Las vacaciones de invierno terminaron y las clases volvieron a empezar.

La primera semana fue muy buena. Fue lindo volver a ver a sus amigos, a todos en el mismo lugar.

El equipo de baile retomó sus entrenamientos con las energías recargadas. Sara incluso había pensado algunos pasos para armar la coreografía de hip-hop. Trabajaron a partir de eso. Ava se sentía satisfecha de que todos ya se sintieran cómodos bailando ese nuevo estilo, y al hacerlo la coreografía parecía estar armándose casi sola.

— Tengo una novedad que contarles. — Informó Rip. — Sortearon el lugar donde va a ser la segunda fase de la competencia de baile, salió Starling. — Les dejo saber.

Todos se sintieron contentos con esa noticia. Competir en Starling significaba que algunos de sus amigos y familiares iban a poder presenciar la fase de la competencia si querían hacerlo.

Ava pasó la noticia a su grupo de amigos y todos se pusieron contentos. Ellos habían demostrado muchas veces tener ganas de verla competir, y por fin iban a poder hacerlo.

La segunda semana no fue tan buena. Al menos para Sara. La chica volvió a estar apagada, y cada día que pasaba parecía empeorar la situación. Ava sabía que no era la única preocupada por ella,, podía notarla en la manera que las Leyendas intentaban hacerla salir de su autoencierro. Pero los intentos estaban fallando.

Le preocupaba verla a Sara de esa manera, tan ausente. Había pasado un largo tiempo desde que la había visto en ese estado, que hasta le parecía peor que antes. O tal vez era porque ahora eran amigas, entonces verla así le afectaba de una manera que antes no lo hacía.

— Mamá. — Llamó ella a su madre, mientras se unía a ella para ayudarla a preparar la cena.

— ¿Si cariño? — Preguntó Pam, centrando su atención en su hija.

— ¿Crees que Sara necesitaría ir a terapia? — Pidió saber ella.

— ¿Sara Lance? ¿Tu compañera de colegio? — Cuestionó Pam, para aclarar de quién hablaban.

— Si. — Afirmó ella.

— Ya conoces mi perspectiva respecto a la terapia, creo que a todas las personas les vendría bien hacer. — Le recordó Pam. — Y respecto a Sara, claro que le vendría bien. A todas las personas que vivieron un trauma les haría bien la terapia. — Expresó su opinión.

Ava le había contado a su madre la situación de Sara, le había hecho leer el artículo de diario que Zari les había mostrado aquel día en el autobús. Pam se había sorprendido mucho con la noticia, pero por fin había podido empezar a entender las preocupaciones de su hija hacia esa compañera de ella y las repentinas preguntas que a veces le hacía respecto a los traumas.

— Pero no puedes obligar a alguien a ir a terapia, ¿sabes? — Dijo Pam, interrumpiendo los pensamientos de su hija.

— Si, lo sé. — Asintió ella. — Pero, es que quiero ayudarla, pero no sé cómo hacerlo, ni tampoco sé si quiere que la ayude. — Soltó sus frustraciones.

— A veces lo mejor que podemos hacer es simplemente estar. — Aconsejó Pam.

— No creo que haya ido a terapia, no creo que haya estado dentro de sus posibilidades. — Dijo ella pensativamente. — ¿Crees que estaría mal si se lo sugiero? — Preguntó.

— No creo que esté mal mientras lo dejes siempre a su elección. — Respondió Pam. — Y si no tiene a donde ir, puedes sugerirle el grupo terapéutico que hay en el Hospital Militar para personas que han sido torturadas. — Agregó, a modo de sugerencia.

— ¿En verdad la dejarías entrar a uno de tus grupos? — Preguntó ella sorprendida.

— Si, no importa la situación que la llevó a ser torturada, la cuestión es que lo fue como el resto del grupo. — Afirmó Pam.

— Gracias. — Agradeció ella.

Al otro día Ava tuvo todas las intenciones de hacerle esa propuesta a Sara.

Pero no lo hizo, porque Sara estaba peor que antes. Tenía grandes ojeras debajo de sus ojos, como si no hubiera dormido en toda la noche, y tenía una expresión totalmente derrotada.

Algo que siempre había apreciado de Sara era que a pesar de sus estados ausentes, la chica lograba retener en ella lo verdaderamente importante que ocurría a su alrededor. Era intrigante y sorprendente, pero lo hacía. Por más que parecía que no estaba, estaba.

Esta vez eso era diferente. Esta vez no estaba en todo sentido. No escuchaba, no hablaba, no respondía, no hacía nada.

— ¿Y Sara? — Preguntó ella a las Leyendas, cuando se unieron a su grupo de amigos durante el almuerzo.

Sara no había ido a la última clase del día y eso la había hecho preocuparse. Y que ahora no estuviera en el almuerzo, la hacía preocuparse más.

— No sé, no la encontramos. — Respondió Jax, dejándose caer frustrado en una de las sillas.

— Me preocupa lo mal que está y estuvo estos días. — Dijo Ray luciendo intranquilo.

— Si, creo que esta es la vez que peor la vimos. — Asintió Nate.

— No entiendo que habrá pasado para que esté así. — Comentó ella, liberando su frustración.

— Un día estaba bien, y al otro pum, todo mal. — Dijo John, chasqueando sus dedos.

— ¿En verdad no saben? — Preguntó Zari asombrada, como si esperaba que todos supieran lo que a la otra chica le sucedía.

— No. — Respondió Mick, mirando al resto de sus amigos para comprobar que estaban todos igual de confundidos que él.

— Diles. — Ordenó Zari a Jax, como si la situación la superará y si ella tendría que explicarlo iba a partirles algo en medio de la cabeza.

— Esta semana fue el aniversario de su secuestro, y hoy es el aniversario de la muerte de su padre y su hermana. — Les dejo saber Jax.

Era eso. Ava abrió la boca del shock que sintió al escuchar el motivo. ¿Cómo era que no había recordado la fecha?

— ¿Qué les pasó? — Preguntó Gary, sorprendido ante esa noticia.

— Los asesinaron. — Respondió Behrad.

— Su papá era detective, y un asesino serial lo tomó como punto de ataque. — Agregó Jax.

— Eso es terrible. — Dijo Kuasa con sinceridad.

— Lo es. — Asintió Amaya.

Ava agarró la mano de Nora para contenerla, para que no se tense ante esa conversación. Sabía que a su amiga la afectaba, porque el asesino era su padre. Le sorprendió que las Leyendas hablaran de de Sara tan libremente frente a sus amigos, pero si lo hacían significaba que confiaban en ellos. Ava apreció que sus dos grupos de amigos parecieran más cercanos y unidos de lo que lo habían sido durante todos esos años.

— Tenemos que ayudarla, pero no sé cómo. — Dijo ella, sintiéndose algo derrotada con toda la situación.

— Estar, lo mejor que podemos hacer es estar. — Dijo Amaya con seguridad.

— ¿Pero cómo podemos estar si no sabemos dónde está? — Preguntó Nate.

— No lo sé. — Respondió Jax.

— Pero tenemos que estar, más cuando es obvio que Dinah no colabora ni ayuda. — Dijo Zari.

— ¿Por qué? ¿Qué pasó con Dinah? — Cuestionó ella, preocupada ante la mención de aquella mujer.

— Se olvidó de su cumpleaños o no le importó, así que no creo que tampoco le importe este aniversario. — Contestó Zari, expresando cierto desprecio hacia esa mujer al revelar eso.

— Woow, eso es woow... demasiado horrible. — Dijo Kuasa, sin poder creer lo que escuchaba.

— No la conozco, pero ya la detesto. — Dijo Gary con sinceridad, haciendo que Jax, Mick y Zari se rían.

— Puedes unirte al club. — Dijo Mick, apreciando el comentario del otro.

— Chicos, encontré a Sara. — Informó Charlie, uniéndose de repente a la mesa.

— ¿Y por qué no está con vos entonces? — Preguntó John confundido.

— No pude convencerla de que venga conmigo. — Respondió Charlie.

Ava se fue junto con las Leyendas a buscar a Sara, para ver si entre todos podrían convencerla de ir al almuerzo. Sara estaba en el gimnasio. Cuando entraron ella estaba bailando.

Todos se quedaron observándola sorprendidos.

Sara estaba bailando.

Ava la había visto bailar muchas veces y siempre había creído que lo hacía muy bien. Pero esta vez era diferente. Ella estaba bailando de una manera espectacular.

Estaba encendida. En cada paso que daba estaba dejando su alma, su corazón, sus sentimientos liberados… empapando el espacio con una energía que lo único que lograba era que no puedas hacer más que mirarla.

Era realmente doloroso, porque se podía sentir su sufrimiento, su tristeza… era emocionante la manera en que transmitía sus sentimientos. Era realmente mágico y trágico a la vez, y Ava no tenía la menor idea de que podía pensar tan poéticamente cuando se trataba de baile. Pero ahí estaba Sara, logrando conectarse y conectandola a ella con el baile, de una manera que nunca había pensado que era posible hacerlo.

— ¿Están viendo...? — Preguntó ella, pero no pudo terminar la pregunta porque estaba demasiado concentrada observando a Sara bailar.

— Si. — Fueron respondiendo sus amigos uno por uno, entendiendo a lo que se refería porque todos estaban igual de maravillados que ella.

Las canciones que sonaban eran mezclas de estilos. Una variedad de contemporáneo, jazz, electro-pop y hip-hop. Sara pasaba de un estilo al otro como si fuera lo más natural del universo, sin importarle mucho las reglas, ni mezclar pasos de diferentes estilos. Simplemente improvisaba dejándose llevar por lo que sentía, y eso era… hermoso, mágico… algo caótico en algún punto, pero le sentaba perfectamente bien.

Y de repente, la música dejó de sonar. Al parecer la lista de reproducción que había puesto había llegado a su fin. Y entonces… algo inesperado, una voz retumbó en todo el gimnasio.

Bueno, este es el final de la lista hermanita,

espero que te haya gustado la mezcla.

Sé que todavía estás triste porque mamá no se acordó de tu cumpleaños…

Pero, ¿sabes qué? A la mierda con ella.

No la necesitamos, nos tenemos a nosotras.

Por eso hice esta lista e incluí todos tus estilos favoritos.

Porque aunque no me creas, sé que algún día vas a hacerlo.

Bailando matamos penas del corazón.

Así que llora fuerte, pero baila aún más fuerte.

Te amo.

Ava no pudo evitar derramar unas cuantas lágrimas con ese mensaje. El amor de Laurel por Sara se notaba en cada palabra. Y dolía, porque Sara ya no tenía a su hermana con ella.

¿Cómo se recuperan las personas de perder a las personas que aman?

Miró a Sara y vio que iba a continuar bailando. Intentó continuar con algún paso… sin embargo, no pudo hacerlo. Se dejó caer al piso y comenzó a llorar. Su llanto era totalmente desconsolado, como si tuviera el corazón roto.

Y era así, Ava sabía que la otra chica tenía el corazón roto. Y odiaba eso, lo odiaba porque verla con el corazón roto hacía que el suyo también se rompiera un poco.

Cruzó el espacio que las separaba, se arrodilló a su lado y la refugió en sus brazos. Sara se tensó por un instante, pero al comprobar que era ella quien la abrazaba, se derrumbó completamente en sus brazos. Lloró más desesperadamente que antes, como si el abrazo la dejara liberarse. Ava la abrazó con fuerzas, le acarició el cabello y la espalda… lo hizo hasta que Sara se quedó dormida.

— ¿Qué hacemos? — Preguntó Jax, observando como Sara dormía, finalmente pareciendo tener un poco de paz.

— Dejemosla descansar un rato, creo que lo necesita. — Respondió ella.

Jax agarró a Sara en sus brazos y la acostó en una colchoneta. Las Leyendas se quedaron en el gimnasio. Decidieron practicar un poco de baile, por más que ese no era un día de entrenamiento. Querían quedarse allí y hacerle compañía a Sara. Así que aprovecharon a bailar, para no estar esperando ansiosos a que la otra de algún tipo de señal.

Cuando Sara despertó Jax ofreció llevarla a su casa y ella aceptó. Todos se despidieron y se fueron para sus casas.

Una vez en su casa, se encontró con un mensaje de whatsapp de Nora, así que se pusieron a conversar por ese medio.

.

Nora:

Debería contarle a Sara lo de mi padre?

.

Ava:

No debes hacer nada

Tenes que hacer lo que sentís

Si queres contárselo, contáselo

Y si no, no

Está bien lo que sea que elijas

.

Nora:

Pero…

.

Ava:

Sin peros

No debes a nadie explicaciones sobre tu padre

.

Nora:

Me siento terrible

No quiero que me odien

.

Ava:

Nora nadie va a odiarte

Vos no sos tu padre

.

Nora:

No seré mi padre

Pero soy un recordatorio de él

.

Ava:

Nada de lo que hizo o hace tu padre es tu culpa

Jamás vas a ser un recordatorio de él porque son personas totalmente diferentes

.

Nora:

Lo decís porque soy tu amiga

.

Ava:

Lo digo porque es la verdad

.

Nora:

No siento que sea la verdad

.

Ava:

Pero lo es

.

Nora:

Todos van a odiarme cuando se enteren

.

Ava:

Cualquier persona que te odie es tonta

Sos de las personas más buenas que existe

Es imposible odiarte

.

Nora:

Te quiero

.

Ava:

Yo te quiero más

.

Ava suspiró y revoleó su celular a su cama, le preocupaba que sus amigas estuvieran mal. Le gustaría poder solucionarles los problemas y quitarles sus dolores. Era realmente frustrante sentir que no podía ayudar a las personas que quería. La hacía sentir inutil.

Su celular sonó, indicando que tenía un nuevo mensaje. Lo agarró pensando que iba a ser Nora, pero sorprendentemente era otra persona… era Sara.

.

Sara:

Podemos vernos?

.

Ava:

Si, claro

Cuándo? Dónde?

.

Sara:

Ahora?

La torre del gimnasio de Maze?

.

Ava:

Salgo para allá

.

Sara:

Gracias

.

Ava sintió algo de alivio al ver que Sara la estaba buscando. Si ella tenía la voluntad de contactarla y querer verla, significaba que por lo menos había salido de su estado de ausencia. Guardó su celular en uno de sus bolsillos y salió para el gimnasio.