CAP 31

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"Cuando finalmente la puerta se abre"

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Lucky ya se imaginaba que aquello pasaría en algún momento aunque si alguien le hubiese preguntado, quizá hubiera dudado acerca de si estaba preparado para ello

Finn daba vueltas por la habitación en la que se encontraban y el Ford comenzaba a sentirse mareado tan solo de verlo girar, detenerse y luego, comenzar a murmurar por lo bajo de vez en cuando improperios contra sí mismo y luego, palabras que le sonaban a un intento de convencerse de que todo estaría bien.

Ladeó la cabeza, no podía ni siquiera imaginar el estrés por el cual estaba atravesando el pobre espía en aquellos momentos como para mostrarse alterado de una forma tan extrema; el McMissile ni siquiera había visto el lugar en el que se encontraban o si era el estadio Daytona… hubieran podido secuestrarlos a ambos y el más joven dudaba de que el Aston martin se hubiese dado cuenta. Había dormido todas las horas de camino que habían hecho hasta donde se estaba quedando su familia en aquellos momentos y ni siquiera se había dado por enterado cuando le hubiese alzado con cuidado, haciéndole rodar hasta la habitación que tenía hasta finalmente dejarle descansando sobre el colchón.

El espía había dormido por dos días enteros y solo se había estremecido de vez en cuando, tensando el cuerpo y apretando los dientes hasta que volvía a sentir al corredor presionando suavemente entre sus ojos; solo en ese momento parecía volver a calmarse pero de todas maneras el más joven había estado al pendiente, especialmente después de ver como parecía haber tratado de abrir el compartimento donde sabía que estaba su arma lateral.

Tal parecía que el momento de total recuperación para el Aston martin aún estaba muy lejos de llegar

Pero de todas maneras…

-Esto nunca debió de haber ocurrido… -murmuraba el McMissile en aquellos momentos mientras que negaba con la cabeza y las arrugas bajo sus ojos se marcaban aún más ante la expresión paciente y algo tensa del Ford –si tan solo hubiese llegado unos segundos tarde…

-Pero no llegaste tarde, llegaste a tiempo –comentó el Daytona tratando de ser suave con el otro pero eso pareció que solo le había alterado aún más

-En verdad? –soltó el auto gris volteando a verle con tanta frialdad que el más joven abrió los ojos con alarma y dio un pequeño salto –te das cuenta de lo cerca que estuviste?... que estuvimos? –respiró profundo como si intentara racionalizar algo antes de alzar la mirada –unos segundos más Lucky… UNOS MALDITOS SEGUNDOS!... y en lugar de estarte viendo aquí, de esta manera y en este momento… -el McMissile se movió para verle de frente con una mezcla de rabia y de pánico, moviendo una llanta para señalarle el cuerpo a lo que el Ford alzó una ceja –respirando… vivo… quizá estaría al lado de tus padres, observándote en una tabla de reconocimiento de cadáveres…

-Finn… -el Ford emitió un corto gemido de paciencia conforme el adulto entornaba aún más los ojos –si hay algo que he aprendido en las carreras… y de alguna forma, gracias al enfermo de mi verdadero padre, es que no podemos aferrarnos tan desesperadamente al "si tan solo hubiera…" –dijo y el inglés soltó un corto bufido de burla –en verdad… y mira que me pesa decirlo porque yo me sentía igual que tú antes… pero… quienes me han rodeado desde entonces no me permiten seguir tocando esa época y todo lo que pude hacer para evitar las cosas…

Dijo mirando el suelo por unos momentos con aire pensativo

-Lo hecho ya no puede desaparecer… y no podemos cambiar las cosas a pesar de que lo deseemos con cada gramo de nuestras almas –dijo por lo bajo y la expresión del inglés se volvió aún más dolida si cabía –en este caso, debemos de concentrarnos en lo positivo y eso es, que pudiste salvarme y no solamente eso, estás vivo y estoy vivo. Los dos logramos llegar a este punto y eso debería ser lo único que nos motivara ahora –buscó con la mirada al otro que cerró los ojos y negó un par de veces con la cabeza antes de conducir y frotar su cabeza levemente en el costado del menor que sonrió muy apenas y le imitó con cuidado

Sabía que de alguna manera, esa era la forma que tenía el correcto inglés para tranquilizarse y estar seguro de que todo era real y que estaban ahí ambos.

Podía sentirlo y verlo en sus ojos: aún estaba muy asustado

Lo cuál al mismo tiempo le dolía ya que si lo pensaba seriamente, muchos de los enemigos del espía de Chrome darían lo que fuese por verle de esa manera y en esos momentos, tan vulnerable y tan afectado cuando se suponía que los autos como aquel no existían para tener algún tipo de sentimientos; pero él sabía que aquello era tan solo una falacia, una fantasía que se creaban para tratar de sobrellevar aquello con lo que eran cargados todos los días en un intento porque se olvidaran de sus heridas y de las marcas que se enterraban permanentemente en sus corazones.

Pero todo tenía un límite y en el caso de Finn, este había sido sobrepasado en un grado terrible.

Pero confiaba en él.

Aquel espía que hubiese levantado un muro que lucía infranqueable y titánico para con todos, finalmente se había abierto con él y le dejaba sentirlo y apreciarlo no solo en su momento más duro sino en aquel donde todavía se dolía y sangraba en silencio, sufriendo por la imagen de un auto que jamás se había tocado el corazón para pasar por encima de los demás; dudaba que el británico siquiera pensase en la edad de ambos o en lo diferentes que eran cuando se estremecía y se recargaba a su lado, apretándole cada cierto tiempo y dejándose hacer.

Seguramente habría momentos donde no fuese a ser tan sencillo como aquello pero…

Quería intentarlo

Estaba dispuesto a luchar por ello ya que no quería volver a perder a nadie por tomar las decisiones equivocadas y en el momento equivocado.

-Sabes que te amo… cierto?

Susurró el corredor y Finn McMissile cerró sus ojos con dolor

-Quisiera que no lo hicieras. Y en verdad desearía no hacerlo porque ya perdí a alguien a quien amaba y le vi hecho pedazos y ya no quiero sentirme así –dijo con un tono bajo y grave –no entiendo por qué lo haces… -dijo entornando un poco más los ojos al tiempo que apretaba los dientes, siendo observado con una ligera curiosidad por el corredor

-Hacer qué?

La respiración del espía se volvió más acelerada hasta que finalmente retrocedió para ver con rabia desesperada al más joven, que ahora le miraba con desasosiego

-El no preocuparte por ti mismo! –exclamó el espía emitiendo un jadeo desesperado mientras que el auto de color celeste tan solo aguardaba –parece que simplemente, en tu cabeza no cabe nada más allá fuera de todo lo demás, aún eres demasiado estúpido como para darte cuenta de que por tu complejo de hacerte el fuerte pueden hacerte daño de verdad! –le soltó comenzando a temblar mientras entornaba aún más los ojos y el Daytona se daba cuenta, de que el otro había comenzado a tomar vuelo

Y eso no era bueno

En todas sus discusiones ya había visto que como no se atajara rápido al otro, comenzaría a gritar

-Finn… está bien, tranquilo –pidió con el tono de voz más pasivo que tenía, avanzando un poco hacia este pero por una vez parecía haber conseguido el efecto contrario: el otro auto había palidecido y había alzado tanto la voz que el Ford estaba seguro de que algún cristal de las ventanas cercanas ya debería de estar presentando fracturas

-CÓMO SIQUIERA SE TE OCURRE PEDIRME QUE ME SIENTA TRANQUILO CUANDO LO QUE PASASTE NO FUE NINGUNA LIGEREZA!? –soltó el McMissile golpeando con fuerza una de sus llantas en el suelo –GRANDÍSIMO PEDAZO DE IMBÉCIL, IDIOTA ENGREÍDO, TIENES IDEA DE LA ANGUSTIA QUE ME CAUSASTE?... DE LO QUE PASABA POR MI CABEZA EN ESOS INSTANTES MIENTRAS VEÍA CÓMO TE HACÍAN PEDAZOS DE POCO EN POCO!?

Estaba fuera de sí

Quizá era porque se había guardado por demasiado tiempo lo que había sentido o porque todavía lo carcomían en sueños las imágenes de aquella noche que se sobreponían a las de sus compañeros perdidos junto con las palabras de su jefe que le dejaba más que en claro que todos ellos solo eran activos prescindibles…

Y que al chico lo hubieran tomado de la misma manera sin importarles qué tanto significaba para él…

Todo lo que le era…

-TE PUDE HABER PERDIDO, IDIOTA!

Terminó por soltar antes de darle la espalda de golpe, tratando de controlar su respiración ya sin ver al otro auto que había suavizado la mirada sin querer interrumpirle, en un silencio que quería que fuese respetuoso para el otro auto que ahora apoyaba un poco el capó en la pared que tenía delante como si de esa manera pudiese tener un sostén más firme

-En todos estos años… en toda mi vida desde que ingresé en este mundo, lo he visto todo… y fui perdiendo todo lo que creía y a quienes quería… yo… -suspiró y se volvió a girar hacia el corredor con expresión de total agotamiento mientras mantenía la mirada baja –no sé dónde me perdí Lucky. No sé cuándo me extravié pero lo que sí se… es que a estas alturas ya no soy ni siquiera la sombra de quien fui… ya estoy… demasiado viejo, demasiado cansado y demasiado decepcionado del mundo como para que… -se interrumpió solo unos segundos antes de que los párpados le temblasen –como para que un crío idiota se haya enamorado de alguien tan derrotado. Y tengo terror de perder a ese auto, tan… estúpido como para haber decidido que valía la pena arriesgarse por alguien que perdió cualquier interés en tratar de aferrarse a una vida que había perdido su significado…

Tomó aire un par de veces antes de que las lágrimas comenzasen a salir

-Ese… maravillosamente inmaduro cabeza hueca que ha logrado sembrar en alguien terriblemente destruido la pequeña esperanza de que si se esfuerza en… regresar a casa, va a haber alguien esperándole y por lo tanto, tiene que esforzarse en volver con vida porque… porque para ese tonto, la vida de este anciano tiene valor de verdad…

Sollozó en un tono ahogado terminando por cerrar los ojos mientras trataba de calmarse a sí mismo y alzaba una llanta esperando limpiarse el rostro

Se sentía tan ridículo e infantil llorando de aquella manera

Cuándo había pasado de ser tan serio, seco y correcto a dejar escapar sus sentimientos de forma tan sencilla?

-Lo siento… yo… -trató de corregir despacio mientras sentía que nuevamente, todo se le venía encima –aún… aún no puedo…

Lucky seguía observándole desde donde estaba y finalmente, había sonreído muy discreta y suavemente sin atreverse a decir nada. Cómo iba a poder hacerlo? Entendía muy bien lo que sentía el otro después de haber pasado una vida completa de haberse sentido que solo era un objeto para alguien que debía de haberle cuidado y mostrado algo más en el mundo; y por eso mismo se había desesperado tanto al ver el vacío, la oscuridad y la desesperanza que amenazaban con arrastrar hacia el otro auto hacia la nada porque él mismo se había dejado llevar alguna vez y sabía lo cerca que había estado de apagarse completamente para siempre, creyendo que su vida no tenía más valor que el que le daban los demás.

Pero no era verdad.

Lo había comenzado a aprender al estar rodeado de todos aquellos que trataban de darle impulso y darle algo por qué vivir hasta que finalmente, lo había encontrado en un británico cuya careta se había convertido en la roca más dura de todas hasta que la habían tumbado de forma forzada y dolorosa.

Un auto… al que había visto enloquecer como a nadie más aquella noche, cuando fuese él quien estuviese cautivo y a merced de aquellos locos.

Por primera vez en su vida… alguien había estado tan desesperado por rescatarle y sacarle de aquello como él lo hubiera estado en el pasado, intentando hacer lo mismo por su hermano pero aquello era totalmente diferente; era… cálido, era poderoso, era aterrador y llenaba cada centímetro de su espíritu, sabiendo que el otro comprendía lo mismo, que sus vidas nunca podrían volver a ser lo mismo porque en medio de todo el caos y el vacío que significaba aquel mundo para ambos… se habían encontrado.

En medio de toda la imposibilidad, dos autos tan diferentes y con vidas tan opuestas… y habían encontrado la forma

Un camino que ahora les conducía por el mismo lugar

Y si algún día llegaban a una intersección… no había dudas, él se movería a donde el otro lo hiciese porque ese era su destino y esa era su decisión: incluso si el espía le quería aparte, le respetaría pero al mismo tiempo siempre estaría cerca para velar por él

Porque se lo había jurado aquella noche

Se acercó despacio para finalmente besar al Aston martin delante suyo que emitió un pequeño suspiro antes de comenzar a devolverle aquello de forma pausada y algo temblorosa, como si quisiera apretarle un poco más pero al mismo tiempo se retuviese de hacerlo; el efecto había sido de alivio para el Daytona ya que pudo percibir como muy despacio y mientras el otro se acomodaba un poco mejor en contra suya y profundizando el beso, se calmaba y sus gestos angustiados comenzaban a desvanecerse de poco en poco.

Tenía que admitir que le había dolido demasiado haberle visto tan angustiado

No quería provocarle aquello, lo último que quería era que el otro coche sufriera más y esta vez por su culpa. Simplemente no podía perdonarse el tenerle de esa manera cuando lo único que deseaba, era hacerlo feliz; que finalmente se sintiese seguro, pleno y amado, como podía notar que no lo había hecho hasta esos momentos y en especial, por la manera en la que de repente titubeaba al besarle; era como si lo sacara de su terreno el que hiciera aquello de una forma que no denostaba superficialidad ni un engaño de por medio, como si con todo y la inexperiencia del más joven el Aston martin no supiese reaccionar a alguien que le reflejase un sentimiento real y gratuito.

Rozaron los labios del otro muy despacio, como si realmente no desearan retroceder hasta que el Ford alzó una llanta con cuidado, acariciando la mejilla del otro auto que emitió nuevamente un suspiro corto y se frotó contra esta.

No era la primera vez que lo hacía y el Daytona se daba cuenta de que muy probablemente, el inglés lo hiciese sin pensar y como una reacción al hecho de sentirle a su lado.

Definitivamente, aquella sería una costumbre que pensaba mantener de ahí en delante.

-No me arrepiento

Los ojos del espía se abrieron de golpe para clavarse en la mirada azul de quien tenía delante y que había parecido serio por unos segundos para luego, sonreír con un poco de diversión

-Ya te he dicho que tienes los ojos más hermosos que haya visto en todo el mundo?

El golpe de coloración rojiza que cubrió las mejillas del McMissile hizo reír muy suavemente al corredor, provocando que el mayor se encogiese bastante apenado mientras fruncía el ceño

-Chico…

-Si crees que lo que hice fue impulsivo, peligroso y que no pensé en las cosas antes de hacerlas, estás muy equivocado –sentenció con firmeza el Daytona esta vez regresando a su gesto serio mientras el británico le observaba todavía inquieto –no me arrepiento de haber mantenido la boca cerrada porque de haber dicho cualquier cosa hubieran ido a por ti…

-Y eso te hubiera dado tiempo a ti para evitar ser lastimado de esa manera –se quejó el auto color plata a lo que el más joven gruñó

-Y a ti te hubieran matado. Sabes perfectamente que todavía estabas débil y convaleciente y que estos imbéciles no hubiesen dudado en haberte vuelto a colocar las llantas encima…

-Pero tú…

-Yo no estaba herido. Y así como tú presumes de tener experiencia con batallas y heridas de guerra, créeme que he tenido accidentes que me han dejado de peor manera que en esta ocasión… de entre los dos, tienes que admitir que los números de las probabilidades de salir de esta situación estaban más a mi favor que al tuyo…

Dijo el auto de ojos azul claro haciendo que Finn le viese haciendo una mueca

-En serio estás insinuando que…?

-Soy tu novio, con un demonio!

La firmeza de aquella declaración hizo que el Aston martin se quedase con expresión perpleja, mirando al otro auto como si nunca en la vida lo hubiese visto; los ojos del Daytona destellaban y luego, sacudió la cabeza como si algo lo hubiera molestado

-Sé que se supone que tú eres quien protege al mundo, el que lo defiende, la barrera entre los autos normales y los imbéciles que quieren destruirlo todo –resopló fastidiado y por un segundo la mirada del espía pareció reflejar que le había divertido aquello –pero se supone que yo soy el que tiene que protegerte a ti!

Sentenció el más joven y entonces, escuchó la voz suave y con un timbre cálido y cariñoso del auto más grande que ahora le respondía sin agresión o sin dureza

-Y no tengo ninguna queja al respecto

La sorpresa del Daytona era bastante grande y se reflejó en las expresiones que colocaba mientras que el británico parecía suspirar levemente resignado pero al mismo tiempo, como si de alguna forma le aliviase el decir aquello o el aceptarlo; había mil sentimientos en su mirada mientras que tomaba un respiro profundo y luego se acercaba al chico, apoyándose de frente con este.

-Nunca tuve quién me cuidara… sabes? –dijo en un tono bajo de voz, cerrando los ojos mientras sentía como el otro auto alzaba su capó para colocarlo encima del suyo a como parecía haber comenzado a fomentar aquella costumbre, para poder acariciarle el rostro con suavidad –toda mi vida ha sido el cuidarme por mí mismo, ver por lo que hacía sin esperar a que otros tomasen decisiones sobre lo que estaba bien o no y sin pensar en que lo que hiciera pudiese afectarme… incluso… mientras estuve con…

Se detuvo por unos momentos, puesto que no había hablado todavía con el chico sobre ello… pero… tenía que hacerlo, no podía escondérselo

-Tuve una relación… sentimental, si quieres verlo de esta manera con quien fue mi mejor amigo y mi compañero de trabajo, otro agente… Leland Turbo –dijo con un fuerte estremecimiento, sintiendo como si algo se le retorciese en el interior; tan solo pensar en aquello, recordar lo que había pasado… todavía le traía sentimientos demasiado fuertes pero al mismo tiempo sabía que era momento de hacer aquello –y de todas maneras, aunque veíamos por el otro nunca lo hicimos al grado de que nos afectara fuertemente… o eso pensaba hasta que… Mills… yo… ese día…

Antes de poder hacer nada más había vuelto a sollozar, dejando escapar un llanto bajo y dolido mientras que se apretaba al otro auto que no se había retirado de aquella posición a pesar de todo

Ya había llorado por largo tiempo a Leland y lo había hecho a solas… ahora, lo hacía aferrado a un auto que le había permitido soltarse y sacar todo su dolor tanto como lo necesitase y sin cuestionárselo y tampoco lo sentía apartarse a pesar de haberle confesado aquello; en términos generales no había algo que reclamar ya que lo que cualquiera de los dos hubiese tenido en el pasado no era de relevancia ahora pero… algo por dentro le era demasiado pesado como para aún así creer que quizá ofendería al otro auto

Y ni siquiera sabía por qué temía aquello

-No sé por qué quieres tanto hacer esto… pero… está bien. Puedo aprender a sentirme seguro y a… aceptar que habrá situaciones en las que vas a querer cuidarme –tomó aliento y retrocedió para volver a verle, ahora volviendo a componer un gesto más serio y preocupado –siempre y cuando me jures que no vas a comprometer tu propia salud o tu vida en ello… al menos…! –interrumpió al ver como el Ford separaba los labios para quejarse –dentro de lo que cabe y lo que puedas aguantarte. Si vas a cuidar de mí, no me hagas tener que ser el que te vigile

Frunció el ceño levemente provocando las risas del más joven que asintió un par de veces

-De acuerdo, de acuerdo… si voy a cuidar de ti no es para que tengas que sentir que debería de ser al contrario, comprendo –sonrió con cariño el Daytona mientras que el espía asentía un poco y luego, parecía conducir hacia los ventanales de aquel sitio, observando por unos momentos el exterior –supongo que eso significa… que esto finalmente va a tomar la calidad de formal, incluso para ti?

Inquirió con curiosidad conforme los ojos verdes del británico reflejaban por unos momentos la amplitud del océano, decenas de metros más lejos

No se había esperado el observar aquella preciosa playa ni la falta de detalles que le dijesen que se encontraban en una ciudad grande; de hecho si encendía su gps podía darse cuenta de que no estaban donde se lo había esperado pero… el oleaje se veía pacífico, la arena lucía espectacular… realmente casi nunca se tomaba el tiempo para observar o disfrutar de aquellos escenarios de manera adecuada; al menos, no sintiéndose relajado a pesar de todo lo que había pasado pero de alguna manera ahora… podía respirar un poco tranquilo?

En algún punto seguramente volvería a preocuparse en especial por la forma en la que había dejado a los suyos en medio del trabajo, pero…

A esas alturas y en ese instante… no había nada que le importara menos

-Pensé que habías dicho que una vez que te di el "sí" eso formalizaba las cosas –comentó con un leve dejo cómico el auto gris observando de reojo al corredor que alzó una ceja mientras sonreía con una pequeña mueca divertida

-Y aún así quisiste que termináramos a los pocos días –replicó el menor provocando que el espía alzase la mirada, sonriendo levemente apenado –tienes que saber que para mí esto no es un juego… yo te pedí en verdad que me permitieras estar a tu lado… y no ha cambiado mi deseo por ello, pero eso significa que no podemos estar terminando y volviendo cada vez que tengamos una discusión…

Dijo

Y por una vez, el Aston martin se veía impresionado a pesar de su gesto suave mientras asentía un par de veces de forma lenta.

Vaya!

Sí, podía pensar que el crío era muy joven y no entendía del todo en lo que se estaba metiendo pero de todas maneras parecía que no estaba tomándose lo de ambos a la ligera; evidentemente, tenía que haberlo sabido puesto que un auto que realmente no viese aquello con una seriedad verdadera no se habría sometido a pasar por semejante tortura tan solo por la persona amada. Y sin embargo, aquel chico lo había hecho y eso debería de ser suficiente como para hacerle entender a qué nivel realmente estaba llevando aquella relación.

Porqué él no podía hacer lo mismo entonces?

-Bueno… tendremos que aprender a lidiar entonces con nuestras pequeñas discrepancias de otra forma…

Comentó con algo de ligereza el espía, moviéndose para quedar enfrente del Ford que asintió con una pequeña sonrisa un par de veces… al menos hasta que se sintió empujado despacio hacia atrás y en contra de una de las paredes de la habitación por parte del otro auto que ahora, le observaba de una forma tan intensa que hizo ruborizar al corredor; nunca había recibido una mirada como aquella, que lo analizaba detenidamente y que volvía a traspasarle de lado a lado, sintiéndose casi desnudo y escaneado por el británico.

Y tampoco era como que le interesara cubrir algo, pero…

El mayor había alzado una llanta como para apretarle un poco más antes de besarle despacio pero de una forma un poco más dominante que antes, como si estuviera queriendo guiarle lo que por unos segundos le puso nervioso; fuera de aquellos momentos desagradables con esos sujetos, él había sido serio al expresar que no tenía experiencia alguna moviéndose un poco más allá de lo que habían tenido hasta aquellos momentos pero…

Independientemente de si podían hacerlo o no… no era lo que le preocupaba

Especialmente al sentir como si de alguna manera su propio motor respondiera a los pequeños sonidos que iba emitiendo el del Aston martin cada cierto tiempo, incitándole a profundizar un poco más en sus toques y en su boca; sabía que todo lo que había pasado hasta aquellos momentos iba a estarles aguijoneando a ambos desde el fondo de sus mentes pero él ya se había acostumbrado a lidiar con las memorias frías y crueles de todo lo que le pasase por encima. Pero aquel auto plateado… podía notar que la situación había sido especialmente dolorosa para este, sobre todo al perder el control de esta y haber recibido heridas y abusos para los que no había estado listo.

Seguramente era la primera vez que lidiaba con un tipo de maldad que iba más allá de lo que le habían entrenado a enfrentar.

-Estás seguro de esto?

La pregunta había salido por sí sola, mientras ambos frotaban ahora suavemente sus rostros y percibía como el otro auto se le pegaba un poco más, en un mensaje mudo pero bastante efectivo para comunicarle sus intenciones.

-No querría en realidad que fuese de otra manera –comentó el auto de ojos verdes viéndole fijamente –lo único que tengo en mi cabeza… es ese instante –se estremeció y negó un par de veces para luego, estirar un poco una de sus llantas para atraer una de las del más joven de forma que pudiese tocarlo, notando con un dejo de diversión como le hacía ruborizar –a ese infeliz… consiguiendo que hiciera algo que hace que sienta náuseas de mí mismo –aseguró y arrugó levemente el capó evidenciando lo asqueado que se sentía al respecto –pero quiero cambiar eso. Y sé que va a costarme

Afirmó moviendo un par de veces con la cabeza antes de volver a besar al otro que le correspondió para luego, sentir que el Ford le besaba entre los ojos

-Pero… quiero seguirme moviendo. Quiero seguir avanzando. Y si voy a recordar algo como esto preferiría que fuera una memoria agradable, aunque sea yo quien tenga que enseñarte a hacer esto –sonrió levemente provocando una risa nueva por parte del Daytona –a menos que yo esté abusando de ti…

-Soy tu novio, abusa lo que quieras –bromeó Lucky provocando que los ojos del otro brillasen con un dejo que detuvo el corazón del menor

Eso… era su felicidad?

Eso que acababa de ver era una emoción luminosa, era algo que de alguna manera significaba que había hecho que el espía se sintiese pleno y con la confianza de hacer aquello porque sabía que él no le iba a lastimar y que incluso él mismo pensaba entregársele de forma abierta y completa?

Definitivamente, no podía decirlo de otra manera

Estaba completamente enamorado del auto delante suyo. Y ni siquiera pensaba cuestionarle esos sentimientos al otro coche, ya que el tan solo el pedirle que hicieran algo que sabía, le iba a costar bastante por lo que todavía cargaba pero que de todas maneras, estaba dispuesto a darle… ya lo decía todo. Volvió a besarle con cariño y le miró a los ojos por un largo tiempo antes de frotar una última vez la punta de su capó, percibiendo como el otro auto volvía a sonreír cerrando los ojos

No podían ser más felices

-Si necesitas que me detenga… quiero que lo digas fuerte y claro –pidió el Daytona observándole con amor pero con seriedad al mismo tiempo, recibiendo un gesto cariñoso y suave por parte del otro –no importa lo que pueda parecer que yo quiera… o cómo me sienta, tú eres antes que cualquier cosa y me importa más tu felicidad y tu tranquilidad por encima de todo –musitó estirando un poco una de las llantas del otro auto para besarla despacio con cariño –me prometes que me lo dirás? –suplicó –no quiero hacerte daño… de ningún modo…

-Sé que no lo harás –susurró Finn asintiendo mientras se acomodaba mejor contra el otro, sintiéndose más cálido y más feliz de lo que lo había estado hasta ese momento –y prometo decirte lo que sea necesario porque entiendo que te lastimaría que me callara cualquier cosa… cierto?

Susurró antes de volver a besarle

No quería pensar más en esos momentos. No quería frenar lo que quería o darle más vueltas al asunto.

Quizá no era lo correcto, pero…

Que hasta ese momento entre ellos dos, no lo habían estado llevando así?

Y por eso era especial.

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