Nota: Los personajes aquí mencionados pertenecen a J.K. Rowling y su saga "Harry Potter", sólo la trama es mía y no permito que terceros la copien. ¡DI NO AL PLAGIO!
Él podía pasar todo el día observandóla, era algo que no podía evitar, sus ojos siempre la encontraban. En el Gran Comedor, en los pasillos, en los jardines, en los juegos de quidditch, hasta en sus sueños aparecía para atormentarlo...
No sabría explicar como demonios llegó a crear tal obsesión por ella, no supo en que momento quedó hipnotizado por el contoneo de sus caderas al caminar, como llegó a imaginar que probaba sus labios y tocaba su piel, su perfume lo embriagaba y lo transportaba a deseos que jamás había sentido...
Ella sin siquiera tocarlo lograba erizarle la piel, ella con sólo una mirada podía hacerle latir el corazón a un ritmo frenético, ella con un roce de su cuerpo contra el suyo podía cortarle la respiración...
Ella era puro veneno... Letal... Mortífero...
Apartó sus ojos de ella y se obligó a concentrarse en el ensayo que debía entregar mañana en la clase de Encantamientos, fue en vano, una pérdida de tiempo. Volvió a sentir aquel impulso de ir hasta donde ella estaba y tomarla por la fuerza...
Besar sus labios, tocar su piel...
Desecho esos pensamientos, ella era prohibida para él. No podía ceder ante sus deseos más bajos, no podía dejarse llevar por emociones sin sentido que traerían consecuencias mucho más graves...
Levantó la vista pues se sintió observado y sí, ahí estaban esos ojos verdes que lo veían con un hambre voraz, él era la presa ella el depredador. La vio levantarse de donde estaba y caminar sigilosa, en su boca se formó una sonrisa tan bella y al mismo tiempo tan maliciosa...
No tenía escapatoria, estaba acorralado, ella lo alcanzaría. La mesa donde había optado por estudiar era la más escondida de la bublioteca, ahí nadie vería el ataque del que pronto sería víctima...
Su corazón se aceleró cuando a sus fosas nasales llegó el aroma de su perfume, las palmas de sus manos comenzaron a sudar y respirar se volvió un gran trabajo...
Se puso de pie y ella aprovecho para acorralarlo contra la pared, su piel se erizo y espero expectante su siguiente movimiento...
Ella acarició su mejilla y sin esperarlo sus labios hicieron contacto con los suyos...
El veneno había sido ingerido...
Sus manos la tomaron de la cintura, pegandola más a él. Era un beso cargado de pasión letal, de fuego incandecente que devoraba sus pieles, caricias rudas que quedaban tatuadas con tinta indeleble...
Ella mordió su labio inferior, él tomó el mando y ahora fue el turno de ella para ser acorralada contra la pared, la pelinegra jadeo ante ese acto, ella disfrutaba cuando él dejaba su faceta de niño bueno relegada en lo más profundo de su ser...
De pronto la ropa estorbaba, pues su piel necesitaba sentir la suya, quería tomar todo de ella...
Sobre la mesa yacieron dos cuerpos que ardían en deseo, pasión y desenfreno...
Jadeos entremezclados con besos, caricias que le cortaban la respiración y un clímax que los envolvió en un torbellino de emociones y palabras que quedaban atoradas en sus gargantas...
Aquello se había vuelto un círculo vicioso del que no había forma de escapar... Pansy Parkinson se había vuelto una adicción y sus besos el veneno que recorría todo su cuerpo intoxicandolo y matandolo...
La serpiente devoraba al león...
