Caminata de Enamorados
(2da parte)
¿Alguien les ha dicho que lo emocionante de los viajes es lo inesperado?
Bien, en esta ocasión lo inesperado tomó forma de un Uzui que ahora acompañaba a la pareja hacia su destino.
¡Apareció entre la hierba, como si fuera un pokemón salvaje!
—¡Por cuarta vez te digo que no me escapé de mis esposas! —Le reprochó el musculoso ante la insistencia de Kyojuro —.Solo decidí tomarme unas vacaciones sorpresas —Colocó ambos brazos tras su cabeza y comenzó a silbar
Mitsuri forzó una sonrisa y optó por hablar de cualquier estupidez en el camino; fue gracias a eso que el viaje hasta Tokyo no fue pesado.
Al llegar sus ojos no sabían dónde posarse; al ser de noche la iluminación y las calles repletas de personas y puestos ambulantes la mareaban, sintió unas manos sobre sus hombros, mismas que la ayudaron a recuperar el equilibrio
—G-gracias —soltó, pero al fijar su vista hacia arriba se desánimo al ver a un albino que le sonreía
—¿No soy suficiente para ti? —Le preguntó burlón.
El (ahora) dúo caminaban por las vías principales, la joven miraba atónita los edificios y el gran número de locales, muy extraño para ella el hecho de ver tiendas abiertas y personas activas en esas horas de la noche.
No obstante, no podía evitar voltear cada cierto tiempo.
¿Dónde se había metido Rengoku? Llevó una mano a su pecho, preocupada de no ver esa hermosa y singular cabellera
Pero las estupideces de Uzui evitaban que ahondara en sus dudas.
No supo cuánto tiempo caminaron, pero sí lo suficiente para que le dolieran los pies, sentada en un banco aprovechó para darse un pequeño masaje…..hasta que el albino volvió a aparecer tras de ella.
Éste no le dijo nada, solo le indicó con la cabeza que la siguiera, llegando a un jardín decorado con pequeñas luces, la cazadora no se percato de la desaparición del pilar, pero decidió seguir por el camino de piedras.
Cubrió su boca con sus manos por la sorpresa de ver al rubio sentado sobre una pequeña mesa, rodeados de hermosas glicinas que daban un aire romántico al ambiente.
—¿Por esto desapareciste por tanto tiempo? —preguntó, todavía sin creer lo que veía
El rubio se levantó, tomando la silla que corresponde a su acompañante en señal de que tomara asiento —Aquí estaremos más tranquilos, ven, siéntate…
Mitsuri se sonrojó, pero obedeció lo dicho por su compañero, iniciando una velada romántica (e inesperada) de dos cazadores que se dieron un descanso de sus labores
FIN
Lo prometido es deuda :v espero que les haya gustado y no olviden dejar su rw, se los agradecería mucho :)
