Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi
Las triangulos en su cabeza, se erizaron en alerta. Para luego girarse hacía el lugar de donde vino el grito y sin pensarlo corrió en esa dirección.
No tardo en encontrarla, toda despeinada, con sus manos agarrando su pierna herida, y su flequillo ocultando sus ojos.
"Niñita tonta, te lastimaste?"
Ella no respondió, el hanyou exasperado iba a decirle algo nuevamente cuando el olor a sal característico de las lagrimas llego a su nariz.
"¡O-oi, no llores!" dijo con inquietud.
"¡No estoy llorando!" grito la niña en un inutil intento de conservar su orgullo.
Una gota de sudor cayó por la frente del hanyou.
Por la forma en que los pequeños hombros temblaban, supuso que realmente estaba haciendo un esfuerzo por no romper en llanto.
Realmente no le gustaba ver a las mujeres llorar, y definitivamente la pequeña frente a él no era la excepción.
Frustrado penso en algo que podría ayudar. No era una idea muy de su agrado pero...
Rascandose una oreja en clara vergüenza, el peliplateado dio la espalda al cachorro lastimado.
"Mira, ven, sube aquí" dijo poniendose de cuclillas frente a ella.
La niña lentamente levantó su mirada y vio con curiosidad las acciones del hanyou.
Con cuidado se paro aún un poco adolorida y se posicionó en la espalda del joven de rojo.
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