Shaman King no me pertenece


Fictober: 12 de octubre

Pareja: Yoh x Anna


—Anna, estoy en Francia. No puedo llegar para el viernes. ¿Por qué no la organizas para la siguiente semana?

Porque el 12 de mayo era el maldito viernes, no otro día.

—No puedo ir. Debo solucionar unas cosas de mi tribu que quedaron pendientes. Como no me quedé con el título debo ponerme al frente y responder por ellos. ¿Por qué no lo haces a fin de mes? Ahí podemos ponernos de acuerdo más fácil.

Nunca esperaba nada del Usui y aun así la decepcionaba.

—¿Chocolove McDonell? ¿Señorita, segura que ese es el nombre de la persona que busca? No tenemos ningún registro de ese hombre. Por favor verifique la información y vuelva a llamar. No nos haga perder el tiempo.

¿Dónde estaba metido el payaso del grupo?

—Haré lo posible. Gracias por la invitación.

Bueno, ¿Qué más podía pedirle a Lyserg?

Se comunicó con los abuelos y dijeron que no viajarían, que dentro de poco sería verano y ahí podrían reunirse de nuevo. No iba a insistir con sus suegros.

—Tamao, ¿vendrás?

Pero la aprendiz estaba en sus últimos entrenamientos para convertirse por completo en una adivina y sabía que no podía fallar si quería ser una de las mejores. También buscó a Ryu, pero estaba perdido en algún punto del mundo y aunque para ella no sería problema localizarlo no quería dañarle su diversión. ¿Y si ubicaba al chango bananero? Revisó el calendario y ya estaban a miércoles. Así diera con él jamás llegaría para el viernes. Estaba completamente sola.

—Para el lunes estaré aquí, Anna. —Le había dicho Manta el día anterior—. No puedo negarme a estos viajes con mi padre.

—¿Me dejarás tu tarjeta de crédito para comprar lo que necesite? —Al menos el alivio económico sí podía brindárselo. Chantajeó un poco más al enano y al final terminó cediendo.

Ya para el jueves desayunó junto con Yoh.

—¿Hoy tampoco vendrás conmigo? No has ido desde que comenzaron las clases.

—Ya mi embarazo ha comenzado a notarse. ¿En serio quieres que nos pregunten cómo pasó esto y nos señalen por ser tan precoces? No voy a exponerme a eso.

—Pero entonces nunca te graduarás. —¿En serio le preocupaban esas cosas?— ¿Tomarás prestados los cuadernos de Manta? Si quieres yo puedo explicarte lo que haga falta.

—¿Eres consciente que puedo invocar a la mismísima Marie Curie si necesito saber algo de química?

Discusión finalizada y con Yoh afuera de casa podía comenzar su trabajo. Amidamaru se iba a encargar de distraerlo si hacía falta así que todo lo que necesitaba era hacer un par de llamadas: ni loca saldría de la pensión. Lo primero que hizo fue pedir una torta.

—Sí, para cuatro personas, que sepa a naranja, y sus adornos también lo sean. ¿Pueden añadir alguna figura de samurái o de espadachín? ¿Para cuándo? Para mañana.

De inmediato le colgaban: todas las pastelerías le pedían mínimo tres días de anticipación. ¿Acaso no querían trabajar? ¿Su dinero no valía? Aunque técnicamente era el de Manta, ¿pero a quién le importaban los detalles? No le quedaba de otra: ella misma haría la torta. Invocaría a algún cocinero famoso para que la guiara en el proceso. Como segundo punto en su lista estaba la comida. ¿Qué pediría para cenar? Ella no cocinaría, suficiente trabajo tenía con la torta. ¿Qué podía gustarle a Yoh? Hizo una lista de posibles alimentos: ya pensaría en eso cuando llegara el momento. ¿Tendría que decorar la pensión? ¿Algunos globos bastarían?

Comenzaba a desesperarse. ¿Cómo es que había tenido la idea estúpida de celebrar el cumpleaños del Asakura? Claro, todo había empezado porque le confesó que jamás tuvo una fiesta de pequeño así que ella quería ser la primera en darle una. Una completa cursilería y culpaba al embarazo por ponerla en ese estado.

Pediría algunos pasabocas. Si sobraban se evitarían cocinar por algunos días. El resto de su mañana se la pasó pensando en qué otras cosas podía gastarse el dinero de Manta y no encontraba nada que le gustara. Solo serian ellos dos, sus intenciones de hacerle una celebración por todo lo alto estaban más que frustradas.

Cuando llegó el viernes supo que todo iba a salir mal: en primer lugar, sus propósitos se cancelaron por las náuseas, al parecer el niño de su vientre se despertó odiando el cumpleaños de su padre. Seguido a eso todas las reservas de comida que había pedido estaban canceladas porque la tarjeta de crédito de Manta no estaba funcionando con normalidad, y, para finalizar, Yoh pensaba quedarse.

—Vete, estaré bien.

Pero Yoh insistió tanto que al final tuvo que acceder a que Amidamaru se quedara con ella. Todo era culpa de Hao. No tenía dudas.

Anna pasó toda la mañana lamentando su existencia, odiando al mundo y sobre todo esperando a que su cuñado fuera destronado. Como pudo, se levantó del futón y trató de preparar algo: no dejaría a Yoh sin su fiesta. Buscó algún recetario de cocina porque ni siquiera tenía energías para usar su rosario y todo siguió mal porque más de la mitad de los ingredientes no estaban en casa. El espíritu se ofreció a ayudarla, pero en su forma no podía hacer mucho por ella.

Sabía que no estaba obligada a hacer nada, que Yoh estaría feliz con cualquier mínima cosa que hiciera y que sin importar lo que pasara sería un buen cumpleaños, pero no, se rehusaba: tenía una meta y la cumpliría. Para el final de la tarde una tarta pequeña con una dudosa consistencia estaba sobre la mesa. Ni siquiera tenía una vela. Su prometido no tardaría en llegar así que lo esperó en la puerta de la pensión con la comida en mano.

Cuando el Asakura entró a su casa se asustó al ver la figura de Anna mirándolo fijamente, pero cuando vio la torta en sus manos supo que todo estaría bien.

—Feliz cumpleaños. —Pero la rubia aún no estaba recuperada del todo y antes de que él dijera algo, ya estaba vomitando una vez más sobre el piso. La torta quedó en algún lugar de la casa. Segundos después el cuerpo de su prometido estuvo a su lado—. Lo siento, quise hacerte una fiesta, pero los vagos de tus amigos estaban ocupados; tu familia no nos dio dinero extra así que le pedí a Manta y no funcionó; y tu hijo no ha nacido y ya te demuestra que te odia.

El Asakura levantó a Anna del suelo y de inmediato la abrazó. Esa era su forma de decir gracias. Ella correspondió al abrazo.

—Yo también te tengo una sorpresa. —Yoh se apartó de su lado y en la puerta estaban todos reunidos. Realmente eran unos idiotas.

—Francia puede esperar; Lycan aún puede encargarse de la tribu y Ryu recogió a Manta en el aeropuerto. Estás hecha un desastre, Anna —Ren era el único al que le permitía esas confianzas—. Lyserg se encargó de localizar a Chocolove. ¿Y entonces? ¿Comenzamos la fiesta? Traje comida china. Ni locos comeremos ese horrible pastel.

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Anna intentaba recapitular la historia de Yoh: según sus palabras todos estaban esperando el momento indicado para entrar ya que no querían desatar la rabia de ella por primero negarse a la fiesta y luego aparecer sorpresivamente en su puerta.

—Esta es la mejor fiesta de cumpleaños de todas.

—Te recuerdo que has tenido que limpiar mis vómitos desde la mañana.

Yoh sonrió: esos eran pormenores sin importancia.


Fin


En mi país ya es 13 pero en algún lugar del mundo aún es lunes así que finjamos que todo está bien (?) ¡Si todo sale según lo planeado se viene actualización doble! Así que espero que nos veamos más tarde. Muchas gracias por ser mis acompañantes en esto reto (L)

¡Que los ilumine la eterna luz!