer se volvía más espléndida cuando había invitados, lo cual a él lo beneficiaba en demasía. Después de la plática inicial, Bulma le dijo a Gokú que quería hablar con él acerca de unas dudas con respecto al entrenamiento de Vegeta y que si la acompañaba a caminar un rato pues llevaba mucho tiempo sentada en lo que le ayudaba a aclarar sus dudas.
Él sonrió y asintió y le dijo a Milk que en breve volvían mientras la mujer sonreía dulcemente y se iba tranquilamente a la cocina a seguir preparando la deliciosa comida que le daría a su esposo, a su hijo e invitada.
Un Gohan aún confundido y frustrado se fue rumbo a su cuarto a seguir trabajando en su tarea. Afuera después de avanzar lo suficientemente lejos de la casa bajo la sombra de un frondoso árbol, Bulma se detuvo y volteó a enfrentar a su gran amigo.
A pesar de ser su mejor amigo, se sentía nerviosa con lo que iba a revelarle, tenía miedo de que él la juzgara. Respiró profundamente y le dijo -Gokú quería hablar contigo es verdad, pero no tiene nada que ver con el entrenamiento de Vegeta, verás él y yo... Estamos juntos y vamos a ser padres- soltó una peli azul muy nerviosa esperando ver la cara de desilusión y tristeza de su amigo al enterarse de que su gran amiga se había metido con su gran rival, que por cierto quería verlo muerto.
Sin embargo, nada de eso sucedió, Son Gokú con su alegría natural simplemente sonrió y le dijo -Lo sé – Al escuchar esa sencilla y escueta respuesta, la ojiazul casi se va de espaldas - ¿Qué? ¿Pero cómo lo sabes? no le he dicho a nadie más aparte de mi familia y de Vegeta - Dijo confusa.
El noble Saiayajin criado en la tierra solo encogió los hombros y le dijo – No te ofendas Bulma pero la esencia de Vegeta esta sobre toda tú persona, recuerda que nuestro sentido del olfato es más desarrollado que el de los humanos, lo noté al instante que llegaste. El aroma de Vegeta sobre ti es abrumador- dijo en forma inocente Gokú.
Esto no hizo más que sonrojar a la mujer que no sabía que contestar y con horror llegó a la conclusión de que si su amigo lo había sentido era probable que Gohan siendo mitad saiyajin también lo hubiera notado, rogaba a Kamisama de que ese no fuera el caso.
-Además- continuó su amigo – Hay un ki muy fuerte que acompaña el tuyo – dijo sonriente – Ella terminó de desmoronarse, por seguro si el olor no habría sido detectado por Gohan, muy seguramente el ki de su hijo si podría haber sido detectado.
– Dime Bulma ¿cuánto tiempo tienes? - Pregunto su sonriente amigo. - Poco más de dos meses- fue lo que ella contestó - ¿De verdad? - Dijo su amigo sorprendido – Woow entonces tu bebé tiene un ki muy fuerte, yo pude detectar el ki de Gohan separado del de Milk casi al cuarto mes de su embarazo – La afirmación de su amigo, hizo latir fuerte su corazón y de pronto tuvo sentimientos encontrados.
Por una parte, le hinchaba de orgullo saber que le daría un descendiente poderoso a Vegeta, aun cuando ella no era más que una débil humana, pero por otro lado eso la asustaba, ella sabía que por lo mismo sus posibilidades de lograrlo se reducían drásticamente.
Se armó de valor y decidió contarle a su amigo lo que Vegeta le había dicho, pidiéndole también que le ayudara a guardar el secreto y que, si por algún motivo Gohan los sabía le ayudara a que no dijera nada ni siquiera a Milk.
Gokú se alegró muchísimo por lo que Bulma le contaba, en el fondo él sabía que Vegeta no era una mala persona y el hecho de haber, hasta cierto punto formalizado una relación con la científica al grado de estar a punto de convertirse en padre y de seguir aun así al lado de ella, le hablaba de que él príncipe Saiyajin era mucho mejor tipo de lo que todo mundo pensaba.
Definitivamente, se preocupaba por la salud de su amiga, pero algo le decía que ella estaría bien, tenía esa firme corazonada y ahora que ella le explicaba su plan, pensaba que ella podría definitivamente lograrlo.
– Woow Bulma quien lo dijera, jamás pensé que llegaría el día de verte en ese estado, felicidades – Dijo visiblemente emocionado Gokú y acto seguido la levantó en brazos dando vueltas con ella en las alturas.
La espontánea muestra de afecto de su amigo la tomó con la guardia baja – Gokú ¿Qué haces? – Dijo ella riendo mientras daba vueltas en el aire sostenida por su fuerte amigo -Jajajaja bájame que me voy a marear- Decía una Bulma algo cohibida, pues tenía mucho tiempo que no dejaba que nadie que no fuera Vegeta se aproximara tanto a ella.
Súbitamente sintió a su pequeño removerse en su interior, su hijo también había sentido ese ki que aunque en calma era muy poderoso muy cerca de su madre y cual orgulloso heredero del príncipe de los saiyajin comenzó a elevar su ki, tanto así que la misma Bulma se comenzó a percatar del nerviosismo de su hijo, lo mismo que su amigo quien de inmediato la soltó y dijo tranquilamente alejándose de ella pero dirigiendo su mirada y voz al vientre aún plano de su amiga – Woow, tranquilo pequeño tu mamá está bien, no te enfades- Decía un risueño Saiayajin, mientras una Bulma tocaba su vientre y calmaba su respiración hablándole mentalmente a su bebé: Vamos pequeño no pasa nada es un amigo de mamá y papá.
-Tal parece que heredará el mismo mal genio que tienen tú y Vegeta y su terrible orgullo- Decía Gokú riendo - ¡Oye, por supuesto que no! es solo que no está habituado a sentir kis poderosos cerca mío, solamente el de su padre – Decía una ofendida Bulma, mientras le daba una sonrisa a su amigo. Tan pronto como sintió que su pequeñín se calmaba comenzaron a caminar riendo.
El Saiyan de noble corazón miraba a su amiga con mucha ternura, sentía una mezcla de emociones que le sorprendió, por un lado, de verdad estaba muy feliz por ella y por Vegeta, pero por otro muy en el fondo sentía un pinchazo de celos que no esperaba. De alguna forma su vida siempre había estado interrelacionada con la de ella y hasta cierto punto sentía que perdía definitivamente a alguien muy importante de su vida, sacudió ese pensamiento de su mente. Él sabía que tuvo la opción de elegirla, pero en su corazón a pesar de lo mucho que la apreciaba solo había cabida para Milk y eso lo supo tan pronto se perdió en los ojos color chocolate de su voluntariosa esposa.
Se sentía agradecido que alguien de la envergadura y talla de Vegeta fuera quien por fin estuviera al lado de la científica. Por mucho que Son Gokú estimara a su amigo Yamsha, en el fondo sabía que le quedaba grande la posición de ser la pareja de semejante mujer.
Cuando Bulma extendió la invitación a Vegeta en un inicio, cuando apenas lo conocían y era más que claro que él era un maniaco genocida, por algún motivo no sintió miedo de que fuera a lastimarla, muy en el fondo sabía que si alguien podía controlar el carácter férreo y agresivo del orgulloso príncipe de los Saiyajin esa era su gran amiga y no se había equivocado.
Desde la ventana de la planta alta de los Son, mientras hacía su tarea Gohan podía ver a su padre y a su mejor amiga caminar y reír. Milk iba subiendo las escaleras rumbo a donde su hijo estaba y desde fuera de su cuarto el pequeño escuchaba la voz de su madre preguntar cómo iba con sus tareas.
De pronto vio cuando su padre en un acto espontáneo alzaba a la científica en brazos y en forma inocente le daba vueltas mientras ambos reían, él conocía a su padre y a Bulma y sabía de la enorme amistad que había entre ambos, sabía que esa alegría tenía que ver con lo que él mismo había sentido en la mujer cuando llegó. Sin embargo, a distancia y sin el contexto adecuado esa acción de su despistado padre podría se malinterpretado por su enérgica madre.
Aunque ella no se lo dijera, Gohan era un niño muy observador y el haberse visto envuelto desde pequeño en batallas tan crudas lo había hecho madurar demasiado para la edad que tenía, y sabía que a su madre le había costado horrores cambiar su comportamiento grosero contra al científica.
A pesar de él ser tan pequeño y no saber mucho de las relaciones de pareja, notaba que el desagrado de su madre por la bola de vagos como le llamaba ella a los guerreros Z, se intensificaba en el pasado en forma exponencial en contra de la única que definitivamente no podía ser considerada una vaga, la heredera de la CC.
Su madre a últimas fechas había tenido un cambio muy grande en su actitud para los amigos de su esposo, para con su padre en sí, pero sobre todo para con Bulma; el niño realmente la apreciaba porque era una de las personas que él más admiraba, sabiendo que su poder era risible, siempre estaba al pie del cañón buscando ayudarlos y su carácter y coraje eran de hecho incluso mayores que el de la mayoría de los guerreros Z.
Además a diferencia de su madre, él si tenía la plena certeza de que, a pesar de los muchos años que su padre y la científica llevaba de conocerse, entre ellos solamente había un cariño profundo y un gran sentimiento de hermandad.
Es por eso que cuando su madre subió a su cuarto y antes de que pudiera voltear a la ventana y ver la escena que podría ser claramente interpretada en forma errónea, él le dijo -mamá no te enojes, no logro entender esta parte de los ejercicios - y una Milk paciente comenzó a explicarle a su pequeño hijo por tercera vez las ecuaciones que tenía enfrente, mientras lo regañaba amorosamente por no prestar la atención debida.
Cuando acabó de explicarle y voltearon en dirección a la ventana, solo vieron a un viejo par de amigos caminar lado a lado riéndose y dirigiéndose rumbo a la casa, Gohan dejó salir un suspiro de alivio. Había evitado una escena nada agradable para todos y el costo a cambio solo fue un pequeño regaño de su madre por sus lecciones, realmente era un costo mínimo.
Cuando volvieron a entrar a la casa de los Son, Bulma comenzó a explicar a Milk que estaban desarrollando una investigación con respecto al desarrollo de los híbridos Humano-Saiyajin y que como solamente existía el caso de Gohan, le había preguntado a Gokú si podía toda la familia apoyarlos con la investigación, les tomarían muestras de sangre y le haría preguntas, sobre todo con ella tendría algunas entrevistas para saber cómo fue el embarazo, claro si ella estaba de acuerdo.
Y a cambio la CC se comprometía a dar una jugosa beca para la escuela de Gohan para los próximos dos años. Con esta información fue más que claro que Milk no se opondría, todo lo que beneficiara la educación de su retoño era más que bienvenido.
Bulma vio el reloj era realmente tarde, pasaban de las 5 y no quería que sus padres se preocuparan, así que decidió que era momento de terminar la visita y volver a su hogar.
Padre e hijo salieron a despedirla y mientras veían su aeronave desaparecer en el firmamento. Gohan hizo a su padre la pregunta que llevaba intentado hacer desde hace horas y que le estaba quemando la lengua por querer salir – ¿Papá, porque el ki de Bulma se sentía tan extraño? – Soltó inocentemente su hijo.
Su padre volteó a verlo con amoroso afecto, sabía que su pequeño hijo se había dado cuenta desde el primer momento al igual que él de las cosas, pero que se había aguantado estoicamente la curiosidad y eso lo enorgullecía. Su pequeño hijo era definitivamente más inteligente de lo que él había sido a su edad y no le cabía duda de que en parte esa inteligencia venía de su esposa y de que había tenido que madurar muy rápido para su edad.
-Ese es porque Bulma está embarazada- dijo tranquilamente el amable saiyan. - ¡Vaya! No sabía que ella y Yamsha por fin se habían casado - dijo inocente el pequeño - aun así, eso no explica porque el olor del señor Vegeta venía impregnado fuertemente en ella- dijo con curiosidad franca producto de la ingenuidad de la niñez.
Su padre solo volteó a verlo con ternura y con la simplicidad que lo caracterizaba se encogió de hombros mientras le decía – Eso es porque el hijo que Bulma espera no es de Yamsha sino de Vegeta- terminó de decir en forma amigable, como si del clima estuvieran hablando.
Esto fue una noticia difícil de procesar para el pequeño que siendo inexperto como era en esos temas, pues por mucho que hubiera madurado seguía siendo un niño y conservaba esa inocencia y pureza, por lo que no entendía cómo, después de tantos años de amor y cariño que él había visto entre Bulma y Yamsha, ella no solo no estuviera con él sino estuviera por tener un hijo de un hombre tan orgulloso, peligroso y gruñón como lo era el señor Vegeta.
De pronto su estómago se contrajo con preocupación genuina y con voz temblorosa le dijo a su padre – Acaso ¿El señor Vegeta ha lastimado a Bulma, papá? – Gokú se sorprendió con la pregunta de su hijo y de que en su inocencia tuviera tal rapidez mental que lo llevara a esa lógica, aunque errada deducción.
Así que sin entrar en muchos detalles simplemente dijo -No Gohan, Bulma está a salvo nadie la ha lastimado. Verás hijo, eres muy pequeño aun para entenderlo, pero las cosas entre Bulma y Yamsha hacía años no estaban bien y al parecer llegaron a un punto que no pudieron ignorar más así que terminaron su relación.
Si bien es cierto tampoco me imaginaba una unión como la de Bulma y Vegeta, realmente no me sorprende tanto si consideramos el carácter de ambos, creo ella es exactamente lo que él necesitaba, como tu madre luego acostumbra a decir es la horma de su zapato. Ahora Gohan, Bulma me pidió algo muy importante, no quiere aún hacer pública ni su relación con Vegeta ni su embarazo. Por lo que este secreto solo lo sabremos tú y yo, ¿de acuerdo? - terminó de decir Gokú mientras cariñosamente le revolvía el cabello a su hijo y comenzaban a retornar a paso despacio rumbo a su hogar.
Tal petición sorprendió al niño, pues había entendido claramente que de ser así ni a su madre le dirían - ¿Ni mamá puede saber? – fue su simple pregunta - Solamente tú y yo seremos quien sepamos, hasta que Bulma decida lo contrario- Fue la sencilla respuesta de su padre – De acuerdo papá- dijo un alegre Gohan, expectante por conocer en algunos meses más al hijo de la gran amiga de su padre...
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Al parecer todo va muy bien, Goku como siempre es un amor que apoya a su amiga, el príncipe a su forma se preocupa por ella...
Nada puede salir mal no?
