Capítulo 16:
"NOBERTO, EL RIDGEBACK NORUEGO"
-Oh vamos ni que hallan peleado contra un dragón- se burló el ojigris, el Trío palideció.
-Gin trajiste la capa?- pregunto a su novia asustado, la pelirroja divertida les dio la capa de invisibilidad al trío.
-"Noberto, el Ridgeback Noruego"- leyó Fabian con voz misteriosa, inmediatamente el Trío se escondió debajo de la capa, aunque Ron no haya participado al cien por cien en la aventura sabía que igual lo castigarían.
-RONALD BILIUS WEASLEY/HARRY JAMES POTTER- gritaron al mismo tiempo las dos pelirrojas.
-Les falto el Prewett/Evans- respondieron los dos con nerviosismo, la castaña estaba feliz de tomar la decisión de no traer a sus padres.
Lily y Molly intentaban localizar a sus hijos, mientras los profesores pensaban como demonios lograron meter todas esas bestias en el colegio, varios alumnos se encontraban asustados y emocionados, sobre todo Hagrid y Charlie quienes se encontraban más que emocionados.
-Sabía que era cierto lo del dragón!- exclamo Draco feliz.
-De verdad había un dragón?- dijo Neville.
-Esto va a ser interesante- murmuro Fabian.
Sin embargo, Quirrell debía de ser más valiente de lo que habían pensado.
-Era un cobarde- murmuraron los futuristas molestos.
En las semanas que siguieron se fue poniendo cada vez más delgado y pálido, pero no parecía que su voluntad hubiera cedido.
-Otra era la razón del porque estaba así- murmuro la castaña frunciendo el ceño
Cada vez que pasaban por el pasillo del tercer piso, Harry, Ron y Hermione apoyaban las orejas contra la puerta, para ver si Fluffy estaba gruñendo, allí dentro.
-Sí que están muy involucrados en proteger la piedra- aseguraron varios alumnos.
-Y por qué no le dijeron a ningún profesor?- pregunto Lily al trío Invisible.
Pero estos no contestaron.
Snape seguía con su habitual mal carácter, lo que seguramente significaba que la Piedra estaba a salvo.
-Sería una buena deducción, pero Quej ... Snape- se corrigió rápidamente el ojigris -Siempre está de mal humor-
Cada vez que Harry se cruzaba con Quirrell, le dirigía una sonrisa para darle ánimo, y Ron les decía a todos que no se rieran del tartamudeo del profesor.
-Nos arrepentimos de hacer eso- murmuraron los dos mencionados, para su suerte nos los escucharon.
Hermione, sin embargo, tenía en su mente otras cosas, además de la Piedra Filosofal.
-Que es más importante que proteger la piedra?- pregunto excepto el ojigris.
Había comenzado a hacer horarios para repasar y a subrayar con diferentes colores sus apuntes.
-Oh vamos están en algo más interesante- reclamo el ojigris.
-Si haríamos eso nunca estudiaríamos- recalcó la castaña. Siendo secundada por su novio y su amigo. En ese momento su voz se escuchó cerca del grupo de Ravenclaw y las dos pelirrojas apuntaron su varita hacia ellos, lanzando algunos hechizos que lograron esquivar, escondiéndose en otro lado del comedor
A Harry y Ron eso no les habría importado,
-No me sorprende- dijo la pelirroja de brazos cruzados -Estos dos son iguales- señaló a su novio y a su amigo.
-Confirmo- dijo el ojimiel.
pero los fastidiaba todo el tiempo para que hicieran lo mismo.
-Si no fuera por mi ustedes no estudian-
—Hermione, faltan siglos para los exámenes.
—Diez semanas —replicó Hermione—. Eso no son siglos, es un segundo para Nicolás Flamel.
-Pero no tienen seiscientos años- se burló Marlene.
—Pero nosotros no tenemos seiscientos años —le recordó Ron
-Yo que tu me voy preocupando- se burló Alice de su amiga.
-Así que McKinnon ...-
-Dice una palabra más Black y te hechizare- amenazo apuntando con su varita directamente a la cara de Sirius.
Este palideció para diversión de sus amigos.
—. De todos modos, ¿para qué repasas si ya te lo sabes todo?
-Error, no digas eso a un histérico/a con el estudio- afirmaron Sirius, James, Alice y Marlene refiriéndose a sus dos amigos que se sonrojaron un poco.
—¿Qué para qué estoy repasando? ¿Estás loco? ¿Te has dado cuenta de que tenemos que pasar estos exámenes para entrar en segundo año? Son muy importantes, tendría que haber empezado a estudiar hace un mes, no sé lo que me pasó...
-Buenos si son importantes, pero eso de estudiar varios meses antes ya es un poco exagerado- dijo Marlene divertida.
-Si Remus solo nos hacía estudiar máximo dos meses antes-
-NI siquiera estudiaban, ustedes jugaban, empezaban una semana antes de los exámenes- le reprocho divertido, pero se asustó por la mirada que les dirigía Euphenia.
Pero desgraciadamente, los profesores parecían pensar lo mismo que Hermione.
Varios profesores, pero sobre todo la profesora McGonagall los miraron mal.
Les dieron tantos deberes que las vacaciones de Pascua no resultaron tan divertidas como las de Navidad.
Era difícil relajarse con Hermione al lado, recitando los doce usos de la sangre de dragón o practicando movimientos con la varita.
-Estaba nerviosa por los exámenes- se excusó la castaña
Quejándose y bostezando, Harry y Ron pasaban la mayor parte de su tiempo libre en la biblioteca con ella, tratando de hacer todo el trabajo suplementario.
-Es una tortura, lo peor es cuando el día es asombroso- se quejaron los Merodeadores
—Nunca podré acordarme de esto —estalló Ron una tarde, arrojando la pluma y mirando por la ventana de la biblioteca con nostalgia.
-Deben de relajarse un poco, los exámenes son importantes, pero deben de descansar un poco- dijo Alice divertida.
Era realmente el primer día bueno desde hacía meses. El cielo era claro, y las no me olvides azules y el aire anunciaban el verano.
-Justo esa tarde tenían que estar en la biblioteca- exclamaron varios estudiantes indignados por desperdiciar ese día.
Harry, que estaba buscando «díctamo» en Mil hierbas mágicas y hongos no levantó la cabeza hasta que oyó que Ron decía:
—¡Hagrid! ¿Qué estás haciendo en la biblioteca?
Hagrid apareció con aire desmañado, escondiendo algo detrás de la espalda. Parecía muy fuera de lugar; con su abrigo de piel de topo.
-No creo que haya llevado el dragón- dijo un alumno de primero.
-Debe de estar buscando unos libros para cuidarlo- respondió su amigo. Varios miraron recelosos a Hagrid, pero el parecía estar imaginando a su dragón.
—Estaba mirando —dijo con una voz evasiva que les llamó la atención—. ¿Y vosotros qué hacéis? —De pronto pareció sospechar algo—. No estaréis buscando todavía a Nicolás Flamel, ¿no?
-Oh, ya lo encontraron hace mucho- dijo divertido el ojigris.
—Oh, lo encontramos hace siglos —dijo Ron con aire grandilocuente—. Y también sabemos lo que custodia el perro, es la Piedra Fi...
-Como se les ocurre hablar tan fuerte en un lugar público- les reprocharon varios estudiantes al trío invisible.
—¡Shhh! —Hagrid miró alrededor para ver si alguien los escuchaba—. No podéis ir por ahí diciéndolo a gritos. ¿Qué os pasa?
—En realidad, hay unas pocas cosas que queremos preguntarte —dijo Harry— sobre qué cosas más custodian la Piedra, además de Fluffy...
—¡SHHHH! —dijo Hagrid otra vez—. Mirad, venid a verme más tarde, no os prometo que os vaya a decir algo, pero no andéis por ahí hablando, los alumnos no deben saber nada. Van a pensar que yo os lo he contado...
—Te vemos más tarde, entonces —dijo Harry
-Lo hicieron apropósito?- preguntaron los Merodeadores.
-Necesitábamos información- se escuchó la voz de la castaña cerca de la mesa de los profesores-. Perdón Hagrid- se disculpó
-No hay problema Hermione- murmuro el semigigante un poco sonrojado
Hagrid se escabulló.
—¿Qué escondía detrás de la espalda? —dijo Hermione con aire pensativo.—¿Creéis que tiene que ver con la Piedra?
—Voy a ver en qué sección estaba —dijo Ron, cansado de sus trabajos.
-Creo que Ronnie lo hizo más para no seguir haciendo las tareas- se burló George
Regresó un minuto más tarde, con muchos libros en los brazos. Los desparramó sobre la mesa.
—¡Dragones! —susurró—. ¡Hagrid estaba buscando cosas sobre dragones! Mirad estos dos: Especies de dragones en Gran Bretaña e Irlanda y Del huevo al infierno, guía para guardianes de dragones...
-Papi quiero esos libros- pidió el pequeño pelirrojo. El señor Weasley le sonrió y revolvió el pelo, pero la señora Weasley se negó.
-Pero Charlie ya tienes tu otro libro de dragones- se quejó el pequeño Bill.
-Solo es para identificar a los dragones, no menciona como cuidarlos- también se quejó Charlie.
—Hagrid siempre quiso tener un dragón, me lo dijo el día que lo conocí —dijo Harry
—Pero va contra nuestras leyes —dijo Ron—. Criar dragones fue prohibido por la Convención de Magos de 1709, todos lo saben. Era difícil que los muggles no nos detectaran si teníamos dragones en nuestros jardines. De todos modos, no se puede domesticar un dragón, es peligroso. Tendríais que ver las quemaduras que Charlie se hizo con esos dragones salvajes de Rumania.
-Dragones?!- pregunto asustada la Señora Weasley y el pequeño Charlie, pero este muy emocionado.
-Cómo puedes trabajar con esos animales?- pregunto Molly cada vez más preocupada.
-Son asombrosos- respondió emocionado el pequeño.
-Son demasiados peligrosos- contrataco la Señora Weasley.
—Pero no hay dragones salvajes en Inglaterra, ¿verdad? —preguntó Harry
—Por supuesto que hay —respondió Ron—. Verdes en Gales y negros en Escocia. Al ministro de Magia le ha costado trabajo silenciar ese asunto, te lo aseguro. Los nuestros tienen que hacerles encantamientos a los muggles que los han visto para que los olviden.
-Sí que prestabas atención cuando Charlie hablaba- se burló el desorejado, buscando a su hermano.
-Era eso o escuchar a Percy- respondió divertido.
-Hey!- se quejó el mencionado
—Entonces ¿en qué está metido Hagrid? —dijo Hermione.
Cuando llamaron a la puerta de la cabaña del guardabosques, una hora más tarde, les sorprendió ver todas las cortinas cerradas.
-No jodas, ¿tiene el dragón dentro de su cabaña?- pregunto el ojigris, pero inmediatamente Euphenia le grito.
-SIRIUS una palabra más de ese tipo y te hare lavar la boca- amenazo con su varita.
-Perdón- se escondió un poco detrás de Remus -. Pero aun así está un poco loco si tiene el dragón dentro de su casa, digo es de madera- se excusó, vieron preocupados a Hagrid, pero el prestaba toda su atención en el libro esperando que mencionen al dragón
Hagrid preguntó «¿quién es?» antes de dejarlos entrar, y luego cerró rápidamente la puerta tras ellos.
-Nada sospechoso esas acciones- se burló James.
En el interior; el calor era sofocante. Pese a que era un día cálido, en la chimenea ardía un buen fuego. Hagrid les preparó el té y les ofreció bocadillos de comadreja, que ellos no aceptaron.
—Entonces ¿queríais preguntarme algo?
—Sí —dijo Harry No tenía sentido dar más vueltas—. Nos preguntábamos si podías decirnos si hay algo más que custodie a la Piedra Filosofal, además de Fluffy.
-Muy directo, no vas a lograr nada de esa forma- analizo Remus.
-Como debería decirlo entonces? - pregunto curiosa Marlene.
-Lo más común y efectivo es alagar a la persona- respondió tranquilo.
-Así que alagar? - inquirió Euphenia y la profesora McGonagall.
-Bien echo Remus- murmuraron entre dientes los otros dos Merodeadores
Hagrid lo miró con aire adusto.
—Por supuesto que no puedo —dijo—. En primer lugar; no lo sé. En segundo lugar, vosotros ya sabéis demasiado, así que tampoco os lo diría si lo supiera. Esa Piedra está aquí por un buen motivo. Casi la roban de Gringotts... Aunque eso ya lo sabíais, ¿no? Me gustaría saber cómo averiguasteis lo de Fluffy.
-Simplemente Fluffy intento comérselos- dijo Marlene, pero Alice y Lily se vieron preocupadas.
—Oh, vamos, Hagrid, puedes no querer contarnos, pero debes saberlo, tú sabes todo lo que sucede por aquí —dijo Hermione, con voz afectuosa y lisonjera.
-Eso es Hermione- dijeron los Merodeadores
La barba de Hagrid se agitó y vieron que sonreía. Hermione continuó—: Nos preguntábamos en quién más podía confiar Dumbledore lo suficiente para pedirle ayuda, además de ti.
Con esas últimas palabras, el pecho de Hagrid se ensanchó. Harry y Ron miraron a Hermione con orgullo.
-A ella siempre se le ocurren esas ideas, y nos saca de los problemas- dijeron Ron y Harry orgullosos.
—Bueno, supongo que no tiene nada de malo deciros esto... Dejadme ver... Yo le presté a Fluffy... luego algunos de los profesores hicieron encantamientos... la profesora Sprout, el profesor Flitwick, la profesora McGonagall —contó con los dedos—, el profesor Quirrell y el mismo Dumbledore, por supuesto. Esperad, me he olvidado de alguien. Oh, claro, el profesor Snape.
-Entonces hay siete retos o pruebas- resumió el ojimiel proteger la piedra-
-Al cachorro no le gustara que Snape participe- dijo el ojigris, y James asintió de acuerdo con su hijo
—¿Snape?
—Ajá... No seguiréis con eso todavía, ¿no? Mirad, Snape ayudó a protegerla Piedra, no quiere robarla.
Harry sabía que Ron y Hermione estaban pensando lo mismo que él.
-Eso es un don de ustedes tres?- pregunto Neville divertido.
-Lo estamos investigando, Nev, te avisamos si descubrimos algo- se siguió burlando Ginny.
-Hey- se escuchó el reclamo del trío.
Si Snape había formado parte de la protección de la Piedra, le resultaría fácil descubrir cómo la protegían los otros profesores. Es probable que supiera todos los encantamientos, salvo el de Quirrell, y cómo pasar ante Fluffy.
-Para ser niños de once años formaban complejas teorías- se sorprendieron varios estudiantes, ellos posiblemente, no hubieran descubierto ni siquiera a Fluffy.
—Tu eres el único que sabe cómo pasar ante Fluffy, ¿no, Hagrid? —preguntó Harry con ansiedad—. Y no se lo dirás a nadie, ¿no es cierto? ¿Ni siquiera a un profesor?
—Ni un alma lo sabe, salvo Dumbledore y yo —dijo Hagrid con orgullo.
-Buenos, eso es algo- murmuro Lily nerviosa.
—Bueno, eso es algo —murmuró Harry a los demás—. Hagrid, ¿podríamos abrir una ventana? Me estoy asando.
—No puedo, Harry, lo siento —respondió Hagrid. Harry notó que miraba de reojo hacia el fuego. Harry también miró.
—Hagrid... ¿Qué es eso?
Pero ya sabía lo que era. En el centro de la chimenea, debajo de la cazuela, había un enorme huevo negro.
-Es un huevo todavía- varios suspiraron aliviados.
—Ah —dijo Hagrid, tirándose con nerviosismo de la barba—. Eso... eh...
—¿Dónde lo has conseguido, Hagrid? —preguntó Ron, agachándose ante la chimenea para ver de cerca el huevo— Debe de haberte costado una fortuna.
-Vender huevos de dragones es ilegal- murmuraron varios amantes de los animales mágicos.
—Lo gané —explicó Hagrid—. La otra noche. Estaba en la aldea, tomando unas copas y me puse a jugar a las cartas con un desconocido. Creo que se alegró mucho de librarse de él, si he de ser sincero.
-Cualquiera se hubiera alegrado de deshacerse de esa bestia- murmuraron varios estudiantes.
—Pero ¿Qué vas a hacer cuando salga del cascarón? —preguntó Hermione.
-Buena pregunta- murmuro el ojimiel
—Bueno, estuve leyendo un poco —dijo Hagrid, sacando un gran libro de debajo de su almohada—. Lo conseguí en la biblioteca: Crianza de dragones para placer y provecho. Está un poco anticuado, por supuesto, pero sale todo. Mantener el huevo en el fuego, porque las madres respiran fuego sobre ellos y, cuando salen del cascarón, alimentarlos con brandy mezclado con sangre de pollo, cada media hora. Y mirad, dice cómo reconocer los diferentes huevos. El que tengo es un ridgeback noruego. Y son muy raros.
-Son muy raros y peligrosos- dijo Xenophilius .-La mordida de ese dragón es venenosa.
-Pero también sirve para hacer antídotos- dijo Luna. -El veneno se diluye y se pueden hacer más cosas- aseguro satisfecha.
-Esperemos que no haya mordido a nadie- dijo Pandora un poco preocupada
Parecía muy satisfecho de sí mismo, pero Hermione no.—Hagrid, tú vives en una casa de madera —dijo. Pero Hagrid no la escuchaba.
Canturreaba alegremente mientras alimentaba el fuego.
-Espero que esto no lo afecte mucho- dijeron los Merodeadores preocupados
Así que ya tenían algo más de qué preocuparse: lo que podía sucederle a Hagrid si alguien descubría que ocultaba un dragón ilegal en su cabaña.
-Ustedes tuvieron una vida tranquila?- pregunto Lily ya pueden dejar de esconderse, no los vamos a hechizar- refunfuño cruzada de brazos.
-Segura?- preguntaron el trío.
-Si- aseguro Molly.
Los tres salieron de su escondite (esta vez cerca de los de Hufflepuff), Harry doblo la capa y los tres fueron a sentarse en los sillones con sus amigos. Todo bajo la mirada inquisidora de sus madres.
-Lo de vida tranquila- empezó Hermione.
-Aún estamos averiguándolo- continuo Ron, siendo secundado por Harry
—Me pregunto cómo será tener una vida tranquila —suspiró Ron,
-Aún me pregunto cómo será eso- murmuro divertido
mientras noche tras noche luchaban con todo el trabajo extra que les daban los profesores.
Hermione había comenzado ya a hacer horarios de repaso para Harry y Ron. Los estaba volviendo locos.
-Tenían que estudiar- se quejó la castaña
Entonces, durante un desayuno, Hedwig entregó a Harry otra nota de Hagrid. Sólo decía: «Está a punto de salir».
Ron quería faltar a la clase de Herbología e ir directamente a la cabaña. Hermione no quería ni oír hablar de eso.
-Oh vamos ¿Cuántas veces en su vida verán a un dragón salir de su huevo? - pregunto incrédulo el ojigris
—Hermione, ¿Cuántas veces en nuestra vida veremos a un dragón saliendo de su huevo?
—Tenemos clases, nos vamos a meter en líos y no vamos a poder hacer nada cuando alguien descubra lo que Hagrid está haciendo...
-Se van a meter en líos, pero es una oportunidad única- continuo Remus.
-Remus diciendo que es mejor meterse en líos- se burló Marlene único que falta es que Lily diga que es mejor merodear en las noches que leer uno de sus libros- la pelirroja se sonrojo un poco.
—¡Cállate! —susurró Harry
Malfoy estaba cerca de ellos y se había quedado inmóvil para escucharlos.
-Ya me preguntaba en que momento aparecería- dijo divertido el rubio oxigenado -. Mucho demoraron en mencionarme-
-No todo gira en tu entorno- le recordó Ron.
¿Cuánto había oído?
-Había oído todo- dijo emocionado el hurón
A Harry no le gustó la expresión de su cara.
Ron y Hermione discutieron durante todo el camino hacia la clase de Herbología y, al final, Hermione aceptó ir a la cabaña de Hagrid con ellos durante el recreo de la mañana.
Cuando al final de las clases sonó la campana del castillo, los tres dejaron sus trasplantadores y corrieron por el parque hasta el borde del bosque. Hagrid los recibió, excitado y radiante.
—Ya casi está fuera —dijo cuando entraron.
Hagrid también estaba muy emocionado por ver, bueno escuchar sobre su primer dragón
El huevo estaba sobre la mesa. Tenía grietas en la cáscara. Algo se movía en el interior y un curioso ruido salía de allí.
Todos acercaron las sillas a la mesa y esperaron, respirando con agitación.
De pronto se oyó un ruido y el huevo se abrió. La cría de dragón aleteó en la mesa.
-Debió de verse muy tierno- aseguraron varias alumnas. El trío soltó una divertida carcajada, no era precisamente tierno.
No era exactamente bonito. Harry pensó que parecía un paraguas negro arrugado. Sus alas puntiagudas eran enormes, comparadas con su cuerpo flacucho. Tenía un hocico largo con anchas fosas nasales, las puntas de los cuernos ya le salían y tenía los ojos anaranjados y saltones.
-Descripción perfecta- aseguro Ron -. Era muy feo-
-Era interesante- contradijo Hermione. Vio de reojo a Hagrid quien escucho la descripción maravillado
Estornudó. Volaron unas chispas.
—¿No es precioso? —murmuró Hagrid.
-No se escuchó muy precioso- dijeron divertidos los Merodeadores
Alargó una mano para acariciar la cabeza del dragón. Este le dio un mordisco en los dedos, enseñando unos colmillos puntiagudos.
-No creo que le afecte la mordida, era un recién nacido- dijo Luna, Hermione asintió corroborando lo dicho por su amiga.
—¡Bendito sea! Mirad, conoce a su mamá —dijo Hagrid.
-Se ha vuelto loco- murmuro Sirius mitad preocupado y mitad divertido
—Hagrid —dijo Hermione—. ¿Cuánto tardan en crecer los ridgebacks noruegos?
Hagrid iba a contestarle, cuando de golpe su rostro palideció. Se puso de pie de un salto y corrió hacia la ventana.
-¿Qué sucede?- preguntaron varios preocupados
—¿Qué sucede?
—Alguien estaba mirando por una rendija de la cortina... Era un chico... Va corriendo hacia el colegio.
Harry fue hasta la puerta y miró. Incluso a distancia, era inconfundible: Malfoy había visto el dragón.
-Y el dragón era horrible- agrego el rubio.
-Draco conoció a su nuevo familiar- se burló James. Varios rieron cuando entendieron el chiste, pero Draco solo le saco la lengua ofendido.
• • •
Algo en la sonrisa burlona de Malfoy durante la semana siguiente ponía nerviosos a Harry, Ron y Hermione.
Esta vez el hurón sonrió satisfecho
Pasaban la mayor parte de su tiempo libre en la oscura cabaña de Hagrid, tratando de hacerlo entrar en razón.
—Déjalo ir —lo instaba Harry—. Déjalo en libertad.
-Es demasiado pequeño- se quejó el pequeño Charlie con el ceño fruncido -. Puede morirse-
-Concuerdo con Charlie-
—No puedo —decía Hagrid—. Es demasiado pequeño. Se morirá.
Miraron el dragón. Había triplicado su tamaño en sólo una semana. Ya le salía humo de las narices. Hagrid no cumplía con sus deberes de guardabosques porque el dragón ocupaba todo su tiempo.
Había botellas vacías de brandy y plumas de pollo por todo el suelo.
-Que culpa tenían los pollitos- murmuro molesta Nymphadora cruzada de brazos
—He decidido llamarlo Norberto —dijo Hagrid, mirando al dragón con ojos húmedos—. Ya me reconoce, mirad. ¡Norberto! ¡Norberto! ¿Dónde está mamá?
-Ha perdido la cabeza- murmuro Marlene
-Definitivamente Hagrid les pone nombres tiernos a criaturas peligrosas- aseguraron los Merodeadores
—Ha perdido el juicio —murmuró Ron a Harry.
—Hagrid —dijo Harry en voz muy alta—, espera dos semanas y Norberto será tan grande como tu casa. Malfoy se lo contará a Dumbledore en cualquier momento.
-Tenía mejores planes- murmuro ofendido
Hagrid se mordió el labio.—Yo... yo sé que no puedo quedarme con él para siempre, pero no puedo echarlo, no puedo.
Harry se volvió hacia Ron súbitamente.
—Charlie —dijo.
—Tu también estás mal de la cabeza —dijo Ron—. Yo soy Ron, ¿recuerdas?
Varios rieron, mientras Ron se sonrojaba un poco
—No... Charlie, tu hermano. En Rumania. Estudiando dragones. Podemos enviarle a Norberto. ¡Charlie lo cuidará y luego lo dejará vivir en libertad!
-Si voy a cuidar a Noberto- el pequeño pelirrojo aplaudió feliz.
-Pobre Charlie la reprimenda que le espera en nuestro tiempo- se burló el desorejado
—¡Genial! —dijo Ron—. ¿Qué piensas de eso, Hagrid?
Y al final, Hagrid aceptó que enviaran una lechuza para pedirle ayuda a Charlie.
La semana siguiente pareció alargarse. La noche del miércoles encontró a Harry y Hermione sentados solos en la sala común, mucho después de que todos se fueran a acostar. El reloj de la pared acababa de dar doce campanadas cuando el agujero de la pared se abrió de golpe.
-No puedo creer que se durmieran tan tarde y aun así estuvieran listos para más aventuras- dijo Neville.
Ron surgió de la nada, al quitarse la capa invisible de Harry
Había estado en la cabaña de Hagrid, ayudándolo a alimentar a Norberto, que ya comía ratas muertas.
-Debí darle a Scabbers- murmuro Ron molesto
—¡Me ha mordido! —dijo, enseñándoles la mano envuelta en un pañuelo ensangrentado
La Señora Weasley soltó un chillido de horror y rápidamente fue a inspeccionar la mano de su futuro hijo.
-No ha pasado nada- se quejó sonrojado cuando noto que todos lo veían divertido.
-He de suponer que en futuro no me entero que te mordió un dragón?- pregunto la Señora Weasley, pero sonó más como una afirmación, Ron asintió con una sonrisa nerviosa
—. No podré escribir en una semana. Os aseguro que los dragones son los animales más horribles que conozco, pero para Hagrid escomo si fuera un osito de peluche. Cuando me mordió, me hizo salir porque, según él, yo lo había asustado. Y cuando me fui le estaba cantando una canción de cuna.
-Perdón mucho Ron debí de preocuparme más por tu mano- dijo el semigigante avergonzado por su futuro comportamiento. Ron le dirigió una sonrisa tranquilizadora
Se oyó un golpe en la ventana oscura.
—¡Es Hedwig! —dijo Harry, corriendo para dejarla entrar—. ¡Debe de traerla respuesta de Charlie!
Los tres juntaron las cabezas para leer la carta.
Querido Ron:
¿Cómo estás? Gracias por tu carta. Estaré encantado de quedarme con el ridgeback noruego, pero no será fácil traerlo aquí.
Creo que lo mejor será hacerlo con unos amigos que vienen a visitarme la semana que viene. El problema es que no deben verlos llevando un dragón ilegal. ¿Podríais llevar al ridgeback noruego a la torre más alta, la medianoche del sábado?
Ellos se encontrarán contigo allí y se lo llevarán mientras dure la oscuridad.
Envíame la respuesta lo antes posible.
Besos, Charlie
-Definitivamente Charlie estará en problemas- aseguraron los hermanos pelirrojos
-La torre más alta? ¿A media noche?-
-Se meterán en más problemas si los pillan- dijo Remus
-Pero tienen la capa-
Se miraron.
—Tenemos la capa invisible —dijo Harry—. No será tan difícil... creo que la capa es suficientemente grande para cubrir a Norberto y a dos de nosotros.
La prueba de lo mala que había sido aquella semana para ellos fue que aceptaron de inmediato. Cualquier cosa para liberarse de Norberto... y de Malfoy.
-Toda gira en mi entorno- dijo el rubio divertido.
Se encontraron con un obstáculo. A la mañana siguiente, la mano mordida de Ron se había inflamado y tenía dos veces su tamaño normal.
-Señor Weasley debió de ir inmediatamente a la enfermería- le reprocho la señora Pomfrey
No sabía si convenía ir a ver a la señora Pomfrey ¿Reconocería una mordedura de dragón?
-Claro que la reconocía, pero mantengo todo en confidencial- aseguro
Sin embargo, por la tarde no tuvo elección. La herida se había convertido en una horrible cosa verde. Parecía que los colmillos de Norberto tenían veneno.
-Que bien que no tengo ese hechizo fue doloroso- murmuro el pelirrojo mirando su mano
Al finalizar el día, Harry y Hermione fueron corriendo hasta el ala de la enfermería para visitar a Ron y lo encontraron en un estado terrible.
—No es sólo mi mano —susurró— aunque parece que se me vaya a caer a trozos. Malfoy le dijo a la señora Pomfrey que quería pedirme prestado un libro, y vino y se estuvo riendo de mí. Me amenazó con decirle a ella quién me había mordido (yo le había dicho que era un perro, pero creo que no me creyó). No debí pegarle en el partido de quidditch. Por eso se está portando así.
-Eres una serpiente rastrera- murmuraron molestos los estudiantes.
-Serpiente si, rastrera no- se defendió el hurón -Además tenía un gran plan, pero la suerte de estos tres me lo arruino- señalo al trío molesto
Harry y Hermione trataron de calmarlo.
—Todo habrá terminado el sábado a medianoche —dijo Hermione, pero eso no lo tranquilizó. Al contrario, se sentó en la cama y comenzó a temblar.
—¡La medianoche del sábado! —dijo con voz ronca—. Oh, no, oh, no... acabo de acordarme... la carta de Charlie estaba en el libro que se llevó Malfoy, se enterará de la forma en que nos libraremos de Norberto.
-Demonios- murmuraron los estudiantes.
-Era el momento perfecto para delatarlos- aseguro el rubio orgulloso
Harry y Hermione no tuvieron tiempo de contestarle. Apareció la señora Pomfrey y los hizo salir; diciendo que Ron necesitaba dormir.
—Es muy tarde para cambiar los planes —dijo Harry a Hermione—. No tenemos tiempo de enviar a Charlie otra lechuza y ésta puede ser nuestra única oportunidad de librarnos de Norberto. Tendremos que arriesgarnos. Y tenemos la capa invisible y Malfoy no lo sabe.
-Ahora lo sé- se burlo
Encontraron a Fang, el perro cazador de jabalíes, sentado afuera, con la cola vendada,
-Pobre perrito- murmuro Tonks triste
cuando fueron a avisar a Hagrid. Éste les habló a través de la ventana.
—No os hago entrar —jadeó— porque Norberto está un poco molesto. No es nada importante, ya me ocuparé de él.
Cuando le contaron lo que decía Charlie, se le llenaron los ojos de lágrimas, aunque tal vez fuera porque Norberto acababa de morderle la pierna.
-Llévense ya a Noberto- murmuro Lily nerviosa
—¡Aaay! Está bien, sólo me ha cogido la bota... está jugando... después de todo es sólo un cachorro.
-Un cachorro enorme y peligroso- aseguro James.
El cachorro golpeó la pared con su cola, haciendo temblar las ventanas.
Harry y Hermione regresaron al castillo con la sensación de que el sábado no llegaría lo bastante rápido.
-Cuando quieres que el tiempo pase rápido va lo más lento posible- recito Sirius
-Confirmo- dijeron el Trío
Tendrían que haber sentido pena por Hagrid, cuando llegó el momento de la despedida, si no hubieran estado tan preocupados por lo que tenían que hacer.
Era una noche oscura y llena de nubes y llegaron un poquito tarde a la cabaña de Hagrid, porque tuvieron que esperar a que Peeves saliera del vestíbulo, donde jugaba a tenis contra las paredes.
-Antes jugaba futbol- dijeron los Merodeadores
Hagrid tenía a Norberto listo y encerrado en una gran jaula.
—Tiene muchas ratas y algo de brandy para el viaje —dijo Hagrid con voz amable—. Y le puse su osito de peluche por si se siente solo.
-Pues creo que decapitara al osito- dijo Sirius nervioso.
Del interior de la jaula les llegaron unos sonidos, que hicieron pensar a Harry que Norberto le estaba arrancando la cabeza al osito.
-Un minuto de silencio por el pobre osito de peluche- dijo James bajando la cabeza junto con varios Gryffindors
—¡Adiós, Norberto! —sollozó Hagrid, mientras Harry y Hermione cubrían la jaula con la capa invisible y se metían dentro ellos también—. ¡Mamá nunca te olvidará!
-Espero que este bien- dijo Hagrid con lágrimas en sus ojos.
-Está más que bien- le respondió el trío, pero obviaron decirle que Noberta va a ser mamá
Cómo se las arreglaron para llevar la jaula hasta la torre del castillo fue algo que nunca supieron.
Era casi medianoche cuando trasladaron la jaula de Norberto por las escaleras de mármol del castillo y siguieron por pasillos oscuros. Subieron una escalera, luego otra...
Ni siquiera uno de los atajos de Harry hizo el trabajo más fácil.
-Encontrar los atajos está en la sangre Merodeadora- dijo James orgulloso á en su instinto-
—¡Ya casi llegamos! —resopló Harry, mientras alcanzaban el pasillo que había bajo la torre más alta. Entonces, un súbito movimiento por encima de ellos casi les hizo soltar la jaula.
Olvidando que eran invisibles, se encogieron en las sombras,
-Siempre hay que ser precavidos- aseguro Remus
contemplando las siluetas oscuras de dos personas que discutían a unos tres metros de ellos. Una lámpara brilló.
La profesora McGonagall, con una bata de tejido escocés y una redecilla en el pelo, tenía sujeto a Malfoy por la oreja.
-Te pillaron, te pillaron- se burlaron Los Merodeadores
—¡Castigo! —gritaba—. ¡Y veinte puntos menos para Slytherin! Vagando en medio de la noche... ¿Cómo te atreves...?
-Casi me deja sordo- murmuro el rubio la profesora le debe veinte puntos a Slytherin- dijo esta vez feliz.
-Señor Malfoy no debo nada a su casa vagar en media noche cerca de la torre de Astronomía ya de por si merece castigo- dijo la profesora firme. El rubio resoplo molesto.
—Usted no lo entiende, profesora, Harry Potter vendrá. ¡Y con un dragón!
-Si lo dices así nadie te creería- se burló Remus
—¡Qué absurda tontería! ¿Cómo te atreves a decir esas mentiras? Vamos, hablaré de ti con el profesor Snape... ¡Vamos, Malfoy!
Después de aquello, la escalera de caracol hacia la torre más alta les pareció lo más fácil del mundo.
-Con esa felicidad cualquier cosa es posible- se burló James
Cuando salieron al frío aire de la noche, donde se quitaron la capa, felices de poder respirar bien, Hermione dio una especie de salto.
—¡Malfoy está castigado! ¡Podría ponerme a cantar!
—No lo hagas —la previno Harry.
Varios estudiantes rieron.
Riéndose de Malfoy, esperaron, con Norberto moviéndose en su jaula.
-Que feo reírse de un compañero que está castigado- el rubio se hizo el ofendido.
-Tu querías que nos expulsen- se defendió el trío.
-Ustedes querían lo mismo
Diez minutos más tarde, cuatro escobas aterrizaron en la oscuridad. Los amigos de Charlie eran muy simpáticos.
Enseñaron a Harry y Hermione los arneses que habían preparado para poder suspender a Norberto entre ellos. Todos ayudaron a colocar a Norberto para que estuviera muy seguro, y luego Harry y Hermione estrecharon las manos de los amigos y les dieron las gracias.
Por fin. Norberto se iba... se iba... se había ido.
-Un problema menos- murmuro James aliviado
Bajaron rápidamente por la escalera de caracol, con los corazones tan libres como sus manos, que ya no llevaban la jaula con Norberto. Sin el dragón, y con Malfoy castigado, ¿Qué podía estropear su felicidad?
-Nada puede arruinar la felicidad- aseguraron los Merodeadores
La respuesta los esperaba al pie de la escalera. Cuando llegaron al pasillo, el rostro de Filch apareció súbitamente en la oscuridad.
—Bien, bien, bien —susurró Harry—. Tenemos problemas.
Habían dejado la capa invisible en la torre.
-DESHONRA COMO OLVIDARSE LA CAPA!- grito Sirius histérico -. Rompieron la regla primordial de un Merodeador- se volvió a sentar simulando llorar.
-DEJA DE DRAMATIZAR BLACK- le grito Marlene.
-Me va a dar algo- murmuro Lily masajeando sus sienes.
-Fideon lee antes de que alguien se desmaye- advirtió Fabian pasándole el libro a su hermano gemelo.
-Pues querido Gabian, este capítulo no ayudara a relajarse- menciono el pelirrojo -."El bosque prohibido"- leyó
