Disclaimer:

Los personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro, bla bla bla.

Día 12

Ambición

Sus días no eran para nada monótonos, los negocios siempre la hacían sentir emocionada y hasta ¿Excitada?, pero todo se desvanecía al llegar a casa; por más tarde que arribara, exhausta o estresada, a él no le importaba, sin excepción la exigía.

Apenas entraba a su dormitorio, él ya estaba ahí, únicamente ataviado con una bata de seda roja se levantaba de la cama donde yacía, caminaba hasta ella para rodearle la cintura e inundar su boca con su lengua sin miramientos; literalmente le arrancaba la ropa del cuerpo poniéndola luego sobre el colchón para atacar con violencia sus pechos hasta erigirlos, se le pegaba al seno cuál crío hambriento y a pesar del cierto desconcierto que pudiera generarle, debía admitir que era un experto en lo que estaba haciendo.

-Ya, cariño, es suficiente por hoy-

-Pero aún tengo hambre- contestaba él en tono infantil.

-Mami te va a dar postre-

A continuación se levantaba del lecho, se terminaba de desnudar, tomaba posición en medio de la habitación parada con las piernas separadas y esperaba. Tachi se acercaba cauteloso a su canal, sumía su rostro en el manjar ofrecido y lamía con desespero mientras levantaba la pierna femenina sobre su hombro para tener mayor acceso; a Nabiki no le desagradaba lo que su esposo hacía, francamente lo disfrutaba, aunque no tanto como lo había hecho en sus años mozos con cierto chico que utilizaba sus característicos colmillos para aumentarle el placer.

La mujer se figuraba que era Ryoga quien le estaba succionando, se imaginaba que aquel fornido hombre entraría en cualquier momento por la puerta y la tomaría por la fuerza mientras su marido continuaba prodigándola, para hacer más real su propia fantasía guiaba la mano de Tatewaki entre sus carnes posteriores para ser asaltada también por ahí. Gemía acaloradamente ante la excelente tarea del varón entre sus piernas, lo tomaba por la cabeza para sumergírsela más mientras terminaba derramándose en su boca, Kuno absorbía todo cuanto manaba de ella.

-¿Quieres jugar conmigo, mami?- le suplicaba el joven al tiempo que acariciaba su erecto miembro.

-Esta bien, pero solo un ratito, mamá tiene mucho por hacer-

Con júbilo se erguía encaminándose al lecho, se recostaba para esperar paciente que Nabiki se acercara. Una vez que ella llegaba se colocaba a horcajadas sobre él, sentándosele encima de un solo movimiento, una mueca de gozo se reflejaba en el rostro del hombre; la mujer comenzaba a mover con pericia las caderas, sabía a la perfección el modo y ritmo en que debía hacerlo para desembarazarse pronto de él, había tenido mucha práctica. En cuestión de minutos el joven se aferraba a los bamboleantes pechos sujetándolos con fuerza mientras se vertía en el interior de su mujer, Nabiki ni siquiera sudaba.

Se retiraba de encima para limpiarse, llevando su bata de delicado encaje se dirigía al baño para sumergirse un largo rato en la blanca tina de fino marfil. Entre las ricas esencias de sus caros jabones meditaba ¿Extrañaba sus ardientes encuentros con el joven Hibiki? Claro que sí, pero la ambición fue más fuerte que su amor, pues Nabiki prefería sufrir sus penas entre sábanas de seda que vivir junto a aquel que amaba en una casa de campaña en medio de la nada.

-0-

¿Vamos bien? Bueno, con un día atrasado pero seguimos en la contienda.

Si llegaron hasta aquí, gracias por su tiempo.

Nos leemos pronto.