Capítulo 31

Azize supervisó la preparación del envío de mercaderías a los compatriotas y lógicamente, estuvo a cargo de esconder las armas. Había unos cuantos voluntarios colaborando con ella, entre ellos, varios amigos de Hilal, que como ella casi podía asegurar, pertenecían al grupo de la resistencia.

Miró de lejos como su hija trabajaba codo a codo con ese chico, Mehmet y se preguntó si quizá no pudiera enamorarse de él y formar una linda familia a su lado… Sacudió la cabeza, primero tenían que salir de todo eso y luego pensar en ser felices…

Sin embargo, se sintió algo culpable por no permitir que su hija menor pudiera al menos intentar ser feliz como podía intentarlo Yildiz…

Desafortunadamente no tenían otro Yakup para ella, y ese muchacho le gustaba, aunque Azize había visto las miradas entre su hija y el teniente León y prefería no pensar eso por ahora…

Miró hacia otro costado y observó como Yildiz y Yakup se miraban cómplices mientras colaboraban con todo el preparado de las cajas con provisiones…

Pensó en Cevdet, en el hijo que llevaba en su vientre y deseó con todo su ser que la guerra terminara pronto… que tuvieran la oportunidad de ser felices… todos… y que todos se mantuvieran a salvo, como se merecían…


Cuando anocheció, Cevdet se escabulló por la ventana de la casa de Azize para preguntarle como estaba todo y de paso aprovechar para estar un rato con ella, había oído que Tevfik había tenido que irse de viaje otra vez y no habría inconvenientes para que ella lo recibiera y pudiera quedarse…

-Todo está listo para enviar mañana…- dijo Azize con una sonrisa luego de abrazarlo largamente y que él acariciara su vientre como ya era costumbre de ambos.

-Me alegra que no haya habido problemas… si no ocurre nada raro, estaré a cargo de la misión que los escoltará hasta el tren… y las cajas llegarán a destino como tiene que ser…

-Me alegra tanto, Cevdet… ya estamos a un paso de algo muy importante…

-A un paso, pero el paso más complicado… no pierdas eso de vista…

-No lo hago, mi vida…- dijo y tiró de él para que ambos se recostaran en la cama.

-Te veo muy comprometida, Azize… pero la verdad es que me da miedo de lo que pudiese suceder si las cosas salen mal…

-Eso no pasará Cevdet, tranquilo… todo saldrá bien porque así tiene que ser…

-Lamentablemente la vida no se maneja por la justicia… lo sabes…

-Si no tengo esperanza, tendría que dejar que los griegos me maten, porque total no tendría motivos para seguir viviendo… ¿no crees?

-Tienes razón mi vida…- dijo y besó sus labios con ternura.

-Bien… estamos de acuerdo… y dime…- le dijo y acarició su barba con un dedo y alzó una ceja- ¿te quedarás a dormir conmigo hoy?

-Te estás malacostumbrando y me encanta… por supuesto que me quedaré…. sobre todo, porque hoy tu… Tevfik no está… y no me echarás como lo haces cuando él está…

-¿Me estás reprochando?

-No… no lo hago… pero hoy estoy contento de dormir en tus brazos… como debe ser…- le dijo y capturó sus labios con intensidad.


Se dedicaron un buen rato a la pasión antes de quedarse dormidos, sabían que al día siguiente ambos debían comenzar temprano y quisieron estar descansados para que todo saliera de la mejor manera…

Cevdet besó sus labios y se agachó para besar su vientre con ternura al día siguiente, cuando se escapó por la ventana, no bien amanecía.

Azize se estiró sonriente y se apuró a levantarse. Habían quedado con Cevdet que de tener que cruzar palabra delante de tanto griegos como turcos, se tratarían con aspereza…

-… pero prométeme que no te pondrás triste cuando te mire con algo de desprecio, porque profundo en mi mirada, verás todo el amor que te tengo y yo sabré que te estás sacrificando como yo por nuestra patria…

-Lo sé… conozco esa mirada, Cevdet… me fascina perderme en tus ojos cuando hacemos el amor… como recién… no te preocupes, y espero que tú tampoco te pongas triste cuando yo te conteste con desdén… y con fastidio…

-Sabré que me amas con el alma…- dijo él y la atrapó entre sus brazos para hundir su nariz en su cuello y cerró los ojos, sabía que no podía estar en mejor lugar…

Salió junto con sus hijas y Yakup y se encargaron de subir las cajas a los transportes. Cuando se desplazaban por las calles de Esmirna, el teniente León y otros soldados griegos aparecieron a pedir explicaciones y mientras los amigos de Hilal discutían con ellos, apareció Cevdet y a Azize le volvió el alma al cuerpo…

-¿Qué es lo que ocurre aquí, teniente León?

-Ocurre que esta gente está transportando los víveres hacia el interior y se niegan a una inspección…

-No se preocupe, yo inspeccionaré cada caja…

-Puedo ayudarlo…

-Estoy a cargo, teniente… por favor controle que todo esté en orden y que no haya disturbios…- dijo y se bajó del caballo.

-General…- dijo Azize y él giró para mirarla.

-Enfermera… ¿qué ocurre?

-Pensé que ustedes habían autorizado este transporte…

-Lo autorizamos… pero mi deber es revisarlo… es mi responsabilidad ante mi ejército y el general Vasilli… así que será mejor que no se interponga…

Yakup miró a Yildiz, que se removió nerviosa, ni ella ni Hilal estaban al tanto y la verdad era que fuera León o su padre, quien descubriera lo que llevaban escondido, los haría pagar por eso…

-Cevdet no lo hagas…- insistió Azize y lo tomó del brazo.

-Enfermera… hágase a un lado… voy a cumplir con mi deber…- le dijo mirándola a los ojos y ella pudo ver, en efecto, todo su amor reflejado.

-Revise todo lo que quiera, entonces… tenemos la conciencia tranquila…- dijo y alzó las cejas.

-Bien…- dijo mirándola con una furia que ella leyó como deseo.

Mientras el teniente León revisaba a los integrantes del grupo de rebeldes, junto a Hilal. Cevdet revisó las cajas y no revolvió demasiado, sabía que si lo hacía encontraría las armas y no era la idea…

-Todo en orden…- dijo y Azize asintió, mirándolo con soberbia.

-¿Podemos seguir entonces? - le preguntó.

-Adelante…- dijo él haciendo una leve reverencia.

-Bien…- dijo y la carreta principal comenzó a moverse.

Cevdet subió a su caballo y luego de hablar con el teniente y sus hombres, comenzaron a caminar al lado de los turcos…

-¿Qué cree que hace, general? - preguntó Azize y él sonrió.

-Los escoltaremos hasta el tren… no queremos que nada raro suceda en el camino…- dijo dándose aires de suficiencia.

-Como guste…- dijo y le sonrió con fingido orgullo.

-Adelante… caminen… yo iré a su lado…- le dijo sonriéndole otra vez.

Caminaron en silencio el resto del trayecto. Cada tanto, Azize le dirigía una mirada a Cevdet que cabalgaba a su lado, protegiéndola… las cosas parecían salir bien, pero hasta que las cajas no partieran en el tren, no estarían tranquilos…

Un rato después, el mismo Cevdet ayudó a trasladar las cajas y colocarlas acomodadas en el vagón de carga del tren.

Cuando el tren finalmente arrancó, Azize miró a sus hijas sonriente y luego, disimulando, se perdió en los ojos de Cevdet que asintió, sonriendo levemente…

Cada uno tomó su camino y ella les dijo a sus hijas que se iría al hospital a trabajar…

Se despidió de ellas y notó que Cevdet se había ido, seguramente porque tendría que darle el informe de cómo había salido todo al general Vasilli


Casi llegaba al hospital, cuando sintió un par de manos tomándola de la cintura y empujándola hacia un callejón…

-Cevdet…- jadeó cuando lo miró a los ojos, con algo de emoción.

-Azize… mi vida… todo salió perfecto… lo logramos…- dijo y la besó con pasión.

Azize se dejó llevar un momento y luego se separó de él y se recompuso…

-Debo irme…- le dijo y él sonrió.

-¿Nos vemos esta noche?

-Te estaré esperando…- dijo y sonrió antes de dejarlo allí, esperando un momento para disimular….


Bueno, esto sigue pronto! Gracias por leer!